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Sueldo de EE.UU. desde casa

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quedara donde estaba, que habían muchas estafas en Internet”,
recuerda con una sonrisa, “Pero yo tenía claro que quería poder manejar
mi tiempo.
Hoy hay días que trabajo 6 horas, y si estoy estresada puedo tomarme
una pausa, jugar con mis dos perros…”
El suyo no es un caso aislado. Gisell, también colombiana, nos cuenta
una historia parecida: “Antes ganaba un poco más del salario mínimo
colombiano y mi rutina era súper estricta. Tenía que levantarme muy
temprano y tenía más o menos una hora de ruta de ida y de regreso para
ir al trabajo. Entre eso y otras actividades que quería hacer como ir al
gimnasio, no me daba tiempo para nada. Quería seguir estudiando,
dedicarme a otros proyectos… “. Por eso, al igual que Jenny, Gisell
decidió dejar su trabajo presencial en pro de una carrera online. Y en
su caso también, los resultados valieron la pena: “Acá los ingresos
fueron casi el doble, a veces el triple de los que tenía en mi anterior
empleo. Además, tengo flexibilidad horaria, lo que me permite desempeñar
otros proyectos que tengo en mente, compartir momentos con mi familia y
con mi pareja”.
“Entendí que el trabajo no es un lugar donde se va sino algo que se
hace”, resume Joyce, una madre de Argentina que ha encontrado en este
nuevo paradigma laboral la oportunidad perfecta para conciliar su vida
personal y profesional. “El primer mes pude ganar un total de 500
dólares invirtiendo solo el tiempo que necesitaba, que eran 2 o 3 horas
a la semana”, nos cuenta.

Joyce, Gisell y Jenny tienen algo en común: todas han sido alumnas de la
barranquillera Johanna Juha, fundadora de una exitosa escuela online con
la que prepara a cientos de latinoamericanos para afrontar los retos (y
aprovechar las ventajas) de la era digital. Profesional titulada en
recursos humanos, Juha tiene más de 12 años de experiencia
teletrabajando y una misión clara: ayudar a cuantas más personas mejor a
conseguir la misma independencia geográfica, temporal y económica que ha
supuesto un antes y un después en su vida.
“Me duele saber que hay tantas personas en Latinoamérica conformándose
con trabajos mal pagados que absorben todo su tiempo y sus energías… y
solo porque no saben que tienen una alternativa”, dice.
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Las personas de los países más desfavorecidos dejan atrás su familia
para emigrar allá donde se gana más dinero. Conformarse con empleos por
debajo de su preparación y convivir con la nostalgia de la patria habían
sido, hasta ahora, el duro precio a pagar para quienes necesitaban
proveer a las necesidades de sus seres queridos. Los motivos de su
decisión caben en un gráfico: según ilustra el periódico Expansión,
quienes viven en Estados Unidos ganan hoy 6 veces más que alguien que
desempeñe el mismo trabajo en Colombia, donde los sueldos son bastante
parecidos a los de otros países de latinoamérica. El tamaño de esta
brecha salarial resulta aún más impactante si miramos al otro lado del
Océano: en España, donde se habla nuestro mismo idioma (lo que incluso
libra al emigrante del obstáculo de aprender un idioma extranjero), los
salarios mínimos son, también, 5 o 6 veces más altos que en Colombia.

Pero el Sueño Americano, o Europeo, para muchos latinos hoy ya no está a
miles de kilómetros de su casa. De hecho, está dentro de ella; tan
alcanzable como la pantalla de su computador. Son cada vez más los
profesionales independientes que trabajan para empresas de Madrid o de
New York, accediendo a los salarios de esos países sin moverse del salón
de su casa. Eso sí, han tenido que prepararse para ello. Pero por
suerte, y con la asesoría de una guía experta, han podido hacerlo en
cuestión de pocos meses.
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En pleno auge del teletrabajo (o trabajo virtual), las oportunidades
laborales ya no dependen de donde nacimos, sino de nuestra capacidad de
encontrarlas; y, seamos francos; también de nuestras ganas de
reinventarnos para adaptarnos a un mundo nuevo. Tenemos que estar
dispuestos, en primer lugar, a dejar atrás todo lo que la generación de
nuestros padres y abuelos nos ha enseñado sobre el empleo.

Lo sabe bien Jenny, una joven de Barranquilla que dejó atrás una
prometedora carrera administrativa en el sector médico para empezar a
ofrecer servicios de atención al cliente online durante algunas horas
por semana por cuenta de una empresa de Barcelona. ¿Una decisión
arriesgada? Más bien, perspicaz. La compañía, con la que lleva más de 7
años colaborando, le ha dado la posibilidad de formarse y avanzar en su
carrera hasta convertirse en lo que quería: ser la responsable de la
publicidad. Tanta es la confianza que depositan en ella que hasta le han
mandado a gestionar una campaña del valor de 300.000 euros.
Hoy Jenny gana más del doble que en su anterior empleo presencial. Pero
lo más importante es que dispone del tiempo y de la plenitud de las que
carecía en su puesto anterior.
“Mis padres me decían que no era un buen momento para cambiar de
trabajo, que mejor me
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