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Hora para
irse a dormir

Dormir es una actividad imprescindible en la rutina diaria de todo ser
humano. Así, como procuramos trabajar, cumplir con nuestras tareas
cotidianas y recrearnos, también necesitamos descansar. Básicamente, el
descanso permite renovar el sistema y prepararlo para un nuevo día.
En este hilo de ideas, los médicos recomiendan que todas las personas
cumplan con un número mínimo de horas de sueño. Sin embargo, pocas veces
nos preocupamos por la importancia de la hora en que nos dormimos. En
este sentido, ¿existirá alguna recomendación sobre la hora más adecuada
para irse a dormir?

La cronobiología es una disciplina encargada de estudiar el
funcionamiento del ritmo circadiano. Es decir, se trata de estudiar los
cambios físicos, psicológicos y de conducta que se producen en nuestro
organismo cada 24 horas. En resumen, el ritmo circadiano es como un
reloj interno que te marca a qué hora dormir o a qué hora comer. Si
escuchas tu reloj biológico, terminarás cuidando tu cuerpo de manera
intuitiva.
El ritmo circadiano responde principalmente a la luz y a la oscuridad,
pues los cambios en la iluminación regulan buena parte del sistema
hormonal. Por ejemplo, al caer la noche, aumentan los niveles de
melatonina, generando somnolencia.
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No obstante, la sociedad en la que vivimos, en ocasiones nos impide
llevar a cabo los procesos de manera alimentación y sueño de manera
natural. Más bien, nos toca regirnos a los horarios que se nos exigen,
en vez de apegarnos a lo que sería más saludable para nuestro cuerpo.

Según sugerencias médicas, los adultos deberían dormir entre 7 a 9 horas
cada noche. En general, la mayoría de la población conoce estas
recomendaciones. Sin embargo, poco se habla acerca de los horarios en
los que debería darse el proceso del descanso. De acuerdo con la Revista
European Heart Journal, la hora más saludable para irse a la cama está
entre las 10 y 11 p.m.
Ahora, ¿Por qué existiría un horario más saludable que otro para irse a
dormir? Según el estudio realizado por los investigadores del European
Heart Journal, el itinerario anteriormente planteado disminuye el riesgo
de padecer una enfermedad cardiológica. Por tanto, quien duerma entre
las 10 y 11 p.m tendrá menor posibilidad de sufrir un ataque o
insuficiencia cardíaca, enfermedad crónica de las arterias coronarias,
derrame cerebral o ataque isquémico transitorio.
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En general, existen recomendaciones acerca de los hábitos diarios, que
permiten a las personas cuidar su salud de manera óptima. Aun así,
diferentes factores pueden llevar a un individuo a descuidar sus
rutinas, entre ellos, las responsabilidades laborales.
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En nuestra sociedad industrializada, el autocuidado no parece ser la
principal preocupación. Más bien, el enfoque se encuentra en la
producción. Por lo tanto, los trabajos en la actualidad exigen el
cumplimiento de un horario que puede llegar a causar daños en el
organismo. Así, el turno de noche parece afectar de forma muy negativa a
la población.
Como mencionamos anteriormente, los ritmos circadianos se regulan de
acuerdo a los niveles de luz y oscuridad, por lo que lo ideal sería
dormir de noche. El turno nocturno impide un descanso adecuado, la
recuperación es menor pues hay menores periodos de sueño profundo.
Además, se ha demostrado que a largo plazo produce alteraciones
cardiovasculares y gastrointestinales. Este tipo de rutinas laborales
tienen un efecto tan nocivo que, el “Trastorno del Trabajo en Turnos”,
ha sido agregado a la lista de disfunciones del sueño. Así, describe una
alteración que produce somnolencias o síntoma de insomnio relacionadas
con el ritmo de trabajo.

En este hilo de ideas, el trabajo es un factor que podría impedir una
óptima recuperación del organismo. Pero, no siempre es el culpable de
las alteraciones de sueño que puedan tener las personas. Quizás,
podríamos encontrarnos con que deseamos dormir entre las 10 y 11 p.m.
pero no logramos conciliar el sueño. En ese caso, toca revisar nuestros
hábitos nocturnos.
La calidad de sueño está determinada por diversas causas. Por eso, para
mantener a higiene del sueño es importante procurar acostarse y
levantarse siempre a la misma hora, incluso los fines de semana.
También, se hace necesario contar con un ambiente cómodo, silencioso y
oscuro a la hora de dormir. Además, las personas deberían evitar ingerir
cafeína, bebidas energizantes, o cenas muy pesadas justo antes de irse a
la cama. Por si fuera poco, la luz azul del móvil inhibe los niveles de
melatonina, por lo que hay que evitar utilizarlo por la noche.
A nivel psicológico, los pensamientos suelen ejercer un efecto
importante en nuestras sensaciones. De esta forma, evitar pensar en el
estrés y preocupaciones del día cuando estamos en la cama puede ayudar a
tener un descanso más reparador.
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