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EDITORIAL
Cada vez hay más vendedores
informales en Colombia
No cabe duda que Colombia es uno de los países
latinoamericanos que cuenta con una población amplia de
vendedores informales. El hecho de no contar con una economía ni
un trabajo estable hace que miles de personas busquen refugio
como vendedores informales en las calles colombianas, luchando
diariamente para lograr llevar el pan a sus viviendas.
Vendedores de frutas, de medias, calzado, ropa, trago y de todo
tipo de artículos en las calles es el escenario que diariamente
vemos en nuestro país, una realidad que cada vez se ha hecho
mucho más grande en todo el territorio nacional.
La problemática social aqueja más a nuestro país, con la
informalidad se suma otro tipo de circunstancias como por
ejemplo los diferentes atropellos a los que se ven expuestos
estas personas por parte de las autoridades que en ocasiones les
quitan sus mercancías y no los dejan trabajar.
Aunque es verdad que se entra a debatir otro tema como es el
espacio público en las principales capitales del país, lo único
cierto es que las autoridades competentes deben tomar medidas
para mejorar en lo posible, la calidad de vida de estas
personas.
La carnetización para estas personas se ha convertido en un
verdadero desafío que hoy en día enfrentan las alcaldías
municipales y las gobernaciones para que estas personas accedan
a más beneficios del Estado y se beneficien con todas sus
familias.
Cada vez más los colombianos que trabajan en el ámbito informal
deben contar con más garantías de que su calidad de vida debe
mejorar y son las autoridades las entidades que se deben
encargar de que dichas iniciativas se lleven a cabo en el país.

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Patria, patriotismo, antipatriota o des orgullo

Por: Zahur
Klemath Zapata
zkz@zahurk.com
Los pueblos en los comienzos de la historia humana eran nómadas,
no tenían arraigos territoriales, solo buscaban el sustento por
temporadas. Igual que los animales de la naturaleza.
Rómulo y Remo establecieron la antigua Roma y en ella se
instituyeron leyes de pertenencia territorial y patria. Fue uno
de los grandes imperios humanos. Hemos visto cómo se han
construido estos y han finalizado. Pero el común denominador es
patria.
Latinoamérica ha sido un continente amorfo porque su identidad
original fue avasallada quedando como rueda suelta por décadas.
No hubo visión de futuro ni de patria solo saquear las riquezas
existentes y desaparecer con el botín. No se aprendió de la
historia ni se ha hecho nada. Se sigue saqueando como si el
fondo no existiera.
Simón Bolívar dijo en un momento que miraran al norte, pero
malinterpretaron lo que él quiso decir. Hoy esta saqueado este
continente sin piedad y la patria solo existe como nombre en los
carteles y los estamentos están tan corrompidos que nadie está
en el cadalso por tal vandalismo y el saqueo de la patria. Remo
murió por saltar el muro.
La gente huye de sus países porque no tienen patria, los
patriotas se quedan en ella porque la pueden saquear enarbolando
la bandera de nacionalismo. No hay orgullo de quienes gobiernan
y los que realmente aman y se sienten orgullosos, expresan ese
sentimiento mientras una mordaza les impide construir una patria
porque quienes están arriba tienen el poder.
Tenemos constituciones que son tratados de derecho y se honra en
ella a la patria pero no se defiende lo que realmente se debería
defender de quienes saquean el patrimonio de toda una sociedad.
Y esto nos convierte en antipatriotas sin ese orgullo que se
siente cuando nuestro equipo de fútbol gana contra otro país.
Si no hay una unidad social sobre el valor de la patria y una
autonomía en el manejo del estado estaremos saqueados sin
piedad por los que no tienen respeto a esa patria que tanta
gente ha construido con esfuerzo y visión para que su familia
tenga un hogar donde sentirse orgullosos de esa bandera que es
el símbolo nacional.
De una nueva granada original hoy en día somos simplemente un
reguero de países que sobreviven porque la patria es grande pero
son más los asaltantes antipatriotas que nos hacen sentir como
si no existiera el orgullo nacional.
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Crónica de Gardeazábal #452
NUESTRAS CARRETERAS VALEN HUEVO

Por: Gustavo Álvarez Gardeazábal
Audio:
https://www.spreaker.com/episode/50570063
En Colombia siempre nos hemos enorgullecido de nuestras
carreteras. Y como fue tan difícil, desde los conquistadores
hasta hace 25 años, que las montañas y ríos pudieran ser
superados con trazos diferentes a los que empleaban los
precolombinos, cualquier carretera bien terminada que se pone en
uso nos llena de orgullo.
Ahora ya no asombra que exista una doble calzada entre Bogotá y
Barranquilla o entre Manizales y Cali. En cambio, ante el avance
de todas las que están haciendo para desembotellar por fin a
Medellín, hacia Urabá o hacia el Valle o hacia Berrío, se pone
uno a pensar por qué motivo se sigue permitiendo que el tramo
entre La Paila y Calarcá se haya vuelto el embudo de la
carretera que une a Bogotá con Buenaventura manteniéndola en una
sola calzada y ocasionando los más grandes trancones.
Y ni qué decir cómo o por qué nunca han podido terminar la
carretera de Popayán al Huila o hacer la doble calzada entre
Cali y Popayán. Pero esta semana, cuando el diario El País de
Madrid sacó un extenso artículo sobre las carreteras colombianas
y las comparó con las que se usan y han construido en el resto
del mundo, todo ese enorgullecimiento nacionalista se vino al
piso.
Según el diario madrileño, mientras en Colombia
un viaje de 300 kilómetros por carretera tarda alrededor de
siete horas, en España ese mismo recorrido tomaría menos de la
mitad.
La última medición del Fondo Monetario Internacional (FMI)
muestra como estamos de mal. Y, como para remachar el atraso que
tenemos en Colombia con las carreteras, El País resalta que el
Fondo Monetario Internacional averiguó cuáles son las carreteras
más rápidas y encontró que ellas están en Canadá Australia, USA
y Europa y, comparativamente, las más lentas están en Colombia,
Ecuador y Bolivia.
El diario español enumera toda una serie de circunstancias que
son ciertas sobre los motivos para no haber construido más y más
carreteras de doble calzada en nuestro territorio, y aunque nos
aplasta con las estadísticas del Banco Mundial de que la
velocidad promedio es de 57 kilómetros y que el BID advertía que
necesitábamos 45 mil kilómetros más de vías para aumentar la
productividad, aquí seguimos aumentando los costos de
construcción, pero sobre todo, no admitimos que es el alto nivel
de corrupción al que hemos llegado lo que verdaderamente nos
impide ponernos al tanto de las otras naciones.
En otras palabras, las carreteras de Colombia, así dizque sean
muy buenas, valen huevo ante los ojos del mundo.
El Porce, julio 14 del 2022
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