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EDITORIAL
Colombianos
que se aprovechan de la desgracia ajena
En estas temporadas de lluvias que está viviendo Colombia se han
presentado muchos derrumbes, desbordamiento de ríos y quebradas
e inundaciones que han dejado a cientos de familias colombianas
de escasos recursos damnificadas y que han perdido sus viviendas
y quedan desamparadas.
Frente a estas situaciones, abundan las diferentes fundaciones,
ONG, organizaciones sociales y comunitarias que se organizan
para ayudar a estas personas en medio de las tragedias
ambientales, realizando en su mayoría una gestión solidaria y
comprometida con los demás.
Sin embargo, en estos últimos días se han dado a conocer una
serie de denuncias en redes sociales que indican que personas
inescrupulosas están organizando grupos de WhatsApp para
difundir cuentas bancarias, invitando a la gente para que donen
dinero para ayudar a estas familias damnificadas de los
desastres naturales.
Muchas personas de buen corazón se encuentran con este tipo de
publicaciones y terminan por consignar dinero confiados en que
este aporte les llegará a las víctimas, pero realmente no es así,
estas personas inescrupulosas se roban el dinero y poco o nada
les importa el bienestar de las familias damnificadas.
En definitiva, todos estos actos reprochables deberían ser
castigados por las autoridades competentes, porque aprovecharse
de la situación y robarle el recurso de necesidad básica de
sobrevivencia no tiene nombre, puede considerarse como el acto
más canalla que puede realizar un ser humano.
La realidad es que en Colombia ya se cuenta con antecedentes de
este tipo de hurto abominable con los desastres naturales más
grandes que han ocurrido en la historia del país. Por ejemplo,
pese al paso de los años aún persisten denuncias que hablan
acerca de la tragedia de Armero.
Dichas denuncias indican que después de ocurrida esta tragedia,
muchas personas se hicieron pasar por funcionarios del Instituto
Colombiano del Bienestar Familiar para raptar niños y venderlos
por exorbitantes sumas de dinero a familias pudientes europeas.
También persisten denuncias del terremoto ocurrido en 1.999 en
el Eje Cafetero. Familias víctimas de la ciudad de Armenia
manifestaron días después de la tragedia que recibieron ropa
sucia y rota y que le fueron entregadas por diferentes
organizaciones y ONG que sirvieron como intermediarios para
recibir dinero de otros países como Estados Unidos, Alemania,
Japón, Corea, ente otros que prestaron ayuda a Colombia en esta
tragedia.
Este tipo de situaciones originadas por los desastres naturales
deja en evidencia la cultura corrupta que existe entre algunos
compatriotas sin corazón que se atreven a hurtar los recursos
que son destinados a personas que lo acaban de perder para
satisfacer sus necesidades básicas, siendo este un acto
totalmente canalla e inhumano.
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El contralor no es un Polimano(1)él
es un servidor de los políticos

Por: Zahur
Klemath Zapata
zkz@zahurk.com
Un
Polimano(1)
es la persona que vela por
los intereses de la sociedad en un Estado Polimano, que es lo
que se busca a través del voto en blanco. En las pasadas
elecciones votaron en blanco más de 3 millones de personas. Esto
es un llamado de atención al sistema burocrático y democrático.
El Contralor general de la nación es el encargado de velar para que el
estado funcione correctamente y los intereses del pueblo no se
pierdan o se los roben quienes administran los bienes sociales.
Esto no es lo que está sucediendo porque se ha convertido en una
forma de delinquir con la autoridad que se ejerce en estas
posiciones.
La sociedad esta desamparada porque el Estado de por si es una
monarquía administrada por intereses de los grupos políticos y
sus asociados. Esto hace imposible que la sociedad tenga control
en el manejo de sus bienes. Esos bienes no existen en la mente
del pueblo porque no ha sido educado para tener conciencia de
que el Estado es del pueblo y por ende todo lo que existe en los
territorios nacionales es de la sociedad que los habitan y no de
un grupo político o partido.
En cada elección se eligen personas de grupos políticos y políticos
como individuos apoyados por quienes esperan recibir a cambio de
su voto una recompensa ya sea de trabajo o de ayuda a quienes lo
apoyaron para que saliera elegido. Más nunca el pueblo ha estado
representado por quienes han sido elegidos.
Colombia esta presa desde su comienzo por bandas de políticos, y
como se dice ahora por carteles de grupos políticos, porque
podemos armar el cuadro hasta dejarlo bien definido de quienes
son los que manejan la cosa política.
Una nación genera un caudal invaluable de riqueza porque ella es
generada por sus ciudadanos. Pero detrás de ellos hay personajes
que se aprovechan de la buena fe del pueblo y aceptan ser
saqueados en su productividad bajo impuestos que van a un erario
y de allí desaparecen sin generar los beneficios por los cuales
se han recaudado.
La sociedad no es política, ella es una comunidad agrupada para construir
a través de su esfuerzo y visión una nación donde unidos se
sientan protegidos y seguros que pueden vivir sus vidas en
plenitud y no bajo el crimen y saqueo.
Un
Polimano es quien es elegido
por esta sociedad para que los proteja y vele por su bienestar y
los bienes sociales y no sean dilapidados por gente
inescrupulosa como son los políticos.
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Crónica de Gardeazábal #467
LA VAN A DEJAR MORIR

Por: Gustavo Álvarez Gardeazábal
Audio:
https://www.spreaker.com/episode/50812027
La batalla por llegar por tierra a Buenaventura desde el
interior comenzó cuando los españoles descubrieron la calmada
bahía y Belalcázar ya había fundado Cali y Popayán. Se
estuvieron por siglos tratando de penetrar esa selva indómita,
húmeda a más no poder y plagada de malaria.
Los gobiernos republicanos se movieron más que los españoles,
que nunca vieron el futuro sino en Cartagena y, como tal, los
ricos popayanejos, dueños de la minería del Pacífico, comenzaron
a presionar para que el gobierno bogotano contratará quien
hiciera primero el trazado y después el camino de herradura.
No lo completaron hasta cuando ya el general
Mosquera había metido la mano y cansado de horadarlo lo cedió a
don Santiago Eder, promotor sin igual del desarrollo
vallecaucano.
Poco a poco lo fueron volviendo más firme y en mulas y con
bueyes, por ese camino que bordeaba el río Anchicayá para llegar
después en la cúspide al Queremal, llegó la modernidad europea y
norteamericana al occidente colombiano.
Cuando terminaron en 1914 el Ferrocarril del
Pacífico siguiendo la ruta del río Dagua y subiéndolo a La
Cumbre, se creyó que la carretera antigua desaparecería, pero la
batalla entre los camiones y el tren no fue tal guerra sino una
complementación válida. Y cuando a mediados de 1950 se montó la
CVC y se construyó la hidroeléctrica del río Anchicayá, la vida
del carreteable se mantuvo tanto para los que iban de Cali como
para los que venían del puerto.
Unos años después se terminó la carretera de Buga a Loboguerrero
que paralela al otro lado del rio Dagua a la línea de
ferrocarril, es la que hoy subsiste y se lleva todo el tráfico
que no volvió a circular ni por el tren ni por la antigua vía
que subía desde Cali.
Hoy en día, por falta de desarrollo económico de
la región aguas abajo de la presa de la hidroeléctrica, la
carretera la están dejando morir. La manigua se la está
comiendo. Los derrumbes y las aguas que corren por donde antes
iba la carretera la hacen ver agónica.
Desde Danubio Azul (Alto Anchicayá) hasta Aguaclara, es apenas
un recuerdo. Nadie, ni el Departamento del Valle ni INVIAS, ni
la garosa de Celsia, le volvieron a meter la mano más allá de la
hidroeléctrica.
Con ello agotan la vía de emergencia cuando la
inestable carretera de Buga al puerto se derrumbe o se
desvanezca. Hacer minga entre las 3 entidades seria lo lógico
pero como en el Valle hasta la Cámara de Comercio se perdió en
las penumbras y a Roy no le queda tiempo por andar de gran
titiritero, la vieja carretera a Buenaventura la van a dejar
morir.
El Porce, agosto 3 del 2022
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