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EDITORIAL
Preparémonos
para los constantes cambios de clima
El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales,
IDEAM ya advirtió acerca de las fuertes temporadas de lluvia que
se avecinan en Colombia en el próximo mes de septiembre, motivo
suficiente para que estemos alerta a los deslizamientos y
derrumbes que se puedan llegar a presentar en todo el territorio
nacional.
Ante este panorama que se nos avecina, se hace necesario que
desde las entidades territoriales empiecen a tomar medidas de
prevención de mitigación del riesgo tanto con los conductores
como con los ciudadanos. Debemos tener muy presente que este
tipo de alertas pueden llegar a salvar muchas vidas.
Los desastres naturales son la drástica consecuencia y el alto
precio que pagamos todos como humanidad por no ser conscientes
del cuidado del medio ambiente. Es por esta razón que se hace
necesario que observemos fuertes olas de invierno en países
tropicales y a su vez también observamos una fuerte ola de calor
que en los últimos días ha venido azotando a los países europeos.
Estas dos realidades de cambios extremos de clima, se
constituyen en claros ejemplos que evidencian las catastróficas
consecuencias que desde ya estamos sufriendo los humanos a causa
del cambio climático.
El llamado es entonces a que todos nos unamos para que pasemos
del discurso y los lindos mensajes que vemos en las carteleras
de los colegios para que empecemos de una vez por todas a
ejecutar acciones verdaderas para preservar nuestro planeta.
No obstante, trabajar mancomunadamente en la defensa del medio
ambiente parece más bien una etiopia, más aún cuando está más
que claro que las grandes empresas mineras, especialmente las
canadienses que hacen presencia en territorio colombiano no
están para nada interesados en cambiar sus prácticas mineras en
beneficio del medio ambiente.
Sin embargo, lo más triste es que por décadas el Gobierno
colombiano ha permitido que lleguen a nuestra nación
multinacionales extranjeras a explotar los recursos naturales
porque se trata de un negocio rentable y existe mucho dinero de
por medio.
También es una señal positiva que gobiernos alternativos que
están en el poder de América Latina tengan entre sus prioridades
de políticas públicas el aumento de uso de energías limpias,
espacios que cada vez se consolidan más a lo largo y ancho de la
región, catalogándose este hecho como muy positivo para los
intereses de la lucha contra el cambio climático.
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El poder lo
ejerce la sociedad unida y no un líder

Por: Zahur
Klemath Zapata
zkz@zahurk.com
Por siglos el poder siempre lo han ejercido los líderes porque
son los que comandan la manada. Esto es muy difícil de superar
porque existe un concepto de ese poder arraigado en el
pensamiento de los seres humanos. Según ellos, los líderes son
los que mueven los gobiernos y se comunican entre sí para
determinar el orden del mundo actual.
Va a ser muy difícil que de la noche a la mañana cambie esa
naturaleza del individuo sobre una realidad que existe de sus
entrañas. Ellos van a estar ahí paulatinamente hasta que los
cambios genéticos y el intelecto los desalojen de la naturaleza
del individuo. Pero a medida que avanza ese cambio tenemos que
estar conscientes de que como individuos en evolución tenemos
que actuar frente al panorama presente con habilidad para no
dejar que esos líderes nos hagan daño por ser serviles a sus
causas.
Nuestro libre albedrío nos permite actuar y agruparnos como una
sociedad determinante dentro de la misma para que se dé el
equilibrio que se necesita para poder vivir equitativamente,
libre, independiente y autónoma de ese liderazgo que ciertos
individuos ejercen sobre parte de la manada humana.
Los conflictos presentados en la sociedad se dan porque ciertos
líderes quieren apoderarse de los bienes de otros y en ese
apoderamiento influyen en esa parte social la cual está
subyugada y sigue el pensamiento del personaje sin dilucidar el
daño que va a hacer al enemigo y a la población que lo sigue y
no.
En la actualidad en la sociedad debe haber un equilibrio que no
permita que una parte inconsciente sea llevada a apoyar
decisiones que van a destruir lo bueno que ya se ha construido.
Hemos logrado avanzar intelectualmente a unos estados
privilegiados donde el conocimiento del por qué de las cosas lo
tenemos presente y el desarrollo tecnológico nos ha puesto a
comunicarnos en todos los quehaceres del día alejados del
oscurantismo en que vivieron nuestros ancestros.
Si dejamos que otros tomen decisiones por nosotros y nos
obliguen a tributar para que ellos vivan en óptimas condiciones,
seguiremos como esclavos rechazando las llaves que abren las
puertas de nuestra autonomía y libertad.
Podemos equilibrar nuestra vida frente a ese poder existente
exigiendo que exista un manejo de la cosa pública como si fuera
la empresa pública de los ciudadanos que tributan y reciben las
regalías para el bienestar social de todos los contribuyentes.
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RESEÑA DEL LIBRO “HERMANOS DE SANGRE”
de Antonio Rafael Sánchez,
editado por Intermedio

Por: Gustavo
Alvarez Gardeazábal
AUDIO:
https://www.spreaker.com/episode/50970231
En este país hay historias que la sabiduría popular decide no
contar y los medios prefieren traspapelar. A Pablo Escobar le
sacaron todos los datos posibles hasta volverlo personaje
universal. A los Castaño, Fidel, Carlos y Vicente, gestores de
un momento demasiado doloroso y sangriento de la vida nacional,
poco o nada les han investigado y hecho conocer.
Pero aunque nadie haya novelísticamente hurgado
sobre sus actividades mientras vivieron y de sus efectos luego
de que entre ellos mismos se mataron, no hay la menor duda que
son unos personajes para que cualquier escritor atrevido, que
conozca la zona de su influencia y los verdaderos hilos que
ellos movieron, se meta a construir la gran novela colombiana.
Toño Sánchez, el hábil periodista de Montería, se ha atrevido a
dar el primer paso con un libro desconchinflado pero intrigante,
desordenado y escrito a la carrera, pero lleno de descripciones
macabras, casi inverosímiles, que resultan suficientes al
leerlas para borrar y olvidar las falencias conque fue redactado
el libro.
La historia de Fidel Castaño, el fundador de la dinastía, desde
su remoto origen en las breñas de Amalfi, a orillas del Porce,
hasta caer muerto en una emboscada que dicen fue propiciada por
sus hermanos, podría explicar el fenómeno de los paramilitares.
La vida vertiginosa de Carlos, el jefe máximo, el de los ojos
locuaces, el poeta de sus silencios, está narrada con susto pero
sin tapujos y permite entender por qué lo mandó matar su hermano
Vicente. Y aun cuando la conclusión que se obtiene es la de que
el poder real y final residía en Vicente Castaño, al no
describir su muerte, ni dar tantos detalles sobre su vida y sus
caprichos y ofrecer pocos testimonios de quienes lo rodearon,
hace crecer el mito que desde cuando secuestraron al papá de los
Castaño sus hijos hicieron reverdecer sobre sus muertos: que
nunca murieron.
Por supuesto, eso también tiene explicación en este libro que no
por enredado deja de ser interesante y apasionante. Es que los
Castaño no eran hermanos de sangre, eran los asesinos de su
propia gente. Desde su papá hasta Carlos, unos mandaron a matar
a los otros. Fidel lo hizo con los dos hermanos menores que
mandó a Bolivia. Vicente con Carlos y quien sabe quien de ellos,
desde la eternidad, con Vicente. Solo dizque falta Héctor, de
quien nadie ha oído hablar. Un libro que horroriza pero hay que
leerlo.
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