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EDITORIAL
Todos a
proteger a nuestros niños
Al momento de nacer todos
adquirimos unos derechos que no se pueden desconocer bajo
ninguna circunstancia, es obligación de todos velar por la
protección de todos nuestros niños.
Lamentablemente hoy en día es una realidad que los niños nacidos
en Colombia, especialmente aquellos que nacen en familias de
escasos recursos están demasiado expuestos a la vulneración de
sus derechos humanos. En nuestro país son bastantes los flagelos
sociales a los que los menores están expuestos como ser víctimas
de explotación sexual, trata de personas, explotación laboral, y
violencia intrafamiliar, entre otros.
Para los colombianos se volvió normal observar a niñas menores
de 15 años, incluso a niños de esta edad ejercer la prostitución
en los principales parques. También nos acostumbramos a ver
niños pidiendo limosna o vendiendo naranjas, uvas o limones en
los semáforos.
Hablando específicamente del tema laboral son bastantes las
denuncias que se han interpuesto, especialmente desde algunas
entidades como la Defensoría del Pueblo que no hace mucho
denunció que la explotación laboral en Colombia se ha estado
presentando en las plazas de mercado como Basurto en Cartagena o
Corabastos en Bogotá.
Con relación a los niños colombianos que residen en zonas
rurales notamos que estos no son enviados a la escuela por sus
padres y los colocan a realizar trabajos de campo, agotando de
esta manera la posibilidad que estos lleguen en un futuro a la
universidad.
El tema de protección de los derechos humanos en Colombia no
solo se limita a llevar a cabo los controles de vigilancia para
percatarse que los niños estén yendo al colegio. Se trata de un
tema que es mucho más grave porque hoy en día en nuestro país,
no solo se están vulnerando los derechos humanos de los niños,
sino que los están asesinando.
Informes periodísticos a nivel nacional dan fe de esta barbarie
en varias zonas del país, reportajes en los que incluso se habla
que estos asesinatos son propinados por los mismos padres o
familiares. El incremento de abuso sexual contra los niños al
interior de los hogares es un tema que debe preocupar en gran
manera al Gobierno Nacional.
El abuso sexual, la violencia intrafamiliar, la vulneración de
los derechos humanos de los niños se está evidenciando cada vez
más en el incremento de otros indicadores de delitos como la
trata de personas.
La invitación desde Noticias5 es para que las autoridades
competentes le pongan la lupa a diversas organizaciones
criminales que están raptando niños para venderlos a extranjeros,
asesinarlos y posteriormente extraer sus órganos.
En síntesis, son tantos los flagelos sociales a los que están
expuestos nuestros niños en Colombia que las mismas autoridades
se ven cortas en la toma de acciones para minimizar este tipo de
acciones, por tal motivo los padres de familia deben tomar
precauciones extremas con sus hijos para evitar este tipo de
tragedias.
Este cuidado permanente no solo debe apuntar a proteger a los
infantes de adultos mal intencionados, esta protección también
debe darse respecto a otros niños que en colegios le hacen el
denominado bullying escolar a otros.
Esta acción aunque provenga de otro menor también debe de
catalogarse como una violación a los derechos humanos y se le
debe poner toda la atención al tema porque ya se han registrado
en el país suicidios de menores de edad que han sido víctimas
del bullying.

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Hagamos de Colombia un mejor
país

Por: Rubén Darío
Varela
Definitivamente la pandemia dejó al descubierto
la corrupción de todos los corruptos, quienes no se conduelen
del dolor de cientos de miles de personas vulnerables para
robarles la miseria de dinero que el Gobierno Nacional ha
destinado para la atención de esta crisis.
Y es que la verdad las cifras revelan la cruenta realidad cuando
la Contraloría General de la Nación reveló que un total de 28 de
las 32 gobernaciones del país están siendo investigados por
algún acto de corrupción.
La realidad es que Colombia es uno de los países más
inequitativos del planeta y también uno de los más corruptos,
aunque puede ser el más de lo uno y de lo otro.
Además, cuando alguien refuta a quien afirma que esta es una
sociedad en la que imperan indelicados privilegios al mismo
tiempo que reina la más grande injusticia social.
La triste verdad es que, en este país, donde a cierta parte de
la población “económicamente activa” le enseñaron que es más
difícil obtener utilidades esforzándose en lograr calidad y
eficiencia y más fácil lograrlas por cuenta de privilegios
adquiridos a cambio de “servicios” prestados a los políticos y
para lo cual les facilitaron el lobby en las oficinas públicas,
donde desempeñan el papel de atenidos, ENDIOSANDO ASÍ A LOS
POLÍTICOS para conseguir beneficios personales.
Teniendo en cuenta este modelo, Colombia no podrá ser eficiente,
rentable y competitiva porque funciona en un mercado impuro
comprando y vendiendo prebendas. Las ganancias llegan
mágicamente por otro lado producto de los actos de corrupción.
Pero lo más triste de todo es que la gente para poder ganar
dinero y tener un trabajo estable en las entidades públicas
prefieren callar los actos de corrupción que los rodea.
Lo que no es legítimo tampoco es que la mayoría de estos puestos
burocráticos son favores que se le deben a un político quien
recibió ayuda con votos en las elecciones y luego por cumplir
tienen que ofrecer u trabajo por tres o seis meses.
De igual manera estos negocios de esta naturaleza ocurren
también con las modificaciones irregulares a los planes de
ordenamiento territorial, que consisten en maniobrar
fraudulentamente para convertir en zona industrial, franca,
urbana o residencial el área en la que está el predio del amigo
“favorito” para que su valor se multiplique centenares o hasta
miles de veces.
También ocurren estas ganancias fáciles en la contratación tanto
de obras públicas como de compras de bienes y servicios. A esos
también les alcanza para ahorrar a propósito de estos tiempos de
pandemia.
Otro ejemplo de prebendas para favorecer un sector en detrimento
del resto de la comunidad: en 1998, el Gobierno implementó el 2
X 1.000 para ayudar a los bancos a salir de la crisis. Aunque
inicialmente la medida tenía vigencia temporal de un año, en
1999 bajo la emergencia por el terremoto en el eje cafetero, el
impuesto se prolongó por un año más y así ha continuado
cobrándose 22 años más sin que los colombianos nos quejemos al
respecto.
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Crónica de
Gardeazábal # 483
NEGROS CONTRA INDIOS, LA NUEVA GUERRA

Por: Gustavo
Alvarez Gardeazábal
Aunque en Bogotá ni cuenta se hayan dado, aunque en Barranquilla
crean que es otra guevonada de cachacos, aunque en Popayán sea
una algazara más, en el norte del Cauca sigue creciendo
desproporcionadamente la tensión entre indios y negros.
A lo largo de la semana las escaramuzas se dieron en el sector
de Alto del Palo en Caloto, pero ellas no son las únicas que han
venido presentándose y que seguirán en todas las fincas y
carreteras donde los trabajadores negros de los ingenios
azucareros ven amenazado su futuro por las invasiones
programadas y azuzadas de indios caucanos, algunos paeces, otros
guambianos contra los latifundios cañicultores
En otras palabras, los negros se cansaron de ver invadir las
tierras de otros donde les dan trabajo y les han garantizado una
vivienda digna y un porvenir cerca de salud y educación.
Ellos
no pelean por el derecho de propiedad de la tierra, que es de
los blancos . Pelean por el sustento que esas tierras,
cultivadas en su gran mayoría de caña de azúcar les han dado por
generaciones y alrededor de las cuales han ido construyendo y
progresando sus viviendas , sus hogares y sus pueblos.
Los indios, convencidos que ellos llegaron primero que los
blancos españoles que colonizaron las feraces tierras del valle
geográfico del rio Cauca, reclaman que lo que les quitaron los
ibéricos hace más de 400 años les sea devuelto para así poder
pagar una deuda histórica
Pero en el fondo, la disputa no es tanto por una tierra en donde
no tienen como financiar sus cultivos y condenarán a disminuir o
empobrecerle la producción, sino por el régimen de privilegios
que el sancocho de la Constitución del 91 les entregó a todos
los pueblos indígenas y que les permite ser una nación dentro de
la otra que es Colombia, con leyes y justicias diferentes.
Los negros ,que llegaron traídos por los españoles, a reemplazar
a los indios luego que persiguieron ,mataron y trataron de
aniquilarlos, no pelean por la madre tierra, pelean como negros
por el trabajo y el sustento que les dan esas tierras,o las
minas de oro aledañas a la cordillera occidental, donde se han
asentado mayoritariamente
A ellos no les importa quien sea el propietario o quien las
explote. Quieren trabajar. Evitar un enfrentamiento mayor es
obligación de los gobernantes.
Impedir que los bandos en conflicto consigan apoyo de los
terratenientes o de los dueños del comercio de la coca o la
minería ilegal, o de las agrupaciones alzadas en armas que
controlan territorios y negocios, se hace imperante para quienes
desde el canciller Leiva hasta el padre De Roux pregonan la paz.
Colombia no resiste otra guerra fratricida más.
Agosto 26 del 2022

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