Bogotá, Colombia -Edición: 391

 Fecha: Viernes 07-10-2022

 

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\\ Opinión //

 

 

 

 

EDITORIAL

 

Elecciones en Brasil son toda una incertidumbre 

 

Las elecciones del pasado domingo en Brasil han demostrado, una vez más, que las encuestas no siempre aciertan. Al mismo tiempo, los resultados
acabaron con el mito de que Inácio Lula da Silva, dos veces presidente, era imbatible. La más prestigiosa firma de sondeos de opinión, horas antes de las urnas, daba por seguro el triunfo en primera vuelta del político socialista, otorgando apenas un 30% de los respaldos al presidente-candidato Jair Bolsonaro y un 50% al aspirante de izquierda.
Los resultados electorales demostraron que el más reciente fenómeno político
de Brasil es, precisamente, Bolsonaro, quien se midió de tú a tú con un candidato dueño del Partido de los Trabajadores, el más fuerte de ese país por muchos años. Por el contrario, el mandatario de derecha llegó al cargo en 2018 casi en solitario, apoyado por una pequeña colectividad en la que casi nadie creía. 


Parte de la estrategia de campaña que desplegó Lula, condenado y encarcelado por sus escandalosos negociados, pero quien resultó libre por errores técnicos en el juicio, consistió en atacar al gobernante sin compasión, tratando de presentarlo como un monstruo sin sensibilidad social e ineficiente. Ese tipo de demagogia tuvo fuerte impacto entre sus seguidores, más en el curso de la contienda Bolsonaro se encargó de demostrar los inmensos aportes de su gestión para sostener la economía en medio de la crisis por la pandemia y su duro coletazo productivo y social. La ciudadanía valoró, igualmente, el apoyo a los sectores poblacionales más vulnerables en medio de la emergencia sanitaria.
Al final, aunque le hicieron mella algunas críticas por el manejo de la pandemia, se revalidó la eficiencia de las campañas de vacunación y los millones de vidas que se salvaron. Todo ello, mientras se preservó la producción agrícola e industrial, salvaguardando millones de puestos de trabajo. Igualmente, el ciudadano del común destacó la actitud gubernamental al defender los intereses del país y facilitar que se mantuvieran las buenas relaciones políticas con las grandes potencias sin importar su sino político. 


Todo ello explica por qué en las elecciones presidenciales el mandatario de derecha apenas estuvo cinco puntos porcentuales por debajo de Lula, en tanto que de 27 gobernaciones en juego Bolsonaro ganó en once y la izquierda solo en cinco. En el Senado, donde se disputaban 27 curules, la coalición del gobernante ganó 16 de los escaños y su contrincante solo conquistó ocho. Incluso, varios de los senadores electos pertenecieron al gabinete del actual gobierno. En la Cámara, el partido del presidente-candidato consiguió 23 diputados, para un gran total de 99, lo que determina que sea el partido con la mayor bancada parlamentaria.

Este resultado electoral contundente se debe, en gran parte, al extenuante trabajo político del mandatario, quien recorrió el extenso país de punta a punta, entrando en deliberación con partidarios y contrincantes. Este contacto directo
fue clave en la campaña pese a que en la pasada contienda fue atacado a mansalva y herido por un sicario. Todo ello explica por qué el fenómeno político brasileño es el gobernante. Ganó en Rio de Janeiro, San Paulo y Brasilia, así como en las zonas más industrializadas. Lula, entre tanto, conservó su potencial en las regiones más pobres, en particular en el nordeste del país.  
Tras los resultados del domingo, ahora los sectores políticos, sociales, institucionales, gremiales y regionales confiarán más en el pulso firme del actual presidente, que ha demostrado que es capaz de defender los valores tradicionales, la religión católica, la familia, la propiedad, el orden y el rol de las fuerzas armadas. Al mismo tiempo, prometió avanzar en grandes reformas para seguir sacando del estancamiento histórico las regiones más atrasadas.

 

 

El desempeño superlativo de Bolsonaro y el amplio sector político que lo apoya, es claro que animará, de cara a la segunda vuelta, a la ciudadanía, sin importar su condición social. Resulta evidente que los brasileños respaldan su
política de mano firme contra el hampa y la corrupción, junto con el sentir nacionalista de impulsar a la industria, la agricultura, el comercio y la voluntad inquebrantable de seguir creciendo como potencia.

 

El desperdicio de los bienes de la sociedad un crimen de lesa humanidad

 

 

 

Por: Zahur Klemath Zapata
zkz@zahurk.com

 

Los gobernantes persisten en la actitud de actuar como si ser elegidos el pueblo los hace ser los nuevos dueños de la nación. Los franceses lo único que hicieron fue cambiarle el collar de perro a quien va a gobernar el país.


El pueblo no ha entendido que a quien elige es solo un empleado público que va a administrar los bienes sociales y no un propietario de la cosa pública.


Tenemos que educar a la sociedad, en el manejo de los bienes sociales. La gente piensa y cree que esos bienes no son de su propiedad sino de la nación y no piensan que ellos son la nación y por ende esos bienes son su capital representado en el erario y todo lo que la nación posee.


No podemos mirar para otro lado y hacernos los que no sabemos nada y que la nación no nos pertenece. Cuando pagamos impuestos, esos dineros van a un fondo que se supone es el que nos respalda y con ellos se construye y se mantiene la infraestructura y los bienes sociales para que todo funcione.


Tenemos que asumir cada uno de nosotros la responsabilidad para que la nación funcione
correctamente y no dilapiden el esfuerzo de millones de colombianos en manos de gente que no tiene el menor sentido de responsabilidad y respeto por ellos mismos y por quienes los han elegido.


Colombia es un país hermoso con todas las posibilidades de tener un estándar de viva igual o superior a cualquier país civilizado y no vivir sus gentes como personas de tercera categoría.


Estar bajo el símbolo de los estratos sociales, clases sociales o simplemente los desechables del mundo primitivo.


No apoye la corrupción dándoles propinas para que hagan su trabajo más rápido o saltarse la línea para que el servicio sea especial, todo tenemos los mismos derechos e igualdad de respeto. Por eso es importante mantener nuestro pensamiento dirigido hacia cuidar los bienes sociales.

 

Ser un criminal es muy fácil, es simplemente mantener el ritmo de robarle a la sociedad
pensando que jamás nadie se va enterar que uno es un criminal. El crimen nunca paga, lo que si da es una temporada en la cárcel y el desprestigio a toda la familia y a los seres queridos.  

   

 

 

Crónica de Gardeazábal #512

 

LA PELEA POR LA CORONA

 


Por: Gustavo Alvarez Gardeazábal

 

 

Audio:

https://www.spreaker.com/episode/51486438

 

Cuando se libró la batalla de Ayacucho que le dio la total libertad a Perú y Bolivia, en diciembre de 1824, Bolívar tenía dos herederos a la vista, Sucre y Córdova. Ambos fulgurantes y juveniles guerreros. Buenos mozos, inteligentes y con futuro garantizado. Los dos hicieron gala de su tino y sapiencia militares y ayudaron cada cual a su manera al triunfo en Ayacucho de los ejércitos de Bolívar.

Se cuenta que al concluir la contienda un cura coronó al libertador con un laurel de oro, recamado de piedras preciosas. Este se la quitó y delante de sus tropas se la impuso a Sucre responsabilizándolo como el gestor de la victoria. El mariscal de Ayacucho tampoco la recibió y se la puso en la cabeza a José María Córdova, el intrépido general antioqueño repitiendo la frase que el trágico paisa dizque repetiría un tiempo más tarde cuando se rebeló contra Bolívar y fue ajusticiado miserablemente por la Legión Británica: “armas a discreción, paso de vencedores”.

Córdova había nacido en el partido de La Concepción y su partida de bautismo en la iglesia de esa vereda, entonces jurisdicción de Rionegro, así lo hace constar. El 10 de septiembre de 1825,en un acto propio de su tiempo, y siendo uno de los suyos alcalde de Rionegro la envió con una nota para que reposara “en la ciudad donde nací” y aunque nunca la recibió la sala capitular ni nadie negó que José María Córdova era oriundo de La Concepción, la corona quedó guardada de familia en familia y después depositada al Banco de Oriente para su custodia y, como tal, todos supusieron que la corona era propiedad municipal de Rionegro, no de La Concha que ya era municipio y en un arqueo de caja hace unos años, se la entregaron al alcalde de Rionegro, no al de La Concepción o La Concha, como la llaman los paisas de verdad).

Hubo alegato judicial que ha reverdecido por estos días porque Ramón Alcides Valencia, el mismo abogado que fue capaz de arrebatarle la propiedad de la Iglesia Parroquial de La Concha a las almas del purgatorio que las habían heredado en el siglo 19, se ha ganado una miserable e injusta vaciada judicial de Manuela Ocampo, la subsecretaría de patrimonio de Rionegro, para decirle que no le entregan la corona de Córdova a su ciudad natal sino que Rionegro se queda con ella.

Infames garosos hambrientos es lo que son las autoridades de Rionegro.



El Porce, octubre 6 del 2022

   

 

 

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