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Más apoyo para los
estudiantes

Por:
Rubén Darío Varela
Ayudas emergentes por la crisis que están viviendo todos los
universitarios colombianos en todo el país se han venido consolidando en
diferentes alcaldías de Colombia, no obstante es viable indicar que
estas ayudas no deben de ser temporales, sino permanentes.
Es una realidad que hoy por hoy estudiantes universitarios de todo el
país cada vez más se ilusionan con la posibilidad de tener mucha más
accebilidad para adelantar sus estudios en universidades del país
teniendo en cuenta que se hace cada vez más difícil poder estudiar,
teniendo en cuenta los obstáculos académicos que presentan muchos
jóvenes con motivo de la crisis generalizada a causa de la pandemia.
Y es precisamente por estos motivos que nuevos anuncios realizados desde
el Gobierno Nacional como por ejemplo el avance de la ley que busca
limitar los precios de los derechos que cobran las universidades por
distintos servicios adicionales a la matrícula semestral se constituye
como una muy buena oportunidad para que muchos jóvenes del país no
deserten de sus estudios académicos.
Además también es de rescatar el hecho que en la Cámara de
Representantes está en marcha la discusión del proyecto de ley con el
que se espera prohibir tanto a universidades públicas como privadas del
país la posibilidad de realizar altos cobros a los estudiantes en temas
como derechos de grados, las matrículas extemporáneas, certificados,
entre otros cobros anexos.
No cabe duda alguna que se trata de una iniciativa que va por muy buen
camino y que representa un alivio de esperanza para muchos jóvenes en un
país en el que la mayoría de los jóvenes especialmente de zonas
vulnerables ven frustradas sus intenciones de ingresar a estudiar una
carrera universitaria debido a la situación económica de muchas familias
colombianas.
Ante esta situación los jóvenes en su mayoría no tienen otro remedio que
estudiar una carrera técnica en el Servicio Nacional de Aprendizaje,
SENA. Es más esta medida y estos salvavidas por decirlo de alguna manera
que se están llevando a cabo desde el Gobierno Nacional para ayudar a
los jóvenes, no se debe de tomar como una medida provisional.
Es más; independientemente de la pandemia todos estos beneficios para
los estudiantes ya se debieron haber tomado con mucho tiempo de
anterioridad, porque son ellos el futuro de Colombia y quienes tomarán
las riendas del país en los años venideros.
En este ámbito educativo, Colombia debería tomar ejemplo de otras
naciones latinoamericanas mucho más avanzadas como lo es por ejemplo el
caso de Argentina, un país con un modelo educativo ejemplar en todo
Latinoamérica y que se debe de constituir como un punto de referencia
para otros países como Colombia en donde a decir verdad hace mucha pero
mucha falta una política pública educativa de calidad para que los
jóvenes del país tengan muchas más oportunidades de salir adelante.
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3.000 hectáreas

Por: Guillermo Navarrete
Una de las causas del conflicto
armado en Colombia y de la violencia histórica, como resultado de la
exacerbada desigualdad que se manifiesta por unos pocos que tienen mucho
y unos muchos que tienen poco, es la propiedad de la tierra; debido
igualmente al feudalismo rampante heredado por los españoles el que
apenas empezó a superarse a partir de la denominada revolución del medio
siglo que acaeció a hacía 1850, por el creciente poder económico
alcanzado por comerciantes y artesanos en ejercicio de su actividad.
Durante el siglo XX, el conflicto alrededor de la tierra tiene uno de
sus hitos durante la década de los treinta, cuando campesinos
organizados, principalmente de noche, se tomaban parcelas de latifundios
para así forzar una negociación con sus dueños a fin de poder contar con
una porción de tierra para su labor agraria. En Cundinamarca, el
municipio de Viotá, fue protagonista de varios de estos hechos. En
efecto, la lucha de campesinos viotunos por la tierra, a la que se
sumaban los abusos que los hacendados acometían en su contra, dieron
lugar al surgimiento de movimientos invasores para hacerse a una
parcela, fenómeno al que contribuyó la creación del partido comunista,
con lo cual lograban el otorgamiento de escrituras bajo el sustento de
la Ley 200 de 1936. Razón por la que a esta entidad territorial se le
conoce con el nombre de “cuna de luchas agrarias” (Navarrete, 2020 en
cita de Acero 2007, p. 106). Domingo Monroy y Raúl Valbuena son dos
líderes agrarios impulsores de las mencionadas luchas a quienes la
comunidad aún les rinde homenaje en la Vereda Puerto Brasil. El salón
comunal con el nombre del primero y un mural de don Raúl en dicha
infraestructura, más la casa comunista en ruinas que debería convertirse
en museo, son parte de su memoria.
En nuestra patria el primer intento serio de reforma agraria, convertido
en frustración para el pueblo campesino fue en el gobierno de Alfonso
López Pumarejo con la expedición de la ya mentada Ley 200 de 1936,
debido fundamentalmente a las presiones de los terratenientes y de
sectores políticos ultraconservadores. La ley 160 de 1994, es ese
segundo tiempo que también se quedó en meras expectativas.
La reforma rural integral, contemplada en el primer punto de los
acuerdos de La Habana entre el Estado Colombiano y las extintas Farc,
pareciera que hubiera tomado el mismo camino, gracias a la actitud
negacionista del pasado gobierno. Sin embargo, al parecer las
circunstancias cambiaron, literalmente de forma sorprendente.
Los cantos de sirena que proclamaban “EXPROPIACIÓN”, una figura
administrativa y judicial que ya existe en nuestro ordenamiento
normativo, se convirtió en un afortunado acuerdo entre los ganaderos y
el
gobierno liderado por Gustavo Petro Urrego, para la venta de 3 millones
de hectáreas de tierra que serán entregadas a campesinos, negros,
raizales y palenqueros, sumadas a la titulación de 600.000 hectáreas y
el arrendamiento de 125.000 para organizaciones campesinas (El
Espectador, 2022 en cita de Cecilia López, Ministra de Agricultura y
Desarrollo Rural), constituyen la esperanza no sólo para estos
desposeídos sino para millones de compatriotas que estamos convencidos
de que el campo es el camino frente a las adversidades provocadas por la
pandemia y la guerra entre Rusia y Ucrania.
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El paseo

Por: Edgar Cabezas
De paseo por Colombia se va observando la celebración de
sus festivales de ciencias, artes y tecnologías en las ferias y fiestas
municipales y regionales, con los competitivos reinados de belleza y
simpatía en homenaje a la sabiduría, virtud y guapura de las mujeres,
oyendo músicas y cantos con ritmos en torbellinos de ocarina agregados
al tambor africano de melodías de tiples, guitarras, gaitas y versos de
juglares ancestrales, empapados en alcohol etílico y por entre las
desembocaduras al rio Magdalena de los ríos Sumapáz y Bogotá, en la
provincia del Alto Magdalena, Girardot se construye como la capital
ribereña de la región sur occidente de Cundinamarca. Además, por ser el
municipio número 30, como gestor del catastro multipropósito, se le
facilita vislumbrar a la ciudadanía ecoculturistica que: Uno de los
efectos secundarios de los indicadores de necesidades básicas
insatisfechas, (acueducto, alcantarillado, luz eléctrica) asociados a
las regiones con economías de abundante circulación monetaria, violencia
política y multicrimen organizado, es la imposibilidad de acceso al
paseo y a los viajes de visitantes de las multitudes nacionales al
placer de adentrarse a los ecosistemas de la selva húmeda tropical y
vivir la experiencia de relacionarse con la vida silvestre.
Ingresar a un escenario prístino perteneciente a la selva húmeda
tropical en el que la sociedad industrial aún no deja sus huellas
hídricas y de carbono, es una experiencia de suma paz y de agradable
placer multipropósito a los sentidos. La primera impresión es el cambio
súbito de la luz solar que se filtra con todo su espectro por entre el
alto dosel de los robustos arboles habitados por lianas, epifitas,
hongos, frutos, flores y avifauna. A los ojos es como estar en el
corazón del arco iris y contemplando la luminosidad esplendorosa en el
detalle de todas las formas de los cuerpos.
La ausencia de mecanización en la rotura del suelo, permite que los pies
del humano visitante transiten por entre una estructura radicular de
extensas y gruesas raíces que se bifurcan sobre las que anidan ofidios,
se asolean reptiles, se pasean felinos, saltan batracios, de las ramas
cuelgan monos y murciélagos y a veces por entre los troncos de los
árboles se presienten los ojos de otros humanos distantes que observan y
huyen de cualquier contacto con la bárbara civilización que incendia
rancherías, atropella malocas, genera ruido de motores con estruendo de
pólvora y vierte venenos que matan a los habitantes de las aguas del
río.
La reevolución que quieren los ecosistemas de Colombia y las poblaciones
que los habitan es la de la restauración y regeneración de todos los
escenarios naturales de los diversos ecosistemas andinos, cisandinos y
de las llanuras costeras atlántica y pacífica. Para lograr el objetivo
de la reevolución es indispensable que las gentes del entorno
territorial empiecen por reaprender el saber, las practicas, y
tecnologías elementales que se requieren para ser un aficionado al
jardín florido y al huerto productivo.
La sobriedad en el gasto de funcionamiento y la inversión profusa y
acertada en la asignación de los recursos a los proyectos de acueducto,
alcantarillado, energías limpias, viveros de plantas nativas, predios
rurales custodios de semillas con destino a la soberanía y seguridad
alimentaria, tienen que coordinarse con los contenidos curriculares del
sistema de educación, para que en un proceso de por lo menos los
siguientes 500 años venideros, hagamos el pagamento de restauración y
regeneración de los 500 años de explotación que nos antecedieron. |
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