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EDITORIAL
A
todos nos debe de doler Buenaventura
No es ningún secreto que Buenaventura es la
ciudad más grande de toda la región Pacífica del país. Tiene una
población total de 432.385 habitantes, según censo del Dane en
2018, en donde el 88% son afrocolombianos, existe una tasa de
desempleo del 69%, el 76% de su gente vive en condiciones de
pobreza y cerca del 45% tienen sus necesidades básicas
insatisfechas, es decir, no cuentan con agua potable,
alcantarillado, energía o gas.
Dice también que lo anterior contrasta con el puerto de
Buenaventura. Una colosal infraestructura que se enorgullece de
su central ubicación mundial y de estar cerca de las principales
rutas marítimas que atraviesan el planeta. No obstante, a pesar
de los buenos deseos de los empresarios portuarios, es claro que
esta terminal marítima es el principal puerto de Colombia y la
mayor aportante de tributos para la nación, pero
desafortunadamente, Buenaventura como ciudad no tiene una
retribución proporcional en sus cuentas presupuestales.
Este pedazo de Colombia sólo ha sido visto por los políticos y
algunos poderosos dirigentes gremiales, industriales,
agropecuarios y demás, como la gallinita de los huevos de oro. O
como el toro padrón, o como el animal proveedor de cualquier
especie. Buenaventura y el pacífico en general ha sido
explotado, ha sido utilizado, ha sido robado, pero jamás ha sido
recompensado. Sólo pobreza, miseria, abandono, rechazo y
exclusión es lo que ha recibido. Y en los últimos años se añade
a lo anterior, amenazas, asesinatos selectivos, desplazamientos,
terror y hambre en medio de la abundancia.
Es una verdad a gritos que conoce el gobierno y el Estado como
tal, quiere ignorar
o voltea la mirada. Hace 3 años, cuando se resolvió el paro
cívico de Buenaventura, el principal compromiso fue tramitar una
ley que ordenara un plan de desarrollo especial para el puerto.
Esa ley se tramitó y la hoja de ruta está diseñada. Hay que
cumplirla para resolver la crítica situación de hoy.
Buenaventura está compuesta de varias aristas, entre ellas el
narcotráfico, la extorsión, la violencia, la falta de servicios
públicos, y la ausencia de educación competitiva y de
oportunidades laborales, que al final convergen en un mismo
punto: la pobreza.
La violencia en los barrios también se siente en el comercio y
afecta a los empresarios de la ciudad portuaria. Los
comerciantes son víctimas de amenazas, extorsión, boleteo y pago
de vacunas a las bandas criminales.
S.O.S. Buenaventura, es el llamado que hace la comunidad del
puerto del pacífico y líderes sociales de la región ante el
incremento de violencia que ha obligado al desplazamiento de
muchas familias, no solo desde la zona rural sino también la
urbana.
Frente a este panorama, surgen algunas voces que, a riesgo de
ser asesinados, denuncian lo que sucede hoy en Buenaventura. Es
el caso del líder social y defensor de Derechos Humanos, Luís
Ernesto Olave quien en su cuenta de twitter y en el programa de
televisión oficial “Señal de la Mañana”, dio a conocer lo que se
vive hoy en el puerto.
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Destruir es acción psicopática pero construir
es de mentes hábiles

Por: Zahur
Klemath Zapata
zkz@zahurk.com
La historia de la humanidad está llena de actos criminales y de
mentes destructivas. Lo interesante en todos estos casos es que
siempre han estado apoyados por un número indefinido de personas
que se lucran de quien comanda esas acciones.
El gran grueso de la humanidad ha sido manipulada y arrinconada
por esos criminales que están en el poder de una nación o
territorio. Siempre las fuerzas del mal han estado armadas de
tal forma que el opositor se ve obligado al sometimiento. Por
eso dos fuerzas iguales no se tocan para evitar una masacre a
menos que los intereses sobrepasen los límites de los
adversarios.
Ayer se celebraron 530 años de la llegada de los españoles a
este vasto continente. Quienes lo habitaban estaban en
desigualdad de poder y conocimiento, el nuevo contaba con la
maldad e intrepidez más la ignorancia de no entender lo que
habían descubierto. Es como hoy encontrar lo que estaba
enterrado por siglos y al hallarlos comenzar su destrucción
porque no hacen parte de nuestra cultura y religión.
Este nuevo gobierno va por el camino español, la diferencia
entre estas dos épocas es que los aborígenes del continente
carecían de los conocimientos que hoy la sociedad tiene, a pesar
que no tiene las armas que el estado tiene, por lo menos existe
una sociedad consciente y preparada para no dejar torcer el
camino y dejar que la nación sea destruida.
La economía va mal, el dólar va por los $4.600.00 y está en
alza. El gobierno no tiene cómo detener el desplome que se
viene. En 120 días la presión de la caldera económica social va
a reclamar que baje la presión existente y no va a ver quién
baje la palanca para quitarle la presión en que estará el
país.
El comportamiento del jefe de estado no es de un estadista sino
de un niño malcriado que no sabe cómo organizar el equipo de
trabajo y hacer que sean efectivas las asignaciones que se
repartan como se hizo en el milagro alemán. Aunque no somos
alemanes ni buscamos llegar a ese holocausto.
Los colombianos no son ignorantes, puede que estén desnutridos,
mal educados, mal acostumbrados, mal tratados, pero siempre han
estado en el rebusque de una vida mejor y eso sí está muy claro
en la historia del país. No podemos pretender que el país va a
seguir la línea izquierdista cuando ya está demostrado que ese
ha sido el camino equivocado.
En Colombia hay demasiado dinero guardado por millones de
personas que no están en el mercado porque los gobiernos lo
prefieren así, porque es más rentable y que no se va a esfumar
por el mal manejo de un gobernante. Aquí hay uno de los grandes
problemas mundiales. Y nadie lo ha notado.
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SE REBOTARON LAS
MOTOS
Crónica de Gardeazábal #517

Por: Gustavo
Alvarez Gardeazábal
Audio: https://www.spreaker.com/episode/51562904
Como era de esperarse, los millones de colombianos que se
trasportan en moto se rebotaron ayer. Desde hace varios meses
venían gritando aquí y allá que el SOAT para poder transitar por
calles y carreteras de Colombia, lo habían estado dejando de
vender, sin importarle a nadie que en Colombia el que no lo
vendan no es razón para no llevarlo o para manejar la moto sin
cargarlo.
No los oyeron. Tuvieron que rebotarse. Lo que pasa es que en
Colombia según el censo de los runt dizque hay un poco más de
6,8 millones matriculadas en todo el país y se supone que un 20%
más lo hacen de manera pirata en carreteras veredales,
municipios perdidos y trochas de sudar, lo que nos daría un poco
más de 8 millones de motos. Con esas cantidades se gana una
elección presidencial, se monta una revolución y se impone la
verdad.
Lamentablemente los colombianos hicimos un país para los
automóviles, no para las motos. Las calles y carreteras de
cualquier municipio de este país no están planificadas para las
motos y por eso toda moto termina siendo una intrusa en la vía
pública o en la tranquilidad del ciudadano que tiene mentalidad
de carro de cuatro ruedas.
Pero cómo comprar una moto es cada vez más asequible. Cómo
trasladarse en moto en las grandes ciudades ha terminado siendo
el método más eficaz y rápido para lograrlo. Y, en especial,
porque las cooperativas de contratistas que redactan las leyes
no tienen muchos intereses rentables en ellas, las normas nunca
buscan la organización sino la forma de joder al motociclista,
de prohibirle o ponerle más impuestos.
La gran protesta nacional de ayer no es entonces solo contra
Petro y su combo, que habían estado sacándole el culeco al
problema. Es una protesta contra las compañías aseguradoras que
venden el SOAT. Es una protesta contra el gobernante que amenaza
(por twitter) subir de un tajo la gasolina a la que Duque dejó
de aplicarle los 200 pesos mensuales al galón porque dizque era
año de elecciones. Es una protesta porque las bodeguitas
petristas y uribistas se pusieron de acuerdo en amenazar por
redes que el SOAT valdría para el 2023 más de un millón por
moto. Es la rebelión de las motos.
El Porce, octubre 13 del 2022
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