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EDITORIAL
Rápida atención
a los damnificados por el invierno
Ante la crisis creada por la drástica temporada
invernal el Gobierno nacional declaró la situación de “desastre
natural” en el país.
Se trata de un estado de emergencia que permite,
hacer traslados presupuestales extraordinarios a la Unidad
Nacional de Gestión de Riesgo para atender de forma rápida y
eficiente a los damnificados, así como proceder a labores de
prevención y mitigación de daños ocasionados por las lluvias,
entre ellas, la reconstrucción de viviendas, puentes, carreteras
y demás infraestructura afectada por estas circunstancias
climáticas extremas.
Esta figura, soportada en la Ley 1523 de 2012, que regla todo lo
relativo al sistema nacional de prevención y atención de
desastres, le permite al Presidente de la República, con la
firma de todos sus ministros, que para el caso se convierten en
los integrantes del Comité de Emergencias, junto al director del
Departamento Nacional de Planeación, determinar el traslado de
recursos no ejecutados por los ministerios, en el marco del
Presupuesto General de la Nación de este año, a la citada
Unidad.
Faltando dos meses para que termine la vigencia fiscal de 2022
se calcula que el monto de los recursos que aún permanecen sin
ser enviados por la cartera de Hacienda a los distintos
ministerios asciende a 11 billones de pesos.
Será el Plan que presente la Unidad, especificando las
destinaciones de los dineros, así como las obras y programas a
financiar, el que defina cuánto presupuesto será redirigido para
atender esta creciente crisis por la segunda ola invernal del
año, cuya intensidad ha sido muy alta, en gran parte porque
continúan los efectos del fenómeno climático de La Niña, que no
solo eleva los promedios históricos del volumen de lluvias, sino
que también produce temperaturas muy bajas.
Ello explica por qué en estos momentos hay 289 municipios de 26
departamentos con declaratoria de calamidad pública, con más de
748 afectaciones registradas.
El saldo mortal y de heridos también está
creciendo, al igual que el número de damnificados, viviendas
averiadas o destruidas, así como de infraestructura vial,
educativa y de otra índole.
A ello se suma que las inundaciones tienden
a multiplicarse, porque varias represas ya coparon su respectiva
cota y es necesario proceder a evacuar agua para evitar una
emergencia mayor.
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Los 50 años de vida y la razonabilidad en su
apogeo

Por: Zahur
Klemath Zapata
zapatazahurk@gmail.com
Cuando cumplí 50 años de edad uno de mis sobrinos se me acercó y
me dijo que tuviera mucho cuidado, que 50 no era cualquier cosa.
Mi compañera de esa época se puso triste y me dio a entender que
ya estaba muy viejo, mis perros que siempre me acompañaban,
cuando me vieron estuvieron más felices que nunca. Han pasado 29
años desde ese momento y mi realidad vivida ha sido
sorprendente. En estos años he sido más productivo
intelectualmente y la razonabilidad de la cual he venido
hablando la puedo apreciar con mayor claridad por la experiencia
adquirida.
Cuando observo personas en sus 50s siento que puedo confiar
mucho más que en un joven en cuanto a responsabilidad y
conocimiento. Aunque personas a esta edad en sociedad donde no
se tiene los valores del conocimiento y la experiencia se les
considera un estorbo. Las empresas prefieren a los jóvenes
porque les pueden pagar menos, manipular y deshacerse de ellos
sin ningún remordimiento. Las personas mayores ya están
organizadas y tienen patrones de conducta establecidos que los
hacen más responsables.
Si un país quiere avanzar tiene que contar con las personas
adultas y organizarlas para que ellas entrenen y orienten a las
nuevas generaciones. Hay que inducir a las nuevas generaciones a
trabajar para empresas que les puedan ofrecer todo tipo de
garantías y que puedan realizarse en ellas. Hay una minoría muy
limitada de empresarios naturales que ven el futuro y van tras
de él, lo sacrifican todo por alcanzar esos ideales, esa es
gente importante en la sociedad que hay que apoyarla.
Los gobiernos como el colombiano no tienen visión y dejan que
una multitud de seres se lancen a convertirse en
microempresarios que como tal subsisten con solo la comida del
día a día y las esperanzas de alcanzar un bienestar social es
casi imposible. Cuando pienso en esos 50 años cumplidos y miro
en retrospectiva veo que nada ha cambiado. Que las ciudades
están con más habitantes, la gente que conocí sigue gravitando
en ese pequeño mundo que el sistema les creó y unos pocos han
cruzado el umbral y sólo ellos saben lo difícil que fue y lo que
tuvieron que hacer para lograrlo.
Hoy estamos en un presente donde se unen el pasado y el futuro y
hay gente necia tratando de regresar al pasado pensando que
viviéndolo podrán tener esa experiencia que otros tuvieron y no
le fue nada bien. La verdad es que debemos enfocarnos en lo que
va a pasar mañana y comenzar a construir ese futuro presente
desde ahora para que podamos sentir la satisfacción de vivir una
vida en plenitud.
Nadie puede decir que ha vivido plenamente, sólo han vivido una
vida prestada por las instituciones que han mantenido y manejada
por quienes colectan los impuestos. Nadie se ha enterado porque
son menores de edad y los mayorcitos son ignorantes y los que
tienen suficiente conocimiento y experiencia huyen por temor a
morir en una sociedad que no les ofrece ninguna seguridad. Los
cincuenta fueron los años más difíciles en el país y hoy los
cincuentones están confundidos y por eso hay que revisar el
libreto que nos están presentando.
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Crónica de
Gardeazábal # 529
HABLANDO DURO

Por: Gustavo
Alvarez Gardeazábal
Audio:
https://www.spreaker.com/episode/51747581
En un país en donde perdimos la fe en las
instituciones queda muy difícil aspirar a que los máximos
representantes de ellas puedan hablar duro, sentar cátedra y, en
especial, exigir el cumplimiento del orden institucional que
sostiene al estado. Pero en una misma semana el Contralor
General y la Corte Constitucional han emitido sendos y muy duros
planteamientos que deberíamos tomar como excepcionales y no
dejarlos perderse en una página intermedia de los cada vez menos
voluminosas ediciones dominicales de los periódicos.
El Contralor Carlos Hernán Rodríguez se le midió al presidente
Petro y a su terca ministra de Minas y les dijo, palabras,
palabras menos desde la tribuna de Yamit en El Tiempo, que “No
está de acuerdo con suspender la exploración de Petróleo por el
bien de las finanzas públicas”.
Me dicen que en una carta dirigida al presidente unos días antes
fue mucho más preciso y contundente pero lamentablemente la
oficina de prensa que tiene para hacerle eco a palabras tan
importantes anda más despistada qué obligada a impactar con la
imagen del Contralor. Más aun parece ser que el cambio tímido de
la semana pasada retrocediendo de la muralla antiextractivista
que dio el presidente Petro se debió a ese documento de
Rodríguez.
Por otro lado también habló duro, pero ahí si no tuvo eco porque
el teflón todavía protege a los inútiles, la Corte
Constitucional quien dictó varias órdenes para garantizar los
derechos fundamentales en la Isla de Providencia y tratar así de
que se corrijan los errores en que cayera el gobierno Duque y en
especial su funcionaria Susana Correa, responsable de la
reconstrucción de la isla después del huracán.
La Corte dice que ese gobierno” incumplió los acuerdos sobre las
características básicas que debían tener las nuevas viviendas,
lo que llevó a que se entregarán casas incompletas e incapaces
de proteger a sus habitantes”.
Ambos temas son entonces objeto de medidas correctivas
inmediatas. El del petróleo y el gas para no hundirnos en la
maraña ideológica que nos lleva a la quiebra y el de las casas
de Providencia porque Petro está obligado a corregir el error de
Duque. No es muy complicado. Es solo obedecer a quienes tienen
claridad y poder en sus planteamientos.
El Porce, Noviembre 1 del 2022
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