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EDITORIAL
Juventudes
prestadas
La juventud resulta ser un amasijo de
atrevimientos, soberbias y demás males del hombre. La juventud
siempre se marca por la creencia que los conceptos, visiones o
anhelos que se poseen son los correctos y por tanto la única
forma de hacer las cosas. Es así como la juventud comienza a
fallar, pero, fallar no implica un problema. de hecho, es una
necesidad, entre más erra un joven más aprende, más comprende la
naturaleza del mundo a donde fue arrojado.
En este juego de fallar, el joven pasa a volverse
un adulto que comprende como funciona su mundo, sin embargo,
este fallar y aprender ha comenzado a
desvalorizarce, ahora, fallar no es una cuestión personal sino,
que la culpa suele recaer en el mundo al cual fue arrojado, y
maldiciendo al mismo los jóvenes de la actualidad, por no decir
su mayoría, deciden decantar en el pesimismo y en la presión
social para crear un figura de madurez impropia, desarrollando
así las habilidades que les son importantes a la imagen que
tiene que dar al mundo y no las habilidades que ellos como
sujetos deben desarrollar. Generando de esta manera jóvenes con
identidades y problemáticas prestadas o simplemente impropias.
Con la fuerza de las redes sociales el mundo ha construido un
modo de ser en los jóvenes que les impide conocerse a sí mismos,
a aspirar a sueños que no les pertenecen pero que desean poder
vivir, por el simple acto que es lo más elegante a lo cual
aspirar, moralmente hablando.
Pero, ¿qué tipo de mundo nos espera? cuando aquellos que
construirán el mismo, deben escuchar quien les diga que deben
desear y anhelar y desproporcionado de cualquier experiencia
vital, que les ayude a reconocerse como sujetos con autonomía,
ya que sus experiencias siempre tendrán que encajar en lo
politicamente, o moralmente obligatorio para un sujeto de
nuestro siglo.

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El capital y la seguridad
social

Por: Zahur
Klemath Zapata
zapatazahurk@gmail.com
Los capitales económicos siempre
habían estado en manos de los gobernantes porque eran quienes
poseían el poder y sostenían a la sociedad que vivía a su
alrededor. En la actualidad hay pocos gobiernos que ejercen ese
poder y dan a sus ciudadanos el bienestar basado en la riqueza
del país, como los Emiratos Árabes.
Colombia es un país con un potencial económico extraordinario,
pero mal manejado, dilapida a diestra y siniestra todo su
potencial económico en la corrupción y en mala administración.
Esto impide que el país crezca y se desarrolle como una nación
próspera y de alto bienestar ciudadano.
La cascada de impuestos es como si fuera las del Niagara y jamás
llegará a ningún sitio lo recaudado donde debe ir, pero si a los
bolsillos de los que apoyan a los políticos. Esto es una verdad
que todo el mundo lo sabe y hace lo menos para evitar que esto
suceda. Siguen votando por los mismos corruptos que han estado
ahí amamantados por ese círculo vicioso.
La seguridad social existe a medias en Colombia, todos sufren
sin importar su condición económica por la mala atención y los
defectos que ella tiene. No hay conciencia sobre este asunto, a
pesar que se han creado organismos intermedios como el Sisben,
pero realmente la población está desprotegida por la carencia de
un verdadero sistema de seguridad social.
La verdad en todo esto es que, si un país está organizado y
distribuye sus recaudos económicos equitativamente, puede cubrir
a toda la población con los servicios de salud, educación y
vivienda sin tener que sacrificar el bienestar social. Pero
cuando la corrupción democrática está por todas partes es
imposible establecer organismos que velen por el bienestar de la
sociedad.
Los políticos nunca le han puesto atención a estas demandas
sociales, porque ellas no generan utilidad económica como hacer
reparaciones locativas, que llaman inversiones y ventas de los
bienes del establecimiento. Todo esto desaparece sin que la
sociedad pueda defender sus intereses sociales.
La riqueza de un país se mide por el bienestar que tienen sus
ciudadanos, su infraestructura educativa y desarrollo
tecnológico. Lo demás son inversión que proporciona otro tipo de
crecimiento a nivel mundial que los hace ver como potencia
económica.
Colombia puede tener lo mejor de lo mejor si sus administrados
le ponen atención a lo existente y abren mercado internacional y
venden trayendo esos capitales para enriquecer la nación. Esto
quiere decir que esa riqueza es de todos sin ser un país
socialista porque todos tienen la posibilidad de invertir y
crecer individualmente según sus capacidades de crecimiento.
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EL CORRALITO DE
PETRO
Crónica #898

Por: Gustavo Álvarez Gardeazábal
Audio:
https://www.youtube.com/watch?v=UMhDucbNY_g
El presidente Petro les anunció a los banqueros reunidos en
Cartagena, en su mitin anual, que tiene en la cabeza la idea de
una restricción a los dineros de las cuentas bancarias con el
objetivo de que sea el gobernante, y no el sistema bancario, el
que otorgue los créditos.
Eso, sin atenuantes, es un corralito como el que impusieron en
la Argentina hace unos años para que los clientes no sacaran la
plata de sus bancos y los dejaran con las arcas vacías.
Obviamente generaron la catástrofe que hoy todavía están pagando
los argentinos. Todo corralito financiero es atentatorio contra
la libertad de los ciudadanos y aunque se tullan de la ira los
garajes insultantes del petrismo por las redes, es la
advertencia de una futura expropiación de los fondos que los
colombianos hayamos depositado confiados en cuentas y papeles
bancarios.
En otras palabras que el presidente Petro al anunciar esas
perversas intenciones puede haber sembrado la semilla de un
pánico financiero que costará mucho trabajo desvirtuar porque
siembra desconfianza en un negocio en donde su poderío es la
confianza mutua entre quien entrega el dinero y quien lo
administra.
La propuesta empanicadora del presidente Petro es que la plata
que depositamos los colombianos a los bancos, ellos se la
faciliten al gobernante para que él seleccione y él dizque
reparta esos dineros en préstamos.
Por supuesto, con la mano de alfiles robagallinas que rodean al
gobernante por estos días, todos presumimos que los bancos van a
perder finalmente su circulante y no tendrán cómo responderle a
quienes les hayan depositado.
Y no exagero. En el caso de que el gobernante resulte ser un
banquero adiestrado, nunca igualará la capacidad administrativa
que tienen los bancos para escoger los clientes y volver
rentables esos fondos.
Lo más probable entonces es que la gran mayoría de los
beneficiados por el préstamo del gobernante terminen siendo
deudores morosos. Y quienes depositemos en bancos perderemos
nuestros ahorros.
El Porce, junio 12 del 2024
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