Bogotá, Colombia -Edición: 660

 Fecha: Viernes 28-06-2024

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\\ OPINIÓN //

 

 

 

EDITORIAL

 

El complejo de Carlomagno

 

Generalmente la lucha contra el trabajo informal se estanca bajo el derecho básico al trabajo. Gracias a tener derecho a laborar es que las grandes y pequeñas ciudadades colombianas se han llenado de puestos informales de tintos, ropa y demás cositas que en ciertos momentos pueden salvarnos de no gastar grandes cantidades de dinero que no hay, es decir, estos emprendimientos benefician a todos de cierta manera. Sin embargo, existen casos en los que estos emprendedores pasan a ser terratenientes, dueños de lugares, esquinas, o incluso cuadras enteras, y al igual que los grandes terratenientes de nuestro país, todo es tomado por la fuerza y lo protegen de la misma manera.

 

En esta forma neurótica de autoproclamarse dueños de un pedazo de la calle, los sujetos comienzan a tener fieles problemas psicológicos, tales como... La pérdida de la realidad, en la medida que creen tener potestad para afirmar quien puede y quien no puede estar en su lugar de trabajo, neurosis que trasciende a una neuropatía que le impide reconocer al otro como un igual, procediendo de esta manera a generar un narcisismo y este a su vez lo lleva a tener pasos al acto, en pro de proteger su pequeño pedazo, es decir, desarrollar el complejo de Carlomagno.

El complejo de Carlomagno consiste, en intercambiar la realidad por aquello que posee en su mente, misma que le da la posibilidad de justificar todos sus actos inhumanos y anticonstitucionales en busca de alcanzar que la realidad se acomode a su capacidad imaginativa, impidiendo de esta manera todas las construcciones externas, tal cual lo pueden ser las personas, por tan complejo es que estos sujetos tienen la capacidad de negar la posibilidad que alguien trabaje, pues su neurosis les confiere este poder divino.

En efecto, las calles de las ciudades colombianas se encuentran llenas de sujetos con este particular complejo, causando de esta manera que las calles tengan dueños. Pero, si nos detenemos a pensar esto, significa que estos sujetos han logrado esquivar las leyes que impiden el apropiamiento de un bien público, y de paso han comenzado a generar reglas precisas que los beneficien a ellos, reglas amañadas, no debería ser esto razón justa para bajarlos de estos pedestales con una visita de las instituciones encargadas del espacio público, que logre hacerles entender, que: o todos trabajan en paz o no trabaja nadie de manera informal.

 

 

 

 

Nos acostumbraron a vivir como pobres

Por: Zahur Klemath Zapata

zapatazahurk@gmail.com  

 

Nunca ha habido pobreza en América continental, lo que conocemos hoy como pobreza es una condición de desalojo de la tenencia de lo que ha sido de todos. Y unos pocos llegados de tierras lejanas con mentes de Alejandro Magno se apropiaron de todo. Y sembraron en nuestras raíces esa actitud mendicante.

Hoy todo nuestro alrededor está hecho con pobreza y lo aceptamos por temor a exigir una mejor condición. Cuando nos sirven, nos ponen servilletas recortadas que escasamente pueden absorber dos gotas de agua y quedan entrapadas como si hubieran caído en el agua. Todo está medido y reducido a su más mínima expresión. Y creemos que está bien.

 

El sistema es miserable porque es la única forma como ellos conciben su existencia. Ser opulentos y grandiosos está fuera de lugar porque ellos tienen que quedarse con todo y poder ir a gastarlo en el exterior porque es más prestigioso que invertir en su propio país.

Nos han enseñado a ser pobres porque así es más fácil manipular al necesitado como lo hacen los prestamistas y los bancos. Y todos están en el mismo camino solo lamentándose de que el pasado fue mejor, pero en el presente ya no hay escapatoria. Por eso todos protestan esperando que alguien los salve de esta desgracia que la derecha, la izquierda o cualquier otro grupo social los colocó en la miseria mental en que viven.

Creo que nadie se ha dado cuenta de esta situación y por esta razón se acusan los unos a los otros porque nunca han mirado los orígenes de esta enfermedad que se puede curar si todos asumen la responsabilidad de defender lo que es propio y elevar la calidad de vida.

Nos han acostumbrado a ser pobres y esto no es bueno. Solo en los años 70s se pudo saborear lo que es ser opulentos y poder crecer con abundancia pero unos pocos se lanzaron llenos de envidia y le cortaron la prosperidad al país. No vieron que el mundo es un negocio y sobre él todo se mueve y las economías fluyen como un caudal que no lo detiene la envidia sino los malos negocios.

No somos pobres, no somos miserables, somos una sociedad mal administrada por malos economistas, administradores y políticos. Esta pobreza en que vivimos no la vamos a dejar atrás si se continúa con la misma política que se ha venido manejando el país y pensando que los del norte son los poderosos, pero que vemos que no es así.

El petróleo hizo sentarse a negociar a dos enemigos porque la economía es la base de sobrevivencia de los pueblos.

 

 

 

HURACÁN DE LOS CHISMES
Crónica #910

Por: Gustavo Álvarez Gardeazábal

Audio:

 

https://www.youtube.com/watch?v=GgNqeTN_pbE

 

Es de tal magnitud y naturaleza el estado de zozobra que se ha ido lentamente apoderando del país que el chismerío supera al de los personajes que me inventé para mi novela “Dabeiba” hace 52 años. Una cosa la juntan con la otra y el bororó termina armándose solo.

Como la gobernadora del Valle salió terminante a decir que el Departamento había solicitado al Ejército los términos de referencia para adquirir un escudo anti drones, y defender a las sedes de Policía y Ejército y a la ciudadanía de los ataques que ya se han presentado dentro de la Guerra de Los Traquetos del suroccidente colombiano, muchos han pensado lo peor.

 

Y como al mismo tiempo se vió ayer por tv y redes que un general boliviano amenazaba con tomarse con tanques el palacio presidencial en La Paz, y Petro puso el grito en el cielo advirtiendo de un golpe, la baronesa de Guacarí ha terminado en la punta de la lengua de todos los chismes que corren, más con esperanza que con razón.

Ya los bochinches hablan de “la Mona golpista” que es capaz de tumbar un ministro de Defensa. Lo mismo está pasando con el fogón que soplan los millones de venezolanos refugiados en Colombia sobre las elecciones del 28 de julio en ese país.

Desde los comedores del Club El Nogal hasta el bebedero de cerveza en La Boquilla, todos quieren hablar de lo que va a pasar ese día si gana o pierde Maduro.

Y no son poquitos los que coinciden en que ese día el presidente Petro pierde con cara y pierde con sello.

Si Maduro gana, el universo entero lo acusará de gigantesco fraude electoral y, dada la amistad y apoyo de Petro y su gobierno a Maduro, resulta inevitable que los lenguaraces harán responsable a Petro de esas triquiñuelas.

Y si Maduro pierde, como dizque lo aseguran las encuestas, más de uno hace cábalas sobre cómo asumirá Petro esa derrota y hasta llegan a apostar que le dará asilo en Colombia al heredero de Chávez. Antes de que lleguen los huracanes del Caribe nos llegó el huracán de los chismes.

El Porce, junio 28 del 2024

 

 

 

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