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Israel
intensifica su ofensiva en el Líbano mientras Hezbollah evalúa
propuesta de alto el fuego

En un desarrollo significativo del conflicto en
Oriente Medio, Israel llevó a cabo su incursión más profunda en
el sur del Líbano desde el inicio de la ofensiva el 1 de
octubre. Las tropas israelíes avanzaron hasta el pueblo de Chama,
ubicado a 100 kilómetros de Beirut, destruyendo el santuario de
San Pedro, conocido localmente como Shimon Al-Safa, según
informó la Agencia Nacional de Noticias del Líbano (NNA).
El ataque también alcanzó una posición cercana de mantenimiento
de paz de la ONU, golpeada por un proyectil de artillería,
aunque no se han confirmado víctimas hasta el momento. Videos
geolocalizados mostraron columnas de humo provenientes del
santuario, un sitio de peregrinación significativo para la
comunidad chiita.
Simultáneamente, Israel intensificó sus ataques aéreos en los
suburbios del sur de Beirut, un bastión de Hezbollah, marcando
cinco días consecutivos de bombardeos en la región de Dayiyeh.
Según las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), estos ataques
tienen como objetivo infraestructura utilizada por Hezbollah,
acusando al grupo respaldado por Irán de operar dentro de zonas
densamente pobladas.
Este aumento en la ofensiva coincide con nuevas negociaciones
mediadas por Estados Unidos. La embajadora estadounidense en el
Líbano, Lisa Johnson, presentó una propuesta de alto el fuego al
gobierno libanés. Este acuerdo, elaborado entre Estados Unidos e
Israel, surge tras el fracaso de intentos previos luego de la
muerte del líder de Hezbollah, Hassan Nasrallah, en un ataque
aéreo israelí.
Aunque las autoridades libanesas son “optimistas” respecto a la
aceptación de Hezbollah, los recientes bombardeos han elevado la
tensión. Tan solo el jueves, ataques israelíes causaron la
muerte de 59 personas en varias regiones del Líbano, según el
Ministerio de Salud libanés. Gran parte de los bombardeos se
concentraron en áreas chiitas controladas por Hezbollah, aunque
también se reportaron ataques en refugios civiles fuera de su
influencia.
Por su parte, Hezbollah ha intensificado sus ataques hacia el
norte de Israel, lanzando al menos 60 proyectiles el sábado, de
acuerdo con las FDI. Este conflicto, que se agudizó tras meses
de enfrentamientos fronterizos, comenzó como una muestra de
apoyo de Hezbollah a Hamas y los palestinos en Gaza.
Mientras las negociaciones para un cese al fuego avanzan, la
situación sobre el terreno sigue siendo volátil. Israel busca
garantizar el regreso seguro de 60,000 civiles desplazados en el
norte del país, mientras que el Líbano enfrenta una creciente
crisis humanitaria. La próxima respuesta oficial de Hezbollah al
alto el fuego podría ser determinante para el curso de este
conflicto.
Zelenski
proyecta la paz en 2025 mientras Rusia avanza en el este de
Ucrania

El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski,
expresó el sábado su intención de trabajar hacia una solución
diplomática al conflicto con Rusia para 2025. Sin embargo, el
mandatario reconoció las dificultades en el terreno y señaló que
las aspiraciones de paz enfrentan obstáculos, entre ellos, la
falta de disposición del Kremlin para negociar sinceramente.
En una entrevista con la Radio Ucraniana, Zelenski afirmó: “Por
nuestra parte, debemos hacer todo lo posible para que esta
guerra termine el próximo año, que termine por medios
diplomáticos”. Pese a su optimismo, advirtió que el presidente
ruso, Vladimir Putin, parece más interesado en romper su
aislamiento político internacional que en alcanzar un acuerdo
genuino.
Zelenski insistió
en la necesidad de condiciones favorables para Ucrania antes de
cualquier negociación. “¿Qué tipo de negociaciones puede haber
con un asesino? Si hablamos solo con Putin, en las condiciones
actuales, Ucrania estaría en una posición de desventaja desde el
inicio”, sentenció.
El papel de Donald Trump y las dinámicas internacionales
La declaración de Zelenski llega en un momento clave para la
política internacional. Durante su campaña presidencial, el
presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, prometió que
la guerra en Ucrania terminaría bajo su mandato. Estas
afirmaciones han generado expectativas
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sobre cómo su llegada a la Casa Blanca el
20 de enero de 2025 podría influir en el conflicto.
Trump ha sido crítico con la OTAN y
mantiene una relación ambivalente con Putin, lo que plantea
interrogantes sobre su enfoque hacia el conflicto ucraniano. Por su
parte, Zelenski expresó optimismo acerca de un posible cambio en la
dinámica bélica tras la investidura de Trump, comprometiéndose a buscar
una reunión con el líder republicano para discutir la paz.
Entretanto, el embajador ruso ante la ONU en Ginebra declaró que Moscú
estaría dispuesta a participar en negociaciones, siempre que estas
reflejen "las realidades sobre el terreno". Esto incluye el
reconocimiento de la soberanía rusa sobre cuatro regiones ucranianas
ocupadas, una condición inaceptable para Ucrania, que considera estas
áreas como territorios invadidos.
Dificultades en el este y avances rusos
Aunque Zelenski apuesta por la paz, reconoció que la situación en el
frente oriental de Ucrania es crítica. Las fuerzas rusas han
intensificado sus ataques en regiones estratégicas como Donetsk,
logrando avances significativos.
El presidente admitió que el ritmo de avance ruso ha sido el más rápido
desde los primeros días de la invasión en 2022, atribuyendo esta
situación a retrasos en el envío de ayuda militar por parte de Estados
Unidos. “En el este, la situación es realmente difícil. Hay una lenta
presión y avance de los rusos. Por varias razones, llenar nuestras
brigadas con gente preparada y armas ha sido un proceso lento”, explicó.
A pesar de estas adversidades, Zelenski destacó que nuevas brigadas
ucranianas están comenzando a entrar en acción y que el país trabaja
para aumentar su propia producción de armamento.
Conquistas rusas en Donetsk
Mientras tanto, el Ministerio de Defensa ruso anunció la captura de dos
localidades más en Donetsk, Leninske y Makarivka, sumándose a otras seis
ocupadas en la última semana. Estas conquistas consolidan el avance ruso
en la región, acercándose a Kostiantínivka, una ciudad estratégica con
importancia industrial y logística para el ejército ucraniano.
El control de estas áreas refuerza la posición de Rusia en el este,
aumentando la presión sobre Ucrania para lograr una contraofensiva
efectiva.
¿Un posible punto de inflexión?
Con la guerra acercándose a su tercer año, el futuro del conflicto sigue
siendo incierto. Zelenski enfrenta el desafío de equilibrar sus
aspiraciones de paz con la necesidad de mantener la resistencia militar
frente a los avances rusos.
La entrada de Trump al escenario internacional podría ser un
catalizador, pero también un factor de riesgo, dependiendo de cómo
maneje las tensiones entre Ucrania, Rusia y sus aliados de Occidente.
Por ahora, 2025 se vislumbra como un año crucial para definir si la
diplomacia o las armas prevalecerán en esta devastadora guerra.
Scholz y Putin rompen dos
años de silencio mientras Zelenski critica la iniciativa

El canciller alemán, Olaf Scholz, sostuvo el viernes su
primera conversación en dos años con el presidente ruso, Vladimir Putin.
El diálogo, que se extendió por cerca de una hora, fue planificado
cuidadosamente por Berlín en coordinación con sus aliados occidentales y
se produjo días antes de la cumbre del G-20 en Brasil. Scholz informó a
las autoridades europeas sobre el contenido de la llamada y mantuvo
comunicación previa y posterior con el presidente ucraniano, Volodímir
Zelenski.
Durante la conversación, Scholz condenó enérgicamente la
guerra de Rusia contra Ucrania, instando a Putin a poner fin a las
hostilidades y retirar las tropas rusas del territorio ucraniano.
Además, el canciller alemán reafirmó el compromiso de su país de apoyar
a Ucrania en su defensa el tiempo que sea necesario. Scholz también
criticó los ataques rusos contra infraestructuras civiles y advirtió
sobre la presencia de soldados norcoreanos en el conflicto, lo que
calificó como una escalada peligrosa.
Por su parte, Putin mantuvo su postura intransigente. Según el Kremlin,
el presidente ruso expresó su disposición a reanudar las negociaciones,
aunque bajo condiciones que implican la aceptación de “nuevas realidades
territoriales”, es decir, el reconocimiento de la soberanía rusa sobre
los territorios ocupados en Ucrania. También reiteró sus críticas hacia
la OTAN, acusándola de llevar a cabo políticas hostiles contra Rusia, y
presentó su conocida demanda de que Ucrania renuncie a unirse a la
Alianza Atlántica.
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La conversación fue descrita por Moscú
como "muy positiva", pero sus exigencias dejaron en claro que no está
dispuesto a ceder en sus objetivos estratégicos. A pesar de esto, el
Kremlin señaló que los canales de comunicación con Alemania permanecerán
abiertos, incluso para explorar posibles acuerdos en áreas como la
cooperación energética.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, reaccionó de inmediato a la
llamada, criticando la decisión de Scholz. Según Zelenski, este tipo de
diálogos podrían debilitar el aislamiento internacional de Putin y
generar una dinámica diplomática que favorezca a Rusia. “Esta llamada
abre la caja de Pandora. Ahora pueden surgir otras conversaciones, otras
llamadas, y esto es exactamente lo que Putin ha buscado durante mucho
tiempo”, declaró en una entrevista televisiva.
No obstante, Zelenski también expresó
optimismo sobre los recientes contactos con el equipo del presidente
electo de Estados Unidos, Donald Trump. Según el mandatario ucraniano,
estas conversaciones podrían acelerar el fin de la guerra, ya que no
percibió resistencia a las posiciones de Ucrania por parte del equipo de
transición de Trump.
La llamada entre Scholz y Putin refleja
las tensiones y desafíos de la diplomacia internacional en el contexto
de la guerra en Ucrania. Mientras Alemania intenta mantener abiertas las
vías de diálogo sin comprometer su apoyo a Ucrania, Zelenski insiste en
que cualquier negociación debe estar basada en condiciones justas y en
el respeto a la soberanía de su país.
El resultado de este contacto telefónico parece confirmar las
dificultades para encontrar un terreno común entre Rusia y Occidente.
Aunque Scholz busca explorar caminos hacia una paz negociada, las
exigencias de Putin y la resistencia de Ucrania hacen que cualquier
avance parezca lejano. En este contexto, las próximas acciones de
actores clave, como Estados Unidos bajo la administración de Trump,
podrían jugar un papel decisivo en la evolución del conflicto.
Tormenta Sara deja
estragos en Centroamérica y amenaza con más lluvias

La tormenta tropical Sara ha generado graves
afectaciones en Honduras y Costa Rica, y su impacto continúa
expandiéndose por Centroamérica. Con vientos máximos sostenidos de 85 km/h,
la tormenta avanza lentamente hacia el oeste, amenazando con tocar
tierra en Belice, donde el gobierno ya prepara albergues para mitigar
los posibles daños.
En Honduras, más de 45,000 personas han
sido afectadas, con más de mil damnificados trasladados a refugios,
según la Secretaría de Gestión de Riesgos (Copeco). Las lluvias han
provocado inundaciones, especialmente en ciudades del norte como La
Ceiba y Roatán, donde el colapso de un puente complicó aún más la
situación. Cuatro departamentos caribeños permanecen en alerta roja,
mientras la presidenta Xiomara Castro declaró una emergencia nacional
para priorizar la atención a los damnificados.
En Costa Rica, la provincia de Guanacaste, conocida por su actividad
turística, enfrenta inundaciones que han afectado cultivos, viviendas y
carreteras. El aeropuerto local permanece cerrado, mientras que el
desbordamiento de ríos en el sur del país ha dejado comunidades enteras
incomunicadas. Tres rutas principales están bloqueadas por derrumbes. El
gobierno costarricense suspendió las clases y mantiene en alerta roja
toda la costa del Pacífico.
Las afectaciones no se limitan a estos países. En Guatemala, el poblado
de Melchor de Mencos sufrió inundaciones significativas, con viviendas
dañadas y familias refugiadas en casas de vecinos. En Nicaragua, se
emitió una alerta amarilla debido al aumento del caudal de los ríos.
Panamá, aunque fuera del alcance directo de Sara, aún lidia con las
secuelas de lluvias previas, que dejaron 11 muertos y pérdidas por 100
millones de dólares.
Belice se prepara para recibir el impacto directo de Sara, mientras que
El Salvador mantiene vigilancia ante un posible aumento de lluvias
durante el fin de semana. Las autoridades de la región trabajan
contrarreloj para minimizar los daños en una zona que cada año enfrenta
graves consecuencias debido al cambio climático y la vulnerabilidad de
su infraestructura.
La tormenta Sara es un recordatorio de
los desafíos que enfrenta Centroamérica, una región recurrentemente
golpeada por fenómenos climáticos extremos. Los gobiernos locales, en
conjunto con organismos internacionales, buscan estrategias a largo
plazo para proteger a sus poblaciones más vulnerables frente a un
panorama climático cada vez más incierto.
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