Bogotá, Colombia -Edición: 758 Fecha: Miércoles 12-02-2025 |
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TECNOLOGÍA-CIENCIA |
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La incertidumbre rodea al cohete lunar SLS tras despidos en Boeing y cuestionamientos sobre costos
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eficiencia del sistema de contratación de la NASA.
El futuro del SLS parece estar ligado a la evolución de Artemis y
a la forma en que la NASA y el gobierno de Estados Unidos manejen la relación
con sus contratistas. Actualmente, la agencia planea utilizar el SLS en al menos
10 misiones Artemis, con el objetivo de establecer una presencia humana
permanente en la Luna y, eventualmente, avanzar hacia Marte. La Starship de
SpaceX también jugará un papel clave en el proyecto, ya que será utilizada como
módulo de aterrizaje para transportar astronautas desde la nave Orion hasta la
superficie lunar. A diferencia del SLS, el contrato con SpaceX es a precio fijo,
lo que significa que la empresa no recibirá fondos adicionales si se producen
sobrecostos.
La decisión de Boeing de reducir su plantilla en el programa SLS puede ser un indicio de que se avecinan cambios en la forma en que la NASA y sus contratistas gestionan los recursos destinados a Artemis. A medida que la exploración lunar avanza, la competencia entre sistemas de lanzamiento y la necesidad de mantener el programa dentro de un presupuesto sostenible serán factores clave en la toma de decisiones. Mientras tanto, el SLS sigue siendo el único cohete probado y certificado por la NASA para transportar humanos más allá de la órbita terrestre, lo que le otorga una ventaja importante en el corto plazo. Sin embargo, si SpaceX logra demostrar la confiabilidad y rentabilidad de la Starship en los próximos años, el debate sobre la viabilidad del SLS podría reabrirse con más fuerza que nunca.
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La NASA ha reiterado
que el cohete lunar Space Launch System (SLS), desarrollado por
Boeing, es un elemento "esencial" en su programa Artemis. Sin
embargo, la reciente noticia de que la compañía aeroespacial
planea despedir hasta 400 trabajadores de este proyecto ha
generado incertidumbre sobre el futuro del megacohete y las
misiones de alunizaje previstas en los próximos años.
Uno de los principales argumentos en contra del
SLS es que alternativas como la Starship de SpaceX podrían
ofrecer un servicio similar a un costo considerablemente menor.
La Starship, considerada el sistema de lanzamiento más potente
jamás construido, se encuentra en una etapa de desarrollo más
temprana, pero su potencial ha captado la atención de la
industria. La posibilidad de que una administración futura
decida prescindir del SLS en favor de un sistema más barato y
reutilizable es un tema de debate. Pese a las críticas, el cohete SLS cuenta con el respaldo del Congreso estadounidense, lo que lo convierte en un proyecto difícil de cancelar desde un punto
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de vista político. Legisladores de ambos partidos han apoyado la financiación del programa, argumentando que el sistema ya ha demostrado su capacidad en el espacio. En contraste, la Starship de SpaceX aún no ha llevado a cabo una misión exitosa, y su prueba de vuelo más reciente en enero terminó con la nave explotando en el aire.
Sin embargo, el anuncio de Boeing de reducir su personal en el programa SLS ha encendido las alarmas. La compañía justificó los despidos como una medida necesaria para “alinearse con las revisiones del programa Artemis y las expectativas de costos”. La NASA, por su parte, respondió con un comunicado en el que reafirmó la importancia del SLS, pero evitó entrar en detalles sobre posibles cambios en la planificación de Artemis. "La NASA y sus socios de la industria trabajan continuamente juntos para evaluar y alinear el presupuesto, los recursos, el rendimiento del contratista y los cronogramas para ejecutar los requisitos de la misión de manera eficiente, segura y exitosa", indicó la agencia.
Hasta el momento, Boeing no ha ofrecido declaraciones adicionales sobre la reducción de personal ni sobre cómo esto podría afectar el desarrollo del SLS. La compañía ha enfrentado numerosos desafíos con el programa, incluyendo retrasos y sobrecostos derivados del modelo de contratación utilizado. A diferencia de SpaceX, que opera bajo un acuerdo de precio fijo con la NASA, Boeing ha desarrollado el SLS con un contrato de "coste incrementado", lo que significa que los gastos han aumentado significativamente a medida que el proyecto ha avanzado. Esta diferencia en la estructura contractual ha generado comparaciones desfavorables entre ambas empresas y ha dado lugar a críticas sobre la
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