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Bogotá, Colombia -Edición: 267 Fecha: Domingo 19-12-2021 |
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Papel de la mujer en la sociedad
Por Teresa Pardo
La mujer siempre ha tenido un papel muy importante en la sociedad desde la antigüedad cuando se encargaba de la cosecha y recolección, además del cuidado de la familia, al correr de los años con las muchas batallas que tuvo que emprender demostró que sus capacidades iban más allá de lo que culturalmente se les impuso. Sin dejar de lado su papel predominante en el hogar como formadoras de seres humanos y eternas cuidadoras de su núcleo, se abrieron paso en un entorno francamente patriarcal y hasta machista, que si bien no facilitó su desarrollo profesional y académico no impidió el inminente encuentro de la mujer con la necesidad de su participación activa en todos los aspectos sociales, tales como la economía, la política, la academia, la tecnología y la ciencia etc.
En tiempos antiguos las mujeres eran consideradas propiedad de un hombre, primero del padre y luego del esposo, paso en donde intervenía la decisión o la conveniencia de la familia y no la voluntad de ella, lo cual generaba que se dedicaran enteramente a las labores del hogar.
Pero décadas más tarde con las grandes guerras a la mujer se le permitió el trabajar en fábricas porque se necesitaba mano de obra ya que muchos hombres estaban combatiendo en la guerra y esto conllevó a un cambio para el género y con todo esto se dejó de considerar el sexo débil.
Todo esto nos lleva a que las mujeres son en la actualidad: esposas, madres, trabajadoras, administradoras, profesionistas, entre muchas cosas más., la mujer puede estudiar o trabajar en lo que le guste o le apasione ya que la mujer se ha ganado su lugar en diferentes ámbitos: cultural, social, laboral, político y hasta religioso, por nombrar algunos, a pesar de todos los obstáculos que la misma sociedad le impone.
La mujer ya no desempeña un solo rol porque en la actualidad son independientes y autónomas, mucho de esto también tiene que ver con la situación económica que tiene el país; ya hoy en día, la fuerza de trabajo que constituyen significa no sólo su participación en el mundo laboral, sino también en la creación de empleos, con lo cual podemos observar el doble papel que juega, primero en el hogar, pero no menos importante en su desarrollo y de las economías.
El papel de la mujer en el siglo XXI ha sido realmente importante pues ahora se reconoce más su trabajo. Siempre hemos sido capaces de absolutamente todo, sólo que ahora la sociedad lo reconoce, y ya no importa si somos o no tan fuertes como los hombres, pues los estereotipos van cambiando con el paso del tiempo.
El siglo XXI fue declarado por la ONU como el siglo de la mujer y, aunque en algunos países es toda una realidad, en otros las mujeres aún enfrentan un entorno de desigualdad en materia de trabajo, salud, empleo, hogar y derechos, por mencionar sólo algunos aspectos.
La importancia de la mujer va más allá de su incorporación al mercado de trabajo y el reconocimiento de sus derechos y capacidades; se requiere de su liderazgo para neutralizar cualquier tipo de decisiones intolerantes y misóginas, como las que últimamente han generado incertidumbre a nivel global. |
Para alcanzar estos objetivos, hay que emprender acciones encaminadas a la eliminación de la pobreza, y a la promoción de un crecimiento inclusivo y sostenible. La reducción de las desigualdades al interior del país es uno de los primeros pasos a dar, sobre todo en materia de salarios, para así mejorar el ingreso de la población y terminar con las diferencias que aún existen en el trabajo.
Aspectos importantes:
Desarrollo en el trabajo: Un hecho evidente es que para las mujeres el mundo laboral está más limitado que para los hombres .Tienen menores oportunidades tanto de acceso como de promoción; constantemente se encuentran presionadas por la necesidad de demostrar que son tan capaces como los hombres.
.Participación de los hombres en la casa: Resulta del todo imposible que las mujeres puedan desarrollarse en el trabajo si no existe una corresponsabilidad de los hombres en las tareas domésticas. Es evidente que los maridos no tienen asumida como propia esa función, lo que implica que las mujeres deban realizar una "doble jornada"; incluso aquellas que se pueden permitir el contratar una empleada de hogar no se liberan de las tareas de organizar, planificar y prever. El mantenimiento de los roles tradicionales de los hombres implica que las mujeres deban cargar con las labores domésticas.
.Cambios en los estereotipos sociales: En este aspecto tampoco se vislumbran cambios espectaculares, ya que si bien flota en el ambiente una conciencia de que ser machista está mal visto, todavía no ha calado en las actitudes.
.Presencia en la política y la cultura: Existe un gran vacío en cuanto a representación política y cultural de las mujeres . La ausencia de modelos y referencias donde el poder identificarse está frenando el desarrollo evolutivo de las mujeres . La política como centro de decisión y la cultura como forjador de estilos de vida, son dos aspectos fundamentales donde las mujeres deben adquirir mayor poder.
VALORES Y VALORACIONES DE GÉNERO
Cuando se intentan categorizar los valores masculinos y femeninos ocurre un fenómeno muy curioso, sobre todo entre los/as más jóvenes, y es la negativa a realzarlo. El argumento fundamental es que "todos somos personas y como tales tenemos las mismas capacidades y cualidades". Ello indica que los estereotipos sociales no tienen tanta vigencia entre los chicos y las chicas jóvenes. La trascendencia de considerar los tópicos como algo desfasado va más allá de ser una reacción puramente generacional; pone de manifiesto que para lograr la igualdad hay que partir de una equiparación en los valores asignados a cada género. No obstante, conviene subrayar que esas diferencias todavía existen y que están modelando las conductas. Se hace necesario por tanto, profundizar en los contenidos de los valores femeninos y masculinos para comprender la influencia real que están ejerciendo en las actitudes y comportamientos, ello permitirá además detectar en función de qué se han establecido, y si es posible el cambio, saber por dónde realizarlo.
El rol de las mujeres en materia laboral es importante, ya que ellas destinan la mayor parte de sus ingresos al bienestar de sus hijos y su familia. Su contribución al desarrollo de los hogares, por consiguiente, es altamente significativa. En algunos ámbitos, como el comercio, la presencia femenil domina, al concentrar el 52% del total del empleo en ese |
sector y otros, como la manufactura, donde uno de cada tres puestos es ocupado por una mujer.
El emprendimiento de la mujer es otro aspecto muy importante. Está comprobado que son más responsables en el manejo del crédito y que los apoyos financieros que puedan recibir tienen un efecto multiplicador mucho mayor en el bienestar de sus respectivas comunidades. La presencia de la mujer será básica para determinar el grado de desarrollo en los próximos años en la economía del conocimiento y la innovación.
La tendencia de la equidad y la no discriminación ya está en marcha, pero es importante acelerar el proceso y que cada vez más áreas se sumen a esta dinámica. De acuerdo con la lista de Las mujeres más poderosas de México, publicada por Forbes México, hay mujeres líderes en todas las áreas: empresarias, politólogas, escritoras, actrices, periodistas, deportistas, filántropas y emprendedoras, entre otras, pero necesitamos más.
La normalidad en el siglo XXI es que la mujer consolide su participación en la fuerza productiva, así como en los espacios de decisión en todos los ámbitos. Sumar los recursos que la mujer aporta va a generar un mejor desarrollo, tanto nacional como internacional.
No podremos derribar los muros de la intolerancia y no habrá progreso social si no está sustentado en la igualdad y en la participación de la mujer.
Las mujeres somos tan capaces como los hombres, de asumir las responsabilidades, obligaciones y actividades que nos propongamos, eso no se pone en duda, porque a través de los años se ha demostrado nuestra capacidad de lograr mejores resultados que el de los hombres, entre otras el hecho de sacar adelante a la familia con nuestro propio esfuerzo sin perder nuestra delicadeza de mujer, mientras que el hombre se concreta a realizar sus actividades laborales, casi no participa en las actividades del hogar, por tanto sólo podremos hablar de una sociedad hasta que sean intercambiados los roles. No hay que olvidar que cada una de las personas de diferente sexo tiene algo en particular que aportar en la vida social, olvidando que la vida se complementa por ambos sexos, no se compite, y ese principio es lo que impide valorar a las mujeres hoy por hoy.
Las mujeres debemos asumir en esta sociedad el rol que cualquier ser humano, porque somos capaces de pensar, discernir y decidir sobre circunstancias de importancia y trascendencia social, para ayudar y contribuir a la toma de decisiones y, de esta manera compartir los roles hombre y mujer, sin olvidar que el único rol que no puede ser compartido con un hombre es el ser madre, ya que las mujeres fuimos especialmente creadas para asumir esta hermosa vivencia de concebir, por tanto el entendimiento entre la madre y su hijo es algo extraordinario y mucho más fuerte de lo que puede ser la relación entre el hijo con su padre; de ahí que, la mujer es un ser esencial, primordial y vital para la sociedad actual.
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