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Entre las cosas más insólitas que
nos están ocurriendo surge una por lo demás poco atractiva, los asesinos en
serie, pues si ya han sido muchos los casos en las últimas semanas de crímenes
inexplicables, en una comunidad plural y que presume adultez social que
realmente ya no importa, los muertos estaran bajo tierra y los culpables de
fiesta sin ataques pero con “Prejucios” para con los que no piensan igual,
mientras otros que se respiran “En lo profundo”.
Y lo peor es que están protegidos por la complicidad de su entorno policial y
judicial, valga decir, se ha tratado siempre de un propósito en expedición,
agresivo, terminante y dispuesto a todo, con la finalidad de acabar con los que
no están de acuerdo, que no siembra ni justicia ni paz y mucho menos, por demás
no se ve el progreso, tanto que se habla de paz y nada de lo que venden los
políticos cuando están en campaña resulta ser ni mera verdad o acercarse, pero a
una coincidencia de esas, cada vez se está más “En lo profundo” de un pueblo sin
ley .
Suceden muchas cosas, Latinoamérica no escapa de situaciones oscuras e
inexplicables, que constantemente se encuentra en cambios estructurales y
demagogos, solo se escucha, "Somos progresistas", "Para salir de la crisis hace
falta mano dura", "La izquierda es la solución", solo ofertas en campañas
electorales, pero la verdad sigue allí, oculta, tras bambalinas y esperando su
tiempo y espacio para salir y dar el estocado.
Si nos ponemos al análisis de rigor, pudiéramos decir que no se trata, de
mentira pura y dura, sino de justificaciones inválidas para sepultar a los
adversarios, a los cuales han torturado hasta morir. Latinoamérica está hundida
en la desesperación colectiva y descontrol social inducido.
Algunas personas tienen pero no olvidados los ejemplos de hombres valientes que
rescataron a comunidades enteras de las garras de los caudillos y de aquellos
que profetizaban ser los salvadores.
Porque si de algo estamos ciertos y convencidos es de algo que hoy es y será,
vivir en paz y democracia, por alza de las descomunales olas de la batalla y la
controversia democrática, a la que nos quieren enfrentar los políticos de turno.
Aquí estamos, mortales cualquieras, inmersos en suburbios posmodernos, a la
espera del año 2022, meditabundos, con nuestros sentidos alterados de tanta
abominación y con el desespero del no saber lo que realmente vendrá.
En la antigua roma adoraban a dioses que a la postre nunca existieron o fueron
cual cualquier mortal, crearon figuras y monumentos, esto ha pasado en los
últimos 30 años en el Cono Sur, ejemplos de monumentos y edificación de Ídolos,
que solo fueron creados en papel, no con hechos relevantes .
Debemos de salir airosos de los flagelos que vivimos y conquistar una vida
social con mayor sabiduría.
Cada uno de nosotros está en el tiempo y momento preciso, el ser humano
rectifica y corrige, pero sobre todo debe reflexionar, para mejorar y dejar a un
lado los eternos errores, no a los ídolos, no al sobrevivir, si al vivir.
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¡Buenos días familia!
Esta es la edición
300 y hemos estado haciendo patria

Por: Zahur Klemath Zapata
Esta es la edición 299 de Noticias5
de hoy Miércoles 09 de Marzo de 2022.
Hacer patria es muy sencillo. Normalmente no se piensa y no se
mete en los calzones de la patria donde nació. Aunque uno no es
donde nace sino donde se cría. He conocido mucha gente que nació
en un lugar y ni siquiera lo conocen y los deportan sin siquiera
hablar el idioma a donde lo van a deportar.
Hay otros que no nacieron donde viven, se criaron y han vivido
toda su vida en ese lugar y esa nación es su hogar y la pelean
como propia. Este sentimiento muchos políticos no lo entienden y
legislan obligando a estas gentes a ser parte de donde no son.
Cuando un ser humano se siente señor y dueño de donde vive no
hay nada que lo pueda apartar de allí vive y vibra con el
entorno al igual que un hincha pelea por su equipo de fútbol
pierda o gane. Cuando se hace patria se defiende unos principios
básicos que es el respeto por lo que el país tiene y no actúa en
menoscabo de él como lo han hecho en Colombia. Que lo han
arruinado para meterse unos pesos al bolsillo. Y salen riéndose
de haber metido un gol a los colombianos.
Hacer patria es cuidar lo del vecino igual que lo propio,
sentirse orgulloso que un conocido o no monta un negocio y
próspera, ese negocio está para servir al entorno y tiene
derecho el dueño ganar dinero por su trabajo y el esfuerzo de
estar pendiente de él.
Hacer patria es poder agruparse y defender los intereses de
todos y apartar los enemigos del bienestar social. Hacer patria
es estar presente y ayudar para el bien común y no destruir el
esfuerzo y trabajo de la comunidad, porque al final la nación es
de todos. Todas estas cosas son sencillas y fáciles de hacer.
En Colombia nos estamos matando porque los que se suponen que
deben orientar a la sociedad, se odian los unos a los otros y la
envidia los mantiene a raya y solo la corrupción los mantiene a
flote.
Aquí nunca han hecho patria, lo único que han hecho es cultivar
el odio y se han mantenido en una violencia que ha sido la arepa
de cada día y los que han estado propiciando la violencia ya
están muertos y el establecimiento no ha hecho nada para que
todo eso termine.
Hacer patria es ubicarse donde el otro está parado y respetar
los espacios de cada uno, unirse para que el país eche para
adelante con todas las maravillas que la naturaleza nos brinda y
apoyados con nuestro intelecto para que las cosas se den para el
bien de la nación.
Esta es la edición 300, hemos estado aquí apoyados por personas
que creen en Colombia y dan de su intelecto lo que mejor pueden
hacer.
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CRÓNICA DE GARDEAZÁBAL #368
La corrupción
nos volvió inviables

Por: Gustavo Álvarez Gardeazábal
Audio:
https://www.spreaker.com/user/8676384/2022-03-08-06-02-01-computer-record
Aunque en ninguna de las tantas encuestas que hacen por estos
días se presenta a la corrupción como uno de los graves
problemas que azota al país, el vertiginoso paso de los días por
entre medio de la nebulosa que creó en todos los ámbitos la
ambición de ganarse una platica adicional, terminó por dejarnos
groguis e insensibles a sus efectos. Quizás allí resida el poder
de la corrupción. Que nos acostumbramos a ella.
Que la toleramos. Que hace parte de cualquier gestión y es
tenida en cuenta en la vida privada y en la pública como parte
de todos los presupuestos. El hecho simple de llevarse la mano
al bolsillo para poder saltarse la expedición del comparendo que
impone un policía es igual a las costumbres adquiridas por todos
los que se preparan en las controvertidas escuelas policiales
para ganarse una platica adicional haciéndose el sordo o el
ciego, pero saltándose de alguna manera la ley. Y así como esa
sencilla y barata manera de confiar en la corrupción para obviar
el problema se da por descontado en todo retén, hay miles de
formas más de saciar la ambición y mientras más rápido, mejor.
Somos un pueblo guaquero que quiere ganarse la lotería,
encontrar el tesoro escondido o hacerle el esguince a la norma
para que resulte rentable hacer creer que se ha trabajado
honradamente. Por estos días, cuando se alistan los engranajes
para comprar y vender los votos en las elecciones. Cuando se
descubren más y más entramados de como las cooperativas de
contratistas, disfrazadas todavía de partidos políticos, ordeñan
las tetas del estado, ni nos sorprendemos ni batallamos por un
cambio de pensamiento ni nos ingeniamos una opción diferente a
la de recibir la bolsa de los dineros en una chuspa plástica
como comisión por ejercer el poder, por dar una firma, por
autorizar un turno o por conseguir poderse saltar la fila.Poco a
poco entonces cabalgando en la corrupción como cualquier jinete
del apocalipsis, hemos ido desmoronando la estructura del estado
con la ferocidad conque el cáncer se come el cuerpo humano.
Como tal, volvimos al país inviable. Le arrebatamos la
esperanza y apenas si buscamos representar la farsa de la
democracia para creernos la misma mentira de que la culpa no es
de la corrupción sino de los malos gobernantes o de la maldición
del garabato que se explayó en Colombia, la tierra de Micifús.
El Porce, Marzo 08 del 2022
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