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66 días
para
que se cree un hábito

Seguro que en más de una ocasión te has planteado que no puedes seguir
así, que debes cambiar tu estilo de vida, para mejorar tu salud y
conseguir vivir más o, como mínimo, mejor, pero quizá no sepas cómo
hacerlo. Pues bien, tenemos una buena noticia para ti. Si adoptas los
siguientes hábitos saludables y los conviertes en tu modus vivendi,
conseguir tus objetivos estará al alcance de tu mano.
Alimentación

¡Cuántas veces habrás oído aquello de «Somos lo que comemos»! Pero es
que no puede ser más cierto: lo que comemos influye en nuestro bienestar
físico, psíquico y cognitivo. Para garantizar un buen estado de salud
general, debe seguirse una alimentación adecuada, equilibrada y
nutritiva, que aporte las substancias necesarias para permitir la
formación, el crecimiento y la reparación de las estructuras corporales;
para obtener la energía necesaria para el mantenimiento de las funciones
del organismo; para disminuir el riesgo de determinadas enfermedades, y
para regular los procesos metabólicos del organismo.
Aunque no
hay una única dieta para todos, y cada caso debe estudiarse
individualmente, disminuir el consumo de harinas, lácteos, azúcares
refinados y sal; no abusar de la carne roja; aumentar el consumo de
frutas, verduras y pescado azul; moderar las raciones ingeridas, y huir
de los alimentos prefabricados son consejos generales que pueden irte
bien.
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Hidratación
Si el agua representa un 60-70% de nuestro peso corporal, está claro que
es muy importante estar bien hidratado para mantenernos saludables.
En función de tu tamaño corporal y de tu situación (altas temperaturas,
ejercicio físico, etc.), deberás ingerir más o menos agua. Tomar unos
2-3 litros de agua al día, no sólo bebida, sino también a través de los
alimentos sólidos y del metabolismo de éstos, sería una medida adecuada
Dormir

¿Cuántas veces te habrás privado de horas de sueño para poder cumplir
con todas tus obligaciones? Cuando vuelvas a tener la tentación de
hacerlo, recuerda que sacrificar horas de dormir afectará tanto a tu
salud física como mental. El sueño tiene una función reparadora y su
falta podrá aumentar, entre otras cosas, el riesgo de sufrir obesidad,
infecciones y enfermedades del corazón.
Duerme de 7 a 8 horas diarias y pon todo de tu parte para que el sueño
sea de calidad: respeta los horarios, evita irte a la cama con hambre o
demasiado lleno, mantén un ambiente relajado y adecuado (oscuro, sin
puntos de luz ni campos electromagnéticos como los de los móviles), no
abuses de la siesta y, si lo necesitas, ayúdate de la melatonina, de la
pasiflora, de la tila, de la valeriana o de todos aquellos remedios que
pueden permitirte dormir de forma natural.
Hábitos tóxicos

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Si quieres mejorar tu bienestar, es muy importante que prescindas del
tabaco, limites el alcohol y hagas un consumo adecuado del café.
Actividad física

El ejercicio físico, practicado de manera regular, mejorará tu salud, tu
vitalidad y tus ganas de vivir; te ayudará a fortalecer músculos y
huesos, a mejorar tu flexibilidad y a mantener tu peso corporal;
facilitará tu bienestar psicológico, y reducirá el riesgo de padecer
algunas enfermedades como la hipertensión arterial, la
hipercolesterolemia, etc.
Equilibrio mental

Ya lo decía el poeta satírico romano Juvenal: «mens sana in corpore
sano». Y es que tan importante es entrenar tu cuerpo como tu mente.
Ejercitar el cerebro, para mejorar la memoria, la capacidad de atención
y la concentración, así como conseguir reducir los niveles de estrés y
de ansiedad, con ayuda de técnicas de respiración, de relajación y/o de
meditación, como el mindfulness, será crucial para que alcances un
adecuado equilibrio mental.
Cuida de tu entorno

Por último, es muy importante que te ocupes también de tu entorno, no
sólo físico (ambiente ordenado, limpio, etc.), sino también humano
(familia y amigos), para conseguir que sea lo más beneficioso posible
para tu bienestar.
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