|
Que en paz
descansen

Jotamario Arbeláez

Gonzaloarango (+), Armando Romero, Jaime Jaramillo Escobar
(+), Rosa Girasol (+), Pedro Alcántara, Eduardo Escobar,
Jotamario Arbeláez, Elmo Valencia (+), Dariolemos (+), Alberto
Escobar (+), Jan Arb, Raquel Jodorowsky (+), Luis Darío González
(+), Luis Ernesto Valencia (+), Dukardo Hinestrosa, Humberto
Navarro (+), Jaime Espinel (+), Humberto De la Calle, Dora
Franco, Álvaro Barrios, Álvaro Medina, Samuel Ceballos (+),
Amílkar Osorio (+), Rafael Vega-Jácome, Malmgren Restrepo,
Eduardito Zalamea, Kat (+), Mario Rivero (+), David Bonells,
Dina Merlini, María de las Estrellas (+), Rosita Uribe (+).
En 1968, décimo aniversario de la constitución del movimiento
más inmóvil y más eterno que diera el siglo que ya murió,
en los baños turcos del
hotel San Francisco de Bogotá, donde disfrutaba de las carencias
de la vida conspirando con margaritas por cortesía de su
propietario el ‘negro’ Manuel Corrales (q.e.p.d.),
Jorge Child (q.e.p.d.), mientras trataba de quitarle la toalla
al senador Nacho Vives (q.e.p.d.),
se burlaba de mí porque a los nadaístas ningún conmilitón se nos
había muerto.
La vida era por entonces demasiado muchacha para traernos más
desgracias que las propias del existir.
|
|
Alzados en contra de todo, hasta del sistema solar, inverecundos tragalibros,
tumbalocas y acabarropas,
éramos considerados reos de impunidad perpetua en virtud de nuestro extravío,
y ahí estaba la poesía para impedir que alguien nos hiciera el cajón.
El cura guerrillero Camilo Torres había caído, qué dolor que dolor qué pena,
pero nuestro aliado Diego León Giraldo (q.e.p.d.)
se había encargado de inmortalizar su sueño en una película.
Por esos mismos días del año de las revueltas juveniles universales tuvimos
nuestra primera baja en el poeta más joven del mundo,
Luis Ernesto Valencia, teenager iniciático, arrollado por un carro de carreras (q.e.p.d.),
y Gonzalo Arango (q.e.p.d.) hizo una colecta entre los amigos para que
pudiéramos enterrarlo en algo apenas más grande que una caja de fósforos.
Ocho años después la muerte en ruedas frenó la carrera de taxi del Profeta,
quien acababa de reconciliarse con su carnal Amílcar Osorio (q.e.p.d.), luego de
una enemistad que habría durado milenios.
En el interregno Amílcar volcó el tocador de sus afectos en la artista de la
chatarra Feliza Burnsztyn (q.e.p.d.).
Para evadir esta suerte macabra se habían marginado del movimiento ‘el nadaísta
de Cartago’ (q.e.p.d.) y Guillermo Trujillo (q.e.p.d.).
Y a Taganga fue a parar Kat (q.e.p.d.) a encender el último toque sin regreso a
la realidad.
Pero antes de que se desatara la mortandad Dariolemos (q.e.p.d.) le enviaba sus
poemas a Alfredo Sánchez (q.e.p.d.) para que se los publicara en Esquirla (q.e.p.d.).
Porque hasta los periódicos terminan por morir como sus fundadores, cuando se
les agota el papel asignado.
En los últimos tiempos, contemplando cómo se desangra el país, habíamos
descansado de asomarnos al hueco donde caen los poetas cuando resbalan.
|
|
Pero recibimos la esquela del exilio terrestre del colega José
Manuel Arango, “Aquel que esperaba y esperaba / pero no sabía lo que
esperaba / y era la muerte”, autor de los cantos más decantados de la
actual poesía colombiana.
Y de carambola nos enteramos de la suspensión de la partida que apostaba
con la existencia Saturnino Ramírez, quien manejaba el taco con la misma
perfección que el pincel,
artista con la más asombrosa capacidad amatoria en las estancias que lo
vieron agigantarse, y con una desenfrenada vitalidad que regurgita en su
obra soberbia.
Fin de fiesta: en los postreros años se les cortaron la luz y el aire al
pintor de las islas Samuel Ceballos, al novelista de “El amor en grupo”
Humberto Navarro, al poeta de “Golpe de dados” Mario Rivero,
al de los “Sinónimos de la angustia” Alberto Escobar, al novelista
Humberto Navarro “Cachifo” y al cuentista de “Cándido réquiem” Jaime
Espinel.
Y a los maestros Elmo Valencia y Jaime Jaramillo Escobar.
Con la desaparición de los amigos uno se va quedando en los puros
huesos.
Y cuando se vaya el último el planeta habrá perdido su razón de seguir
contigo.
E irá siendo la hora de pedir la cuenta definitiva en los bares.
Así que no nos apresuremos, perennes nadaístas que continuamos cantando
en la edad tercera -Eduardo Escobar, Pablus Gallinazo, Armando Romero,
Jan Arb, Patricia Ariza, Dina Merlini, Dora Franco, Dukardo Hinestrosa,
Álvaro Medina, Malmgren, Pedro Alcántara, Álvaro Barrios, Humberto De la
Calle, Rafael Vega-Jácome, David Bonells,
que vivir en la tierra es la mejor estación del cielo,
que queda mucho rayo de sol para calentarnos,
nuestras últimas armas por entregar así sean unos besos calamitosos,
y que en algún lugar del mundo se nos está preparando una cena
inconmensurable.
La montaña mágica, Villa de Leyva, Noviembre 25-21
|
|