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Brote de viruela del
mono no está relacionado con una ataque bioterrorista

Como ya pasó con el Covid-19 o la hepatitis infantil de origen
desconocido, el reciente brote internacional de viruela del mono también
ha levantado una oleada de bulos, desinformación y teorías de la
conspiración.
Circulan todo tipo de 'fake news' sobre esta enfermedad de origen animal
cuyos primeros casos en humanos se describieron en la década de los 70.
Uno de los bulos más difundidos es el que relaciona el brote con un
ataque bioterrorista. "Señalan que el patógeno se ha modificado
genéticamente cuando las evidencias señalan que no ha sido así", explica
Nacho de Blas, especialista en Epidemiología veterinaria y profesor
titular del departamento de Patología Animal de la Universidad de
Zaragoza.
Según aclara De Blas, esta teoría de la conspiración
se agarra a que, en 2021, se celebró en Múnich una Conferencia de
Seguridad en la que se hizo una simulación sobre qué pasaría ante un
ataque bioterrorista con viruela del mono modificada
genéticamente. "Ese tipo de simulaciones se hacen habitualmente,
con potenciales patógenos, precisamente para mejorar la preparación ante
pandemias", explica. "Es fruto de la casualidad que luego se haya
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producido este brote con viruela del
mono".
Los propios organizadores de la Conferencia de
Seguridad de Múnich han hecho público un comunicadodesmintiendo que la
simulación, ficticia, tenga alguna relación con el brote reciente.
"Se diseñó un ejercicio en torno a un escenario ficticio que mostraba
una pandemia global relacionada con una cepa inusual de viruela del mono
que emergía en la nación ficticia de Brinia y se dispersaba seguidamente
de forma global", explican. Esta simulación, continúa el texto, era la
tercera de una serie diseñada para "llamar la atención sobre la
necesidad urgente de impulsar la bioseguridad y la preparación ante
pandemias en todo el mundo".

Este tipo de ejercicios "se usan frecuentemente por distintos
profesionales para anticiparse a lo que podría ocurrir en el peor de los
escenarios" y es habitual usar en ellos patógenos ya conocidos con
potencial epidémico.
"El hecho de que varios países estén experimentando actualmente un brote
de viruela del mono es puramente una coincidencia", subraya el
comunicado, que también hace hincapié en que nada tiene que ver lo que
está sucediendo actualmente con la ficción propuesta en la simulación,
donde el patógeno modificado era más transmisible y peligroso y
provocaba millones de muertes.
También está circulando mucho un bulo que asocia el
brote con la vacunación contra el Covid, especialmente con el producto
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AstraZeneca, que utiliza como vector un adenovirus de
chimpancé. Tampoco esta teoría es cierta ni tiene ningún respaldo
científico.

En primer lugar, la viruela del mono es una zoonosis que se conoce desde
hace décadas, no es una enfermedad nueva que acabe de surgir. El
patógeno se identificó primero en monos en los años 50 y desde 1970, que
se describió el primer caso en humanos, se han notificado infecciones en
personas.
Además, es importante destacar que, aunque se denomine viruela de los
monos, el reservorio del patógeno no está en simios como el chimpancé,
sino que es en roedores donde circula habitualmente el virus, según
apuntan las evidencias.
Por si esto fuera poco, el virus responsable de la enfermedad es un
orthopoxvirus, de la familia Poxviridae, que nada tiene que ver con los
adenovirus. Además, los vectores adenovirales se usan habitualmente en
vacunas y otros procesos biosanitarios. Está ampliamente demostrado que
son seguros y no desencadenan infecciones.
Otras de las 'fake news' que se han difundido a raíz de la aparición del
brote ligan la enfermedad al colectivo homosexual.
Sin embargo, tal y como recordaba recientemente Boticaria García en su
sección habitual en este diario, "todos somos susceptibles de
infectarnos si se dan las condiciones apropiadas, independientemente de
nuestra orientación sexual.
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