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EDITORIAL
Justicia social
Igualdad social es la característica de aquellos
estados en los que todos sus individuos o ciudadanos sin
exclusión, alcanzan en la práctica la realización de todos los
derechos humanos, fundamentalmente los derechos civiles y
políticos y los derechos económicos, sociales y culturales1
necesarios para alcanzar una verdadera justicia social.
La justicia social solo puede definirse a partir del hecho
concreto de la injusticia social, de lo contrario no tiene
efecto. Algunos estudiosos y conocedores en la materia afirman
que, el concepto ¨justicia social¨, viene dado con la ¨justicia
distributiva¨ de Aristóteles.
A partir de los fabianos, el concepto de justicia social fue
adoptado por la socialdemocracia, principalmente en Inglaterra,
Francia y Argentina. En Inglaterra, el concepto pasó al Partido
Laborista inglés, al que la Sociedad Fabiana se integró, fue
aceptado y retomado por el gobierno liberal a través de su
emergente el Ministro de Comercio David Lloyd George, cuyo
objetivo manifiesto era "lograr la justicia social".
Pero no puede haber justicia social sin la ética y moral, que
forma parte de la conducta humana, lo correcto e incorrecto, del
mismo modo lo bueno y lo malo, que son las bases de una cultura
en progreso y que forma los ciudadanos responsables y libres de
pensamiento.
No se puede hablar de socialismo, democracia participativa o
cualquier otro termino que se han acuñado en los últimos
tiempos, sin dar justicia por parte de los que gobiernan,
mostrando lo importante que son las relaciones entre los
individuos de la sociedad, sin referencia alguna a la equidad
socio-económica o la dignidad humana.
Los temas que interesan a la justicia social son la de igualdad
social, la igualdad de oportunidades, el Estado de bienestar, la
pobreza, la distribución de la renta, los derechos laborales y
sindicales, sin estos elementos no podemos hablar de Justicia
Social, estas últimas tres décadas se han ido desvaneciendo
muchos de estos principios colectivos, para dar paso a pequeñas
ideologías políticas que son vendidas cual mercader,
involucrando a los niños con sus insignias de pensamientos de
izquierda o revolucionarios, otros con democracia participativa,
para los efectos terminan en intereses únicos de un grupo.
Todo esto presenta un cariz completamente diferente cuando los
niños, desde el principio de su vida, forman parte de una
comunidad más amplia. Las escuelas de las ciudades demuestran
los daños que pueden ocasionar a la educación unas dimensiones
muy grandes, si la educación es importante es porque se ocupa de
la transferencia de una cultura y por derivado de su
supervivencia. Considerados la base fundamental de una sociedad
en crecimiento, sin embargo rodeados por incertidumbres que trae
consigo prácticas inadecuadas, con desigualdades.
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Estamos en medio de un huracán

Por: Zahur
Klemath Zapata
zkz@zahurk.com
Esta es la edición 339 - de Noticias5 de hoy
miércoles 8 de
Junio de 2022.
Cada tormenta tiene su intensidad, se comportan como seres
humanos, se les puede hacer seguimiento desde el momento que
nacen hasta su recorrido donde va a terminar.
La vida política es más misteriosa porque sus protagonistas no
tienen amigos ni confían en nadie. Actúan por instinto en su
trayectoria y van moviendo sentimientos con habilidad porque
tienen la capacidad de hacerlo como el mejor vendedor del mundo.
Venden ideas al igual que un predicador que pretende salvar a
los feligreses de sus propios demonios.
La fuerza que tienes, como los huracanes, es ser carismáticos y
de eso se fundan para tomarse por asalto lo que esté de frente.
Ya en el poder sus instintos psicopáticos comienzan a saltar
como pulgas a picar todo cuanto esté a su alrededor. Cuando era
niño las pulgas, los chinches, los piojos y las garrapatas era a
lo que más le temíamos. Hacen tanto daño en la naturaleza humana
que constantemente los estamos combatiendo. Pero ellos hacen
parte de nuestra existencia.
Lo que está pasando ahora, es igual que un huracán que se está
formando, que sabemos dónde comenzó y donde va a terminar. Pero
a su vez desconocemos cuáles van a ser los estragos que esto va
a causar cuando llegue la calma. A pesar de que en Colombia no
ha habido ninguna calma por más de un siglo.
La guerra de los mil días, la guerra del trapecio amazónico, la
violencia que despega en los años 50s y las demás guerras
desatadas por falta de visión de los políticos que pusieron a
enfrentar los que ellos llaman clases sociales o estratos.
Ha sido un país de líderes inservibles, perniciosos y ladrones
de la cosa pública. Nos ha faltado amor propio y dirección de
equipo para que el establecimiento no sea una burocracia que se
amamanta del erario. El pueblo pone sus representantes para que
ellos le ordenen lo que tienen que pagar por tenerlos en el
poder.
Los que unos medio organizan, vienen otros y desbaratan para
mantener unas utilidades permanentes y vivir de los impuestos. Y
el pueblo ignorante sigue arreando a los mismos políticos a
sabiendas que los van a degollar.
Por lo menos sabemos cuándo va a nacer un huracán y le podemos
hacer el seguimiento por donde va a pasar y tratar de salvarnos
de su furia, pero de los políticos es un albur. |
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Crónica de Gardeazábal #428
DESACATO PRESIDENCIAL

Por: Gustavo Álvarez Gardeazábal
Audio: https://www.spreaker.com/episode/50102938
El presidente de la república, Iván Duque Márquez, fue
sancionado por un magistrado del Tribunal de Ibagué al ser
hallado reacio a cumplir un mandato judicial sobre la obligación
de conservación de los páramos del llamado Parque de los
Nevados. El Tribunal del Tolima tenía todo derecho a declarar en
desacato al primer mandatario de la nación, pero lo que no podía
era sancionarlo sino haber solicitado a la Comisión de
Acusaciones que realizara el trámite sancionatorio o, en su
defecto, haberle pedido aclaración pública a la Corte Suprema de
Justicia sobre el camino a seguir para que en ambos casos el
país entero se diera cuenta que presidente desacata los mandatos
judiciales.
Ya había estado a punto del mismo procedimiento de desacato
cuando no cedió, todos los recordamos, ante los mandatos
judiciales por el decreto que nos mandó a los viejitos a prisión
domiciliaria cuando la pandemia y dilató tanto y tan tercamente
el fallo de los jueces sobre los que él llamaba “abuelitos” que
prefirió levantar las restricciones de aislamiento por covid un
día antes de que el denunciante Rudolff Hommes lograra que lo
declararan en desacato. Ahora no hubo manera de saltarse la ley
pero como el magistrado cometió el error de sancionarlo le abrió
la cancha de juegos para que el presidente Duque no se
defendiera documento en mano, mostrándonos que sí había cumplido
el mandato judicial, sino que regodeándose con el Derecho
aprendido en la Sergio, salió a acusar al magistrado y al
Tribunal del Tolima de haber prevaricado y de haberse saltado la
Constitución consiguiendo de esa manera ocultar la gravedad y la
verdad del desacato cometido.
Por supuesto, como el país está tan aterrado, casi en estado de
pánico, con las amenazas de los dos candidatos presidenciales y
de sus seguidores de llevarnos a la guerra el 19 de junio
cualquiera sea el resultado electoral, poca importancia se la ha
dado a esta garrafal equivocación del presidente Duque y todos
le hacen coro a la ignorancia que evidenció el magistrado del
Tribunal al abrogarse el derecho de sancionar al presidente
existiendo preceptos constitucionales muy claros para
conseguirlo. De la misma manera, y como ya el señor Duque está
de salida, el país no ha asumido la gravedad de las respuestas,
quizás ofensivas, a la justicia que ha dado el primer mandatario
para minimizar su desacato. Con la misma habilidad de siempre
obtuvo que las cámaras y las redes se enfocaran contra el
magistrado y él ha quedado incólume, una vez más, así haya
entrado en evidente desacato presidencial a un Tribunal.
El Porce, junio 7 del 2022
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