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Daniel
Ortega habilitó el ingreso en Nicaragua de las fuerzas armadas de Moscú

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majestuosa formación cratérica a la orilla de Managua. Allí hay unas
enormes antenas parabólicas entre el follaje y un edificio pintado en
azul, rojo y blanco (colores de la bandera rusa).
Se trata de la estación terrestre rusa Glonass, inaugurada con poca
pompa el 6 de abril de 2017, en un evento en el que estuvieron una
veintena de invitados y fue presidido por Laureano Ortega Murillo, hijo
de Daniel Ortega y Rosario Murillo, e Igor Komarov, director general de
Roscosmos, la agencia espacial rusa.

Desde su anuncio, la estación ha estado envuelta en la polémica,
estimulada por el misterio y la secretividad con que se manejan sus
operaciones. Oficialmente se sabe que es la única estación de su tipo en
Centroamérica, es alimentada por 24 satélites rusos, y serviría para
controlar a los barcos que operan en el país, ayudar a combatir el
narcotráfico, prevenir desastres naturales y dar seguimiento al cambio
climático. Extraoficialmente, los expertos independientes aseguran que
es un centro de espionaje.
“Rusia mantiene una actitud inquietante en Nicaragua y podrían afectar a
la estabilidad de la región”, dijo el almirante Kurt Tidd, cuando era
jefe del Comando Sur de Estados Unidos.
Glonass es apenas una parte de la presencia rusa en Nicaragua, que
volvió a cobrar protagonismo desde que Daniel Ortega regresó al poder en
2007. Rusia reactivó su relación con el país centroamericano con
donaciones de trigo, vehículos para taxis marca Lada, buses para
transporte urbano, cosechadoras, tractores, una planta para la
fabricación de vacunas y un centro de capacitación policial
antinarcóticos. Sin embargo, a partir de 2016 la cooperación rusa toma
un marcado rumbo militar: llegaron al país 50 tanques de guerra T72-B1,
cuatro lanchas patrulleras, dos lanchas coheteras 1241.8 Molnia, y
aviones combate y entrenamiento Yak-130.

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Es de esperarse que personeros como Ortega quién desde hace unos años somete a
los pobladores de Nicaragua, para mantener su hegemonía de poder, aplastando a
la competencia con demandas, cautiverios, ataques y enjuiciamientos, a su vez
tener apoyo de países de potencia, con ello pone a disposición del territorio a
Rusia y la gran promesa de tener a salvo a Nicaragua del ataque de EE.UU.

De este modo la televisión estatal rusa aseguró que el régimen de Daniel Ortega
invitó a las fuerzas del Kremlin a ingresar en el país centroamericano “con
fines humanitarios”.
“La guinda más desagradable del pastel democrático para Estados Unidos fue el
sensacional anuncio de Daniel Ortega, presidente de Nicaragua. Permitió la
entrada de tropas, barcos y aviones rusos en Nicaragua. Por supuesto, sólo con
fines humanitarios, las tropas rusas pueden entrar en Nicaragua en la segunda
parte de 2022″, dijo la presentadora de la televisión estatal Olga Skabeeva.
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“Si los sistemas de misiles estadounidenses casi pueden
llegar a Moscú desde el territorio ucraniano, es hora de que Rusia despliegue
algo poderoso más cerca de las ciudades estadounidenses”, añadió la periodista.

El régimen de Ortega señaló que el intercambio entre las fuerzas militares será
de “beneficio mutuo en caso de situaciones de emergencia” entre las naciones.
De acuerdo con la prensa nicaragüense, el ingreso de las fuerzas rusas fue
previamente planificado y coordinado con el Ejército de Nicaragua.
El pasado 31 de marzo, Kerri Hannan, funcionaria del Departamento de Estado
norteamericano, advirtió que Rusia amenaza con exportar a América Latina el
conflicto en Ucrania, a través de la cooperación militar con Venezuela,
Nicaragua y Cuba.
“El compromiso con la democracia del Hemisferio nunca ha parecido tan urgente,
mientras Rusia pisotea la democracia de Ucrania y amenaza con exportar la crisis
ucraniana a las Américas, ampliando su cooperación militar con Cuba, Nicaragua y
Venezuela”, indicó Hannan en una audiencia del Comité de Asuntos Exteriores del
Senado estadounidense.
Desde el aire, cualquier turista que llega a Nicaragua verá la laguna de Nejapa,
una
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