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EDITORIAL
Las Elecciones colombianas
La
realidad que
se siente
previa las elecciones
presidenciales en Colombia, son muchos los colombianos
que no se sienten identificados con ninguno de los dos
candidatos en
la
contienda, Gustavo Petro y Rodolfo Hernández.
En
verdad es que a pesar que Petro como Hernández proponen un
cambio radical para el país, lo único cierto es que de hecho
ambos políticos se encuentran enredados en procesos judiciales
que oscurecen su panorama
frente a
lo que se espera en los próximos cuatro años de
administración de la nación.
Que ambos
aquí presentan
un pasado
fuera de la ética que normalmente se espera de un candidato.
Esto genera un malestar en los ciudadanos que tienen la idea de
que el candidato debe tener una pulcritud en su persona para
poder representar a una sociedad. Además es sumamente
grave que un candidato como lo es el caso de Rodolfo Hernández
se encuentre citado a un juicio
faltando
días
para
las
elecciones.
Lo mismo sucede con el otro candidato Gustavo Petro, que su hoja
de vida criminal como guerrillero y terrorista se mantiene viva,
Y la sociedad ve en él el caos y la corrupción a las puertas del
Palacio de Nariño.
La
gran
mayoría de colombianos están a la expectativa de lo que va a
suceder en el día de las elecciones.
Lo que sí se sabe es que el país está pasando por unos momentos
terribles porque la corrupción y el mal manejo de la cosa
pública va en retroceso con un endeudamiento que roza el techo
económico.
Cuando se
mira el panorama de los dos candidatos el de Gustavo Petro donde
se ha venido ventilando el supuesto apoyo político por
parte de Juan Manuel Santos,
y la
cadena de negociaciones con la parte más corrupta de los
políticos.
El voto en blanco sube como espuma
Lo único cierto en
esta contienda electoral,
aunque los
medios de comunicación no le prestan mucha atención sobre lo que
está pasando realmente entre el pueblo y su desapego a votar.
Hay miles de razones por las
que
el elector
primario se abstiene de votar y que no hay nada que lo emocione
a ir a inscribir su documento de identificación y madrugar a los
puestos de votación para elegir su candidato preferencial.
Por muchas
razones la tendencia
a
abstenerse a votar se mueve en estos porcentajes en
un 2 y 5%, pero la realidad es que la preferencia del VOTO EN
BLANCO se ubica en un 13%, una cifra histórica que nunca antes
se había visto, pero que es una realidad que muchos colombianos
tanto de ideología de derecha como de izquierda no se sienten
identificados con los otros candidatos, motivo por el cual
votarán en blanco como un acto simbólico en protesta y en
desacuerdo
por lo que está pasando.
Finalmente para reflexionar se debe indicar que
independientemente del candidato que gane o pierda las
elecciones no debe incitar a la protesta y a la manifestación,
por el contrario se debe de llamar a la unión para
que de
esta manera
se
logre
sacar el país adelante.
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A partir de hoy todo estará en manos de los
colombianos

Por: Zahur
Klemath Zapata
zkz@zahurk.com
Esta es la edición 344 - de Noticias5 de hoy domingo 19 de junio
de 2022.
Los países tienen su propia complejidad nacida de quienes los
dirigen. La sociedad es simplemente un rebaño de seres humanos
que se mueven por donde los dirijan. Ellos responden a esa voz
de mando de quien esté a la cabeza.
Es poco lo que ha cambiado históricamente en este
comportamiento. Las masas humanas no son como los organismos
humanos que tienen sus defensas y actúan cuando una enfermedad
ataca, porque tiene la capacidad de raciocinio. El ser humano es
emocional, sensible a los halagos y a la compra de su
conciencia. Esto ha llevado a que durante siglos siempre ha
existido un personaje que manipula y da las órdenes al rebaño.
Todos nos creemos inteligentes y hasta geniales cuando el ego
salta de la cuna y comienza a caminar. Porque aún nuestros
padres nos protegen y nos dan lo que gritemos a pulmón. Es algo
emocional que hace que mueva la sensibilidad del que nos
escucha.
En la vida política no funciona, es práctica y descarnada, sin
amigos y traicionera. Porque el poder sobre el resto de la
camada está ejercido sobre el jefe de la
misma, como ocurre en ciertas especies de animales.
Lo que está sucediendo ahora es que hemos evolucionado
intelectualmente y estamos aprendiendo a ser más autónomos y
menos salvajes. Y mientras se acomodan los sentidos y el
raciocinio es como un sarampión que aparece sin convertirse en
culebrilla.
Ahora la sociedad exige más a quienes están en el poder porque
saben que sin ella no existe el establecimiento y la burocracia.
Y ellos al saber que tienen cierto poder van exigiendo que se
les dé por lo que ya han pagado. Y no
para que se queden con todo como en la época imperial.
Este domingo estaremos de cara a nuestra realidad, y cada uno va
a expresar y decidir por su propio destino. No hay nada que haga
que las cosas cambien, porque la suerte ya está echada y los
dados están en el aire hasta que la fuerza de gravedad los
coloque sobre la mesa.
El lunes será otro día, la cotidianidad de siempre seguirá, y
nadie, ganadores o perdedores vendrán a tocar la puerta con el
sustento de la semana. Las cuentas seguirán llegando, la de
electricidad, el teléfono, la tarjeta de crédito, los servicios
y todo el resto de la procesión en fila india.
Volverán los reclamos, no importa quién haya sido elegido, no
habrá cambio de inmediato y todo se pobra igual que cuando se
pone a hervir agua que hay que esperar hasta que alcance su
temperatura para que comience a cocinarse lo que se puso en la olla.
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Que está leyendo Gardeazábal.
VARGAS LLOSA
FRACASA MASACRANDO A GALDÓS
Reseña del libro LA MIRADA QUIETA
de Mario Vargas Llosa

Por: Gustavo Álvarez Gardeazábal
Audio:
https://www.spreaker.com/episode/50250416
Nadie discute que el más grande escritor vivo de la lengua
española es el peruano Mario Vargas Llosa. No en vano ha sido
galardonado hasta con el Nobel de Literatura. Y es que Vargas
escribe muy bien. Agrada con su prosa, cualquiera sea el tema o
la herramienta que maneje.
Ha hecho grandiosas novelas aunque para muchos la más
convincente, “Pantaleón y las visitadoras” ha sido olvidada. Ha
escrito fenomenales columnas periodísticas y en el ensayo se ha
encumbrado a la par del eterno Andrés Bello. Por eso tal vez
resalta el objetivo literario, o profundamente personal, o
quizás muy equivocado, que ha usado ahora para mostrarnos su
poderío intelectual: analizar la obra literaria del prolífico
don Benito Pérez Galdós, Grande de España y magno escritor del
siglo XIX a quien los ancestrales y cultivados odios de los
españoles consiguieron que no le otorgaran el Nobel a principios
del siglo XX.
Vargas Llosa, como si fuera una cátedra de construcción
literaria dictada en La Sorbona, asume la revisión del exceso de
obras de Galdós dividiéndolas en tres apartes. Las novelas,
muchas, muchísimas y de diversa calidad que analiza una por una
para consagrar finalmente a “Fortunata y Jacinta”, como lo hemos
hecho todos los lectores del hispano. Pero sin misericordia
alguna, y pese a reconocer excelsas cualidades no solo en la
escogida sino en tres o cuatro más, destripa a todas las otras
descalificándolas con saña.
A las obras de teatro, que le dieron a Galdós fama universal y
dinero para vivir cómodamente en su piso de Madrid o en su villa
de San Quintin en Santander, Vargas Llosa las desnuda, arremete
como hizo con las novelas atacando sus formalidades, en especial
el uso del narrador hasta olvidarse de la importancia que el
punto de vista de quien cuenta tiene para ser justos a la hora
de calificarlas. Alguna que otra le resulta válida aunque tiene
que reconocer que “Electra” la obra que le dio la vuelta al
mundo, se aplaudió entonces con delirio y se sigue llenando de
palmas donde aún se presenta en el casi desaparecido escenario
de las tablas.
Pero lo imperdonable de Vargas Llosa, hasta para admiradores y
seguidores insistentes como yo, es como trata a “Los Episodios
Nacionales”, una serie de novelas pequeñas que cuentan, usando
personajes galdosianos, los tejemanejes de esa España
ultracatólica, torera y flamenca y permite más de 100 años
después reconstruir por donde ha caminado la madre patria. A
ellos, esos textos que encumbraron hacia nuestros días a Galdós,
el nobel peruano solo le dedica 36 de las 347 páginas del libro
creyendo, incaicamente, que la gloria de Don Benito se la
otorgará su cátedra de análisis literario y no el paso del
tiempo, el inefable juez de lo que escribimos. Da lástima este
fracaso del casi nonagenario Vargas Llosa porque a ningún Zeus
se le perdona la miserableza y menos para conseguir quedarse con
el trono eterno que Galdós siempre le disputará.
Del Porce, junio 19 del 2022
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