Bogotá, Colombia -Edición: 372

 Fecha: Miércoles 24-08-2022

 

 

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COLUMNISTAS

 

   

 

¿POLITIZAR A PROVIDENCIA?
 

 

Por: Álvaro Ramírez González.

alragonz@yahoo.es
 

 

La madrugada del 16 de noviembre del 2020, todo cambió en el Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina.

El huracán Iota, provocó una de las peores tragedias ambientales y de destrucción que haya conocido el Archipiélago.

El 98% de las construcciones en Providencia se vinieron abajo, incluido el Hospital.
Ocho días después, el gobierno instaló un hospital provisional de campaña.

La desolación fue total, y el entonces Presidente Ivan Duque fue a la Isla con varios aviones de ayuda humanitaria y a anunciar el inicio de la reconstrucción total de la Isla.

Es importante recordarle a mis lectores que todo el 2020, el país estaba confinado por la Pandemia.
Este factor insalvable hacía mucho más complicada esa tarea.

Susana Correa, una juiciosa y calificada ejecutiva fue encargada de la misión y Findeter, la encargada de administrar los recursos.

La primera e insalvable dificultad que se encontró en la Isla, es que no tenía un muelle para los barcos de carga.

Apenas un pequeño muelle de pasajeros que no era apto para recibir los barcos cargueros con las miles de toneladas de los materiales e insumos requeridos para reconstruir la Isla.

Hubo pues que hacer un muelle de carga y esa obra fue complicada y tomó su tiempo.
¡Pero se hizo!

El gobierno contrató con los Isleños toda la mano de obra, como clara estrategia de empleo, ante una Isla cerrada al turismo por año y medio.

De ese fatídico amanecer han pasado ya 21 meses y la Isla está reconstruida en un 95%.

Todas las viviendas se hicieron nuevas, con materiales de alta resistencia ante nuevos huracanes, pero con él diseño arquitectónico y los colores raizales.

Hubo que reconstruir uno a uno los acueductos y alcantarillados de cada vivienda, respetando su localización.

Hubo que reconstruir Colegios, el Aeropuerto, la Alcaldía, vías, comunicaciones, y el Hospital que está casi listo.

En su última visita a Providencia, el Presidente Duque hizo un largo recorrido de todas las obras nuevas y recibió abundantes muestras de gratitud de la comunidad isleña.

Hace pocas horas visitó la Isla el Presidente Gustavo Petro.

Su discurso, como el de la Andi, y como todos, solo produjo extrañeza y desconcierto.

Dijo que “esa reconstrucción, se había tirado la Isla por haber desconocido elementos raizales”, un cuento que nadie entendió.

Cuento confuso y mamerto pero lleno de mala energía, que es lo menos que necesita esa comunidad hoy.

Sin una sola objeción de la Contraloría que vigiló esa reconstrucción de principio a fin, ni del Alcalde ni del Gobernador, lanza Petro una bomba amarillista cuestionando los costos de esa obra.

Nada de lo que deja Duque, le puede gustar a Petro, pero jamás imaginé, que una obra tan valiosa, tan esforzada y tan redentora para la Isla de Providencia, fuera motivo de ese bajo y burdo nivel de politización.

La isla brilla, veo videos de familias felices en sus nuevas casas, que no les costaron un solo centavo.

Y el turismo ya abierto, empieza a ser el motor de esa paradisiaca Providencia.

¿Para que politizar la reconstrucción de Providencia?

Hablar es muy fácil.

Conseguir en plena Pandemia $ 1.3 billones y reconstruir una Isla completa es una labor titánica.

Los isleños y el país entero saben, quien reconstruyó a Providencia.

Y quien la quiere llenar de confusión y veneno.

¡¡Ahí está la diferencia!!
        

 

 

 

EL RETO CAMPESINO DE PRODUCIR ALIMENTOS EN COLOMBIA

 

 

Por: I.A. Iván R. Pulido G.

 


El 44,7% de la población rural está en pobreza, mientras que 20% de los jóvenes de ese segmento no ha recibido educación formal y solo el 9% de los campesinos cuentan con asistencia técnica.

La productividad agraria lleva más de 30 años estancada en Colombia, depende de cuatro productos de exportación, flores, banano, caña de azúcar y café; el arroz se mantiene en producción no en productividad, la palma crece en área, pero adolece por pudrición de la corona, el trigo y la cebada desaparecieron, el maíz se encuentra rezagado productivamente, no damos a basto con las exigencias de la industria local y el resto de cultivos aferrados a las tradiciones tecnológicas ancestrales, la innovación y transferencia de tecnología a paso lento, importamos más que lo que exportamos por causa de los TLC, las cosechas sometidas a la intermediación especuladora, no hay inversión de fomento gubernamental, la guerra se ha incrementado y faltan estímulos estatales que motiven a las comunidades campesinas e indígenas, todas principales causas del anquilosamiento.


No obstante, el sector agrícola colombiano detenta un enorme potencial de crecimiento en innovación tecnológica y cultivos, dado el grave rezago que lo enfrenta en materia de competitividad.
 


Infortunadamente nuestros campesinos a partir de la apertura económica de 1.990, fueron enfrentados sin las herramientas adecuadas de asistencia técnica ni innovación, a competentes empresarios agrarios tecnificados de países desarrollados, subsidiados, quienes tras su competitividad, arrasaron en productividad a nuestros vulnerados campesinos, que contrario al progreso proyectado, los propicio a la quiebra, a la venta de sus tierras, al desplazamiento hacia la ilegalidad, al abandono del campo, a cohabitar en las ciudades para alimentación del caos generalizado de cinturones de miseria e inseguridad, a lo largo del territorio nacional.
Escena de fácil descripción, tras el incoherente discurso inferido por los responsables ordenadores estatales, a delegar tan esenciales funciones de la transferencia de tecnología agraria a terceros privados, que no pasaron la prueba en eficiencia comparada con la ya acreditada por la institucionalidad del ICA de los 90, encargo que a nuestro criterio nunca debió ejecutarse, al no haberse tenido en cuenta, la infraestructura requerida tanto en ciencia, recurso humano calificado, como en presencia física en todos los rincones del país, para funcionalidad de la asesoría técnica sin distinciones hacia el pequeño y mediano campesino.


Descuido nada menos que ocasionado al pequeño y mediano campesino, responsable de la soberanía alimentaria, lanzado al vacío sin apoyo institucional técnico responsabilidad del estado, que les propicio a su desorientación, incompetencia, azarosa comercialización y quiebre progresivo de la producción agraria.


Fundamental destacar la asistencia técnica no objeto de descabezamiento de plan productivo agrario que se emprenda, por considerarse columna vertebral durante todo su proceso, desde planeación incluida comercialización previa a la siembra, toma de muestras de suelos que determinen las precisas cantidades de nutrientes que se requieran para el cultivo, para correcto manejo de la inversión en un rubro de magna importancia, que en algunos casos específicos como el del cultivo de papa, supera el 30% del costo de producción, que el campesino no valora y obvia por desconocimiento y causa, en orden a su tradición ancestral de aplicar siempre más que menos, o dejarse influenciar de vendedores de empresas multinacionales o de mostrador de almacenes agropecuarios, que sin criterio profesional los motivan a la compra en exceso, para beneficio de sus comisiones por ventas.


      

 

      


Y otros desatinos paralelos, causados por los mismos actores, que le definen al agricultor papero grandes mezclas de pesticidas tóxicos, para mínimo 14 aplicaciones por cosecha, que acapara aproximado 20% de los costos totales, que por demás ni las plantas requieren ni logran asimilar en su totalidad, generando sobredosificaciones de nutrientes y pesticidas, tóxicos al suelo y al ecosistema, que sobredimensionan severamente los costos de producción, ambas situaciones derivadas por la física ausencia de asistencia técnica integral a cargo de un profesional agrícola capacitado.
Situación fielmente repetitiva para todos los cultivos, que motivan a alertar al gobierno al raciocinio por un reordenamiento productivo, estratégico, lógico, que además de asesoría técnica integre planeación estratégica de siembras por producto y de necesidades de abastecimiento local, financiación adecuada de fomento, control técnico a cargo de la institucionalidad, a fin de concluir en un mercadeo estacional y contra estacional, que evite esa frecuente especulación, siempre bien aprovechada por los intermediarios comerciales, ante sobre ofertas o déficits de producción.


Ejemplos a seguir para la mejora de calidad de vida campesina, cultivar y emprender la agroindustria con frutales exóticos tipo aguacate, uchuva, tomate de árbol, gulupa, pitahaya, melones, piñas, fresas, arándanos, papayuela, brevas y otros tantos frutales y hortalizas, que en forma asociativa, les impliquen prosperidad.


Adoptando un esquema asociativo productivo que los apoye en los retos de la comercialización, de la mano de un estado que oriente hacia cadenas de valor, con reglas claras de precios, plazos de pago, cantidades de compra y sitios de recibo del producto.


La labor no será de fácil extensión para el campesino por la experiencia vivida, motivadora al retorno a su hábitat de origen y a la potencialidad de ejecutar nuevos negocios en el campo apoyados en cadenas de valor, viables y rentables; asociados en cooperativas estratégicamente estructuradas, apoyadas en planes concretos, incentivos y controles de la institucionalidad, que le garanticen prosperidad, rentabilidad y mejor calidad de vida a la comunidad campesina.
Cadenas de valor que igualmente el estado promueva para la generación de buenos contratos con empresas que generen confianza en Colombia tipo, Bavaria, Hennicken, McCain, Ingenios azucareros, Federación de cafeteros, Molinos de arroz y de harinas, Industrias avícolas, porcícolas, Cadenas de empresas hortofrutícolas exportadoras y de otros productos agropecuarios, industrias oleaginosas, alianzas que aseguren convenios a largo plazo, riesgo compartido, que garanticen la inversión.


La alianza gobierno - campesino se hace fundamental, para cualquier proyecto, muy en especial el complemento financiero, que establezca un crédito asociativo, que se amolde al modelo de las cadenas de valor, a la negociación, financie la producción a tiempos y plazos de pagos de cosecha, mecanismo que en muchos países ha sido definitivo para el éxito de las cooperativas aliadas a empresas agroindustriales compradoras.


El todo será comenzar, con ejemplos que registran nuestros vecinos, Ecuador mayor exportador mundial de banano, Perú mayor exportador mundial de aguacate Hass y panela, Chile exportador mundial # 1 de uvas frescas, ciruelas secas, manzanas deshidratadas; y nosotros dormidos, desaprovechando todo un emporio de suelos fértiles y clima tropical ideal para convertirnos en despensa agrícola del mundo 24 / 7.


Donde el proyecto de catastro multipropósito, será el inicio a un inventario de bienes y productores, que logren acercarse a la asociatividad con potenciales compradores locales o extranjeros, que hagan realidad cadenas de valor productivas y competitivas sostenibles, donde los campesinos recuperen la credibilidad en la productividad y rentabilidad colombianas como fuentes de equilibrio a sus déficits y finanzas.

INGENIEROS AGRONOMOS EGRESADOS UT AMANTES DEL CAMPO
 

 

        

 

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