|
EDITORIAL
Reformas a la salud, toda una
incertidumbre
El sistema de salud tiene falencias estructurales, muy graves,
sobre todo en materia de sostenibilidad financiera del esquema
de aseguramiento, barreras de acceso a los servicios,
deficiencias en la calidad y oportunidad de los mismos, así como
altas cargas de mortalidad y morbilidad. Eso nadie lo discute
porque en Colombia somos conscientes que tenemos un pésimo
sistema de salud.
Sin embargo, tampoco podemos desconocer que se ha avanzado de
forma superlativa en una mayor cobertura poblacional en los dos
regímenes (subsidiado y contributivo), correctivos para mejorar
gradualmente la atención a los pacientes y aumentar la
eficiencia en entrega de medicamentos, nuevas tecnologías y
tratamientos. De hecho, en medio del plan de contingencia por la
crisis pandémica, algunos vacíos estructurales en talento
humano, asistencia a nivel territorial y eficiencia
institucional pudieron ser medianamente solventados.
Así las cosas, que el Gobierno insista en la necesidad de una
reforma a la salud no resulta ser sorpresivo, sin embargo, como
ocurre con el tema pensional y otros ajustes prometidos en
campaña, el problema radica en que no existe un borrador que
aterrice la plataforma de cambios a implementar. Por el
contrario, semana tras semana desde el Ejecutivo se ponen sobre
la mesa propuestas puntuales e inconexas.
Por esta razón, en reiteradas ocasiones el Ministerio del ramo
ha debido precisar, aclarar o corregir la interpretación sobre
el alcance de esas ideas y declaraciones. A hoy lo único claro
es que el proyecto para reformar el Sistema General de Seguridad
Social apenas se encuentra en construcción y el borrador será
presentado en octubre o noviembre.
Esa ambivalencia ha llevado a un escenario confuso. Las
cambiantes afirmaciones ministeriales en torno a si debe
extinguirse o no el modelo de aseguramiento basado en las
Empresas Promotoras de Salud (EPS) y la red de prestadores de
servicios públicos y privados han dado lugar a múltiples
polémicas entre los actores del sistema y la opinión pública. No
es posible tampoco diferenciar las posturas institucionales de
la hoy ministra Carolina Corcho de las que defendía en sus
tiempos de beligerante activista del sector sanitario.
Pero no es el único problema. Esta semana hubo una fuerte
controversia por la asignación de recursos al sector salud en el
proyecto de presupuesto general de la Nación para 2023. De un
lado, se acusa a Corcho de pedir una rebaja en la partida
proyectada por el gobierno anterior, lo que la alta funcionaria
niega y, por el contrario, advierte de un déficit estructural no
menor a 5,5 billones de pesos.
En el Congreso, de otra parte, varios senadores y representantes
a la Cámara insisten en que sí se pidió bajar la destinación de
recursos, pero el Ministerio de Hacienda y los parlamentarios
viabilizaron, por el contrario, una adición de 1,3 billones de
pesos. Así mismo, el Consejo Gremial, la Asociación Colombiana
de Empresas de Medicina Integral, voceros de las clínicas y
hospitales, así como sindicatos, agrupaciones de pacientes y
centros de estudios económicos advierten de un alto riesgo de
desfinanciamiento del sistema el año entrante, lo que generaría
un escenario dramático sin precedentes.
Además, en el plano político se acusa a Corcho no solo de
ideologizar al extremo la política estatal de salud, sino de
querer propiciar intencionalmente una crisis de financiamiento y
servicio para justificar así la procedencia de la reforma
radical que defendía desde antes de asumir la cartera. Ella
rechaza tal aseveración, pero insiste en que el actual esquema
de aseguramiento debe ser corregido a fondo.
|
|
Regresamos a la mesa online de comunicación

Por: Zahur
Klemath Zapata
Por lo general estoy viajando a diferentes
lugares, siempre observando lo que pasa en cada uno de ellos.
Son culturas un poco parecidas a las de América y completamente
opuestas a las de Pakistán. Pero he aprendido un poco a
entenderme con su gente.
Colombia es una sociedad muy polifacética y dispersa por todas
partes del mundo y esto hace un poco difícil entenderlos por las
decisiones que toman.
El país está en una etapa de añejamiento para
luego pasar al alambique para destilar esa experiencia que se
está viviendo en esta época de cambio. Los resultados solo se
verán en los próximos 5 años cuando el revolcón de las
instituciones haya decantado.
Estamos en una etapa donde los jolgorios de las
personas simples celebran porque no tienen experiencia y
preparación para enfrentar una realidad que no hace parte de sus
vidas. Cuando se está en medio del túnel no se puede ver la
entrada ni la salida y en esa parte social solo se ven a sí
mismos y como ella navega en la misma condición no ven la
diferencia que existe entre una parte que maneja el estado y la
que invierte en él.
Colombia esta polarizada en la actualidad, tiene
demasiados enemigos que intrigan en diferentes direcciones y no
hay una unidad de criterios que permita alejar esos torbellinos
que le está haciendo daño a todas las estructuras nacionales.
La sociedad que realmente está interesada en que el país
prospere y se monte en los rieles de la prosperidad tiene que
aglutinarse y eliminar los líderes de su entorno y conformar
grupos de trabajo para trabajar por la construcción de un país
equitativo, libre, industrial y tecnológico para que las
presentes y futuras generaciones tengan donde desarrollarse como
ciudadanos progresistas.
El odio que se está manejando por parte de sectores resentidos
solo lleva a que nada prospere y el país nunca llegue a una
estabilidad social. Esa incapacidad de razonabilidad hace más
daños que un terremoto de 8.5 grados.
La sociedad debe unirse bajo una sola bandera que es el país y
dos puntos de equilibrio donde unos vigilan a los otros y los
otros trabajan en la construcción de la nación. Un país no debe
ser manejado por un solo partido. Tiene que haber dos criterios
que permitan encontrarse para que la prosperidad siempre esté
presente y no una dictadura.
|
|
Crónica de Gardeazábal #505
CUENTAS CLARAS
Y CHOCOLATE ESPESO

Por: Gustavo
Alvarez Gardeazábal
Audio:
https://www.spreaker.com/episode/51394721
Desde cuando llegó el chocolate a Europa y se pretendía diluirlo
en leche para que quedara más claro, los ingleses impusieron la
frase que "las cuentas sean claras y el chocolate espeso” para
decir que es mejor decir la verdad en una y otra parte.
Creo que en Colombia necesitamos que rija de nuevo la frase. Y
lo digo porque con la deformación de las redes y las noticias
que apenas alcanzan a ser titulares nos estamos quedando sin
saber muchas cosas.
No sabemos por ejemplo, si fue,
en el caso del cierre del pozo Uchuva, la gente de Ecopetrol,
tan uribista todavía, por hacerle el daño a la prometedora
cascada petrista de divisas que llegaría si el pozo se ponía en
funcionamiento o si fue la ministra filósofa para sacarse el
clavo y demostrar que su prohibición de abrir más pozos se
cumplía. Lo cierto es que la ANH (Agencia Nacional de
Hidrocarburos) dependencia de la filósofa, dió visto bueno (o
exigió) el taponamiento y abandono de Uchuva.
Se necesita también que las cuentas sean claras y el chocolate
espeso en los contratos de EMCALI y sobre todo hasta donde se
pudo haber llegado con la autorización que le dió el municipio a
Emcali de licitar, contratar a dedo y agenciar los contratos que
le correspondían a las otras dependencias del municipio de Cali.
Por supuesto como a Jorge Iván
Ospina no lo deja renunciar su hermano y el alcalde sigue
creyendo que la protección del babaloo es absoluta, no habrá ni
cuentas claras ni chocolate espeso en un Cali cada vez más
desbaratado y en manos del hampa callejera o de las mafias en
guayabera. Y tendrán que hacer las cuentas muy claras y espesar
el chocolate el presidente Petro y sus mágicos asesores, vengan
de donde vinieren, luego del rugido de las marchas de ayer en
las grandes ciudades.
Y lo tienen que entender así
porque no se pueden llamar a engaños y minimizar con bodeguitas
de las redes que la clase media colombiana (la que salió ayer a
borbotones a la calle) le está cogiendo miedo al desorden y a la
anarquía. Esa gente siente que Petro y sus ministros están
dejando crecer hasta el paroxismo el desbarajuste y, siguiendo
la teoría de Lenin, quieren destruir la estructura antigua del
país para poderla reordenar dictatorialmente con su visión
socialista desfasada.
El Porce, septiembre 27 del 2022
|
|