Bogotá, Colombia -Edición: 387

 Fecha: Miércoles 28-09-2022

 

Página 9

 

 

   submit

\\ Opinión //

 

 

 

 

EDITORIAL

 

 

Reformas a la salud, toda una incertidumbre
 


El sistema de salud tiene falencias estructurales, muy graves, sobre todo en materia de sostenibilidad financiera del esquema de aseguramiento, barreras de acceso a los servicios, deficiencias en la calidad y oportunidad de los mismos, así como altas cargas de mortalidad y morbilidad. Eso nadie lo discute porque en Colombia somos conscientes que tenemos un pésimo sistema de salud.

Sin embargo, tampoco podemos desconocer que se ha avanzado de forma superlativa en una mayor cobertura poblacional en los dos regímenes (subsidiado y contributivo), correctivos para mejorar gradualmente la atención a los pacientes y aumentar la eficiencia en entrega de medicamentos, nuevas tecnologías y tratamientos. De hecho, en medio del plan de contingencia por la crisis pandémica, algunos vacíos estructurales en talento humano, asistencia a nivel territorial y eficiencia institucional pudieron ser medianamente solventados.

Así las cosas, que el Gobierno insista en la necesidad de una reforma a la salud no resulta ser sorpresivo, sin embargo, como ocurre con el tema pensional y otros ajustes prometidos en campaña, el problema radica en que no existe un borrador que aterrice la plataforma de cambios a implementar. Por el contrario, semana tras semana desde el Ejecutivo se ponen sobre la mesa propuestas puntuales e inconexas.

Por esta razón, en reiteradas ocasiones el Ministerio del ramo ha debido precisar, aclarar o corregir la interpretación sobre el alcance de esas ideas y declaraciones. A hoy lo único claro es que el proyecto para reformar el Sistema General de Seguridad Social apenas se encuentra en construcción y el borrador será presentado en octubre o noviembre.

Esa ambivalencia ha llevado a un escenario confuso. Las cambiantes afirmaciones ministeriales en torno a si debe extinguirse o no el modelo de aseguramiento basado en las Empresas Promotoras de Salud (EPS) y la red de prestadores de servicios públicos y privados han dado lugar a múltiples polémicas entre los actores del sistema y la opinión pública. No es posible tampoco diferenciar las posturas institucionales de la hoy ministra Carolina Corcho de las que defendía en sus tiempos de beligerante activista del sector sanitario.

Pero no es el único problema. Esta semana hubo una fuerte controversia por la asignación de recursos al sector salud en el proyecto de presupuesto general de la Nación para 2023. De un lado, se acusa a Corcho de pedir una rebaja en la partida proyectada por el gobierno anterior, lo que la alta funcionaria niega y, por el contrario, advierte de un déficit estructural no menor a 5,5 billones de pesos.

En el Congreso, de otra parte, varios senadores y representantes a la Cámara insisten en que sí se pidió bajar la destinación de recursos, pero el Ministerio de Hacienda y los parlamentarios viabilizaron, por el contrario, una adición de 1,3 billones de pesos. Así mismo, el Consejo Gremial, la Asociación Colombiana de Empresas de Medicina Integral, voceros de las clínicas y hospitales, así como sindicatos, agrupaciones de pacientes y centros de estudios económicos advierten de un alto riesgo de desfinanciamiento del sistema el año entrante, lo que generaría un escenario dramático sin precedentes.

Además, en el plano político se acusa a Corcho no solo de ideologizar al extremo la política estatal de salud, sino de querer propiciar intencionalmente una crisis de financiamiento y servicio para justificar así la procedencia de la reforma radical que defendía desde antes de asumir la cartera. Ella rechaza tal aseveración, pero insiste en que el actual esquema de aseguramiento debe ser corregido a fondo.

   

 

 

Regresamos a la mesa online de comunicación
 


Por: 
Zahur Klemath Zapata
 

Por lo general estoy viajando a diferentes lugares, siempre observando lo que pasa en cada uno de ellos. Son culturas un poco parecidas a las de América y completamente opuestas a las de Pakistán. Pero he aprendido un poco a entenderme con su gente.

Colombia es una sociedad muy polifacética y dispersa por todas partes del mundo y esto hace un poco difícil entenderlos por las decisiones que toman.
 

El país está en una etapa de añejamiento para luego pasar al alambique para destilar esa experiencia que se está viviendo en esta época de cambio. Los resultados solo se verán en los próximos 5 años cuando el revolcón de las instituciones haya decantado.
 

Estamos en una etapa donde los jolgorios de las personas simples celebran porque no tienen experiencia y preparación para enfrentar una realidad que no hace parte de sus vidas. Cuando se está en medio del túnel no se puede ver la entrada ni la salida y en esa parte social solo se ven a sí mismos y como ella navega en la misma condición no ven la diferencia que existe entre una parte que maneja el estado y la que invierte en él.
 

Colombia esta polarizada en la actualidad, tiene demasiados enemigos que intrigan en diferentes direcciones y no hay una unidad de criterios que permita alejar esos torbellinos que le está haciendo daño a todas las estructuras nacionales.

La sociedad que realmente está interesada en que el país prospere y se monte en los rieles de la prosperidad tiene que aglutinarse y eliminar los líderes de su entorno y conformar grupos de trabajo para trabajar por la construcción de un país equitativo, libre, industrial y tecnológico para que las presentes y futuras generaciones tengan donde desarrollarse como ciudadanos progresistas.

El odio que se está manejando por parte de sectores resentidos solo lleva a que nada prospere y el país nunca llegue a una estabilidad social. Esa incapacidad de razonabilidad hace más daños que un terremoto de 8.5 grados.

La sociedad debe unirse bajo una sola bandera que es el país y dos puntos de equilibrio donde unos vigilan a los otros y los otros trabajan en la construcción de la nación. Un país no debe ser manejado por un solo partido. Tiene que haber dos criterios que permitan encontrarse para que la prosperidad siempre esté presente y no una dictadura.
 

 

 


 

 

 

Crónica de Gardeazábal #505

 

 

CUENTAS CLARAS Y CHOCOLATE ESPESO

 


Por: Gustavo Alvarez Gardeazábal

 


Audio: https://www.spreaker.com/episode/51394721

Desde cuando llegó el chocolate a Europa y se pretendía diluirlo en leche para que quedara más claro, los ingleses impusieron la frase que "las cuentas sean claras y el chocolate espeso” para decir que es mejor decir la verdad en una y otra parte.

Creo que en Colombia necesitamos que rija de nuevo la frase. Y lo digo porque con la deformación de las redes y las noticias que apenas alcanzan a ser titulares nos estamos quedando sin saber muchas cosas.

 

No sabemos por ejemplo, si fue, en el caso del cierre del pozo Uchuva, la gente de Ecopetrol, tan uribista todavía, por hacerle el daño a la prometedora cascada petrista de divisas que llegaría si el pozo se ponía en funcionamiento o si fue la ministra filósofa para sacarse el clavo y demostrar que su prohibición de abrir más pozos se cumplía. Lo cierto es que la ANH (Agencia Nacional de Hidrocarburos) dependencia de la filósofa, dió visto bueno (o exigió) el taponamiento y abandono de Uchuva.

Se necesita también que las cuentas sean claras y el chocolate espeso en los contratos de EMCALI y sobre todo hasta donde se pudo haber llegado con la autorización que le dió el municipio a Emcali de licitar, contratar a dedo y agenciar los contratos que le correspondían a las otras dependencias del municipio de Cali.

 

Por supuesto como a Jorge Iván Ospina no lo deja renunciar su hermano y el alcalde sigue creyendo que la protección del babaloo es absoluta, no habrá ni cuentas claras ni chocolate espeso en un Cali cada vez más desbaratado y en manos del hampa callejera o de las mafias en guayabera. Y tendrán que hacer las cuentas muy claras y espesar el chocolate el presidente Petro y sus mágicos asesores, vengan de donde vinieren, luego del rugido de las marchas de ayer en las grandes ciudades.

 

Y lo tienen que entender así porque no se pueden llamar a engaños y minimizar con bodeguitas de las redes que la clase media colombiana (la que salió ayer a borbotones a la calle) le está cogiendo miedo al desorden y a la anarquía. Esa gente siente que Petro y sus ministros están dejando crecer hasta el paroxismo el desbarajuste y, siguiendo la teoría de Lenin, quieren destruir la estructura antigua del país para poderla reordenar dictatorialmente con su visión socialista desfasada.
 


El Porce, septiembre 27 del 2022
 

 

 

Lea gratis http://noticias5.com/

Con solo dar clic al enlace. Y para suscribirse gratis baja el App del Play Store sin publicidad saltando en su pantalla ni cookies bajando información personal.

 

https://play.google.com/store/apps/details?id=com.noticias.five 

Página 9

 

© 2020-2022 - Noticias5 - La idea y concepto de este periódico fue hecho en  Online Periodical Format© (OPF) es un Copyright de ZahurK.

    Queda prohibido el uso de este formato (OPF) sin previa autorización escrita de ZahurK

Suscribirse gratis