Bogotá, Colombia -Edición: 393

 Fecha: Miércoles 12-10-2022

 

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EDITORIAL

 

La intolerancia que nos aqueja 

 

Un alto impacto público tuvo el asesinato de un menor de 14 años de edad el sábado en la noche, tras una riña en una estación del sistema Transmilenio, en Bogotá, que comenzó porque la víctima, que se movilizaba con un grupo de jóvenes al parecer en estado de ebriedad, presuntamente habría pisado a otro pasajero, lo que generó una pelea en el marco de la cual este último, según los testigos, de origen venezolano, apuñaló mortalmente al muchacho y luego huyó.

Es un típico caso de homicidio motivado por la intolerancia. Lo más grave es que estas situaciones se han multiplicado en la ciudad y el país, evidenciando serios problemas de convivencia ciudadana en espacios públicos, barriales, de entretenimiento o incluso al interior del hogar.


De hecho, el Secretario de Seguridad Distrital advertía la semana pasada que por lo menos la mitad de los homicidios en la capital del país tiene su origen en casos de intolerancia, violencia intrafamiliar, exceso de consumo de alcohol y riñas que se salen de control. A nivel nacional, los homicidios por intolerancia también son un flagelo grave. Según se desprende del Plan Nacional de Política Criminal 2021-2025, con base en los datos de la Policía, en el 2020 el 20,5% (2.465) de asesinatos fueron producto de riñas. Incluso, con el fin de prevenir este tipo de muertes, la institución logró imponer 94.882 medidas correctivas a personas que protagonizaron peleas en vía pública.

Como se ve, esta es una problemática grave por el creciente porcentaje de muertes violentas y heridas graves que se generan por hechos ajenos a situaciones de conflicto armado, atracos, sicariato, accidentes o suicidios, entre otras causas. No es, entonces, un tema menor, sobre todo si se tiene en cuenta que, entre enero y agosto de este año, de acuerdo a las estadísticas del Ministerio de Defensa, se registraron 9.157 homicidios en general y 73.667 casos de lesiones personales. De ese global es necesario diferenciar los 4.691 fallecimientos y 29.469 heridos en accidentes de tránsito. En el resto de casos hay que entrar a determinar los móviles específicos y cuáles de ellos encuadran dentro de la motivación de intolerancia.

Los expertos han señalado distintas causales en el aumento de homicidios y lesiones graves por típicos casos de intolerancia y de propensión a la violencia ante cualquier problema de convivencia e interacción con otras personas en espacios abiertos o cerrados. De un lado, hay una mayor propensión a responder con igual actitud ante situaciones de amenaza o agresión. Igualmente, la pandemia tuvo un impacto en los patrones de conducta social de las personas, generando mayor desconfianza y prevención ante terceros. Y, por último, pero no menos importante, hay una percepción extendida sobre la reacción tardía de las autoridades ante el delito en flagrancia o las violaciones recurrentes a las normas básicas de convivencia familiar, barrial o social. Esto lleva a que muchas personas quieran incurrir en la mal llamada ‘justicia por mano propia’, en lugar de acudir ante las autoridades para que apliquen los correctivos del caso a los agresores o infractores, de acuerdo a los códigos de Policía, Penal, Civil y otras reglamentaciones.

Mientras que algunos académicos sostienen que la única forma de enfrentar este tipo de flagelo es profundizar la pedagogía de cultura ciudadana y el respeto a las normas de convivencia, de forma tal que las personas eviten desembocar en situaciones de enfrentamiento verbal o físico, otros analistas advierten que debería aumentarse el pie de fuerza de las autoridades y su capacidad de reacción oportuna en los sitios de mayor conflictividad, como los sistemas de transporte, escenarios de entretenimiento o la vía pública.

 

 

 

El poder lo ejerce la sociedad unida y no un líder

 

 

 

Por: Zahur Klemath Zapata
zkz@zahurk.com
 

Por siglos el poder siempre lo han ejercido los líderes porque son los que comandan la manada. Esto es muy difícil de superar porque existe un concepto de ese poder arraigado en el pensamiento de los seres humanos. Según ellos, los líderes son los que mueven los gobiernos y se comunican entre sí para determinar el orden del mundo actual.

Va a ser muy difícil que de la noche a la mañana cambie esa naturaleza del individuo sobre una realidad que existe de sus entrañas. Ellos van a estar ahí paulatinamente hasta que los cambios genéticos y el intelecto los desalojen de la naturaleza del individuo. Pero a medida que avanza ese cambio tenemos que estar conscientes de que como individuos en evolución tenemos que actuar frente al panorama presente con habilidad para no dejar que esos líderes nos hagan daños por ser serviles a sus causas.

Nuestro libre albedrío nos permite actuar y agruparnos como una sociedad determinante dentro de la misma sociedad para que se dé el equilibrio que se necesita para poder vivir equitativamente, libre, independiente y autónoma de ese liderazgo que ciertos individuos ejercen sobre parte de la manada humana.

Los conflictos presentados en la sociedad se dan porque ciertos líderes quieren apoderarse de los bienes de otros y en ese apoderamiento influyen en esa parte social la cual está subyuga y sigue el pensamiento del personaje sin dilucidar el daño que va a hacer al enemigo y a la población que lo sigue y no.

En la actualidad en la sociedad debe haber un equilibrio que no permitir que una parte inconsciente sea llevada a apoyar decisiones que van a destruir lo bueno que ya se ha construido.

Hemos logrado avanzar intelectualmente a unos estados privilegiados donde el conocimiento del por qué de las cosas lo tenemos presente y el desarrollo tecnológico nos ha puesto a comunicarnos en todos los quehaceres del día alejados del oscurantismo en que vivieron nuestros ancestros.

Si dejamos que otros tomen decisiones por nosotros y nos obliguen a tributar para que ellos vivan en óptimas condiciones, seguiremos como esclavos rechazando las llaves que abren las puertas de nuestra autonomía y libertad.

Podemos equilibrar nuestra vida frente a ese poder existente exigiendo que exista un manejo de la cosa pública como si fuera la empresa pública de los ciudadanos que tributan y reciben las regalías para el bienestar social de todos los contribuyentes.

 

 

Crónica de Gardeazábal #514

 

LA META ES ACABAR CON ECOPETROL

 


Por: Gustavo Alvarez Gardeazábal

 

 

Audio:

https://www.spreaker.com/episode/51522767

Este gobierno de Petro parece un loquito a punto de entrar al manicomio. Son tan dispares las afirmaciones de los ministros frente a las que dan los viceministros, como las que conceden el presidente y su ministro de Hacienda.

Pero como lo dice JPMorgan en un informe de este fin de semana, resulta desesperante para los mercados la sed de gobernar a través de los twitters alborotadores del presidente. Olvidan los banqueros de Wall Street, y muchos colombianos más, que la meta leninista de Petro y su gobierno es trastornar o volver mierda al país para poderlo rehacer a pupitrazos, como hizo con la Tributaria.

A las sensatas declaraciones, (muy bien redactadas por un experto) que le publicó Semana a la ministra Irene, aparecieron para contradecir las bocanadas de la viceministra Belizza Ruiz de que no habrá nuevos contratos de exploración y explotación de hidrocarburos. Si eso es verdad, significa que la ministra Irene pela los dientes y abre sus ojotes para tranquilizar los mercados pero por debajo de la mesa le dice a su viceministra que anuncie que su tesis antiextractivista ha triunfado.

Porque no hay que ir muy lejos para entender que si el oficio de Ecopetrol, nuestra más grande empresa nacional, es explorar y explotar yacimientos de petróleo y gas y le suspenden su oficio, lo que quiere este gobierno y el par de loras parlanchinas que lo anuncian, es acabar con Ecopetrol. Por supuesto, eso obliga a depender del crudo venezolano y del gas que importe don Luis Carlos Sarmiento por la regasificadora de Cartagena y los vallunos por la que están montando en Buenaventura. De paso, al matar a Ecopetrol, el lúcido economista (del Externado) don Gustavo Petro, le arrebataría a Colombia el ingreso de divisas por la exportación de petróleo y gas y tendría que conseguirlas por otro lado para pagar lo que importe.

Ahora entiendo entonces dos cosas, la primera por qué Hildebrando Vélez, hace más de 40 años nos predicaba con el sabio Anibal Patiño que la tierra no se podía herir ni irrespetar. Hildebrando era el ambientalista de mi juventud e Irene es su hija. Pero también entiendo ahora por qué taponaron y abandonaron el pozo Uchuva, tan prometedor en Santa Marta.

Es la misma actitud de Lenin para gobernar. Hay que destruir primero para poder reconstruir la nueva Colombia. Hay entonces que matar a Ecopetrol para montar el Goelró de Lenin. No importan ni los accionistas viendo desvalorizar sus acciones ni el pánico económico que generen.



El Porce octubre 10 del 2022

   

 

 

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