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EDITORIAL
La
emergencia invernal que nos aqueja
La intensidad de la temporada invernal en
Colombia crece día tras día. Los aguaceros torrenciales han
generado contingencias de distinta gravedad en casi 700
municipios. Aunque el sistema nacional de prevención de riesgos
y desastres ha tratado de atender esa multiplicidad de eventos,
en algunos casos es evidente que la capacidad de reacción está
al límite.
Semanas atrás había más de 130 municipios de 10 departamentos
que habían declarado el estado de calamidad pública por la
crisis invernal. En vista de que el volumen de lluvias,
derrumbes, inundaciones y afectaciones a viviendas e
infraestructura aumenta día tras día, ese listado ha ido
creciendo. Lamentablemente la cifra de muertos, heridos y
damnificados también.
Tanto la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo como el Ideam han
advertido que octubre será el mes más crítico de esta segunda
temporada invernal del año, que en algunas regiones registra
niveles de precipitaciones por encima del 20%, 30% y hasta del
40% frente a los promedios históricos. Como se sabe, la
persistencia del fenómeno climático de La Niña es un factor que
agrava la intensidad de las lluvias, así como de las bajas
temperaturas.
Aunque los gobiernos en sus esferas Nacional, regional y local
están movilizando una cantidad importante de recursos
logísticos, humanos y financieros, son pocos los gobernadores y
alcaldes que urgen que se acuda a un estado de emergencia
económica, social y ambiental para hacer frente a esta difícil
coyuntura.
Esa posibilidad, si bien alcanzó a ser
contemplada semanas atrás por el Ejecutivo, sigue todavía en
estudio y no faltan los expertos que consideran que no es la
solución más práctica en estos momentos, cuando lo que se
requiere es una mayor movilización de recursos humanos y
técnicos hacia las regiones más críticas. De hecho, ya se ha
habilitado presupuesto extraordinario, el último una partida de
más de 350 mil millones de pesos, para fortalecer el sistema de
prevención y atención de desastres.
No solo es la crisis invernal en sí, en donde es claro que la
prioridad es disminuir al máximo la pérdida de vidas y la
afectación poblacional, sino sus consecuencias en otros
aspectos. Ya varios gremios agropecuarios han advertido que el
incremento de las lluvias está empezando a afectar el ciclo de
cosechas y producción de los cultivos, lo que seguramente se
convertirá en un factor adicional de presión inflacionaria en
momentos en que el costo de vida está disparado, al punto que
cerró septiembre en 11,4%.
El sector del turismo ya prendió las primeras alertas tempranas
sobre la afectación que se pueda tener en el remate del año, ya
que las lluvias irán hasta finales de diciembre e incluso
comienzos de enero. Es decir, que coincidirán con la temporada
vacacional y las festividades navideñas.
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La lucha de clases una creación de la
burguesía

Por: Zahur
Klemath Zapata
zkz@zahurk.com
Los colombianos en vez de avanzar
hacia una sociedad autónoma y equitativa retrocedieron al
establecer los estratos sociales. Esto es una forma de
degradación de la condición humana después de haber alcanzado su
independencia y su libertad de pensamiento.
La sociedad hormiga por lo menos vive en mejores condiciones que
la nuestra y están alineados a un sistema que ha funcionado por
milenios. La inconsciencia de la burguesía al pensar que señalar
a sus propios ciudadanos como de alta o baja clase es un
argumento válido para administrar un país, pero eso crea unos
odios que ni siquiera saben la razón del porqué actúan así.
Este gobierno no ha identificado la razón del comportarse de
esta sociedad y el por qué las anteriores administraciones no
corrigieron lo que estaba pasando. Lo que da a entender es que
se sintieron cómodos. En su agenda no existe una revisión del
legado recibido y él ahora se siente como uno de los de estrato
alto por su condición actual. No se siente aludido ni tocado por
lo que los comunistas lucharon por crear una sociedad
igualitaria.
Mientras existan los estratos sociales, la diferencia de clases
y una sociedad discriminada no habrá los mismos derechos para
todos para que puedan alcanzar sus sueños y ambiciones
individuales. Será una sociedad en permanente lucha de clases
impidiendo el buen desarrollo social. Hay que ubicarse en el
presente y entender que la condición de vasallos es de
monarquías y de sociedades primitivas
.
Hay gente que se siente complacida de que exista esta
discriminación social, su ignorancia e incapacidad de entender
que la especie humana es una sola y lo que nos diferencia los
unos a los otros es la morfología y la evolución genética que
cada uno tiene dentro de su propia familia o sociedad.
La gente presume que los costos de los servicios públicos e
impuestos van a discriminar el estrato social, pero a la hora de
la verdad todos pagamos de igual manera cuando consumimos y
pagan servicios. Al final esos aportes van a las arcas del
Estado para luego seguir a los bolsillos de la burocracia y al
final terminar en dadivas que se le dan al resto de la sociedad.
Los colombianos no quieren entender que han vivido manipulados
por ignorantes dirigentes desde el grito de independencia.
Siguen en las mismas manos, como mascotas que los distraen con
pequeños regalos.
Colombia es un país de pobretones con dinero, porque ser rico es
tener la capacidad de administrar sus bienes nacionales para que
todos tengan su bienestar equitativamente. La riqueza está en el
bienestar de todos y el fin que busca alcanza la sociedad.
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Crónica de Gardeazábal #521
HILDEBRANDO
ALUMBRA A PETRO

Por: Gustavo
Alvarez Gardeazábal
Audio:
https://www.spreaker.com/episode/51632105
Yo estaba convencido que la ideología de Petro era la de un
leninista impermeable. Creo que exageré. Petro, lo he dicho y
explicado muchas veces, es un leninista convencido y todavía
aplica procedimientos y teorías de manejo del estado que usó,
unas veces con éxito otras no, el fundador del comunismo ruso,
pero resulta evidente que se ha dejado permear o por lo que ha
vivido, o por lo que últimamente lo ha deslumbrado y convencido.
Por ello, tal vez, el batiburrillo que ha armado con pretender
cinco reformas traumáticas para distintos estamentos del país
las que han ido generando un clima de desconcierto y un
petitorio cada vez más unánime de que rectifique sus pasos y no
haga lo de la vaca cagona que se mete más en el pantano en vez
de salir de él.
El pánico de quienes creen que Colombia sigue los pasos de
Venezuela se refleja en el alza desmedida del dólar porque
muchos quieren irse del país. Con las ganas de desbaratar todo
lo que funciona para cambiarlo por lo que mal aprendió a no
entender en sus estudios de economía en el Externado, ha
generado el desconcierto. Todo ello lo aleja de la experiencia
leninista pero bastantes cosas lo aproximan a la filosofía y
entendimientos ambientalistas y socioeconómicos que ha expuesto
a lo largo de su vida, de sus cátedras y de sus escritos el
profesor Hildebrando Vélez, químico, filósofo, graduado en la
Nacional, la Javeriana y la del Valle y sabio PhD.
En algún momento de sus últimos años Petro debió haberse topado
con este singular científico y se dejó convencer de él, de su
labia y de su argumentación batalladora. De esa cantera entonces
no solo proviene Irene Vélez, su hija ministra de Minas, sino
las ideas anti extractivistas, las de reestructuración
geopolítica del mapa nacional y alguna que otra barrabasada
económica o social como las que a veces vomita Petro desde su
twitter para asustar a los colombianos.
Colombia votó por Petro y lo eligió con cómoda mayoría. No votó
por Hildebrando y sus ideas respetables pero muy discutibles.
Pero como van las cosas y el hambre aparezca por comprar la
comida en dólares, las tesis socioeconómicas de Hildebrando lo
autoseñalarán como el culpable.
El Porce, octubre 20 del 2022
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