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La gran incógnita de la elección en Brasil: ¿Bolsonaro
aceptará el resultado?

Brasil afrontará este domingo la segunda vuelta de las
elecciones con la incógnita de si el presidente Jair Bolsonaro
aceptará una posible derrota tras sembrar sospechas contra el
sistema de votación durante meses al más puro estilo Donald
Trump.
A pesar de haber bajado el tono a sus amenazas,
el líder ultraderechista se mantiene esquivo sobre cuál será su
reacción en caso de que pierda ante el exmandatario Luiz Inácio
Lula da Silva, favorito en las encuestas.
La semana pasada, el jefe de Estado afirmó en una entrevista con
varios medios de comunicación que, si no ocurre nada "anormal",
"no hay por qué dudar del resultado de las elecciones".
Críticas sin tregua
Bolsonaro no cuestionó el resultado de la primera vuelta del
pasado 2 de octubre, en la que obtuvo el 43,2 % de los votos
frente al 48,4 % de Lula, pero días más tarde sugirió, sin
pruebas, que el escrutinio avanzó como si estuviera programado
por un "algoritmo".
También se refirió a las urnas electrónicas, que
el país utiliza desde 1996 y que no han sido objeto de denuncias
desde entonces, como un sistema "obsoleto" y "anticuado".
Meses antes aseguraba incluso que propiciaban "fraudes" y el año
pasado amenazó con no reconocer el resultado, si Lula, ya
disparado en las encuestas, ganaba las elecciones.
En paralelo, el Gobierno también ordenó investigar a las
empresas demoscópicas, de las que sospecha que "manipularon" los
sondeos previos a la primera ronda en favor de su adversario.
Esa campaña de descrédito ha arrastrado al
Partido Liberal (PL), sigla con la que se presenta a la
reelección, y a un sector de las Fuerzas Armadas, cuyo papel en
las elecciones se dedicaba apenas a labores logísticas hasta
este año.
XI: “China está lista para trabajar con EE.UU.
para tener buenas relaciones”

China está "lista para trabajar con EE.UU." para encontrar "una
forma de mantener buenas relaciones" basadas en "la coexistencia
pacífica, el respeto mutuo y la cooperación", declaró el
presidente chino, Xi Jinping, citado por la prensa local.
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El mandatario envió un mensaje al organismo estadounidense del
Comité Nacional sobre las Relaciones entre China y Estados
Unidos con motivo de su gala anual en el que aseguraba que la
situación mundial "no es tranquila ni pacífica" y que, por
tanto, "una comunicación y una cooperación más estrecha" entre
ambas potencias traerán "estabilidad y paz".
Las relaciones entre ambos países comenzaron a
deteriorarse en 2018 cuando el entonces presidente
estadounidense, Donald Trump, inició una guerra comercial con
China que después se amplió a campos como el tecnológico o el
diplomático.
El pasado verano, la visita a Taiwán de la presidenta de la
Cámara de Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi,
exacerbó las tensiones entre las dos potencias.
Durante el XX Congreso, Xi reiteró que busca una "reunificación
pacífica" con Taiwán, isla cuya soberanía Pekín reclama, pero
que no renunciaría al uso de la fuerza.
Taiwán es uno de los mayores motivos de conflicto
entre China y Estados Unidos, debido sobre todo a que Washington
es el principal suministrador de armas de Taiwán y sería su
mayor aliado militar en caso de un eventual conflicto bélico con
China.
El próximo mes, tendrá lugar en Bali (Indonesia) la cumbre de
los líderes del G20, durante la cual podría producirse una
reunión entre el presidente estadounidense, Joe Biden, y Xi
Jinping, extremo no confirmado por ninguna de las dos partes.
La Tierra se calentará este siglo 2,8° si no
cae más la emisión de gases, advierte la ONU

La falta de avance para disminuir la emisión de gases de efecto
invernadero puede causar un aumento en la temperatura de la
Tierra de 2,8 grados centígrados de aquí a final de siglo
respecto a la era preindustrial, a menos que se refuercen las
actuales políticas climáticas, advirtió hoy la ONU.
La comunidad internacional aún está muy por
debajo de los objetivos del Acuerdo de París (2015) -que busca
limitar la subida de la temperatura a menos de 2 grados e,
idealmente, a 1,5- y no tiene trazado un "camino creíble" para
llegar a esa meta.
El Programa de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA) dio ese
aviso en la decimotercera edición de su "Informe sobre la Brecha
de Emisiones" de 2022, que publicó antes del inicio en diez días
en Egipto de la Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático
(COP27), principal foro político para afrontar la crisis
climática.


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El estudio, titulado este año "El
tiempo se acaba: la crisis climática exige una rápida transformación de
las sociedades", compara las reducciones reales de gases de efecto
invernadero con las que hacen falta en la lucha contra el calentamiento
global.
Pese a que los países decidieron en la cumbre climática de 2021 (COP26)
en Glasgow (Reino Unido) fortalecer sus Contribuciones Determinadas a
Nivel Nacional (NDC en inglés) -que incluyen emisiones previstas por
cada nación y medidas de mitigación-, el progreso ha sido
"lamentablemente inadecuado", según el PNUMA.
Las NDC presentadas desde
la COP26 abarcan sólo 0,5 gigatoneladas equivalentes de dióxido de
carbono (medida cuyas siglas en inglés son GtCO2e y que sirve para
cuantificar la masa de los gases de efecto invernadero con base en su
potencial de calentamiento). Esa cifra representa menos del uno por
ciento de las emisiones globales proyectadas para 2030.
El
primer ministro israelí firma el acuerdo de fronteras marítimas con
Líbano

El primer ministro israelí en funciones, Yair Lapid, firmó este jueves
el acuerdo de demarcación de fronteras marítimas con el Líbano, previo a
la rúbrica definitiva hoy en una ceremonia en el sur del país árabe.La
firma del pacto fue confirmada por un portavoz de la oficina de Lapid,
que informó además de que una delegación israelí, encabezada por el
director general del Ministerio de Energía, Lior Schillat, partió rumbo
a la ciudad fronteriza de Naqoura para la ceremonia oficial.
Con esta rúbrica Israel da por terminado el proceso de aprobación del
acuerdo previo al acto conjunto de esta tarde, que se llevará a cabo en
la sede central de la Fuerza Provisional de Naciones Unidas en Líbano (FINUL).
La ceremonia contará con la presencia de Amos Hochstein, mediador
estadounidense que gestionó las negociaciones indirectas entre ambos
países, que no mantienen relaciones diplomáticas.
El mediador enfatizó el
papel del presidente estadounidense, Joe Biden, en la consecución del
acuerdo y aseguró que éste "ha presionado con mucha fuerza para poder
llegar a este momento", habiendo trabajado en el asunto desde que era
vicepresidente de Estados Unidos -a partir de 2009-.
Este pacto representa la primera demarcación de fronteras marítimas
entre estos dos países y acaba con una disputa de larga data sobre aguas
ricas en gas en el Mediterráneo, tras meses de negociaciones
intermitentes que comenzaron en 2020.
El territorio en cuestión consiste de unos 860 kilómetros cuadrados de
mar, que cubre los yacimientos de gas de Karish y Qana, y el pacto
permite que el Estado judío explote el primero y la nación de los cedros
explore -y eventualmente explote- el segundo.
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