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TODOS A APORTAR DE VERDAD
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Por: Luis Enrique Arango
Hoy en día estamos viviendo en una verdadera Torre de Babel, el
valor de las monedas está sometido a múltiples influencias, algunas de
ellas evidentes como la guerra y otras francamente indescifrables. Las
fórmulas para enfrentar el fenómeno son inciertas, falibles y dan para
montar discursos en uno u otro sentido.
El dólar se aprecia sobre las otras monedas y los países hacen
maromas para evitarlo.
Estamos frente a una inflación de orden mundial, donde los
Estados Unidos, otrora ejemplo de estabilidad, acumula una inflación
anual a septiembre de 6,2%
La inflación en todas partes aumenta, en Colombia ya paso el 11%.
En USA, la Reserva Federal, el equivalente al Banco de la
República, sube las tasas de interés y otras bancas centrales en el
mundo hacen lo propio. Según las ultimas informaciones de los medios,
Estados Unidos empieza a salir de dos trimestres recesivos, de
decrecimiento de la economía, el último trimestre ya fue positivo.
Servirá en Colombia el aumento de las tasas de interés, sabrá
Mandrake el mago como se solía decir.
El Japón puso en venta dólares de sus reservas para evitar la
devaluación del Yen y parece que no le sirvió.
Lo que se nota a nivel mundial es que estamos frente a un juego
de ruleta donde nadie puede con certeza asegurar nada.
Es este el escenario que enfrenta el nuevo Gobierno de Gustavo
Petro para cumplir con su promesa de disminuir la desigualdad, evidente
talón de Aquiles que nos distingue por lo negativo en el concierto de
Naciones y que alimenta una peligrosa bomba de tiempo.
Cuando se habla de nuevos o mayores impuestos saltan silvestres
los argumentos para oponerse ; por el lado de los empresarios por
desestimular la inversión y afectar la economía y por lado de las
personas naturales para no afectarlas más en su situación.
El caso de los impuestos a las pensiones altas es un ejemplo
patético. No es totalmente cierto que son fruto del ahorro, hay
pensiones demasiado subsidiadas, baste decir por ejemplo que en el
pasado muchos se pensionaron con 20 años de servicio y a cualquier edad,
así mismo que la mesada pensiónal se calculaba sobre el promedio del
ultimo año de servicios y no sobre los 10 últimos años, como ocurre hoy
en día en el régimen de prima media.
No fueron pocos los regímenes especiales de pensión que se
obtuvieron vía convenciones colectivas. Incluso recuerdo que hasta una
Universidad Pública, llegó a pensionar con 20 años de servicio y a
cualquier edad hasta que se cayeron por la vía jurídica las convenciones
colectivas firmadas y el derecho por ende a la negociación colectiva
para los profesores de las Universidades Publicas.
Tampoco fueron pocos los casos de personas que fueron al Congreso
de la República a pensionarse de forma accidental o deliberada cuando
existían las suplencias.
No puede esconderse que muchas pensiones altas fueron obtenidas
con regímenes especiales, sin los aportes históricos suficientes para
reclamar equilibrio financiero. Ello obviamente recae en obligaciones
crecientes para el Estado que obligan a aumentar el recaudo fiscal de
alguna forma.
Que se necesitan recursos nadie lo puede negar, que es complejo,
sin duda alguna. Lo estamos viendo con la actual reforma Tributaria. Las
beneficios tributarios que se le otorgaron a los empresarios en
Colombia, en el pasado, para lograr la creación de nuevos empleos no
funcionó. Y si ahora se desmontan, se dice que puede provocar la pérdida
de empleos.
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Con ironía podría predicarse aquello de que con cara gano yo y con sello
pierde usted. Nadie puede asegurar nada al respecto, aunque volvemos al
mismo llanito, al final el que resulta pagando es el ciudadano de a pie.
En medio de tanta dificultad hay que llamar a la solidaridad, al
desprendimiento, a la empatía, todos tenemos que aportar. Esto nos
concierne a todos. Los que más tenemos debemos ceder, “el dulce se está
poniendo a mordiscos.”
Algunos políticos se transforman sin rubor alguno en profetas de la
economía sentando cátedra sobre lo que va a pasar.
Más les valiera dejar de posar de adivinos y más bien cesar en las
prácticas Infames de traficar con contratos de prestación de servicios
en el Estado, esclavizando las personas y sometiéndolos a la indignidad
y con ello agravando la situación.
Como estará de extraña la situación que Sarmiento Angulo gulo le está
apostando a las Criptomonedas y recomienda alguna como la vía milagrosa
para enriquecerse.
Cuidemos más nuestros recursos

Por: Rubén Darío
Varela
En medio de una situación fiscal
bastante complicada, que se evidencia no solo en la drástica reforma
tributaria que se está tramitando sino en los nubarrones de riesgo
recesivo que asoman en todo el mundo, el Estado colombiano planea
movilizar entre 2023 y 2024 más de 31,3 billones de pesos a través del
Sistema Nacional de Regalías (SNR).
Se trata, sin duda alguna, del presupuesto más alto de la historia y,
por ende, ya desde distintos sectores políticos, económicos, sociales,
regionales, gremiales e institucionales se han prendido las alarmas en
torno a cuáles serán los mecanismos nuevos que la Nación aplicará para
evitar que una parte de ese billonario monto termine siendo botín de las
redes de corrupción, los carteles de la contratación, el desgreño
administrativo y la ineficiencia de los contratistas.
De hecho, luego de que el Ministerio de Hacienda presentara a comienzos
de este mes al Congreso el respectivo proyecto de ley para aprobar ese
presupuesto bienal, ha venido creciendo un debate en torno a si no es
necesario proceder a reformas legales e incluso constitucionales para
fortalecer el esquema administrativo y de vigilancia preventiva de estos
dineros, que deben estar dirigidos a inversión social, educación, salud,
infraestructura, ciencia y tecnología, y ambiente, así como para
focalizarse en los municipios más afectados por el conflicto armado y la
pobreza.
Las alarmas tempraneras no son gratuitas teniendo en cuenta tres
elementos muy puntuales. De un lado, que, pese a todos los ajustes para
garantizar la transparencia en la asignación y ejecución de estos
recursos, las anomalías continúan presentándose.
Prueba de ello es el más reciente informe de la Contraloría, según el
cual desde el segundo semestre de 2018 hasta junio pasado hubo 1.578
hallazgos con incidencia fiscal, por un valor total superior a los 3
billones de pesos.
La Procuraduría también ha alertado sobre múltiples casos de contratos
con ejecución deficiente, ‘elefantes blancos’, cuantiosos anticipos en
riesgo y grandes sumas congeladas en el sistema financiero.
A su turno, no pocas veedurías ciudadanas denuncian que hay mafias
enquistadas en muchas gobernaciones y alcaldías que esquilman estos
billonarios presupuestos.
Por otra parte, para nadie es un secreto que el país está empezando a
entrar en modo campaña para las elecciones regionales y locales de
octubre de 2023, lo que aumental
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el riesgo de que estos dineros o la asignación de los mismos a
determinados proyectos, obras y programas terminen siendo direccionados
por maniobras politiqueras en departamentos y municipios.
A ello se suma que, pese a las pesquisas que realizan los entes de
control fiscal, disciplinario y penal alrededor de las denuncias sobre
presuntas graves irregularidades en los OCAD-Paz en el gobierno
anterior, sobre todo en la inversión de altos presupuestos en los 170
municipios incluidos en los Programas de Desarrollo con Enfoque
Territorial (PDET), todavía no hay claridad en torno a si hubo pérdida
de dineros oficiales y quiénes serían los responsables.
Visto todo lo anterior, es entendible que se esté urgiendo que se
activen más mecanismos para vigilar el uso de estos recursos.
Es claro que hay más herramientas de inteligencia artificial
disponibles, así como marcos de acción que permiten sobre todo a la
Contraloría y la Procuraduría– realizar un monitoreo en tiempo real y
con ello poder activar correctivos sobre la marcha en las obras y
proyectos. Aun así, no cesan las irregularidades y la pérdida de
recursos.
El hacinamiento no se cura construyendo
más cárceles
Por: escritor@pereira.com
Ante el último pronunciamiento de la
Personera Municipal de Pereira Sandra Lorena Cárdenas realizado esta
semana y que hace referencia a la denuncia que el hacinamiento en la
cárcel de La 40 de la ciudad tiene una sobrepoblación de más del 100 por
ciento sobrepasando el número de 1.200 internos, bien es pertinente
reflexionar acerca de esta actual situación.
Y es que es pertinente como se dice coloquialmente poner el dedo sobre
la llaga en este asunto, no solo por el hecho del incremento de este
hacinamiento, sino también por otra denuncia aún mucho más grave que
hizo la Personera Sandra Lorena Cárdenas y que tienen que ver con las
precarias condiciones de salud que padecen los reclusos, siendo esta una
de tantas consecuencias que trae consigo el fenómeno del hacinamiento,
no solo en la capital risaraldense, sino en todo el país.
La verdad no se puede esconder con un dedo y es que realmente este
centro penitenciario no cuenta con el personal suficiente para atender a
los internos dado al hecho que es una situación que cada vez más se
complica debido al sobrecupo que se viene presentando desde hace muchos
años y que lastimosamente en el día de hoy no tenemos una solución
eficiente que contribuya a erradicar esta problemática de raíz.
Ya se ha venido dándole mucha pólvora a la iniciativa de construir un
nuevo centro penitenciario para la ciudad de Pereira en el sector de
Combia, un proyecto que marcha lento como el paso de una tortuga,
mientras los reos siguen padeciendo de brotes de enfermedades sin que
tengan una atención médica oportuna, digna de seres humanos.
¿Pero realmente esta es la solución?
Se habla de construir otra cárcel para mitigar el sobrecupo, incluso de
ampliar la cobertura de la aplicación de la figura judicial de casa por
cárcel (que me parece toda una barbaridad), en fin, son muchas las
soluciones que desde el Inpec y el Gobierno Nacional se mencionan.
Lo curioso, eso sí en mi juicio es que la solución de raíz a este
problema no es la mejoría de infraestructura carcelaria ni la
construcción de otros centros penitenciarios, ni siquiera la inyección
de más recursos económicos. NO, esa no es la solución.
Lo triste del asunto es que la verdadera solución casi nadie la
menciona, ni la aplica, es más, es muy desalentador, porque ni siquiera
hace parte de la distribución de recursos, o si se presenta se destina
un muy deficiente recurso para trabajar en algo tan pero tan importante
como lo es la PREVENCIÓN y educación en poblaciones vulnerables, porque
la verdadera solución es que estas personas no vayan a las cárceles.
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