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Capturaron a uno de los
asesinos más buscados de Colombia: mató a su mamá de 26 puñaladas

En la tarde del lunes 19 de febrero las autoridades
anunciaron la captura de Carlos Julián Araque Martínez, uno de los
hombres más buscados del país que estaba fugitivo desde 2019, luego de
asesinar a su madre María Janeth Martínez Molina, de 64 años, en Armenia
(Quindío).
De acuerdo con el informe entregado por las autoridades, luego de
asesinar a su madre de 26 puñaladas, el hombre huyó de territorio
quindiano y se asentó en el barrio La Victoria, del municipio de San
Miguel (Putumayo), donde rehízo su vida y mantenía un perfil bajo para
no levantar sospechas de su pasado criminal.
Sin embargo, el asesino no contaba con que ya había sido expedida una
orden de captura en su contra y sus datos estaban cargados en los
sistemas de información de la Policía, por lo que fue detenido en medio
de un operativo rutinario de revisión de antecedentes, que arrojó la
solicitud de detención de Araque Martínez por feminicidio agravado.
La encontraron en estado de descomposición
El matricidio de María Janeth Martínez Molina fue
perpetrado en 2019 mientras sostenía una discusión con su hijo, a quien
le reclamaba constantemente por su falta de motivación para buscar
trabajo, el poco aporte a la manutención del hogar y su adicción al
licor.
Al parecer, en medio de una discusión más fue que se presentaron los
hechos, Araque Martínez tomó un cuchillo y la apuñaló en 26
oportunidades. Luego de Cometer el crimen, Carlos Araque huyó de la
vivienda ubicada en la urbanización Brasilia Puerto Espejo de Armenia y
dejó el cadáver de su madre en una de las habitaciones del inmueble,
donde pasó semanas y empezó a descomponerse.
El fuerte olor del cuerpo hizo que los vecinos llamaran a las
autoridades, por lo que el 19 de octubre unidades del CTI llegaron al
lugar de los hechos y encontraron el cadáver irreconocible por la
descomposición, así que fue necesaria una prueba de ADN para identificar
a la víctima.
Balacera en una fiesta
en Cartagena dejó cinco heridos: buscaban peligroso sicario de un cartel
mexicano

Un nuevo hecho de violencia se presentó en Cartagena,
esta vez en el barrio Chapacuá, el domingo 18 de febrero, hasta donde
llegaron sicarios en moto y dispararon de forma indiscriminada contra un
grupo de personas que departía en una casa.
Al parecer, el objetivo principal del atentado era un sujeto conocido en
el mundo del crimen organizado como alias ‘el Mañe’, a quien medios
locales identifican como un peligroso sicario que estuvo al servicio del
grupo criminal de Los Paisas y que actualmente sigue órdenes de la
organización internacional Los Salsas Mexicanos, dependencia del cartel
Jalisco Nueva Generación, que incursionó en el negocio criminal de
Cartagena desde hace algunos años y trabaja en alianza con otros grupos
criminales contra el Clan del Golfo para controlar la venta de
estupefacientes, extorsiones y demás.
Se dio a conocer que la del domingo no
es la primera vez que intentan acabar con la vida de alias el Mañe, pues
en otras tres oportunidades había sido víctima de atentados.
En medio del ataque resultaron cuatro personas heridas, a parte del Mañe,
a quien le propinaron un disparo en uno de sus ojos
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y fue remitido de gravedad a un centro
médico cercano.
Por otra parte, las demás víctimas presentaron heridas en
piernas y abdomen, y fueron trasladadas de emergencia a un centro
asistencial donde recibieron atención oportuna que les permitió
permanecer fuera de peligro.
Aunque se especula que el ataque estaba dirigido contra
alias el Mañe por sus presuntos nexos con Los Salsas Mexicanos, la
supuesta guerra contra el Clan del Golfo y varios delitos, ni la Policía
de Cartagena, ni la Alcaldía de la ciudad se pronunciaron al respecto.
Soldado habría
asesinado a su hijo de cuatro meses de una golpiza: el militar dijo que
el menor se cayó

El 19 de febrero se dio a conocer la judicialización del
militar Andrés Mauricio González Benavides por el Juzgado Segundo Penal
con Funciones de Control de Garantías de Valledupar, que lo acusó de
asesinar a su hijo de 4 meses de nacido de una golpiza.
La Fiscalía dio a conocer que los hechos se presentaron el 21 de enero
de 2023 en la urbanización Altos de la Popa, de Valledupar, mientras el
soldado oriundo de Río Frío (Valle del Cauca) se encontraba en su
residencia y le dio una paliza al recién nacido.
Sobre las 5:30 de la tarde el menor de edad llegó con un estado de salud
crítico hasta el Hospital Rosario Pumarejo de López, donde murió a causa
de un trauma craneoencefálico severo, pues presentaba un orificio en la
cabeza.
González Benavides argumentó que el niño había sufrido una caída desde
una altura considerable y que esa había sido la causa de los
politraumatismos que presentaba; sin embargo, el militar ya tenía
antecedentes de violencia intrafamiliar, por lo que decidieron abrir una
investigación en su contra.
Se pudo conocer que el resultado de las indagaciones hechas por parte
del ente acusador contradijo la versión del militar y dio cuenta de que
el neonato había recibido múltiples golpes con objeto contundente.
Además los médicos del Hospital Rosario Pumarejo de López reportaron en
el acta de deceso del menor que además de presentar el trauma
craneoencefálico, también tenía tres costillas fracturadas y
politraumatismos en el cuerpo.
Desde entonces las autoridades iniciaron la búsqueda del señalado
infanticida, a quien detuvieron tropas del Gaula militar en la tarde del
17 de febrero de 2024 en el aeropuerto de Saravena (Arauca) y lo
trasladaron hasta la capital del Cesar para que respondiera por el
delito de homicidio.
Ante el Juzgado Segundo Penal con Funciones de Control de Garantías,
González Benavides sostuvo su versión de un accidente doméstico; sin
embargo, con las pruebas forenses la Fiscalía derrumbó esa hipótesis.
El ente acusador además estableció que la muerte del menor se produjo
con conocimiento y voluntad por parte de su padre por lo que no sería
homicidio simple, sino homicidio doloso, lo que le haría merecedor de
una pena de entre 33 y 50 años de prisión.
En la tarde del martes 20 de febrero se llevó a cabo una segunda
audiencia contra el militar Andrés Mauricio González Benavides, en la
que se dictó la medida de aseguramiento en su contra.
Uno de los agravantes del crimen es que el soldado ya había agredido al
menor y se presume que premedita el homicidio, pues esperó a estar solo
con el bebé para atacar.
ELN reanudó el paro
armado en Chocó por los combates que sostienen contra el Clan del Golfo
Aunque la semana pasada, el grupo insurgente anunció el
fin del paro armado en varios municipios del departamento del Chocó, en
el litoral Pacífico, nuevamente hay parálisis en ese territorio por
cuenta de los combates que sostienen contra el Clan del Golfo, también
conocidas como las Autodefensas Gaitanistas de Colombia
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(AGC).
Los subversivos anunciaron el lunes que no permitirían el
transporte fluvial en los ríos Sipí, San Jorge, y San Juan, así como en
sus afluentes, ante los enfrentamientos con el grupo descendiente de las
extintas AUC.
“Que se abstengan de movilizarse el 19 de febrero (...) ya que se siguen
adelantando los combates”, citaron en el medio radial de uno de los
panfletos de los guerrilleros.
Entre tanto, la Defensoría del Pueblo denunció que por el
recrudecimiento de las hostilidades armadas entre esas organizaciones
criminales, están confinadas, de manera forzada, las poblaciones de
Istmina, Sipí, Litoral del San Juan, Nóvita y Medio San Juan.
“Es tan crítica la situación, que no se han podido
transportar, vía fluvial, las ayudas humanitarias a quienes temen salir
de sus territorios. Los enfrentamientos armados están vulnerando los
derechos fundamentales de los pobladores (sic)”, detallaron en su cuenta
oficial en la red social X.
Agregaron que están en riesgo de perderse los enseres y
alimentos que donaron a los habitantes de esas zonas del departamento la
Diócesis de Istmina-Tadó, el Foro Interétnico Solidaridad Chocó (Fischetnico),
y las alcaldías de Sipí, Istmina y Medio San Juan.
“Hace tres días se levanta el paro armado anunciado
públicamente, pero se reciben unos anuncios, la noche anterior, de que
no se pueden movilizar por el territorio”.
Por eso la Defensoría del Pueblo hizo un nuevo llamado al Gobierno
Nacional para que protejan a los civiles ante la situación de violencia
entre esas agrupaciones armadas al margen de la ley.
“Exhortamos a los cuerpos de seguridad del Estado a brindar las debidas
garantías para que las ayudas puedan llegar a los lugares donde persiste
el confinamiento, permitiendo a la población salir a hacer sus
actividades del día a día (sic)”, solicitaron.
En medio de esta crisis humanitaria, miembros de la delegación de paz
del Gobierno Nacional, que participaban en la mesa de diálogos con el
ELN, se desplazaron a Quibdó para atender a los gobernantes y líderes en
la zona del San Juan, tras el confinamiento de la comunidad causado por
el paro armado.

La medida impuesta por el Frente de Guerra Occidental de
esa guerrilla, que se suponía que iba del 10 al 14 de febrero, afectó a
más de 27.000 personas, confinándolas en el sur del departamento. Esto
ocurrió apenas cinco días después de que se extendiera el cese al fuego
con el Gobierno nacional por seis meses.
Al encuentro asistieron Vera Grabe, que encabeza al grupo de
negociadores, y los senadores Iván Cepeda y María José Pizarro, junto
con representantes del mecanismo de seguimiento y verificación.
También estuvo presente la gobernadora del Chocó, Nubia Córdoba, que
manifestó que cualquier acuerdo de paz debe involucrar a la sociedad
civil.
“El cese al fuego resulta insuficiente ya que solo abarca un alto en las
hostilidades entre las fuerzas armadas y el ELN. Debe ampliarse a la
comunidad, considerando el derecho internacional humanitario y los
derechos humanos de las comunidades y los individuos involucrados”,
afirmó.
No obstante, como indicó la funcionaria, el conflicto provocado por el
confinamiento radica en la lucha territorial por el control de
actividades ilícitas, enfrentando a la guerrilla con el Clan del Golfo,
comunidad que ha expresado su deseo de paz y aceptación de la propuesta
gubernamental.
Mientras que el congresista Cepeda destacó que tienen un nuevo objetivo
y es el de extender la pausa en las hostilidades con el resto de
estructuras armadas que azotan al país.
“El reto es cómo expandir esa protección, logrando al menos un consenso
de respeto por los ceses al fuego bilaterales existentes. Se ha debatido
sobre un cese multilateral, aunque parece complejo”, comentó.
La jefa de la delegación expresó una opinión similar: “Las acciones
deben incluir a la población civil, no solo se trata de un cese al fuego
entre los combatientes y el ejército, sino de expandirlo a la población.
El proceso de paz no solo concierne al ELN, debe abarcar a otros grupos
para erradicar definitivamente la violencia”.
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