Bogotá, Colombia -Edición: 605

 Fecha: Miércoles 21-02-2024

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\\ OPINIÓN //

 

 

 

EDITORIAL

 

Una educación para humanos

 

Resulta sumamente absurdo que un país que tiene dentro de sus derechos fundamentales la educación, sea un país que cae cada día más en actos violentos. La violencia se da de una y muchas formas, no sólo puede verse como violencia; la agresión física, de hecho, esta proviene de las agresiones psicológicas. Esta última forma de agresión ha sido descuidada durante años, incluso tal descuido puede ser la causa de las problemáticas actuales de la sociedad.

 

La incomprensión del otro, comienza desde el descuido de su parte psicológica. La salud mental está siendo dañada constantemente tanto por el descuido, como por el interminable daño que cada día le hacemos a los otros por simples palabras que no implican gran importancia. Todos somos parte del problema, de una u otra forma herimos sin darnos cuenta y la costumbre colombiana de mandar a callar nuestros sentimientos, esconderlos y nunca mostrarlos da como resultado una sociedad cargada de odios, razón por la cual, se han normalizado los discursos de odio y llegado a justificar actos violentos. Después de muchas discusiones el periódico Noticias5 ha llegado a la conclusión, que la educación emocional, es la prioridad de este siglo, un siglo en donde la educación sobre el otro, sobre las implicaciones de nuestros actos y del cómo recaen todas nuestras acciones en los otros; es en sí, la forma más clara del artículo 67 de la Constitución política de Colombia en donde afirma:

 

La educación es un derecho de la persona y un servicio público que tiene una función social; con ella se busca el acceso al conocimiento, a la ciencia, a la técnica, y a los demás bienes y valores de la cultura. La educación formará al colombiano en el respeto a los derechos humanos, a la paz y a la democracia; y en la práctica del trabajo y la recreación, para el mejoramiento cultural, científico, tecnológico y para la protección del ambiente.

 

No es necesario indagar demasiado en este derecho; para darnos cuenta que desde el principio la educación se fundamenta en el principio de sociedad. Ninguna sociedad es una sola persona, es decir, una sociedad son un número indeterminado de sujetos que obran a razón del bienestar general, que en último momento este bienestar recaerá en el mismo, de esta manera la sociedad funciona como un engranaje en donde todas las partes se conectan y encajan permitiendo un movimiento que los lleve a alguna finalidad. Pero ¿Cómo llegar a una finalidad si nadie conecta, ni mucho menos tiene en cuenta al otro? Volviéndose así la educación emocional una prioridad.

 

Cuando se pone la educación emocional como un fundamento de la educación y no sólo la educación técnica y académica como base del sujeto colombiano, las personas dejaran de verse como máquinas; Ahora, serán humanos, que sienten, piensan y generan. ¿Tal sujeto no sería la respuesta al tipo de ciudadanos, que este país cargado de violencia, corrupción y demás, necesita?

 

 

 

Las filas, las colas y la espera, es el sancocho de todos los días

Por: Zahur Klemath Zapata

zapatazahurk@gmail.com  

 

Al mirar las grandes filas indias en bancos, centros de salud, pago de pensiones y la fila del etc. lo dejan a uno pensativo como si algo anda mal en un país que se supone que lo tiene todo.

 

La tecnología ha traído agilidad a todas las cosas que nos rodean, con múltiples beneficios. Pero en Colombia se usa más bien para desacelerar la capacidad de producción de las empresas. Pero en el fondo los que manejan la cosa pública y privada no se han agilizado, sino que absorben más dinero por menos calidad.

 

Lo interesante es que se percibe un desconocimiento social de lo que ellos están pagando por estos malos servicios. No se trata de protestar tirando piedras o con huelgas peligrosas. Sino tomando el todo por los cuernos.

Hace unos años el Chase Bank y el City Bank en USA les dio por cobrar $3 dólares por retirar dinero de sus cajeros a sus clientes. Tres días después de haber impuesto ese cobró más de medio millón de cuentas se cancelaron en estos bancos, creando un desencaja bancario de millones de dólares y en aumento.

 

24 horas después los bancos cancelaron su iniciativa de cobrar por usar los cajeros automáticos. Y todo regresó a la normalidad.

 

Una sociedad que no se hace respetar de quienes administran los bienes sociales, los bancos y todas esas empresas de alta tecnología que hacen lobby y pagan para que los empleados públicos les den todo tipo de ventajas en las negociaciones que hacen con el pueblo olvidando que ellos fueron elegidos por lo que ellos estrangulan lentamente.

El país jamás va a salir del atolladero en el que se encuentra, aunque salga cualquier candidato a prometer que tiene la bola mágica que lo guiara a llevar a la nación por el sendero de los sueños imposibles.

 

 

 

LES TOCARON EL CULO A LOS BOGOTANOS

Crónica #825

Por: Gustavo Álvarez Gardeazábal

Llevo varios meses advirtiendo que las bandas criminales se estaban tomando el país. Como el problema era evidente en las regiones y en las grandes ciudades distintas a Bogotá, la casta dominante del altiplano, sus periódicos y noticieros, minimizaron como escandaleras provincianas lo que se vivía en Medellín o en Cali, en Barranquilla o en Tuluá, en Pereira o en Popayán.

Y ni qué decir del asco con que miraban la renovación de las bandas armadas en los campos. Como los bogotanos llevan más de 70 años oyendo hablar de las mortandades y secuestros en las llanuras de la Costa o en las montañas del Cauca.

 

Como las guerras se repiten en la provincia con nuevos disfraces y a los traquetos como Comandante Paraíso los siguieron capos de la droga como Pablo o Ledher y a los jefes de la guerrilla marxista los reemplazaron los gerentes sin escrúpulos de lo que la misma casta bogotana llamó disidencias, no les dieron importancia.

Pero como en las últimas semanas las bandas armadas se han ido asomando por todas las esquinas y barriadas de Bogotá, los dueños de la casta, los periódicos y los noticieros y el común de las gentes, solo hablan de las bandas que se tomaron Bogotá y de su inseguridad absoluta.

En otras palabras, no es que la capital del país se haya vuelto provinciana. Es que, como decimos en la provincia, a los bogotanos les tocaron el culo con la realidad del país y empezaron a brincar. Porque la verdad es impactante.

Es a las bandas a las que hay que pedirles permiso para ir a las fincas o pagarles la extorsión para sacar el ganado o la cosecha y en muchas ciudades de Colombia son las bandas las que mandan y ellas controlan los mercados, los trasteos y hasta el ingreso a los barrios, previo pago de la tarifa.

Y aunque los dueños de la casta, los periódicos y los noticieros solo hablan de las bandas que se tomaron Bogotá, lo cierto es que en breve Colombia podría ser como Haití.

El Porce, febrero 21 del 2024

 

 

 

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