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Fiscal de Buenaventura
recibió dinero por liberar a ‘Pinocho’, líder de los Shottas

La mesa de diálogos de ‘paz total’ que adelanta el
Gobierno nacional con los Shottas y los Espartanos en Buenaventura
(Valle del Cauca) quedó en jaque luego de que el segundo grupo armado se
levantara y decidiera dejar de concertar acuerdos de paz el 6 de marzo.
Una de las principales causas de los Espartanos para levantarse de las
negociaciones fue la supuesta falta de compromiso de los Shottas con el
proceso y su alianza con el ELN, así como la presunta alianza de ese
grupo bonaverense con las autoridades para recibir beneficios.
En una nueva denuncia de presunta corrupción, Einar González, vocero de
paz de los Espartanos, dijo que sus rivales del grupo contrario
sobornaron a un fiscal para que tramitará la liberación de uno de los
líderes de los Shottas.
El vocero sostuvo: “Es una irregularidad de mi parte que debo asumir. Me
reuní personalmente con la fiscal Sandra Carillo en Los Toneles. Ella la
fiscal puso la tarifa... una suma de $25 millones para dejar en libertad
a alias Pinocho (...) a ella le dieron $18 millones en Cali, a mí $7
millones, un funcionario del CTI de la Fiscalía”.
El vocero indicó que las autoridades emprendieron una ‘caza’ contra los
integrantes de los Espartanos e incluso hasta los que no eran
delincuentes, tal y como le pasó a él, que trabajó toda su vida como
líder social de reconciliación entre pandillas y terminó preso por
presunto concierto para delinquir con fines de extorsión y tráfico,
fabricación, y porte de estupefacientes agravado.
Según le dijo González a una cadena radial, todo se dio después de que
él denunciara al jefe de los Shottas Diego Fernando Bustamante Segura,
alias Diego Optra, porque lo amenazó de muerte.
Einar González recuperó su libertad se dio por vencimiento de términos y
sostuvo que podía defender su inocencia, puesto que en el proceso no se
pudo demostrar que había cometido esos delitos.
Armada Nacional
denunció presunto secuestro de un infante de marina en Norte de
Santander

Bernardo Beltrán Ortega, infante de marina, habría sido
secuestrado el 25 de febrero de 2024 en el área de Pate Gallina, en el
corregimiento de Campo Dos del municipio de Tibú (Norte de Santander),
según reportó el domingo 10 de marzo la Armada Nacional de Colombia. El
militar se encontraba en
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uso de un permiso debido a una
calamidad familiar, cuando fue raptado por individuos que se
identificaron como parte del Ejército de Liberación Nacional.
La noticia sobre este suceso se dio a conocer después de
que la madre del uniformado presentó una denuncia formal ante la
Personería Municipal de Tibú, el 7 de marzo. A raíz de esto, se
iniciaron de inmediato las operaciones de búsqueda, en un esfuerzo
conjunto por localizar al miembro de la fuerza pública, del que no se
tienen pistas sobre su paradero; en una situación que pone de manifiesto
las complejidades que se registran en medio del proceso de paz con esta
agrupación.
Al respecto, la Fiscalía 07 Local - Dirección Seccional
de Norte de Santander ha sido la encargada de liderar las
investigaciones pertinentes, mientras que la Fuerza Naval de la Amazonia,
a la cual pertenece Beltrán Ortega, expresó su rechazo ante este acto y
solicitó la cooperación tanto de la comunidad como de las autoridades
para resolver este caso y asegurar el retorno seguro de este uniformado
a su hogar, en donde es esperado con ansias por sus seres queridos.
Cabe destacar que la Armada de Colombia, en su
pronunciamiento, reiteró su llamado a la solidaridad y a la acción
coordinada con el fin de esclarecer los hechos y lograr la liberación
del infante de marina. A su vez, la comunidad local y las autoridades
siguen en alerta, a la espera de novedades sobre el progreso de la
investigación y el bienestar del joven, que protagoniza un nuevo caso en
el que el accionar del ELN podría poner en riesgo los compromisos en la
mesa.
A
juicio 14 directivos de bananeras por presunto financiamiento a AUC

La Fiscalía General de la Nación, a través del Grupo de
Compulsa de la Dirección de Justicia Transicional, profirió resolución
de acusación en contra de 14 productores y representantes de
exportadoras de banano que habrían financiado el actuar criminal del
frente Arlex Hurtado de las extintas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).
Estas personas, al parecer, pagaron a la estructura paramilitar tres
centavos de dólar por cada caja de banano que salía del país a los
mercados internacionales. A cambio, los cabecillas del grupo armado
ilegal se comprometieron a brindarles seguridad y permitirles continuar
con la operación comercial en el Urabá antioqueño.
Los elementos de prueba indican que los aportes ilícitos presuntamente
se realizaron entre 1996 y 2004, y superaron los 33.292 millones de
pesos. Los desembolsos se habrían hecho a la denominada ‘Convivir
Papagayo’, la cual era gestionada por Alberto Osorio Mejía, condenado a
4 años de prisión en 2009; y Arnulfo Peñuela Marín, sentenciado a 6 años
de prisión, en 2010, luego de comprobarse sus nexos con el frente Arlex
Hurtado de las AUC.
En atención a los parámetros definidos en la Ley 600 de 2000 (anterior
Sistema Penal), la Fiscalía acusó a los 14 empresarios por el delito de
concierto para delinquir agravado en la modalidad de promoción y
financiación de grupos armados organizados al margen de la ley, conducta
declarada de lesa humanidad.
Los afectados con la decisión son: Óscar Enrique Penagos Garcés, Carlos
Sergio Nicolás Echavarría Mesa, Santiago Antonio Uribe López, José
Gentil Silva Holguín,
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Rosalba Zapata Cardona, Iván Darío
Mejía Restrepo, Fabio León Restrepo Villegas, Javier Francisco Restrepo
Girona, Óscar Luis Aristizábal Vahos, Jaime Restrepo Marulanda, Alberto
León Mejía Zuluaga, Jaime Mauricio Restrepo Arango, Diego Andrés J.
Restrepo Londoño y James Leaver Wagner.
En esta administración de la Fiscalía General de la
Nación se logró la vinculación de los procesados, se les resolvió la
situación jurídica y se logra la acusación.
No vengo a ser su
verdugo: Mancuso responde a Uribe

Salvatore Mancuso, excomandante de las Autodefensas
Unidas de Colombia (AUC), dirigió una carta abierta al expresidente
Álvaro Uribe en respuesta a las acusaciones que este último ha hecho en
su contra. En esta comunicación, Mancuso rechaza enérgicamente las
afirmaciones de Uribe y aclara su postura respecto a su regreso a
Colombia y su supuesta participación en actividades conspirativas.
En su misiva, Mancuso desmiente rotundamente las alegaciones de Uribe,
afirmando: "Nunca he llamado a nadie para orientar versiones ni
testimonios". Además, subrayó que dejará en claro que su regreso a
Colombia no tiene ningún propósito oculto ni se relaciona con "supuestos
complot en su contra". En palabras directas al exmandatario, declaró:
"Mi objetivo no incluye buscar su judicialización".
El excomandante de las AUC señala que las acusaciones de Uribe reflejan
una estrategia destinada a desinformar o influir en la opinión pública y
en las autoridades judiciales. Asimismo, expresa su convicción en la
necesidad de avanzar hacia la paz y la reconciliación en Colombia, y
deja entrever la falta de fundamento en las acusaciones de Uribe,
señalando: "Sus acusaciones, lejos de reflejar la verdad, continúan
faltando a ella, y parecen ser el resultado de una desinformación
continua o, peor aún, de una estrategia deliberada con varios
objetivos".
En este sentido, Mancuso anuncia su intención de presentar denuncias
penales contra Uribe para esclarecer las motivaciones detrás de estas
afirmaciones y exige pruebas que respalden las acusaciones. Enfatiza:
"Es preciso que usted y yo comparezcamos ante un tribunal de cierre",
instando así a Uribe a enfrentar las implicaciones de sus declaraciones
ante las autoridades competentes.
Asimismo, Mancuso insta a Uribe a comparecer ante la justicia y
compartir su versión de los hechos, afirmando que ya todo lo que se
debía decir sobre el papel del expresidente en el conflicto armado
colombiano ha sido expuesto. Además, hace un llamado al cese de la
campaña de desprestigio y estigmatización en su contra, advirtiendo
sobre el peligro que representa para su seguridad personal y la de su
entorno. A este respecto, manifiesta: "Por eso le pido públicamente que
cese su campaña de alentar un linchamiento social y de volverme objetivo
militar".
La carta de Mancuso no solo constituye una respuesta directa a las
acusaciones de Uribe, sino también una manifestación de su compromiso
con la verdad y la justicia en el contexto de la transición hacia la paz
en Colombia. En un momento crucial para el país, este intercambio entre
dos figuras prominentes del pasado violento de Colombia pone de
manifiesto las tensiones y desafíos que aún persisten en el camino hacia
la reconciliación nacional.
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