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Netanyahu
asegura que Israel actuará en Rafa con o sin acuerdo de alto el
fuego

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu,
afirmó este martes que Israel llevará a cabo una operación
militar en la ciudad de Rafa, en el sur de la Franja de Gaza,
independientemente de que se logre o no un acuerdo para el alto
el fuego y la liberación de los rehenes capturados por Hamás.
"La idea de que detendremos la guerra antes de alcanzar todos
sus objetivos está fuera de toda duda. Entraremos en Rafa y
eliminaremos allí a los batallones de Hamás, con o sin acuerdo,
para lograr la victoria completa", declaró Netanyahu en un
comunicado emitido por su oficina.
La posición de Israel ha generado preocupación internacional,
especialmente tras las declaraciones del presidente de la
Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abás, quien advirtió que la
ofensiva israelí podría ocurrir "en unos días". Abás ha
solicitado la intervención de Estados Unidos para prevenir una
catástrofe en Rafa, donde más de un millón de palestinos
desplazados se encuentran en condiciones precarias.
La conversación reciente entre Netanyahu y el presidente
estadounidense, Joe Biden, subrayó la complejidad de la
situación. Aunque Biden reafirmó el "férreo compromiso con la
seguridad de Israel", también exigió la liberación inmediata de
los rehenes por parte de Hamás y expresó su preocupación por
cualquier operativo en Rafa sin un plan humanitario adecuado y
creíble.
Estas tensiones ocurren en un momento de alta sensibilidad en la
región, con la comunidad internacional atenta a los movimientos
de Israel y las posibles consecuencias de una escalada en la
Franja de Gaza. La insistencia de Netanyahu en proceder con la
operación en Rafa, aun sin un acuerdo de alto el fuego, plantea
serios desafíos para los esfuerzos diplomáticos en curso y pone
en relieve la urgente necesidad de una solución que evite un
mayor derramamiento de sangre.
Se
intensifican las protestas pro-palestinas en la Universidad de
Columbia

En un acto de escalada en las protestas pro-Palestinas,
activistas de la Universidad de Columbia se atrincheraron dentro
del Hamilton Hall, un edificio icónico del campus, en las
primeras horas del martes. Este evento se produjo tras las
advertencias de la administración universitaria sobre la
suspensión de estudiantes involucrados en un campamento
establecido en los jardines de la universidad como medida de
protesta contra las acciones de Israel en Gaza.
La ocupación del
edificio, renombrado simbólicamente por los manifestantes como "Hind's
Hall" en honor a una niña gazatí fallecida en la ofensiva, marcó
un punto crítico en las manifestaciones que se han extendido por
numerosas universidades estadounidenses. Los estudiantes, muchos
con el rostro cubierto, procedieron a bloquear las entradas con
escritorios metálicos y rompieron ventanas, según imágenes que
circulaban en redes sociales.
La Universidad de Columbia, bajo la dirección de
la rectora Minouche Shafik, declaró el lunes que las
negociaciones con los estudiantes no habían alcanzado un acuerdo
satisfactorio, y rechazó las
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demandas de los manifestantes de que
la institución se desvinculara de cualquier participación financiera
relacionada con Israel.
En respuesta a la toma del edificio, una presencia policial se
estableció en el campus mientras una multitud de estudiantes y
simpatizantes comenzaban a reunirse afuera de Hamilton Hall. El
presidente Joe Biden y su administración han condenado la ocupación del
edificio. John Kirby, portavoz del Consejo de Seguridad Nacional,
expresó que tomar por la fuerza un edificio universitario "no es un
ejemplo de protesta pacífica" y reafirmó el compromiso con la libertad
de expresión, al tiempo que instó a evitar actos de antisemitismo.
Las protestas pro-Palestinas han desencadenado un debate nacional sobre
el equilibrio entre la libertad de expresión y el riesgo de incitar al
odio y antisemitismo. Aunque los organizadores niegan las acusaciones de
antisemitismo, afirmando que su objetivo es el gobierno de Israel y su
política en Gaza, la situación ha llevado a muchos estudiantes,
especialmente judíos, a abandonar el campus describiendo la atmósfera
como "intolerable".
A nivel internacional, la respuesta a estas protestas ha sido variada.
En la Universidad de Texas, en Austin, la policía empleó gas pimienta y
realizó arrestos al desmantelar un campamento similar, y manifestaciones
similares han tenido lugar en Francia, incluyendo la prestigiosa
universidad de la Sorbona y el instituto Sciences Po.
El jefe de derechos humanos de la ONU, Volker Turk, expresó su
preocupación por las duras medidas adoptadas para dispersar las
protestas y reiteró que "la libertad de expresión y el derecho de
reunión pacífica son fundamentales para la sociedad". Esta situación
continúa desarrollándose mientras las universidades y las autoridades
buscan maneras de manejar la creciente tensión sin comprometer los
principios de libre expresión y seguridad en el campus.
CIJ rechaza medidas
urgentes solicitadas por Nicaragua contra Alemania

La Corte Internacional de Justicia (CIJ), con sede en La
Haya, Países Bajos, rechazó este martes las medidas urgentes solicitadas
por Nicaragua contra Alemania, relacionadas con el suministro de armas a
Israel. Nicaragua había acusado a Alemania de violar la Convención sobre
Genocidio mediante su apoyo militar al Estado israelí en el contexto del
conflicto en Gaza.
La decisión de la CIJ, anunciada por el presidente del
tribunal, el juez libanés Nawaf Salam, subrayó que "las circunstancias
no son las necesarias para ejercer su poder de indicar medidas
provisorias". Este fallo preliminar deja pendiente la resolución sobre
el fondo del caso, un proceso que podría extenderse por meses o incluso
años.
El fallo llegó tras una serie de audiencias en las que Nicaragua
presentó su caso contra Alemania, argumentando que el apoyo militar
alemán a Israel contribuía a violaciones graves de la Convención sobre
Genocidio. Nicaragua solicitó específicamente que la CIJ ordenara a
Alemania detener inmediatamente la ayuda militar a Israel y asegurarse
de que las armas suministradas no se utilizaran para cometer actos que
pudieran considerarse como violaciones graves de dicha convención.
El principal agente de Nicaragua en el caso, Carlos Argüello, expresó en
La Haya que aunque la decisión fue decepcionante, destacó la apertura de
la Corte para reconsiderar la situación si esta evoluciona. Argüello
también mencionó que Alemania había retomado sus contribuciones al
financiamiento de la UNRWA, la agencia de la ONU para los refugiados
palestinos, una medida que Nicaragua había solicitado previamente.
Por su parte, el ministerio alemán de Relaciones Exteriores reaccionó al
fallo a
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través de la red social X, afirmando
que Alemania está comprometida con una solución de dos estados en el
conflicto de Oriente Medio y que actúa guiada por el principio de que
"nadie está por encima de la ley".
Este caso se inscribe en un contexto
más amplio de discusiones internacionales sobre la legalidad y las
consecuencias éticas del comercio de armas en conflictos
internacionales. La representante de Alemania ante la CIJ, Tania von
Uslar-Gleichen, defendió durante las audiencias que cualquier suministro
de armas a Israel se realiza tras un "examen detallado que supera con
creces las exigencias del derecho internacional" y que está sujeto a una
"evaluación continua de la situación sobre el terreno".
El rechazo de la CIJ a las medidas provisionales no pone
fin al litigio, pero establece un precedente importante en cuanto al
umbral que se debe cumplir para la imposición de tales medidas en el
ámbito del derecho internacional y los conflictos armados. Mientras
tanto, el mundo sigue atento a la evolución del conflicto en Gaza, donde
la violencia continúa escalando con graves consecuencias humanitarias.
Los G7 acuerdan
eliminar las centrales de carbón para 2035

En una reunión reciente en Italia, los países del
Grupo de los Siete (G7) se comprometieron a eliminar sus centrales
térmicas de carbón para el año 2035, marcando un paso significativo en
la lucha contra el cambio climático. Este acuerdo, que finalizó el 30 de
abril, subraya la urgencia de reducir las emisiones de dióxido de
carbono y limitar el calentamiento global a 1.5 °C, conforme a las metas
de neutralidad de carbono de los países.
El debate sobre la eliminación gradual del carbón ha sido intenso, y
hasta hace poco, uno de los miembros del G7 se resistía a esta
iniciativa. Sin embargo, la declaración final refleja un consenso sobre
la necesidad de actuar con rapidez para frenar las consecuencias más
devastadoras del cambio climático. Este compromiso se alinea con el
llamado global para una transición energética que abandone los
combustibles fósiles.
Además de eliminar el carbón, la declaración del G7 aboga por
incrementar la capacidad de las baterías y las inversiones en redes
eléctricas. También menciona la inclusión de la energía nuclear y los
biocombustibles como parte de la solución a largo plazo para alcanzar
las metas energéticas sostenibles. El ministro italiano de Energía,
Gilberto Pichetto Fratin, destacó recientemente la necesidad de que la
Comisión Europea reconozca los beneficios de los biocombustibles en la
reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.
El secretario general de la ONU,
Antonio Guterres, había indicado en la COP28 que la eliminación de los
combustibles fósiles sería un criterio crucial para el éxito de las
futuras conferencias sobre el cambio climático. El acuerdo del G7
refleja un compromiso con estas directrices, estableciendo un marco para
una acción colectiva más ambiciosa y coordinada.
Además, los ministros de Energía del G7 reconocieron la necesidad de
reducir los ingresos energéticos rusos como parte del apoyo continuo a
Ucrania, comprometiéndose a trabajar hacia la eliminación de las
importaciones de gas ruso. Este aspecto geopolítico subraya la
interconexión entre la seguridad energética y la política internacional
en el contexto de la transición energética global.
Este acuerdo del G7 sobre el carbón no solo representa un avance en la
política ambiental internacional sino que también establece un
precedente para futuras negociaciones y políticas climáticas, destacando
la importancia de la colaboración internacional para combatir
eficazmente el cambio climático.
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