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EDITORIAL
Ciudadanía y
ciudadano
La ciudadanía es el conjunto
de una población que adopta una serie de normas para la conducta
social e individual a las cuales se somete. Es un código ético
de valores de la más alta disciplina para la vida en comunidad;
es una herencia de madre y padre, de la multifamilia pluriétnica
y pluricultural; es el conjunto de generaciones presentes en
cada día; es la interacción de uno con el todo natural y social,
en la cual se es un sujeto sistémico al contrato social.
La característica del sistema es el movimiento, el
acontecimiento del día en los milenios. Cada pueblo con su
espacio, su tiempo, su ancestro cultural y genético. La
ciudadanía es la conciencia espiritual universal del mundo
global en el respeto y la tolerancia por la diferencia. La
disciplina y la indisciplina con su manual de procedimiento de
reconocimiento y castigo por causa de virtudes y vicios.
El ciudadano es el habitante de la ciudad, el bebé a bordo como
cuerpo y vehículo del movimiento, el yo en acción es el
ciudadano, la persona que contiene el ser humano, porque así se
ha autodenominada la especie a la que pertenece el ciudadano. El
bebé abordo nacido en la ciudad metropolitana. La ciudad del
ciudadano es el espacio en donde el ritmo social y cultural de
los tiempos y movimientos fluyen con rapidez, en donde la
circulación de las personas y de las mercancías circulan las
veinticuatro horas del día y los trescientos sesenta y cinco
días del año.
El ciudadano es el sujeto que desde niño se transporta en
vehículos terrestres, férreos, marítimos y fluviales de alta
velocidad. Es una individualidad educada en la era informática y
aeroespacial en un planeta de incertidumbre climática con
amenaza de guerra nuclear, ubicado en una localidad que le
presta servició y a la cual sirve como eje articulador de la
conciencia del ciudadano metropolitano, es decir del ciudadano y
de la ciudadanía de la metrópoli a quienes les corresponde
aceptar o negar la creación de “La Región Metropolitana
Bogotá-Cundinamarca”.
En concreto, el constituyente primario metropolitano, es quien
tiene que participar en la decisión de hacer de sus pares
municipales, ciudadanos de municipios metropolitanos, porque es
entre bogotanos y cundinamarqueses quienes tienen que decidir
bajo qué condiciones de ordenamiento territorial y organización
político-administrativa constituyen la ciudadanía metropolitana
adaptada al corredor bilógico del cinturón de alta montaña
andina que rodea la extraordinaria cuenca del rio Bogotá que
fluye por entre el Salto del Tequendama a la arteria fluvial
principal de Colombia.
Cundinamarca necesita de ciudadanos metropolitanos que piensen
su relación ciudadana con la ciudadanía de Bogotá para el manejo
y administración de sus ecosistemas, estructurando el plan de
reordenamiento del territorio alrededor del agua y del suelo
para la producción de alimentos de la biodiversidad y así
planear diseñar y construir las obras de infraestructura
indispensables a la sustentabilidad ecológica del territorio con
participación asociada a la cadena afectiva comunitaria.
Los alcaldes del departamento de Cundinamarca deben convocar una
cumbre para redactar una propuesta de acuerdo común a ser
presentada a su respectivos Concejos Municipales, para
aprobación o negación de la Región Metropolitana
Bogotá-Cundinamarca. A su vez, los Concejos Municipales tendrán
que convocar a Cabildo Abierto, para que la ciudadanía mediante
voto popular niegue o apruebe, tanto la decisión del Concejo
como la propuesta de Acuerdo Municipal de los Alcaldes.
Para que la Región Metropolitana Bogotá-Cundinamarca sea
legitima en todos los municipios del departamento debe haber una
elección popular en la que la ciudadanía vote por el si o por el
no. Si el 50% más uno la aprueba o la niega en la elección, esa
ha de ser la decisión definitiva. Los Municipios de
Cundinamarca, en todo caso, no son subalternos de la Alcaldía de
Bogotá ni de la Gobernación de Cundinamarca.
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La dependencia es ser esclavo
de quien tiene la tecnología

Por: Zahur
Klemath Zapata
zapatazahurk@gmail.com
Cada nación tiene su potencial
humano y su madre naturaleza, no importa donde esté ubicado en
el planeta. Sólo se necesita un poco de sentido común, amor y
organización para que puedan alcanzar las metas que se propongan
realizar, Bajo estos parámetros esa nación se convertirá en un
epicentro de desarrollo y bienestar para sus habitantes.
Donde existe la pobreza es porque
hay carencia de sentido común o alguien ajeno a los intereses de
la comunidad se está quedando bajo mentiras y engaños con la
productividad de la sociedad y esta pasivamente está entregando
todo por no luchar por desalojar al criminal.
Por siglos las sociedades han sido mancilladas por bárbaros que
los han dominado porque estas sociedades no tenían la capacidad
de raciocinio hasta que estas comenzaron a mutar
intelectualmente. Al tener esta nueva capacidad de razonabilidad
se comenzó a entender que ya no era necesario depender de los
que siempre han manipulado el raciocinio humano.
Ser independiente, autónomo, libre y tener el libre albedrío no
significa que puede destruir y atentar contra el orden de la
naturaleza. Tener esta capacidad a flor del intelecto nos
permite organizarnos para el bien común y rechazar los
charlatanes que siempre están presentes para manipular y
distorsionar el buen orden de la naturaleza humana.
Ahora bien, las sociedades de un país deben impulsar a sus
creativos y desarrolladores de tecnologías para no depender de
otros que crean y desarrollan nuevas herramientas y plataformas
para el uso general en otras naciones. Cada nación debería tener
sus propias tecnologías, agricultura y turismos para
intercambiar los bienes de servicio y así tener su propia
independencia.
Este trabajo es obligación de cada sociedad a través de sus
comités y de personas que siempre están involucradas en todos
estos quehaceres del intelecto porque es parte de su naturaleza.
Cuando se limita el libre desarrollo del intelecto y del
quehacer humano a través de leyes y normativas esto hace que la
naturaleza humana busque como violar todos los obstáculos que le
impiden desarrollarse y avanzar en la búsqueda de su bienestar.
Históricamente se ha demostrado que los personajes que se han
ido en contravía del establecimiento son los que han cambiado
los parámetros del orden que se había establecido.
Muchos de los que en el pasado fueron condenados a la hoguera,
muerte, perseguidos y vilipendiados hoy son los que marcaron las
nuevas rutas del bienestar
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humano y tecnológico.
Los Estados en la actualidad solo
sirven para confrontaciones con otros Estados y mover la
maquinaria política y obligar a los ciudadanos a pagar por lo
que ellos no tienen nada que ver a través de impuestos o
servicios obligatorios a nombre de una causa que solo es del
gobernante de turno.
QUÉ LEE GARDEAZABAL

Por: Gustavo Álvarez Gardeazábal
Caterina, de Carlo Vecce
Editada por Alfaguara
Interesante historia sobre la madre circasiana de Leonardo Da
Vinci. A horcajadas entre historia y ficción CATERINA
Audio:
https://www.youtube.com/watch?v=k_Po5bnnWGU
Mientras más siglos pasan más se consolida la
imagen de Leonardo Da Vinci no solo como el pintor excelso de la
Mona Lisa y de la Última Cena, sino como el hombre que hace casi
600 años dibujó los grandes adelantos que el mundo apenas
vendría a asimilar en los siglos 19 y 20.
Pese a ese grado de importancia en la evolución del mundo
occidental, habían sido muy pocos los historiadores y escritores
que se preocuparon por los orígenes y los ancestros de este
genio de la humanidad.
Corrieron con ímpetu decimonónico y fueron publicadas algunas
versiones pero ninguna pasó del resumen enciclopédico que
afirmaba que era el hijo de un notario menor del poblado de
Vinci y de una esclava.
Ahora, con solvencia profesoral muy reconocida en varios países
y en muchas universidades, pero también hay que decirlo con una
imaginación un tanto recargada, Carlo Vecce emprende la labor
investigativa y novelística de buscar quien era el padre de
Leonardo y, en especial, de donde provino la esclava circasiana
que dio luz a ese magno genio de la humanidad.
El personaje, obviamente, Caterina, queda a horcajadas entre la
ficción y la reconstrucción histórica.
Prolongando a veces sin necesidad narrativa situaciones vividas,
comprobadas o imaginadas, pero que se ajustan a un modelo
biográfico rígido, que nunca se atreve a valorar la herencia
caucásica de Caterina, la madre de Leonardo, aunque deja
entrever la herencia artística heredada y haciéndolo entusiasma
a cualquier lector. Es una novela atrayente pero no resiste dos
lecturas porque a la segunda se asomaría el catedrático
minucioso que la escribió siguiendo un molde estricto de
investigación y la ficción novelada puede resultar
congestionada.
El Porce, mayo 12 del 2024
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