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EDITORIAL
SEVERA RUMBITA
Colombia se volvió una rumbita.
Y no cualquier rumba sino, una que cae en los excesos, una rumba
en donde al orden sólo le queda esperar a que se acabe, a punta
de rezos a Diosito, porque ya no hay otra manera.
La rumbita se volvió tan grande que comenzó a llegar gente
desconocida, de otros lugares, y cuando preguntas quien los
invitó, ni ellos saben, entonces no hay con que controlarlos,
tal es el caso de los extranjeros que vienen a Colombia a hacer
uso del grande y longevo labor de la prostitución, sin embargo,
tan grande es el irrespeto de estas personas externas a la
fiesta que les da igual, y piensan que todas o todos pueden caer
en la prostitución, entre ellos los menores de edad, tal y como
hemos visto en el trascurso de estas semanas en donde se han
dado varios casos de prostitución infantil.
Pero, que se puede esperar del control a estos sujetos externos,
si los de la fiesta, también están emparrandados, pues tal como
pudiéramos evidenciar en la sección de nacional o judicial, no
existe cargo público que no esté pasando por una investigación
por diferentes casos de corrupción, robo o demás, entonces
mientras los de arriba, los que toman las decisiones, les toca
protegerse ellos mismos de que la fiesta les continúe, la
policía y demás medios de control se encuentran llenos hasta el
tope de trabajo - ¿cómo van a controlar esta fiesta, si en sí
nadie quiere perdérsela?
Tan buena está la fiesta, que mientras unos piden la paz, otros
atentan contra la misma. Los diferentes grupos armados del país
siempre persiguiendo la “paz” mientras se aprovechan de pequeños
momentos para así llenar sus arcas con sus diferentes
expresiones de perversidad.
La fiesta se salió de control ¿Quién podrá salvarnos? tal parece
que sólo un milagro; porque de resto, o están emparrandados,
agotados o simplemente se encuentran viendo desde la comodidad
como es que la gran fiesta llamada Colombia, se transforma en el
festival más grande del mundo, atrayendo todo tipo de
nacionalidades, porque en este festival hay para todos.

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Hablemos de
población, lo que los políticos no hablan

Por: Zahur
Klemath Zapata
zapatazahurk@gmail.com
Por los últimos cincuenta años vengo observando
el crecimiento de la población del planeta, llevando
estadísticas y haciendo mis cábalas. Es como el astrónomo que
sigue el recorrido de los planetas y los meteoros. Al final uno
sabe dónde van a estar en determinado momento estelar.
Somos la tercera generación de habitantes con razonabilidad que
se mueven en la superficie terrestre. Cada 200 millones de años
cambia la población viviente y una nueva comienza a gestarse
lentamente dando orígenes genéticos a nuevas especies con casi
las mismas similitudes morfológicas de las anteriores. Es como
si existiera un molde con patrones que determinan el proceso a
seguir.
Ubicándonos en el presente la cosa es sencilla ya que tenemos
una historia y unos patrones de conducta y los investigadores ya
tienen bastante información del presente y del pasado de este
planeta. En este proceso de evolución hay rastros de artefactos
que datan de millones de años hechos por seres que no fueron los
humanoides que hoy conocemos, pero sus herramientas las podemos
ya reconocer por sus rasgos a las que usamos.
Los extraterrestres no son nada novedoso si los miramos desde
este punto de vista o habitantes que siempre han existido y que
deambulan los espacios y las ciudades como habitantes más de
este planeta. Simplemente somos el casi final de esta generación
que existe pero que tomará unos siglos antes de perderse en su
propia existencia.
Lo real es que a partir del año 2013 el planeta comenzó a perder
población del 1% anual y ya han pasado 11 años de este proceso
de decantación, perdiendo el planeta más de 700 millones de
habitantes. Algo que no se nota muy bien por el número existente
de seres humanos. Pero en la próxima década es cuando se va a
notar la carencia de habitantes en las ciudades y en los países.
Las economías no serán lo mismo y Colombia se va
a ver en ese abismo que hoy no se habla por la falta de
conocimiento de estos temas. Los candidatos creen que esto sigue
creciendo y no es así y que la economía que existe seguirá
alimentando a los parásitos que merodean por los pasillos del
congreso y la burocracia que vive del estado.
Nadie habla de este tema porque hay un desconocimiento económico
sobre este tema. Que nos va alcanzar esta despoblación no hay
dudas. ¿Cómo piensan pagar la deuda externa y seguir colectando
dineros para sostener los pensionados y las infraestructuras de
país?
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HAY QUE SABER
PERDER
Crónica #885

Por: Gustavo Álvarez Gardeazábal
Audio:
https://www.youtube.com/watch?v=UNQMvW4PSeY
Una gran mayoría de compatriotas estamos
convencidos que el gobernante quiere cambiar las estructuras del
país invirtiéndoles su caminado, poniéndolas patas arriba o
desordenándolas.
Siguiendo el desfasado esquema leninista de que debe destruirse
todo lo que funciona para que sobre las ruinas se pueda
construir un nuevo orden social, político, administrativo y
judicial, se insiste terca y fanáticamente en el cambio sin
medir el daño.
En muchos focos del Estado lo ha intentado. En
muy pocos ha podido lograrlo. En algunos apenas ha conseguido
frenar sus actividades dándoles marcha atrás.
Lo que están sufriendo los maestros que tanto lo
apoyaron desde Fecode y que siempre encabezaban sus marchas es
la mejor expresión de cómo se puede destruir lo que funcionaba
para causar daño o saciar alguna venganza oculta.
Les volvió añicos el servicio médico. Pero lo que desde hace
unos días está tramando el gobernante con la Universidad
Nacional no solo le echa reversa al país sino que pone en jaque
una entidad que había venido lentamente consolidando prestigio,
desarrollo y respeto y, que fundamentalmente había convertido la
calma en una cualidad que por tantos años le fue distante.
En una pataleta propia de quienes no saben ni pueden admitir la
derrota, el gobernante resolvió impugnar de burdas maneras
legales la elección del nuevo rector de la Nacional y armó el
despelote.
Ante el resultado inteligente de los trucos matemáticos o
leguleyos del exrector Mantilla, se eligió un rector diferente
al que el gobernante quería imponer.
Como no sabe perder, se salió de quicio, puso como pajecitos
ridículos a los ministros de Educación y Cultura y armó el
desorden.
Si fuese solamente una satisfacción íntima de su psiquis, hasta
la pasaríamos. Pero volver otra vez la Nacional un mierdero hace
pensar que Colombia ya está sintiendo que debe ser alguien más
cuerdo, más sensato y menos vengativo quien debe gobernarla.
El Porce, mayo 22 del 2024
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