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Scholz aboga
por la deportación de refugiados criminales pese a la
inseguridad en sus países

El canciller alemán, Olaf Scholz, ha generado un
intenso debate en Alemania al anunciar su disposición a deportar
a refugiados y solicitantes de asilo que cometan delitos graves,
incluso si provienen de países considerados inseguros como Siria
y Afganistán. La declaración de Scholz en el Bundestag sigue a
la reciente muerte de un policía de 29 años a manos de un
extremista afgano, un suceso que ha conmocionado al país y
reavivado las discusiones sobre la política de asilo.
El atacante, que llegó a Alemania siendo adolescente en 2013 y
cuya solicitud de asilo fue rechazada en 2014, había permanecido
en el país bajo una prohibición de deportación debido a la
situación inestable en Afganistán y su corta edad. El pasado
viernes, el afgano perpetró un ataque con cuchillo en Mannheim,
hiriendo mortalmente a un agente de policía, lo que llevó a
Scholz a manifestar su indignación y prometer medidas más
estrictas.
"Me indigna cuando alguien que ha buscado protección aquí comete
los delitos más graves. Estos delincuentes deben ser deportados,
aunque procedan de Siria o Afganistán", afirmó Scholz,
calificando el ataque como una expresión de islamismo radical y
terrorismo.
La postura de Scholz ha encontrado resistencia dentro de su
propia coalición, especialmente del partido de los Verdes.
Britta Haßelmann, líder del grupo parlamentario de los Verdes,
argumentó que deportar a personas a países inseguros viola la
promesa humanitaria de protección de Alemania y cuestionó la
viabilidad práctica de tales deportaciones. "¿Cómo se supone que
se va a hacer eso? ¿Va a buscar el contacto y negociar con los
talibanes?", planteó Haßelmann.
Por otro lado, Friedrich Merz, líder de la oposición y jefe de
la Unión Cristianodemócrata (CDU), criticó duramente la política
del Gobierno, señalando que Alemania destina fondos
significativos a Afganistán, lo que sugiere que existen canales
de comunicación abiertos. Merz aprovechó la ocasión para
cuestionar la nueva ley de naturalización, sugiriendo que
facilita la obtención de la nacionalidad alemana sin fomentar la
integración.
Además de su postura sobre las deportaciones, Scholz anunció su
intención de endurecer el derecho penal en casos de agresiones a
policías y servicios de emergencia. "Quien ataque por la espalda
a mujeres y hombres que quieren ayudar y salvar vidas o los
atraiga a emboscadas debe sentir todo el peso de la ley",
declaró el canciller, subrayando que estos cambios también
protegerán a personas políticamente activas, especialmente en
los municipios, para salvaguardar la convivencia democrática.
La discusión sobre la política migratoria en Alemania sigue
siendo un tema candente. Alice Weidel, líder del grupo
parlamentario de Alternativa para Alemania (AfD), calificó el
incidente de Mannheim como un fracaso de la política migratoria
de la coalición de Gobierno y sus predecesores, exigiendo un
cambio fundamental e inmediato en esta área.
La complejidad de deportar a individuos a países en conflicto,
el compromiso humanitario de Alemania y la necesidad de
garantizar la seguridad nacional son cuestiones que seguirán
alimentando el debate en el Parlamento y entre la sociedad
alemana.
Putin
amenaza con enviar armas a los adversarios de Occidente en
"zonas sensibles"

El presidente ruso, Vladimir Putin, ha lanzado
una advertencia contundente en medio de la creciente tensión
entre Rusia y las potencias occidentales. En respuesta al
continuo suministro de armas y personal militar a Ucrania por
parte de Occidente, Putin sugirió que Rusia podría responder de
manera similar enviando armamento a los adversarios de Occidente
en "zonas sensibles". Esta amenaza intensifica aún más la ya
compleja situación geopolítica y militar en torno al conflicto
ucraniano.
Putin expresó su descontento con el apoyo militar
occidental a Ucrania, afirmando que
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si las naciones occidentales consideran aceptable
suministrar armas a la zona de combate para atacar territorio ruso,
entonces Rusia tendría el derecho de enviar armas a regiones del mundo
donde podrían golpear instalaciones sensibles de esos países. "Si
alguien considera posible suministrar tales armas a la zona de combate
para golpear nuestro territorio (...), ¿por qué no habríamos de tener
derecho a suministrar nuestras armas del mismo tipo a regiones del mundo
donde se puedan golpear instalaciones sensibles de países que actúen así
contra Rusia?", preguntó el mandatario.
El presidente ruso también insinuó que la respuesta de Moscú podría ser
"asimétrica" y no descartó el posible uso de armas nucleares en caso de
una escalada más seria por parte de las potencias aliadas a Ucrania.
"Tenemos una doctrina nuclear, miren lo que dice. Si las acciones de
alguien amenazan nuestra soberanía e integridad territorial,
consideramos que podemos utilizar todos los medios a nuestra
disposición. Esto no debe tomarse a la ligera", advirtió Putin, aunque
descartó la posibilidad de ser quien ataque primero a algún miembro de
la OTAN, calificándolo como "estúpido".
El líder ruso señaló específicamente el uso de misiles británicos 'Storm
Shadow' y estadounidenses 'ATACMS', explicando que estos sistemas no
pueden ser operados directamente por Kiev, lo que implica una
participación directa de las potencias occidentales en los ataques
contra territorio ruso. En respuesta, Putin anunció el endurecimiento de
los sistemas antiaéreos rusos, aunque no especificó ninguna medida
ofensiva inmediata.
Estas declaraciones surgen tras meses de debate dentro de la alianza
occidental sobre el papel de sus armas en el conflicto ucraniano.
Durante este tiempo, la coalición occidental ha considerado cambiar su
postura inicial y permitir a Ucrania utilizar armas suministradas por
sus aliados en ataques dentro de territorio ruso. A pesar de la falta de
consenso en Europa, algunos países han mostrado reticencia a
flexibilizar su postura respecto al suministro y uso de armas
extranjeras, a pesar de las repetidas solicitudes del presidente
ucraniano, Volodímir Zelenski.
Sin embargo, existe un ala dentro de la OTAN, liderada por Estados
Unidos, Alemania, Francia y Reino Unido, que está más dispuesta a
satisfacer las demandas de Kiev. El pasado 30 de mayo, la administración
de Joe Biden dio luz verde a Ucrania para el uso limitado de armas
proporcionadas por Washington en ataques dentro de suelo ruso. Alemania
ha adoptado una postura similar, lo que ha provocado una intensificación
en la retórica y las acciones de Rusia.
El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, señaló que esta nueva fase de
escalada es una acción consciente por parte de Estados Unidos y otros
países europeos. "En los últimos días y semanas, los miembros de la
OTAN, especialmente Estados Unidos y otros países europeos, han entrado
en una nueva fase de escalada de las tensiones. Y lo hacen de manera
consciente", afirmó Peskov en una conferencia de prensa.
La escalada más reciente en el involucramiento occidental con la causa
ucraniana ha generado incertidumbre en la comunidad internacional.
Además del continuo suministro bélico, algunos países están considerando
el envío de tropas para entrenar a los soldados ucranianos dentro del
país, una medida que podría profundizar aún más el conflicto. Las
amenazas de Putin de armar a los adversarios de Occidente en "zonas
sensibles" subrayan la fragilidad de la situación y el riesgo de una
mayor escalada. La comunidad internacional observa con preocupación
mientras las tensiones entre Rusia y Occidente alcanzan nuevos niveles
de peligrosidad.
Lula solicita
observación internacional amplia para las elecciones en Venezuela

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ha
instado a una "amplia" presencia de observadores internacionales en las
elecciones presidenciales de Venezuela programadas para julio. Esta
solicitud fue hecha durante una conversación telefónica con el
mandatario venezolano, Nicolás Maduro, según informó oficialmente el
gobierno brasileño.
La llamada de Lula llega pocos días después de que la autoridad
electoral venezolana, alineada con el gobierno, retirara su invitación a
la Unión Europea (UE) para supervisar los comicios. En estas elecciones,
Maduro busca un tercer mandato consecutivo que extendería su permanencia
en el poder a 18 años.
Lula reiteró el apoyo de Brasil a los
acuerdos alcanzados en Barbados y subrayó la importancia de contar con
una observación internacional amplia para asegurar la transparencia del
proceso electoral. También expresó su esperanza de que las sanciones
internacionales contra
Venezuela puedan ser levantadas, lo que contribuiría a un clima de
confianza y
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entendimiento durante el proceso
electoral.
En los comicios del 28 de julio, Maduro enfrenta al diplomático Edmundo
González Urrutia, una alternativa inesperada debido al bloqueo de
candidaturas opositoras. La invitación original de la UE para observar
las elecciones se basaba en un pacto firmado en octubre del año pasado
entre representantes de Maduro y partidos de la oposición en Barbados.
Sin embargo, el Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela revocó
esta invitación después de que el bloque europeo ratificara sanciones
contra funcionarios del gobierno de Maduro.
La líder opositora venezolana María Corina Machado, quien
lidera las encuestas pero está inhabilitada para ejercer cargos
públicos, acusó a Maduro de temer la observación internacional. La
candidatura de González Urrutia surgió luego de que el CNE excluyera a
una candidata designada por Machado, una decisión que Lula calificó en
marzo como "grave".
Durante la llamada, Lula y Maduro también discutieron las
relaciones bilaterales, destacando el interés de muchos empresarios
brasileños en reanudar inversiones y comercio con Venezuela. Asimismo,
abordaronla renegociación de la deuda y la colaboración en la
protección del pueblo indígena yanomami, que habita en la frontera entre
ambos países.
La solicitud de Lula para una observación internacional
amplia refleja su intención de promover un proceso electoral más
transparente y confiable en Venezuela, en un momento crítico para la
democracia en la región.
Israel reivindica letal
ataque a escuela de la ONU en Gaza

El ejército israelí ha reivindicado un ataque aéreo sobre
una escuela de la ONU en Gaza, argumentando que la instalación albergaba
combatientes de Hamás involucrados en el ataque del 7 de octubre de
2023, que dejó 1.200 muertos y aproximadamente 250 secuestrados. Esta
ofensiva israelí se inició con la intención de eliminar al grupo
islamista.
Según las autoridades de Gaza, el ataque del 6 de junio en la escuela de
la ONU en Nuseirat resultó en la muerte de al menos 40 personas
desplazadas, incluidas varias mujeres y niños, que buscaban refugio en
el lugar. Ismail Al-Thawabta, director de la oficina de medios de
comunicación del gobierno de Hamás, rechazó las afirmaciones israelíes
de que la escuela albergaba un puesto de mando de Hamás, calificándolas
de mentiras destinadas a justificar el "brutal crimen" contra civiles
inocentes.
En respuesta, el ejército israelí declaró que había tomado medidas para
minimizar el riesgo a civiles antes del ataque y aseguró que el complejo
escolar estaba siendo utilizado por efectivos de Hamás y la Yihad
Islámica. "Hace poco, aviones de combate, dirigidos por la inteligencia
de las Fuerzas de Defensa de Israel y el Shin Bet, llevaron a cabo un
ataque preciso contra un complejo de Hamás incrustado dentro de una
escuela de la UNRWA en el área de Nuseirat", señaló el comunicado
militar.
El ejército israelí afirmó haber evaluado que entre 20 y
30 combatientes estaban en la escuela en el momento del ataque, y que
muchos de estos combatientes fueron abatidos. Sin embargo, el portavoz
militar israelí, teniente coronel Peter Lerner, dijo que no tenía
información sobre la presencia de víctimas civiles.
Crisis humanitaria en los hospitales de Gaza
El ataque ha exacerbado la ya crítica situación humanitaria en Gaza. Las
decenas de heridos fueron trasladados al hospital Mártires de Al Aqsa en
Deir al Balah, que se encuentra al borde del colapso. Este es el único
centro médico disponible para atender a más de un millón de personas en
el centro de la Franja y está en crisis. El hospital informó que uno de
sus generadores eléctricos se averió, lo que dificulta el tratamiento de
pacientes vulnerables y podría causar "una catástrofe humanitaria",
según el Ministerio de Sanidad de Gaza.
Antes del ataque del 6 de junio, el hospital había
recibido al menos 70 muertos y más de 300 heridos, en su mayoría mujeres
y niños, tras otros ataques israelíes en las zonas centrales de la
Franja, según Médicos sin Fronteras.
Reacciones internacionales
Las reacciones internacionales no se han hecho esperar. La comunidad
internacional ha expresado su preocupación por el creciente número de
víctimas civiles en Gaza y ha llamado a ambas partes a evitar acciones
que pongan en peligro a los civiles. La ONU y diversas organizaciones de
derechos humanos han reiterado la necesidad de proteger a los
desplazados y a la población civil en general, instando a Israel a
ejercer la máxima moderación y a Hamás a cesar sus operaciones militares
desde áreas civiles.
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