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Guillermo Navarrete, Ricardo Castellanos, Iván Pulido,
Álvaro Ramírez González.

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ciudades afectadas por crisis
hídricas. A medida que Bogotá se acerca a cumplir sus objetivos
de racionamiento, se espera que las restricciones puedan
relajarse progresivamente. Sin embargo, Avendaño enfatiza que
este cambio debe ser duradero, adaptando la relación de la
ciudad con el agua para asegurar su suministro a largo plazo.
El gobierno municipal está
desarrollando un plan que garantice el suministro de agua para
la próxima década y más allá, subrayando la importancia de la
conservación de los ecosistemas que generan servicios
ambientales. “Esto debe ser un cambio a largo plazo en nuestra
relación con el agua”, concluye Avendaño, señalando un futuro
donde cada gota realmente cuente.
Bloqueos en
Usme: Protestas por obras inconclusas y servicios deficientes

La mañana del jueves 20 de
junio, la comunidad del Danubio Azul en Usme, al sur de Bogotá,
sorprendió a las autoridades de tránsito con una serie de
manifestaciones que paralizaron vías clave. Desde las 6:00 a.m.,
los bloqueos en inmediaciones del Portal Usme causaron un caos
vial, obligando a cientos de ciudadanos a caminar largas
distancias para llegar a sus destinos.
La protesta, aunque anunciada
previamente en redes sociales y en los grupos de la UPZ 56 de
Usme, tomó a las autoridades por sorpresa. Los manifestantes,
compuestos por organizaciones sociales, la comunidad educativa y
comerciantes del Danubio Azul, exigen la finalización de varias
obras que llevan años inconclusas.
Entre las demandas están la culminación del acueducto de la
calle 64 sur, la mejora de las vías de conexión con los
apartamentos de Amarilo y la provisión completa de medicamentos
en los Centros de Atención Prioritaria en Salud (CAPS).
La concejala de oposición Donka Atanassova, señaló que la
comunidad está cansada de esperar. "La gente quiere respuestas
sobre irregularidades en las obras del puente 4 caminos, la
Calle 64 con 1bis y al abandono de las obras de intervención de
la calle 65 y las vías de conexión con Amarilo. Además exigen
que se finalice la obra de extensión de TransMilenio desde
Molinos hasta el Portal", afirmó Atanassova.
María Fernanda Ortíz, gerente de TransMilenio, argumentó que la
protesta no debería afectar a los usuarios del sistema y que es
“ajena al servicio”. Sin embargo, varios ciudadanos en redes
sociales destacaron que los retrasos en la ampliación de
TransMilenio y la falta de rutas del Sistema Integrado de
Transporte Público (SITP) son factores que también contribuyen a
las manifestaciones. "Cinco años ampliando la Caracas en un
tramo de 3 km, abandono de la obra de Cuatro Caminos en La
Fiscala, retrasos en otras, inseguridad en el sistema y cada vez
peor y más caro el SITP", mencionó un cibernauta.
La concejala Atanassova también subrayó el impacto prolongado en
la calidad de vida de los habitantes de Usme. "La obra en la
Caracas se volvió paisaje, las obras inconclusas tienen la zona
colapsada, mientras la gente soporta los trancones, deterioro de
calidad de vida y sigue condenada a segregación socioespacial.
¿Cuánto tiempo más deben esperar?", expresó en sus redes
sociales.
Las protestas en Usme reflejan un sentimiento de frustración y
abandono por parte de la comunidad, que exige acciones concretas
y prontas respuestas a sus demandas.
Alivios
económicos para comerciantes de Usaquén: Urgencia y soluciones

Los comerciantes del Centro
Fundacional en Usaquén están enfrentando una crisis económica
debido a las prolongadas obras de construcción que afectan la
zona. Las calles destruidas y los retrasos han generado pérdidas
significativas para los pequeños negocios de la área, quienes
demandan soluciones inmediatas del Distrito.
El Contralor de Bogotá, Julián
Mauricio Ruiz, visitó la zona el 18 de junio y se reunió con los
afectados para escuchar sus inquietudes y buscar soluciones.
Durante su visita, Ruiz solicitó al Distrito la implementación
de un paquete de alivios económicos para los comerciantes.
"Necesitamos un paquete de alivios económicos para el comercio
de Usaquén, un paquete que traiga soluciones a la movilidad con
un plan de choque sobre los diferentes frentes de obra, y
necesitamos que las diferentes secretarías se coordinen para
mejorar el ritmo de los trabajos y acelerar, por ejemplo, los
traslados de redes de servicios públicos", manifestó el
Contralor.
María Isabel Ruiz, una
comerciante local, expresó su frustración ante la situación.
"Las
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personas ya no caminan por
acá, no entran a mi local, ha sido muy difícil moverse con las
ventas, además que esto viene desde pandemia y no ha mejorado",
explicó. Añadió que los clientes enfrentan peligros debido a los
pasos peatonales llenos de huecos, lo que desincentiva aún más
la visita a los comercios.
Las obras, que comenzaron hace más de tres años, inicialmente
estaban programadas para finalizar en noviembre de 2021. Sin
embargo, problemas con los diseños y hallazgos arqueológicos han
retrasado significativamente su ejecución. Según la Contraloría,
el Distrito ha invertido alrededor de $43 mil millones en el
proyecto. A pesar de esta inversión, el avance ha sido lento,
con un progreso de solo el 13.5% a la fecha, comparado con el 5%
al inicio de la administración del alcalde Carlos Fernando
Galán.
El Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) ha habilitado un
segmento entre la calle 119b y la calle 120 sobre la carrera 6,
permitiendo la circulación de peatones y vehículos, y dando
acceso libre a los establecimientos comerciales en esa área. Sin
embargo, esto no ha sido suficiente para compensar las pérdidas
y los riesgos a los que se enfrentan diariamente comerciantes y
transeúntes. Los pasos peatonales improvisados con estibas y
tablas de madera han causado accidentes, aumentando la urgencia
de soluciones definitivas.
El Contralor Ruiz aseguró que el Distrito se comprometió a
entregar el proyecto en noviembre del próximo año, y la
Contraloría mantendrá un seguimiento permanente para garantizar
el cumplimiento de esta nueva fecha. La situación en Usaquén
destaca la necesidad de una mejor coordinación y planificación
en proyectos de infraestructura que afectan directamente la vida
económica y social de los habitantes.
La culminación de estas obras no solo beneficiará a los
comerciantes, sino que también mejorará la calidad de vida en el
centro histórico de Usaquén, promoviendo el desarrollo económico
y turístico de la zona.
Aumento de
hurtos de vehículos en Bogotá bajo la modalidad de halado

El barrio Río Negro, en la
localidad de Barrios Unidos, se ha convertido en un foco de
preocupación debido al incremento en los casos de hurto de
vehículos bajo la modalidad de halado. Luz Marina, una residente
de 56 años, es una de las víctimas recientes de este tipo de
robo. Su experiencia ilustra la creciente inseguridad que afecta
a los propietarios de automotores en Bogotá.
La noche del incidente, Luz Marina dejó su carro frente a su
garaje. Poco después, tres hombres lograron robar el vehículo
halándolo, una técnica que ha ganado notoriedad en la ciudad.
Este caso es uno de los 843 hurtos con llave maestra registrados
este año, en un contexto donde se han presentado 1664 robos de
automotores, incluidos 446 con armas de fuego y 322 sin armas.
La respuesta de las autoridades ha sido un punto crítico. Según
Luz Marina, a pesar de denunciar el robo inmediatamente, la
acción de los policías fue insuficiente. "Cuando supe que me
habían robado mi carro, paré un taxi y recorrí todo el sector.
Lo denuncié ante los policías, pero ellos se quedaron chateando
en el celular y no hicieron nada", relató. Esta falta de acción
efectiva resalta las fallas en la respuesta inmediata ante estos
delitos.
La situación de Luz Marina no es aislada. En la localidad de
Bosa, el 15 de junio, se reportó un caso similar en el barrio
Santa Fe, donde tres personas fueron captadas por cámaras de
seguridad mientras halaban un vehículo. Este modus operandi
parece ser cada vez más común, lo que aumenta la sensación de
inseguridad entre los residentes de Bogotá.
Las cifras de la Secretaría de Seguridad y la Policía
Metropolitana indican que los hurtos de vehículos ocurren con
mayor frecuencia los miércoles, jueves y viernes por la noche.
Las localidades más afectadas en 2024 son Chapinero, Barrios
Unidos, Usme, Puente Aranda y Los Mártires. La concejal Diana
Diago ha sido una voz crítica en este tema, destacando la falta
de una política de seguridad efectiva contra el crimen. "La
ciudadanía tiene miedo de salir a las calles y hasta de dejar
sus vehículos frente a sus casas", afirmó Diago.
Diago ha solicitado formalmente al Secretario de Seguridad,
César Restrepo, y al Comandante de la Policía Metropolitana de
Bogotá, General José Daniel Gualdrón, que se implementen
estrategias de seguridad más contundentes. Entre sus peticiones
está el fortalecimiento del pie de fuerza en las localidades más
afectadas y la creación de frentes de seguridad efectivos en
toda la ciudad. Estas medidas son parte de un plan más amplio de
desarrollo que busca abordar de manera integral la seguridad en
Bogotá.
La concejal también ha instado a que se presente ante el Cabildo
Distrital una política de seguridad medible, que permita un
seguimiento y evaluación constante de las estrategias contra el
crimen. La situación actual refleja una falta de coordinación y
acción efectiva por parte de las autoridades, lo que deja a los
ciudadanos en una posición vulnerable.
La seguridad en Bogotá requiere una respuesta urgente y
coordinada. Los robos de vehículos no solo representan una
pérdida económica significativa para las víctimas, sino que
también contribuyen a una creciente sensación de inseguridad.
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Racionamiento de
agua en Bogotá: Impacto y adaptaciones

En Bogotá, cada nueve días, los
habitantes enfrentan una jornada sin agua corriente, una medida
necesaria para contrarrestar los efectos de una prolongada sequía y
restaurar los niveles críticos de los embalses. Esta situación ha
alterado significativamente la vida diaria de los residentes y negocios,
desde restaurantes y peluquerías hasta taxistas, que se han visto
obligados a adaptarse a esta nueva realidad.
Desde abril, las autoridades de
Bogotá han implementado un racionamiento de agua que afecta a la ciudad
de más de siete millones de habitantes. La capital ha sido dividida en
nueve zonas, y cada día una de ellas enfrenta una interrupción del
suministro de agua durante 24 horas, comenzando a las 8 de la mañana. El
objetivo es que el sistema Chingaza, que incluye el embalse de Chuza y
provee la mayor parte del agua a la ciudad, alcance al menos el 70% de
su capacidad total en octubre. Actualmente, el embalse está justo por
encima del 40%, una mejora notable desde el menos del 15% cuando comenzó
el racionamiento.
En el distrito montañoso de Macarena, conocido por sus restaurantes,
galerías de arte y librerías, David Carima, encargado del restaurante
Casa Frida, ha tenido que almacenar agua en jarras para lavar utensilios
y proporcionar cubos a los clientes para el uso del baño. Similarmente,
en La Candelaria, la estilista Miriam Villan ha ajustado su oferta de
servicios en el salón de belleza, limitándose a secados y otros
servicios que no requieren agua. A pesar de una menor afluencia de
clientes en los días de racionamiento, el negocio se recupera el resto
de la semana.
Para
Adriana Rico, una conductora de taxi, la crisis del agua ha significado
dejar de llevar su vehículo al lavado de autos, optando por limpiarlo
con un balde y un paño. Esta nueva rutina, según ella, es una pequeña
contribución para ayudar a ahorrar agua.
La Empresa de Acueducto y
Alcantarillado de Bogotá (EAAB), dirigida por Natasha Avendaño, ha
lanzado campañas en la radio y redes sociales instando a los ciudadanos
a reducir su consumo de agua. Entre las recomendaciones, se pide tomar
duchas de tres minutos o menos, usar la lavadora solo con carga completa
y cerrar el grifo mientras se cepillan los dientes. “Cada gota cuenta”,
es el constante recordatorio a la ciudadanía.
A medida que el fenómeno de El Niño disminuye, las lluvias han comenzado
a regresar, ayudando a restaurar parcialmente los niveles de los
embalses. Sin embargo, reducir el consumo de agua a un promedio de 15
metros cúbicos por segundo sigue siendo un desafío, especialmente porque
muchos edificios en la ciudad cuentan con tanques de agua que se
recargan una vez se restablece el suministro.
Ubicada a 2.600 metros sobre el nivel del mar, Bogotá depende de los
páramos, ecosistemas de alta montaña que absorben y filtran el agua. No
obstante, la deforestación en las selvas amazónicas y de la Orinoquía ha
reducido la formación de nubes que alimentan estos páramos. Para
contrarrestar esto, EAAB ha aumentado la capacidad de la planta de
tratamiento del sistema Tibitoc, que trata aguas contaminadas del río
Bogotá.
Organizaciones como Conservación Internacional han implementado
proyectos piloto que pagan a los agricultores para conservar sus tierras
mediante el desarrollo de estanques y la plantación de árboles. Fabio
Arjona, director de la filial en Colombia, destaca la necesidad de que
Bogotá adopte enfoques similares para proteger la cuenca del río.
El alcalde Carlos Fernando Galán ve la crisis del agua como una
oportunidad para unificar esfuerzos con el presidente Gustavo Petro en
la lucha contra el cambio climático. En colaboración con el Banco
Mundial, se están explorando lecciones aprendidas de otras
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