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Bares clandestinos en Bogotá se ocultan haciéndose pasar por
sedes sindicales

En Bogotá, numerosos negocios nocturnos han encontrado una
manera ingeniosa de operar ilegalmente bajo la apariencia de
sedes sindicales. Aprovechando los beneficios y protecciones que
la ley otorga a locales relacionados con labores sindicales,
estos establecimientos se escudan en esta fachada para eludir a
las autoridades y llevar a cabo actividades ilícitas como la
explotación sexual, la venta y consumo de licor adulterado y la
venta y consumo de estupefacientes.
Un reciente informe de la Policía Metropolitana de Bogotá (MEBOG)
reveló que en 2023 se detectaron 108 bares clandestinos operando
bajo la apariencia de sindicatos, de los cuales 96 siguen
activos. Esta situación ha generado serias preocupaciones de
seguridad y convivencia en la capital.
Los sindicatos, que son asociaciones de trabajadores dedicadas a
defender y promover los intereses de sus miembros, tienen sedes
bajo la vigilancia del Ministerio de Trabajo. Aunque la ley
prohíbe actividades comerciales en estas sedes, la falta de
inspección y control ha permitido que estos lugares funcionen
sin restricciones, operando sin horarios establecidos y sin
regulaciones, lo que facilita las actividades ilícitas.
Las localidades más afectadas por estos bares ilegales son
Ciudad Bolívar, Antonio Nariño, Chapinero, Mártires y
Teusaquillo. Los residentes de estas áreas han reportado
problemas constantes debido al ruido, el consumo de alcohol y
drogas, y la prostitución, afectando gravemente la calidad de
vida en estos barrios.
El Ministerio de Trabajo y Seguridad Social puede imponer multas
a los sindicatos que utilizan su figura de manera fraudulenta,
con sanciones que van desde 1 hasta 50 veces el salario mínimo
mensual más alto vigente. Si las violaciones persisten, el
Ministerio puede solicitar la disolución del sindicato y la
cancelación de su inscripción en el registro sindical.
Las autoridades locales, en colaboración con el Gobierno
Nacional, están desarrollando estrategias para promover el
cierre de estos establecimientos ilegales y asegurar el
cumplimiento de la ley. La cooperación entre la comunidad y las
autoridades es crucial para enfrentar y resolver esta
problemática que afecta la seguridad y convivencia en Bogotá.
El concejal Julián Uscátegui denunció esta situación y llamó a
la Alcaldía Mayor de Bogotá a trabajar junto con el Gobierno
Nacional para cerrar estos establecimientos. "Es crucial trazar
una hoja de ruta que permita promover el cierre de estos lugares
y asegurar la calidad de vida de los bogotanos", señaló
Uscátegui. También resaltó la incomodidad de los residentes que
viven cerca de estos establecimientos: "Es totalmente
impresentable que barrios residenciales deban padecer el
funcionamiento ilegal de rumbeaderos y las autoridades no puedan
hacer nada. No es calidad de vida vivir entre ruido, alcohol,
drogas y prostitución".
La denuncia y la invitación a la colaboración interinstitucional
son pasos importantes hacia la solución de esta problemática. No
obstante, la implementación efectiva de medidas y la vigilancia
constante serán esenciales para erradicar la operación de estos
bares clandestinos y restablecer la tranquilidad en las zonas
afectadas.
Cárcel
para responsables de homicidio de policía en un atraco al sur de
Bogotá

La Fiscalía General de la Nación presentó ante un juez de
control de garantías a Irben Adrián Romero Piñago y Octavio
Obrehayan Rodríguez Esquivel, como presuntos responsables del
homicidio del patrullero Heiner Yoel Loaiza Colo, ocurrido el
pasado 6 de julio en la localidad de Ciudad Bolívar, al sur de
Bogotá.
El material de prueba indica que varias unidades de la Policía
respondieron a un llamado de un comerciante sobre un hurto en
las inmediaciones del Portal Sur de TransMilenio. Al llegar al
lugar, los uniformados fueron recibidos a disparos por cuatro
hombres. Varios proyectiles impactaron al patrullero Loaiza Colo,
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quien fue trasladado de urgencias a un centro
asistencial, donde falleció horas después.
En medio de la reacción de los funcionarios, uno
de los presuntos asaltantes resultó herido y otro fue capturado
en flagrancia. Además, se incautó un arma de fuego en el lugar.
Una fiscal de la Seccional Bogotá imputó a los detenidos los
delitos de homicidio, fabricación, tráfico, porte o tenencia de
armas de fuego, accesorios, partes o municiones, hurto
calificado y violencia contra servidor público, todas las
conductas agravadas.
Aunque los cargos no fueron aceptados por los procesados,
deberán cumplir medida de aseguramiento en un centro carcelario
mientras continúa el proceso judicial. Esta acción reafirma el
compromiso de la Fiscalía y la Policía para combatir la
criminalidad y garantizar la seguridad en la ciudad.
Contraloría alerta sobre
posibles irregularidades en el metro de Bogotá

El Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) respondió a los
hallazgos de las auditorías realizadas por la Contraloría
General de la República y la Contraloría Distrital, que
señalaban posibles irregularidades en la primera línea del metro
de Bogotá. Según la entidad, los contratos en cuestión fueron
estructurados y adjudicados en administraciones anteriores, y
aseguran que estos hallazgos no afectan el desarrollo de las
obras actuales.
En una publicación, el IDU afirmó que la administración actual
está tomando medidas frente a reprogramaciones y prórrogas
necesarias para concluir los proyectos de movilidad en la
ciudad. Además, destacó que se están estructurando las acciones
correspondientes para atender las observaciones de las
auditorías y dar solución a las mismas.
"El hallazgo no afecta el desarrollo de las obras", subrayó el
IDU, añadiendo que están trabajando
día y noche para nivelar los retrasos y entregar los proyectos
según lo previsto por el alcalde Carlos Fernando Galán. El
director del IDU, Orlando Molano, especificó que, aunque las
troncales de Transmilenio por la 68 y la Cali presentan retrasos
contractuales del 11%, se están tomando todas las medidas
necesarias para resolver estos problemas.
La situación expuesta por las auditorías indica que las
supuestas irregularidades fueron heredadas de gobiernos
anteriores. La administración actual se centra en resolver estos
problemas para no afectar más el cronograma de las obras. Según
el IDU, las auditorías muestran la necesidad de implementar
medidas correctivas que actualmente están siendo evaluadas.
“La Contraloría General y la Contraloría Distrital hicieron unas
auditorías sobre los contratos estructurados y firmados en
administraciones anteriores, por ejemplo: las troncales de la
Transmilenio por la 68, la Cali. Es muy importante resaltar que
esta auditoría corresponde a contratos de administraciones
anteriores, y nosotros desde esta administración, la
administración del alcalde Carlos Fernando Galán estamos tomando
todas las medidas necesarias, para darle solución a estos
temas”, declaró Molano.
Este caso subraya la importancia de una gestión transparente y
efectiva de los recursos públicos en proyectos de gran
envergadura como la construcción de la primera línea del metro,
crucial para la movilidad de Bogotá. El IDU reiteró que ha
tomado “las acciones necesarias frente a reprogramaciones y
prórrogas” para asegurar la culminación de las obras, y que se
están siguiendo todos los procedimientos estipulados para
resolver cualquier tipo de observación presentada.
El informe de la Contraloría General de la República reveló
múltiples irregularidades fiscales y administrativas en la
primera línea del metro de Bogotá, detectando 22 hallazgos en
las troncales y obras complementarias. De estos, 14 podrían
derivar en consecuencias disciplinarias y una implicación fiscal
de $18,179 millones. Las irregularidades fiscales están
asociadas a la falta de deducción de tres estampillas
distritales en los pagos realizados por Transmilenio a los
contratistas.
Transmilenio, encargado de la gestión del transporte masivo en
Bogotá, está bajo escrutinio por esta omisión, que podría
acarrear consecuencias fiscales y disciplinarias relevantes. Las
estampillas no deducidas en las órdenes de pago aprobadas por el
IDU y realizadas por Transmilenio durante la ejecución de los
contratos de obra corresponden a la Universidad Distrital
Francisco José de Caldas, el bienestar del adulto mayor y
Procultura.
Se espera que las autoridades pertinentes tomen las medidas
necesarias para corregir estas irregularidades y asegurar el
cumplimiento de las obligaciones fiscales y administrativas en
los proyectos de infraestructura de la ciudad.
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Personería de Bogotá solicita acciones
urgentes por hacinamiento en centros carcelarios

El alarmante hacinamiento en las estaciones de Policía y Unidades de
Reacción Inmediata (URI) de Bogotá ha alcanzado un 167,4%, según las
últimas cifras reveladas. Actualmente, estos centros albergan a 3.281
personas privadas de la libertad, a pesar de que su capacidad máxima es
de solo 1.227. Este incremento es notable si se compara con marzo de
este año, cuando el hacinamiento era del 150,29%.
La sobreocupación en cifras
Las estaciones de Policía y las URI, que están diseñadas para
detenciones temporales de unas pocas horas y un máximo de 36 horas,
respectivamente, están sobrepasadas en su capacidad. Según la Personería
de Bogotá, con corte al 8 de julio, las estaciones de Policía presentan
una sobreocupación del 212%. La estación de Bosa, por ejemplo, alberga a
253 personas cuando su capacidad es para 35, lo que representa un
hacinamiento del 623%.
Otras estaciones también enfrentan cifras críticas: Kennedy con un
hacinamiento del 558% (395 personas en un espacio para 60), Usaquén con
un 490% (59 personas en un espacio para 10), entre otras. Estaciones
como San Cristóbal, Ciudad Bolívar, Terminal, Rafael Uribe Uribe y
Candelaria también registran altos niveles de sobreocupación.
En cuanto a las URI, reportan una sobreocupación del 64%. De las
personas privadas de la libertad en estos centros, 536 son extranjeras y
75 ya tienen sentencias condenatorias. Además, el Ministerio Público
Distrital ha identificado a 588 personas condenadas que aún permanecen
en estas instalaciones, algunas desde hace casi cuatro años, a pesar de
que deberían estar en centros penitenciarios. Asimismo, hay 43 personas
con detención domiciliaria en estos centros.
Llamado a la acción
Ante esta crisis, el Personero de Bogotá, Andrés Castro Franco, ha hecho
un llamado urgente para tomar acciones inmediatas que resuelvan el
problema de hacinamiento en estos centros de detención transitorios.
Este llamado subraya la necesidad de proteger los derechos humanos de
las personas privadas de la libertad.
En respuesta, la Personería de Bogotá ha llevado a cabo jornadas de
asistencia y orientación jurídica en varias estaciones de Policía, con
el objetivo de evaluar y materializar mecanismos de protección de los
derechos de estas personas, como acciones de tutela y derechos de
petición.
La entidad ha destacado la importancia de garantizar el estado adecuado
de los servicios básicos dentro de estos centros, incluyendo la
alimentación, la atención médica y el acceso a la justicia. La
Personería se ha comprometido a continuar realizando estas jornadas
periódicamente para asegurar un trato digno a las personas privadas de
la libertad.
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