Bogotá, Colombia -Edición: 666

 Fecha: Viernes 12-07-2024

 

 

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TECNOLOGÍA-CIENCIA

 

 

 

El ‘eslabón perdido’ de los agujeros negros podría estar en este punto brillante de nuestro cielo nocturno

 

 

 

 

estrellas veloces que indican la presencia de agujeros negros de masa media. Ante los resultados positivos, los científicos invitan a realizar registros similares de estrellas en otros cúmulos alrededor de la Vía Láctea. Un candidato prometedor para detectar otro agujero negro de masa media es el cúmulo M54, situado en la constelación de Sagitario, a 50 mil años luz de distancia.

 

¿Por qué Omega Centauri es especial?

La naturaleza del agujero negro dentro de Omega Centauri tiene importantes implicaciones sobre su origen. Es posible que este cúmulo globular sea en realidad una galaxia enana que ha perdido todas sus estrellas exteriores debido a su interacción con la Vía Láctea. Características como su rotación más rápida que la media, su forma aplanada y las diferentes edades de sus estrellas respaldan esta interpretación.

 

El equipo del Instituto Max Planck continuará investigando el cúmulo globular y sus agujeros negros de masa media. Sus próximos estudios utilizarán el Telescopio Espacial James Webb, que representa un avance tecnológico considerable en comparación con el Hubble. Con esta nueva herramienta, esperan obtener datos aún más precisos que podrían confirmar definitivamente la existencia de agujeros negros de masa media y proporcionar una comprensión más profunda de su formación y evolución en el universo.

 

 

Este descubrimiento es un paso significativo hacia la resolución de uno de los grandes misterios de la astronomía moderna: la existencia de agujeros negros de masa media. A medida que los científicos continúan explorando el cosmos con tecnologías avanzadas, se espera que se revelen más secretos sobre estos objetos celestes y su papel en la estructura y evolución del universo.

 

Un reciente avance en la investigación astrofísica del Instituto Max Planck en Alemania ha proporcionado nuevas pruebas sobre la existencia del primer agujero negro de una categoría inédita. Los datos sugieren que el cúmulo globular Omega Centauri, situado a solo 17 mil años luz de distancia y visible a simple vista, alberga un agujero negro de masa media. Estos agujeros negros, a menudo denominados el ‘eslabón perdido’ de los agujeros negros, son una categoría intermedia entre los agujeros negros supermasivos y los agujeros negros estelares.

 

 

Los agujeros negros más conocidos son los supermasivos, que poseen masas de cientos de miles o incluso millones de veces la del Sol. En el otro extremo del espectro se encuentran los agujeros negros estelares, cuya masa mínima es al menos tres veces la del Sol, y el más grande registrado en esta categoría tiene una masa de 80.3 veces la del Sol. Hasta ahora, la astronomía ha detectado principalmente estos dos extremos del espectro de masas de los agujeros negros, dejando un vacío en el rango intermedio. Según la teoría de la Relatividad General, no hay razón para que no existan agujeros negros de tamaño medio, cuya masa varía entre 100 y cientos de miles de masas solares. La ausencia de estos agujeros negros medianos en los registros astronómicos ha sido un enigma.

La NASA ha identificado varios candidatos a agujeros negros de masa media en el firmamento, pero su lejanía ha dificultado su confirmación. La nueva evidencia apunta a que uno de los objetos más brillantes en el cielo podría contener el primer agujero negro de masa media confirmado.

 

El agujero negro de masa media siempre estuvo ahí

Omega Centauri, también conocido como NGC 5139, es el cúmulo globular más

 

 

grande y observable a simple vista. Este cúmulo, visible desde el hemisferio sur en la constelación de Centaurus, contiene varios millones de estrellas muy cercanas entre sí, lo que hace que el cúmulo parezca un único objeto superluminoso en el firmamento. En 2008, la Agencia Espacial Europea (ESA) confirmó la presencia de un agujero negro dentro de este agrupamiento anómalo. Desde entonces, se ha especulado que podría tratarse del anhelado agujero negro de masa media.

 

Casi 15 años después, el misterio parece estar más cerca de resolverse. Los científicos Nadine Neumayer y Anil Seth analizaron siete estrellas que se movían a gran velocidad dentro del cúmulo. Los astrofísicos determinaron que estas estrellas se desplazaban demasiado rápido en relación con un agujero negro pequeño. “Solo a partir de las velocidades podemos inferir un límite inferior firme para la masa del agujero negro, aproximadamente 8,200 masas solares, lo que lo convierte en un buen candidato para un agujero negro de masa intermedia en el universo local”, afirmaron en su investigación publicada en la revista Nature.

 

Para medir la velocidad de estas estrellas, fue necesario construir un catálogo de imágenes que documentara el movimiento interno de Omega Centauri. Los investigadores utilizaron 500 fotografías del Telescopio Espacial Hubble capturadas durante las últimas dos décadas. Este método resultó efectivo para identificar las 

 

 

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