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EDITORIAL
La historia
Al decir de algunas voces de
la humanidad, la humanidad aún está en la prehistoria de la
guerra de la civilización contra la barbarie, porque la
verdadera historia empezará el día en que la humanidad sea una
asociación de la inteligencia humana planetaria que creó la
inteligencia artificial con mentalidad creativa e innovadora
para emprender el viaje interestelar de los terrícolas por el
universo.
En verdad, la humanidad alcanzará realmente la creación de todas
las ideas, incluso las fantásticas implícitas en la poesía, la
literatura y la ciencia ficción. Lo hará en la medida en que
desarrolle tecnología aplicada a la biología y comprenda el
árbol de la vida descifrando el código genético del genoma
humano, y adquiera los genes que puedan adaptar el cuerpo a las
fuerzas y leyes físicas, para que los pasajeros galácticos
puedan viajar confortablemente en la expediciones que la
impulsen, como ha sido su pasión a la aventura de la conquista y
colonización de otros mundos.
La gran conquista y colonización de la humanidad al infinito
espacio requiere de la construcción de los acueductos y
alcantarillados inter planetarios, porque hay que organizar el
espacio-tiempo alrededor del agua y de los desechos humanos.
La cosa política es como de tira cómica, y es que así es la
realidad en su totalidad, ya que el dualismo de buenos contra
malos esta en su apogeo porque existen malos, muy malos con los
malos y con los buenos, y los hay buenos muy malos con los malos.
De ello se han encargado los políticos que hacen de la política
un atentado siniestro contra las personas desde la civilizada
barbarie que agencia el capitalismo.
Lo malo del asunto público presente es que la barbarie rige bajo
los principios de tierra arrasada, acompañada de genocidios,
porque desde siempre se ha sabido que bárbaros y civilizados
terminan ejecutando acciones similares a las que el mundo y sus
demonios llaman terrorismo.
Los agentes de poder ejercen el terrorismo de manera velada en
la mayor parte del mundo y explícitamente, en regiones en que
las multitudes se encuentran en desigualdad de condiciones para
poder defenderse. De igual forma en todos los lugares de la
tierra la amenaza permanente del terrorismo está instalada como
una guillotina sobre la cabeza de los pueblos.
En Colombia, la gran revolución, sin lugar a dudas es la del
cerebro y el mito del yo. La consecuencia derivada en su
capacidad de generar el desarrollo asociativo de los cerebros
humanos para constituir la sociedad del conocimiento, o mejor,
el sentir-pensar en la conectividad de los cerebros en red para
vivir el buen vivir en paz que rompa las cadenas de la
prehistoria de la guerra que el capitalismo promueve en su
impulso de aniquilación a favor de la acumulación de bienes y
servicios de unas pocas familias codiciosas.
La reconciliación de capitalistas acumuladores y de comunistas
distribuidores es una síntesis que la historia económica
resolverá pronto en razón a que se debe detener la barbarie
humana. El detente a la guerra. La pronunciación masiva de la
cadena productiva afectiva humana planetaria de las gentes del
común, del estado llano que defiende y protege su reexistencia
en la reevolución. La revolución continua de la evolución
llegará hasta encontrar los gusanos del tiempo y abrir portales
para indagar y encontrar la respuesta a qué es a lo que ha
venido la plaga humana: al universo en donde todo está por
hacerse, pero con el agravante de la barbarie humana que teme al
terror de poder vivir en paz.
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Estamos viviendo
el comienzo de una nueva era

Por: Zahur
Klemath Zapata
zapatazahurk@gmail.com
A partir de 1760 se inicia una
era de transformación en el quehacer de los seres humanos a
través de los nuevos oficios que se van estableciendo por los
avances tecnológicos que se desarrollaban.
El ser humano comienza a cambiar su actitud intelectual y
comprende que los límites entre él y la naturaleza sólo
cambiarán si él como ser humano decide transformar lo que está a
su alrededor.
Su capacidad de raciocinio ya no será igual y sus límites no
existen. Será su esfuerzo individual el que hará la
transformación de esta nueva era que apenas comienza. Por eso
hemos visto que en estos dos siglos y medio la humanidad
progresa en conocimiento, tecnología, y en todo lo que atañe a
habilidades físicas y mentales. Lo que nunca había sucedido en
el pasado.
Nuestro intelecto ya no es el mismo, hemos evolucionado y
estamos mutando a otra forma de vida que no tendrá que ver con
el pasado. Nuestra realidad no es igual que la de nuestros
ancestros. Ellos dependían de otros seres que se preciaban de
ser los señores del poder y dueños de la tierra.
Todo esto ha cambiado y hoy nos vemos obligados a aprender
nuevos oficios para poder sobrevivir y actuar frente a los
oficios que ofrecen quienes los poseen. Este avance en el
proceso del conocimiento se va estimulando a través de los
descubrimientos científicos, tecnológicos y la liberación del
hombre de los conceptos religioso-políticos que la clase
dominante imponía a la sociedad.
Esta nueva era que comenzó a
fraguarse hace dos siglos y medio, ha logrado cambios tan
sustanciales que el mismo planeta se ve afectado. En 2013
publiqué una nota después de analizar el crecimiento de la
población y encontré que habría una brecha dentro de esta
evolución y que iba a cambiar drásticamente la evolución del
planeta.
A partir del 2013 el planeta comenzaría a perder población del
1% anual y paulatinamente íbamos a encontrarnos que ya no sería
posible frenar ese decrecimiento. Hoy en día ya se puede
comprobar lo que escribí hace tantos años.
El decrecimiento de la población no será un problema, el
problema radica en quienes manejan y manipulan la información y
los gobiernos. Ellos vienen ocultando los reales avances que el
ser humano está haciendo.
Hoy hay mayores capitales esparcidos en el mundo que quienes los
tienen no saben qué hacer con ellos y los están repartiendo a
través de fundaciones y esto no va a solucionar el problema de
lo que realmente está pasando.
Hemos pasado por revoluciones hechas por personajes que se
creían mesías o salvadores de la humanidad, simplemente han sido
pequeños guerreros del pasado pensando que iban a fundar un
nuevo paraíso y solo lograr enturbiar el panorama como todos los
guerreros que ha tenido la historia universal.
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QUÉ LEE GARDEAZÁBAL

Por: Gustavo Álvarez Gardeazábal
Reseña del libro “Cien años de
Civismo”
de Oscar Gerardo Ramos
Editado por Kappa
Audio:
https://www.youtube.com/watch?v=8qo25ea3gLo
Oscar Gerardo Ramos fue el intelectual más influyente de la
última mitad del siglo veinte en el Valle del Cauca. Desde la
decanatura de la Facultad de Filosofía, Letras e Historia, ahora
descuartizada por el neoliberalismo, sentó cátedra, forjó un
grupo de escritores y pensadores que todavía seguimos dando
guerra, pero en especial apuntaló la historia de Cali, su amada
ciudad y del valle geográfico del Rio Cauca, donde se sintió
seguir siendo un hijodalgo de sus antepasados.
En ocasión de los cien años que iba a cumplir la
Sociedad de Mejoras Públicas de Cali, Oscar Gerardo, previo a
morir en 2010, dejó escrita, muy a su manera, casi que como un
fichero antiguo de biblioteca antes de que llegara la
digitalización, la historia de los 100 años de esa institución,
que ya se pierde en el olvido pero que resultó fundamental para
desarrollar el salto del marginado poblado caleño a la ruidosa
ciudad en que ha terminado convertida.
Ya nadie le pregunta a la SMP lo que se debe
hacer para el Plan de Desarrollo o para el POT. Ya pertenecer a
ella no honra a los ilustres ciudadanos, pero eso no quita que
durante 100 años, casi todo el siglo XX, la Sociedad de Mejoras
Públicas fue su brújula y su guardián.
Oscar Gerardo lo logra con este bellísimo libro
editado por Kappa. Sus fichas memoriológicas arman el
rompecabezas para entender por donde llevaron a Cali, con
aciertos olvidados y errores garrafales sepultados en la memoria
pero, curiosamente, siempre tumbando edificios coloniales como
si fuera la constante del progreso.
Es un libro para resumir 100 años de historia de una ciudad
desbocada y para entender la estructuración de su clase, lenta
pero despiadada, de su clase dominante.
Es el desfile, por tandas, de los mismos apellidos burgueses de
siempre. Pero es también la fotografía ampliada del cambio de
los dueños del poder, desde los latifundistas que venían
dominantes desde el siglo 19 hasta los comerciantes inmigrantes
que van salpicando el ámbito de nuevas sapiencias y novedosas
industrias, al tiempo que la Sociedad de Mejoras Públicas va
extinguiendo su presencia hasta convertirse en la respetadísima
reliquia simbólica que es hoy.
Un libro que solo podía escribirlo a una mente
tan luminosa y tan didáctica como lo fue Oscar Gerardo Ramos
El Porce, julio 21 del 2024
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