|
¿VICKY DÁVILA CANDIDATA?

Por: Álvaro Ramírez Gonzalez
alragonz@yahoo.es
Para nadie
es un secreto que Vicky Dávila es hoy una de las periodistas más
destacadas en Colombia.
Además su posición inclaudicable de enfrentar cada día y cada minuto a
Gustavo Petro, le ha dado un primer lugar en el medio.
Pocos lo han enfrentado con tanto valor, y minuto a minuto, en una
marcación hombre a hombre, como Vicky Dávila.
Su posición
como directora de la Revista Semana, en paralelo con la reactivación que
el grupo Gilinsky, le ha dado a ese medio, la han catapultado todavía
más.
Hasta el punto que ya suena como posible candidata presidencial.
No sé de quién fue esa idea, pero no está tan equivocado.
La presencia de alguien que no viene de la política en esa candidatura,
crea una gran expectativa en el electorado colombiano.
Siempre los candidatos y presidentes del país, han salido desde la fauna
política.
Pero no siempre tiene que ser así.
Los requisitos para ser presidente son, haber nacido en Colombia y ser
mayor de 40 años.
Y Vicky los cumple a cabalidad.
Parece que el grupo Gilinsky se va a echar al hombro esa candidatura con
todo lo que ella conlleva.
En primer lugar, la Revista Semana, después de una caída dramática en
manos de Alfonso Lopez, que le vendió el alma a Juan Manuel Santos, ha
vivido en manos de los Gilinsky, un proceso de recuperación en
circulación y economía brutal.
Hoy tiene más de 13 millones de lectores, y eso es muy importante para
el trámite de esa candidatura.
Vicky acaba de iniciar una gira por 30 ciudades del país y es esa
candidatura sin duda la que motiva este desplazamiento.
|
|
Pero no podemos olvidar que la política se hace con políticos.
Solo Rodolfo Hernández, con su poderosa chequera y su vigorosa
personalidad, sacó 10.5 millones de votos sin políticos a su lado.
Pero de haber sido elegido presidente, le hubiera resultado imposible
manejar un país sin el congreso y todos los políticos que hay dentro.
La gira de Vicky, genera una gran expectativa y enriquece sin duda el
debate.
Compite con personas como María Fernanda Cabal, que tiene solidez
intelectual, transparencia en su vida y trayectoria de empresaria y
política.
Y que también ha enfrentado a Petro, sin pausa, y con argumentos sólidos
que destruyen las chifladuras del gobierno.
Pero a no dudarlo, la presencia de Vicky ya como candidata dará mucho de
qué hablar.
Y no demorarán en salir sus contradictores.
Pero una persona joven y con la fortaleza de carácter y el valor civil
de Vicky Dávila, sin duda va a enriquecer el debate.
No hay todavía a su lado ningún partido político, porque a todos les
gusta que su candidato salga de su cantera.
Pero en política no hay nada escrito y esta gira que pronto arranca, le
va a mostrar a Colombia, si Vicky será una candidata de primera línea, o
apenas flor de un día.
Y no se puede descartar tampoco, que viendo una popularidad creciente en
esa figura femenina, uno o varios partidos se apunten a apoyarla.
¡Bienvenida a esa candidatura Vicky!
La Triste Realidad de Ser
Viejo o de Ser Demasiado Joven

Jose Gabriel Barrera
Rojas
jgbrelimparcialpereira@gmail.com
En una sociedad que parece valorar la juventud y la inmediatez por encima de
todo, es desconcertante cómo, a nivel laboral, ser demasiado joven o demasiado
viejo se convierte en un obstáculo insalvable.
|
|
Vivimos en un mundo donde a las personas de 40 o 50 años se les etiqueta como
"viejas" para el mercado laboral, y donde llegar a los 60 parece ser sinónimo de
invisibilidad. Esta situación no es exclusiva del llamado Tercer Mundo; en
países como España y en cualquier rincón del planeta, se repite este drama
humano.
Es irónico que, en esta misma sociedad que te margina por la edad, también se te
considere "demasiado joven" para pensionarte a los 60 años, a pesar de haber
dedicado décadas de tu vida al trabajo. Es como si la experiencia acumulada a lo
largo de los años no tuviera ningún valor, y tu vida laboral se redujera a un
simple número, irrelevante y descartable. Esta realidad es aún más cruda en
países en vías de desarrollo como Colombia, donde el desarrollo parece avanzar a
paso de tortuga.
Por otro lado, los jóvenes que se gradúan de la universidad enfrentan su propio
calvario. Llegan al mercado laboral llenos de ilusión, solo para encontrarse con
que la falta de experiencia es el primer gran obstáculo. Sin embargo, ¿cómo se
supone que obtengan esa experiencia si nadie les da una oportunidad? Cuando
logran conseguir un trabajo, a menudo se ven atrapados en un ciclo de
explotación legal, con cargas laborales excesivas y salarios que apenas les
permiten subsistir. Las reformas pensionales, en lugar de protegerlos, parecen
alejar aún más la posibilidad de una jubilación digna, perpetuando un sistema
que se siente más como una trampa que como una red de seguridad.
Es difícil saber qué es peor: ser un adulto mayor que, a pesar de su
experiencia, es rechazado por el mercado laboral, o ser un joven que lucha por
encontrar su lugar en un mundo que parece diseñado para aprovecharse de su
inexperiencia. Ambos extremos reflejan una sociedad que ha perdido de vista el
valor de ser capaz de pensar. de sus miembros, que en su afán de progreso ha
dejado atrás a quienes, por un motivo u otro, no encajan en su molde estrecho y
excluyente.
En lugar de mejorar, seguimos en un círculo vicioso que margina a los más
vulnerables, ya sea por su edad o por su falta de experiencia. La sociedad
moderna, en su obsesión por la eficiencia y la productividad, ha olvidado que el
verdadero desarrollo no se mide solo en términos económicos, sino en cómo
tratamos a nuestros mayores y a nuestros jóvenes. ¿Qué estamos haciendo mal? Y
más importante aún, ¿qué podemos hacer para cambiarlo?
Es hora de replantearnos qué significa realmente el progreso y empezar a
construir un mundo donde todas las etapas de la vida sean valoradas y
respetadas. Solo así podremos avanzar hacia un futuro que no deje a nadie atrás.
|
|