Bogotá, Colombia -Edición: 701

 Fecha: Miércoles 02-10-2024

 

 

Página 12

   

COLUMNISTAS

 

 

 

Enchufados

Por: Edgar Cabezas

 

Los gobiernos que han administrado las políticas públicas del Estado han tenido que lidiar con una gran cantidad de funcionarios públicos de carrera administrativa, comprometidos con la corrupción en el ejercicio de sus funciones, que por estar enchufados en el cargo, lo ejercen, mediante la presentación de un informe sobre los informes que pasan por sobre su escritorio con el fin de obstruir la ejecución del presupuesto general de la nación. Argumentan sus conclusiones basados en algún artículo, parágrafo, inciso de una ley, decreto o resolución que favorezca al estado llano, sin que medie un interlocutor, al que a través de coima se le asigne la ejecución de una o varias asignaciones presupuestales del erario.

Son los agentes del “no se puede” por que el ¡no!, siempre está listo cuando se trata de favorecer a los desposeídos de la tierra, desempleados, mujeres, jóvenes, ancianos, no binarios y pueblos étnicos, porque para ellos no existen los tres huevitos que en el imaginario político puso la gallina que más cacarea: “confianza inversionista, seguridad legal y estado de opinión” que los favorezca. Y por si esto fuera poco, tienen de aliados una serie de medios de comunicación y comunicadores pre y post pago, expertos en fabricar noticias falsas a favor del insostenible progreso que beneficia a los plutócratas que con codicia explotan los recursos naturales y el trabajo.

 

En doscientos años de haber malgastado recursos naturales y abusado de la fuerza de trabajo mitayo, esclavo, proletario y campesino, los enchufados por lo menos tienen que contar con una clase media privilegiada rentista y pensionada de respaldo a sus patrones que pertenecen a los agentes reales de poder: banqueros, industriales, militares, terratenientes, medios de comunicación y algunos miembros del clero, fuertemente armados, llenos de odio, disfrazados de amor por el progreso y enajenados al fetiche del dinero, porque “plata es plata”.

 

Suponiendo que la clase media esté compuesta por unos siete millones de personas y otros tres adicionales de arribistas desclasados del proletariado, estos, a lo máximo del total de la población suman diez millones, y esos son la mayoría

 

 

 

que respaldan a la minoría de familias que en doscientos años han gobernado los destinos de la nación y que se han enriquecido empobreciendo los ecosistemas de las diferentes regiones del país y a sus poblaciones con el estúpido argumento del progreso civilizatorio.

 

Para los descendientes de la conquista y la colonización judío-cristiana, sus principios éticos, morales y económicos son los únicos válidos, y por lo tanto, los pueblos originarios son pueblos salvajes carentes de civilización, lo mismo que los pueblos de origen africano, a quienes se les debe despojar de la tierra y de su trabajo. Así las cosas, hoy el dialogo para la reconciliación nacional se desarrolla entre los descendientes violentos de la conquista y colonización anclados en los derechos patrimoniales de la Casa de Contratación de Sevilla y los descendientes de los pueblos originarios, esclavos y mestizos pobres del proletariado y el campesinado.

Es por eso que la oposición de derecha, en honor a la verdad, tendrá que reconocer que ellos mediante la violencia, la segregación, la xenofobia y la explotación han sido los agentes principales del odio, así que no se pueden quejar, porque los que siembran vientos, tarde que temprano cosechan tempestades. Sepan que el clima del cambio y de la reconciliación nacional no se podrán detener simplemente con su enconado odio a Petro.

 

Confieso que te extraño

Por: Guillermo Navarrete Hernandez

 

Las emociones son inherentes a la existencia humana, las cuales procrean sentimientos y reacciones de acuerdo al tipo de estímulos que reciba el cerebro. Especialistas en neurociencia, consideran que estas se colocan por encima de la racionalidad y espiritualidad de las personas a la hora de tomar decisiones, más con la despiadada invasión voluntaria de las redes sociales.

Siddhartha Gautama Buda, consideraba que el apego emocional es una de las principales causas del sufrimiento, por cuanto es esa tendencia a aferrarse personas, circunstancias o cosas que nos generan
amor, gusto o satisfacción. Para

 

 

 

Rocío Durcal (q.e.p.d.), en una de sus famosas canciones, la costumbre termina siendo más fuerte que el amor o el rencor.

En la Biblia hay un par de relatos que llaman bastante la atención acerca de esta conducta y que describen esos apegos emocionales a los que habitualmente nos sometemos. El primero, consiste en un joven que se acerca a Jesús y luego de contarle que era un buen devoto en el cumplimiento de los mandamientos, le pregunta acerca de cuál sería el camino para ganar la vida eterna, a lo que encontró como contestación de que vendiera todos sus bienes y entregara a los pobres el producto de la transacción; aquel se afligió y alejó. La segunda, corresponde a la persona que, en su deseo de convertirse en discípulo del Redentor, le pide que le deje ir a enterrar a su padre y a partir de ahí contara con sus denodados servicios, sin embargo, el dejad que los muertos entierren a sus muertos, fue la tajante afirmación.

 

Esto sucede con un vínculo emocional de muchos años en el que inevitablemente se compartieron cosas imposibles de olvidar. Obsequios, sonrisas, gustos y disgustos, son parte del contexto.

 

También resulta cierto que ante la ausencia prolongada o definitiva de las personas y en la medida que el tiempo transcurre los recuerdos, buenos o malos, se hacen presentes. La relación filial es un ejemplo de lo descrito. Es así como las huellas que los padres, hijos, amigos o pareja en su paso por nuestras vidas dejaron huellas cada vez son más latentes. Sus dichos o gestos son nuestros y su forma de proceder es similar a la nuestra en determinados casos. Las anécdotas más connotadas son la comidilla reiterada en reuniones de familia o personas cercanas.

 

Los sinos de soledad, acompañados de nostalgia, aflicción, dudas y temor, sin duda, hacen más fuertes dichos lazos, por lo que es necesario en silencio gritar: confieso que te extraño.

En este sentido, vale la pena transcribir los versos compuestos por Omar Alfanno y entonados por Gilberto Santa Rosa: Los días pasan y yo me siento sin darte un beso como uno más. Cada mañana hago el intento para olvidarte, pero que va. Tu recuerdo me golpea aquí en el alma, cada vez que me descuido, como un cazador furtivo, me persigue por toda esta soledad.

Dedicado a quien se encuentra dentro de lo que no es posible encontrar.

 

 

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