Bogotá, Colombia -Edición: 703

 Fecha: Domingo 06-10-2024

 

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INTERNACIONAL

 

 

 

Jamenei insta al mundo musulmán a unirse contra Israel en medio de crecientes tensiones

 

 

En un discurso cargado de simbolismo bélico y llamado a la unidad, el líder supremo de Irán, Ali Jamenei, anticipó nuevos ataques contra Israel y exhortó a los países musulmanes a unirse frente al "enemigo común". El ayatolá aprovechó el acto religioso más importante de la semana en Teherán, la oración del viernes, para pronunciarse públicamente por primera vez tras el lanzamiento de 180 misiles iraníes que impactaron en parte del territorio israelí el pasado miércoles.

 

El escenario del discurso fue la mezquita Imam Jomeini, donde miles de fieles escucharon atentos las palabras del líder iraní. “Lo que hicieron nuestras fuerzas militares fue el menor de los castigos por la agresión del régimen israelí”, señaló Jamenei, en referencia al reciente ataque iraní, y justificó el uso de la fuerza como un derecho legítimo de defensa. Sin dar detalles concretos sobre la posible respuesta israelí, advirtió que Irán no se rendirá y que cualquier agresión será contestada en el momento adecuado.

Resistencia y retaliación

El discurso de Jamenei estuvo marcado por un fuerte tono de resistencia. Las autoridades iraníes han explicado que el ataque con misiles fue en represalia por el asesinato de Ismail Haniya, líder político de Hamás, y de Hasan Nasrala, líder del partido chií libanés Hizbulá, ambos abatidos en recientes bombardeos israelíes en Teherán y Beirut, respectivamente. La muerte de Nasrala ha sido un golpe significativo para el Eje de Resistencia, una alianza de milicias y partidos que operan en la región bajo la influencia iraní.

El ayatolá utilizó el rezo del viernes para rendir homenaje a Nasrala, describiéndolo como un mártir cuya muerte no debilitará la lucha contra Israel. "La resistencia en la región no retrocederá con el martirio de sus líderes. La victoria será suya", declaró Jamenei, entre vítores de la multitud. El escenario estuvo adornado con banderas palestinas y retratos de Nasrala, en una clara muestra de apoyo a las milicias que luchan bajo la influencia iraní.

Un llamado a la unidad musulmana

Uno de los puntos clave del discurso fue el llamado a la unidad entre los países musulmanes. Jamenei hizo un llamamiento a formar un "cinturón islámico" que una a las naciones desde Afganistán hasta Yemen, pasando por Irán, Gaza y Líbano. El líder iraní insistió en que Israel es un enemigo común para todos los países musulmanes, incluyendo a Egipto, con quien Israel mantiene un tratado de paz desde 1979.

“El enemigo es el mismo, con tácticas diferentes”, aseveró Jamenei, refiriéndose a lo que describe como las variadas estrategias que utiliza Israel para desestabilizar la región. Estas incluyen desde la guerra psicológica y la presión económica hasta bombardeos y acuerdos diplomáticos que, según él, buscan dominar la región.

El discurso de Jamenei llega en un momento de gran tensión en el Medio Oriente, con la escalada de ataques en Gaza, Cisjordania y el sur de Líbano. A pesar del tono belicista del líder supremo, el ministro de exteriores iraní, Abbas Araghchi, ofreció un matiz diferente durante su visita a Beirut ese mismo día. Araghchi expresó su apoyo total a Líbano y a Hizbulá por la "agresión israelí" y respaldó los esfuerzos por un alto el fuego simultáneo tanto en Gaza como en Líbano.

Perspectivas inciertas

Mientras que Irán se mantiene firme en su postura contra Israel, el llamado a la unidad del mundo musulmán podría representar un esfuerzo para consolidar alianzas en una región profundamente dividida. Con Israel preparando posibles represalias, la situación en el Medio Oriente parece acercarse a un nuevo nivel de confrontación. La incertidumbre sobre qué pasos tomará Israel y cómo responderá Irán añade tensión a una crisis que parece lejos de resolverse.

 

Kamala Harris lidera en las encuestas, pero la sombra del "votante tímido de Trump" persiste

 

 

A solo un mes de las elecciones presidenciales en Estados Unidos, Kamala Harris, la candidata demócrata y actual vicepresidenta, se encuentra al frente de las encuestas frente a Donald Trump. La mayoría de los sondeos le otorgan una ventaja de entre uno y cinco puntos sobre el expresidente republicano, aunque esa

 

 

 

diferencia se mantiene dentro del margen de error. Esta situación deja a los demócratas en una posición de incertidumbre, ya que un factor clave sigue siendo la existencia del llamado "votante tímido de Trump", un fenómeno que ha desconcertado a los expertos en las elecciones anteriores y que podría nuevamente influir en el resultado.

 

El "votante tímido de Trump" no es necesariamente una persona que no quiera admitir que apoya al expresidente, sino alguien que, por diversas razones, no aparece en los sondeos. Esto incluye a sectores de la población que no participan en encuestas o que no han votado en mucho tiempo, pero que podrían hacerlo ahora. En 2016 y 2020, este tipo de votantes sorprendió a los analistas, llevando a Trump a obtener resultados mucho mejores de lo que predijeron las encuestas. Para Harris, esta es una amenaza considerable: si los sondeos no logran capturar este apoyo oculto a Trump, los demócratas podrían enfrentarse a una derrota inesperada.

Los expertos sugieren que esta vez, un grupo de votantes mayores, que no han participado en procesos electorales recientes, podría inclinar la balanza a favor de Trump. Estos votantes, que escapan del radar de los encuestadores, podrían compensar el entusiasmo de los votantes jóvenes, que en su mayoría apoyan a Harris y se han visto movilizados, en parte, por el respaldo de figuras como la cantante Taylor Swift.

El contexto no es favorable para Harris si se observan los precedentes. En estados clave como Pennsylvania, las encuestas históricamente han sobrestimado el voto demócrata. En 2016, Hillary Clinton llevaba una ventaja de 5,4 puntos sobre Trump en ese estado, según las encuestas de octubre, pero cuando llegaron las urnas, Trump ganó con una diferencia de 0,7%. En 2020, Joe Biden también lideraba las encuestas en Pennsylvania con una diferencia de 6,5 puntos, pero terminó ganando por un margen mucho más estrecho, apenas un 0,2%. Estos márgenes de error, particularmente en estados críticos, ponen en duda la precisión de los sondeos y generan preocupación en la campaña de Harris.

Este patrón de sobrestimación del voto demócrata no se limita solo a Pennsylvania. En Wisconsin, las encuestas erraron a favor de los demócratas por una diferencia de seis puntos en las elecciones de 2016 y 2020. Aunque hubo mejoras en la precisión en algunos estados como Michigan y Carolina del Norte, aún se sobreestimó el voto demócrata en uno o tres puntos. Arizona y Georgia presentaron una mezcla de aciertos y errores, pero los demócratas no pueden confiar en que las encuestas actuales reflejen con total precisión el voto en esos estados.

A pesar de los ajustes realizados por las empresas encuestadoras, quienes aseguran haber corregido sus modelos para reflejar mejor la realidad actual, persisten las dudas. Muchas encuestadoras han optado por reducir la dependencia de datos del censo y las llamadas a líneas fijas, y han incrementado el uso de encuestas en línea, que buscan captar la opinión de sectores difíciles de rastrear, como aquellos que apoyan teorías conspirativas o movimientos políticos más extremos, a menudo vinculados con el apoyo a Trump.

Para Harris, la situación es complicada. Aunque encabeza la mayoría de las encuestas, el margen es tan estrecho que cualquier cambio, por pequeño que sea, podría costarle la presidencia. Si bien la candidata cuenta con el apoyo de votantes jóvenes y el respaldo de figuras populares como Swift, la incógnita del "votante tímido de Trump" sigue siendo una amenaza real. En un panorama donde los márgenes de error históricos han favorecido a los republicanos, las elecciones de noviembre representan no solo una prueba para los candidatos, sino también para los modelos de predicción y la credibilidad de las encuestas.

Con un mes por delante, la carrera hacia la Casa Blanca sigue siendo incierta, y el desenlace dependerá de factores difíciles de predecir. Mientras tanto, tanto Harris como Trump se preparan para una contienda donde cada voto, visible o no, podría ser decisivo.

 

El escándalo judicial que sacude a Evo Morales en Bolivia

 

 

El expresidente boliviano Evo Morales se encuentra en el centro de un nuevo escándalo judicial que podría cambiar el panorama político de cara a las elecciones presidenciales de 2025. Morales, que gobernó Bolivia entre 2006 y 2019, ha sido acusado de trata y tráfico de personas en relación a un caso que se remonta a 2015. Aunque el exmandatario desestima la acusación, este escándalo se ha vuelto parte de la pugna interna entre él y su exministro y actual presidente, Luis Arce, por el liderazgo del partido oficialista Movimiento al Socialismo (MAS).

El caso judicial fue reabierto por la fiscal del departamento de Tarija, Sandra Gutiérrez, quien ordenó la aprehensión de Morales el 26 de septiembre. Sin embargo, dicha orden fue anulada poco después por una jueza que acogió un recurso a favor del expresidente. La acusación se centra en supuestos hechos ocurridos durante el mandato de Morales, cuando se involucró con una menor de 15 años que, según la denuncia, fue inscrita en su "guardia juvenil" por sus padres con el objetivo de obtener favores políticos. La fiscal Gutiérrez fue destituida tras la anulación de la orden de arresto, lo que añade otra capa de controversia al caso.
 

 

 

Este resurgimiento del escándalo ocurre en un momento de intensas luchas internas en el MAS. Morales y Arce han estado enfrentados desde que el primero fue apartado de la presidencia en 2019, tras una polémica sobre su intento de reelección. Aunque el Tribunal Constitucional le prohibió volver a postularse para un tercer mandato, Morales ha mantenido su influencia política y ha liderado varias protestas en contra del gobierno de Arce. La más reciente, la llamada "Marcha para salvar Bolivia", culminó en enfrentamientos violentos y en acusaciones de que Morales planeaba un golpe de Estado.

 

Para algunos analistas, como el abogado boliviano Williams Bascopé, este caso judicial no puede separarse de la disputa política entre Morales y Arce. El escándalo judicial habría salido a la luz debido a la fractura interna en el MAS, que enfrenta a los "evistas" (seguidores de Morales) y los "arcistas" (seguidores de Arce). Por su parte, la socióloga María Teresa Zegada advierte que el escándalo podría desencadenar una indignación generalizada entre la población boliviana y dañar gravemente la imagen de Morales, afectando sus posibilidades de ser candidato en 2025.

 

El propio Morales ha denunciado que el gobierno de Arce está utilizando el poder judicial para "proscribirlo" políticamente. En una declaración reciente, acusó al gobierno de haber activado múltiples procesos judiciales en su contra tras la Marcha para salvar Bolivia, con el objetivo de impedir su candidatura. Aunque la popularidad de Arce ha sido golpeada por la crisis económica que enfrenta el país, el escándalo judicial podría sacar a Morales de la carrera por la nominación presidencial del MAS.

Si las acusaciones prosperan, Morales podría perder su estatus como uno de los principales actores políticos del país, algo que impactaría profundamente en la configuración política de Bolivia de cara a las elecciones de 2025. Mientras tanto, el MAS sigue dividido, con Arce buscando consolidar su liderazgo y Morales presionando desde las calles, a la espera de que un nuevo tribunal constitucional, que será elegido en diciembre, revierta la decisión que lo inhabilita como candidato.

 

Edmundo González se proclama “presidente electo” y desafía a Nicolás Maduro

 

 

Edmundo González, candidato opositor venezolano, se declaró este 4 de octubre como el “presidente electo” de Venezuela, después de que el Centro Carter presentara ante la Organización de Estados Americanos (OEA) actas electorales que lo dan como ganador de las elecciones del 28 de julio. Según estos documentos, González obtuvo el 67% de los votos, frente al 31% del actual mandatario Nicolás Maduro, quien había sido proclamado vencedor por el Consejo Nacional Electoral (CNE) poco después de los comicios.

El Centro Carter, uno de los pocos observadores internacionales en las elecciones, asegura que las actas presentadas son originales y respaldan la victoria de González. Sin embargo, el CNE no ha publicado las actas oficiales de los resultados, lo que ha intensificado las tensiones políticas en el país. “Cada día surgen más respaldos a mi candidatura como presidente electo. Estoy muy complacido”, declaró González, quien afirma tener el apoyo de “ocho millones de venezolanos” y una parte significativa de la comunidad internacional.

En un foro en España, donde actualmente se encuentra asilado, González denunció las “amenazas y presiones” que ha enfrentado por parte del chavismo y describió al gobierno de Maduro como un “régimen autoritario” que oprime a los venezolanos. A pesar de su exilio temporal, el líder opositor aseguró que regresará a Venezuela el próximo 10 de enero, fecha en la que, según él, asumirá la presidencia.

“No hay dos Venezuelas, hay una sola, la democrática, avalada por millones de votos obtenidos el 28 de julio”, afirmó González, subrayando que su victoria refleja el deseo del pueblo venezolano de restaurar la democracia en el país. Su discurso ha generado comparaciones con el caso de Juan Guaidó, quien en 2019 se autoproclamó presidente interino, aunque sin éxito. González, no obstante, rechazó cualquier paralelismo con Guaidó, argumentando que él tiene el “respaldo de las urnas”, a diferencia de su predecesor.

Por su parte, el oficialismo venezolano, liderado por figuras como Jorge Rodríguez, presidente del Parlamento, ha respondido con dureza a las declaraciones de González. Rodríguez calificó al opositor de “mentiroso” y sugirió que España “tendrá que lidiar” con él “por el resto de sus días”, negando cualquier posibilidad de su retorno a Venezuela. Además, el chavismo insiste en que las actas presentadas por González son “falsas” y que su proclamación es parte de un plan para desestabilizar el país.

González salió de Venezuela en septiembre tras una orden de arresto emitida en su contra por presuntamente divulgar resultados electorales fraudulentos. A pesar de estas acusaciones, el líder opositor mantiene su postura firme de que regresará al país para asumir la presidencia y promete continuar su lucha por “recuperar la democracia” en Venezuela.

 

 

 

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