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Jamenei insta
al mundo musulmán a unirse contra Israel en medio de crecientes
tensiones

En un discurso cargado de simbolismo bélico y
llamado a la unidad, el líder supremo de Irán, Ali Jamenei,
anticipó nuevos ataques contra Israel y exhortó a los países
musulmanes a unirse frente al "enemigo común". El ayatolá
aprovechó el acto religioso más importante de la semana en
Teherán, la oración del viernes, para pronunciarse públicamente
por primera vez tras el lanzamiento de 180 misiles iraníes que
impactaron en parte del territorio israelí el pasado miércoles.
El escenario del discurso fue la mezquita Imam
Jomeini, donde miles de fieles escucharon atentos las palabras
del líder iraní. “Lo que hicieron nuestras fuerzas militares fue
el menor de los castigos por la agresión del régimen israelí”,
señaló Jamenei, en referencia al reciente ataque iraní, y
justificó el uso de la fuerza como un derecho legítimo de
defensa. Sin dar detalles concretos sobre la posible respuesta
israelí, advirtió que Irán no se rendirá y que cualquier
agresión será contestada en el momento adecuado.
Resistencia y retaliación
El discurso de Jamenei estuvo marcado por un fuerte tono de
resistencia. Las autoridades iraníes han explicado que el ataque
con misiles fue en represalia por el asesinato de Ismail Haniya,
líder político de Hamás, y de Hasan Nasrala, líder del partido
chií libanés Hizbulá, ambos abatidos en recientes bombardeos
israelíes en Teherán y Beirut, respectivamente. La muerte de
Nasrala ha sido un golpe significativo para el Eje de
Resistencia, una alianza de milicias y partidos que operan en la
región bajo la influencia iraní.
El ayatolá utilizó el rezo del viernes para rendir homenaje a
Nasrala, describiéndolo como un mártir cuya muerte no debilitará
la lucha contra Israel. "La resistencia en la región no
retrocederá con el martirio de sus líderes. La victoria será
suya", declaró Jamenei, entre vítores de la multitud. El
escenario estuvo adornado con banderas palestinas y retratos de
Nasrala, en una clara muestra de apoyo a las milicias que luchan
bajo la influencia iraní.
Un llamado a la unidad musulmana
Uno de los puntos clave del discurso fue el llamado a la unidad
entre los países musulmanes. Jamenei hizo un llamamiento a
formar un "cinturón islámico" que una a las naciones desde
Afganistán hasta Yemen, pasando por Irán, Gaza y Líbano. El
líder iraní insistió en que Israel es un enemigo común para
todos los países musulmanes, incluyendo a Egipto, con quien
Israel mantiene un tratado de paz desde 1979.
“El enemigo es el mismo, con tácticas diferentes”, aseveró
Jamenei, refiriéndose a lo que describe como las variadas
estrategias que utiliza Israel para desestabilizar la región.
Estas incluyen desde la guerra psicológica y la presión
económica hasta bombardeos y acuerdos diplomáticos que, según
él, buscan dominar la región.
El discurso de Jamenei llega en un momento de gran tensión en el
Medio Oriente, con la escalada de ataques en Gaza, Cisjordania y
el sur de Líbano. A pesar del tono belicista del líder supremo,
el ministro de exteriores iraní, Abbas Araghchi, ofreció un
matiz diferente durante su visita a Beirut ese mismo día.
Araghchi expresó su apoyo total a Líbano y a Hizbulá por la
"agresión israelí" y respaldó los esfuerzos por un alto el fuego
simultáneo tanto en Gaza como en Líbano.
Perspectivas inciertas
Mientras que Irán se mantiene firme en su postura contra Israel,
el llamado a la unidad del mundo musulmán podría representar un
esfuerzo para consolidar alianzas en una región profundamente
dividida. Con Israel preparando posibles represalias, la
situación en el Medio Oriente parece acercarse a un nuevo nivel
de confrontación. La incertidumbre sobre qué pasos tomará Israel
y cómo responderá Irán añade tensión a una crisis que parece
lejos de resolverse.
Kamala Harris
lidera en las encuestas, pero la sombra del "votante tímido de
Trump" persiste

A solo un mes de las elecciones presidenciales en
Estados Unidos, Kamala Harris, la candidata demócrata y actual
vicepresidenta, se encuentra al frente de las encuestas frente a
Donald Trump. La mayoría de los sondeos le otorgan una ventaja
de entre uno y cinco puntos sobre el expresidente republicano,
aunque esa
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diferencia se mantiene dentro del margen
de error. Esta situación deja a los demócratas en una posición de
incertidumbre, ya que un factor clave sigue siendo la existencia del
llamado "votante tímido de Trump", un fenómeno que ha desconcertado a
los expertos en las elecciones anteriores y que podría nuevamente
influir en el resultado.
El "votante tímido de Trump" no es necesariamente una
persona que no quiera admitir que apoya al expresidente, sino alguien
que, por diversas razones, no aparece en los sondeos. Esto incluye a
sectores de la población que no participan en encuestas o que no han
votado en mucho tiempo, pero que podrían hacerlo ahora. En 2016 y 2020,
este tipo de votantes sorprendió a los analistas, llevando a Trump a
obtener resultados mucho mejores de lo que predijeron las encuestas.
Para Harris, esta es una amenaza considerable: si los sondeos no logran
capturar este apoyo oculto a Trump, los demócratas podrían enfrentarse a
una derrota inesperada.
Los expertos sugieren que esta vez, un grupo de votantes mayores, que no
han participado en procesos electorales recientes, podría inclinar la
balanza a favor de Trump. Estos votantes, que escapan del radar de los
encuestadores, podrían compensar el entusiasmo de los votantes jóvenes,
que en su mayoría apoyan a Harris y se han visto movilizados, en parte,
por el respaldo de figuras como la cantante Taylor Swift.
El contexto no es favorable para Harris si se observan los precedentes.
En estados clave como Pennsylvania, las encuestas históricamente han
sobrestimado el voto demócrata. En 2016, Hillary Clinton llevaba una
ventaja de 5,4 puntos sobre Trump en ese estado, según las encuestas de
octubre, pero cuando llegaron las urnas, Trump ganó con una diferencia
de 0,7%. En 2020, Joe Biden también lideraba las encuestas en
Pennsylvania con una diferencia de 6,5 puntos, pero terminó ganando por
un margen mucho más estrecho, apenas un 0,2%. Estos márgenes de error,
particularmente en estados críticos, ponen en duda la precisión de los
sondeos y generan preocupación en la campaña de Harris.
Este patrón de sobrestimación del voto demócrata no se limita solo a
Pennsylvania. En Wisconsin, las encuestas erraron a favor de los
demócratas por una diferencia de seis puntos en las elecciones de 2016 y
2020. Aunque hubo mejoras en la precisión en algunos estados como
Michigan y Carolina del Norte, aún se sobreestimó el voto demócrata en
uno o tres puntos. Arizona y Georgia presentaron una mezcla de aciertos
y errores, pero los demócratas no pueden confiar en que las encuestas
actuales reflejen con total precisión el voto en esos estados.
A pesar de los ajustes realizados por las empresas encuestadoras,
quienes aseguran haber corregido sus modelos para reflejar mejor la
realidad actual, persisten las dudas. Muchas encuestadoras han optado
por reducir la dependencia de datos del censo y las llamadas a líneas
fijas, y han incrementado el uso de encuestas en línea, que buscan
captar la opinión de sectores difíciles de rastrear, como aquellos que
apoyan teorías conspirativas o movimientos políticos más extremos, a
menudo vinculados con el apoyo a Trump.
Para Harris, la situación es complicada. Aunque encabeza la mayoría de
las encuestas, el margen es tan estrecho que cualquier cambio, por
pequeño que sea, podría costarle la presidencia. Si bien la candidata
cuenta con el apoyo de votantes jóvenes y el respaldo de figuras
populares como Swift, la incógnita del "votante tímido de Trump" sigue
siendo una amenaza real. En un panorama donde los márgenes de error
históricos han favorecido a los republicanos, las elecciones de
noviembre representan no solo una prueba para los candidatos, sino
también para los modelos de predicción y la credibilidad de las
encuestas.
Con un mes por delante, la carrera hacia la Casa Blanca sigue siendo
incierta, y el desenlace dependerá de factores difíciles de predecir.
Mientras tanto, tanto Harris como Trump se preparan para una contienda
donde cada voto, visible o no, podría ser decisivo.
El escándalo judicial que
sacude a Evo Morales en Bolivia

El expresidente boliviano Evo Morales se encuentra en el
centro de un nuevo escándalo judicial que podría cambiar el panorama
político de cara a las elecciones presidenciales de 2025. Morales, que
gobernó Bolivia entre 2006 y 2019, ha sido acusado de trata y tráfico de
personas en relación a un caso que se remonta a 2015. Aunque el
exmandatario desestima la acusación, este escándalo se ha vuelto parte
de la pugna interna entre él y su exministro y actual presidente, Luis
Arce, por el liderazgo del partido oficialista Movimiento al Socialismo
(MAS).
El caso judicial fue reabierto por la fiscal del departamento de Tarija,
Sandra Gutiérrez, quien ordenó la aprehensión de Morales el 26 de
septiembre. Sin embargo, dicha orden fue anulada poco después por una
jueza que acogió un recurso a favor del expresidente. La acusación se
centra en supuestos hechos ocurridos durante el mandato de Morales,
cuando se involucró con una menor de 15 años que, según la denuncia, fue
inscrita en su "guardia juvenil" por sus padres con el objetivo de
obtener favores políticos. La fiscal Gutiérrez fue destituida tras la
anulación de la orden de arresto, lo que añade otra capa de controversia
al caso.
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Este resurgimiento del escándalo ocurre
en un momento de intensas luchas internas en el MAS. Morales y Arce han
estado enfrentados desde que el primero fue apartado de la presidencia
en 2019, tras una polémica sobre su intento de reelección. Aunque el
Tribunal Constitucional le prohibió volver a postularse para un tercer
mandato, Morales ha mantenido su influencia política y ha liderado
varias protestas en contra del gobierno de Arce. La más reciente, la
llamada "Marcha para salvar Bolivia", culminó en enfrentamientos
violentos y en acusaciones de que Morales planeaba un golpe de Estado.
Para algunos analistas, como el abogado
boliviano Williams Bascopé, este caso judicial no puede separarse de la
disputa política entre Morales y Arce. El escándalo judicial habría
salido a la luz debido a la fractura interna en el MAS, que enfrenta a
los "evistas" (seguidores de Morales) y los "arcistas" (seguidores de
Arce). Por su parte, la socióloga María Teresa Zegada advierte que el
escándalo podría desencadenar una indignación generalizada entre la
población boliviana y dañar gravemente la imagen de Morales, afectando
sus posibilidades de ser candidato en 2025.
El propio Morales ha denunciado que el gobierno de Arce
está utilizando el poder judicial para "proscribirlo" políticamente. En
una declaración reciente, acusó al gobierno de haber activado múltiples
procesos judiciales en su contra tras la Marcha para salvar Bolivia, con
el objetivo de impedir su candidatura. Aunque la popularidad de Arce ha
sido golpeada por la crisis económica que enfrenta el país, el escándalo
judicial podría sacar a Morales de la carrera por la nominación
presidencial del MAS.
Si las acusaciones prosperan, Morales podría perder su estatus como uno
de los principales actores políticos del país, algo que impactaría
profundamente en la configuración política de Bolivia de cara a las
elecciones de 2025. Mientras tanto, el MAS sigue dividido, con Arce
buscando consolidar su liderazgo y Morales presionando desde las calles,
a la espera de que un nuevo tribunal constitucional, que será elegido en
diciembre, revierta la decisión que lo inhabilita como candidato.
Edmundo González se
proclama “presidente electo” y desafía a Nicolás Maduro

Edmundo González, candidato opositor venezolano, se
declaró este 4 de octubre como el “presidente electo” de Venezuela,
después de que el Centro Carter presentara ante la Organización de
Estados Americanos (OEA) actas electorales que lo dan como ganador de
las elecciones del 28 de julio. Según estos documentos, González obtuvo
el 67% de los votos, frente al 31% del actual mandatario Nicolás Maduro,
quien había sido proclamado vencedor por el Consejo Nacional Electoral
(CNE) poco después de los comicios.
El Centro Carter, uno de los pocos observadores internacionales en las
elecciones, asegura que las actas presentadas son originales y respaldan
la victoria de González. Sin embargo, el CNE no ha publicado las actas
oficiales de los resultados, lo que ha intensificado las tensiones
políticas en el país. “Cada día surgen más respaldos a mi candidatura
como presidente electo. Estoy muy complacido”, declaró González, quien
afirma tener el apoyo de “ocho millones de venezolanos” y una parte
significativa de la comunidad internacional.
En un foro en España, donde actualmente se encuentra asilado, González
denunció las “amenazas y presiones” que ha enfrentado por parte del
chavismo y describió al gobierno de Maduro como un “régimen autoritario”
que oprime a los venezolanos. A pesar de su exilio temporal, el líder
opositor aseguró que regresará a Venezuela el próximo 10 de enero, fecha
en la que, según él, asumirá la presidencia.
“No hay dos Venezuelas, hay una sola, la democrática, avalada por
millones de votos obtenidos el 28 de julio”, afirmó González, subrayando
que su victoria refleja el deseo del pueblo venezolano de restaurar la
democracia en el país. Su discurso ha generado comparaciones con el caso
de Juan Guaidó, quien en 2019 se autoproclamó presidente interino,
aunque sin éxito. González, no obstante, rechazó cualquier paralelismo
con Guaidó, argumentando que él tiene el “respaldo de las urnas”, a
diferencia de su predecesor.
Por su parte, el oficialismo venezolano, liderado por figuras como Jorge
Rodríguez, presidente del Parlamento, ha respondido con dureza a las
declaraciones de González. Rodríguez calificó al opositor de “mentiroso”
y sugirió que España “tendrá que lidiar” con él “por el resto de sus
días”, negando cualquier posibilidad de su retorno a Venezuela. Además,
el chavismo insiste en que las actas presentadas por González son
“falsas” y que su proclamación es parte de un plan para desestabilizar
el país.
González salió de Venezuela en septiembre tras una orden de arresto
emitida en su contra por presuntamente divulgar resultados electorales
fraudulentos. A pesar de estas acusaciones, el líder opositor mantiene
su postura firme de que regresará al país para asumir la presidencia y
promete continuar su lucha por “recuperar la democracia” en Venezuela.
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