Bogotá, Colombia -Edición: 706

 Fecha: Domingo 13-10-2024

 

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COLUMNISTAS

 

 

 

CHARLAS CON UN MAESTRO SAMMASATI

Por: Gongpa Rabsel Rinpoché
Lama Sammasati para Latinoamérica

 

Mantra "La Divinidad Interior"

 

La tensión entre la inclusión y la ortodoxia

El mantra "Yo soy dios, mi espíritu santo vive en mí, por lo tanto modifico esta fisicalidad" representa una afirmación de identidad y poder divino que, a primera vista, podría parecer discordante con los principios fundamentales de las comunidades Budhistai. La comunidad Sammasati, al abrazar la diversidad y la inclusión, suele promover una visión no dogmática de la espiritualidad, donde la experiencia personal y la práctica meditativa son prioritarias sobre las creencias teológicas rígidas.

Puntos de fricción con los principios del Budhismo:

1. Énfasis en el "yo": El mantra coloca un fuerte énfasis en el "yo" individual como entidad divina, lo cual contrasta con la visión Budhista del "no-yo" o anatta, que sostiene que la identidad individual es una ilusión.

2. Divinidad personal: La afirmación de ser "dios" y de tener un "espíritu santo" implica una concepción de la divinidad como una entidad separada y personal, lo cual puede ser difícil de conciliar con las visiones más impersonales de la divinidad presentes en algunas tradiciones Budhistas.

3. Control sobre la realidad física: La idea de "modificar esta fisicalidad" sugiere un nivel de control sobre la realidad material que puede entrar en conflicto con la aceptación Budhista de la impermanencia y la interconexión de todos los fenómenos.

Posibles interpretaciones dentro de la comunidad Sammasati:

Sin embargo, es importante reconocer que la comunidad Sammasati es un espacio de exploración y diversidad, donde las interpretaciones personales pueden variar ampliamente. Algunos practicantes podrían encontrar resonancia en este mantra, interpretándolo de manera simbólica o metafórica. Por ejemplo:

• "Yo soy dios" podría interpretarse como una afirmación del potencial divino inherente a cada ser humano, más que una afirmación de superioridad o dominio.

 

• "Mi espíritu santo vive en mí" podría
 

 

 

entenderse como una referencia a la conciencia interior o a la chispa divina presente en todos los seres.

• "Modificar esta fisicalidad" podría interpretarse como una referencia al poder de la mente para transformar nuestra experiencia subjetiva de la realidad, más que un control literal sobre el mundo material.

Conclusión

En última instancia, la validez de este mantra dentro de la comunidad Sammasati dependerá de la interpretación individual de cada practicante. Si bien puede haber tensiones entre este mantra y algunos de los principios fundamentales del Budhismo, también es posible encontrar puntos en común y desarrollar una interpretación que sea coherente con la práctica de la atención plena.

 

Es importante recordar que la comunidad Sammasati es un espacio de diálogo y exploración, donde las diferentes perspectivas pueden coexistir y enriquecerse mutuamente. La clave está en mantener una actitud abierta y respetuosa hacia las creencias de los demás, mientras se busca una comprensión más profunda de la naturaleza de la realidad y del lugar que ocupamos en ella.

En resumen, el mantra "La divinidad Interior" puede ser un punto de partida para una profunda reflexión personal dentro de la comunidad Sammasati, pero es esencial que esta reflexión se realice desde una perspectiva que respete la diversidad de creencias y experiencias presentes en este espacio.

 

Si tienes alguna inquietud o comentario, no dudes en ponerte en contacto conmigo al correo gongparabsel@gmail.com o al WhatsApp +57 314 623 83 08.

 

Movilización Global

Por: Edgar Cabezas

 

Las multitudes humanas planetarias pertenecientes a todos los Estados-Nación tienen que tomar la decisión de declararse en Asamblea Permanente y en movilización global ante la emergencia que atenta contra la vida y su biodiversidad en el planeta, la guerra y la variable climática. La historia humana no supera su ciclo universal de la matanza auspiciada por las clases dominantes de poder y sus ejércitos mercenarios al servicio del terrorismo de Estado y de las organizaciones terroristas

 

 

 

que le disputan a los Estados el monopolio de las armas.

 

El modelo de libre mercado hace de las poblaciones esclavos adictos al consumo de bienes y servicios explotando sin piedad a la naturaleza, utilizando sistemas de energía que aumentan la temperatura, talando bosques enteros, traficando con especies de la vida silvestre, modificando el paisaje del suelo con la construcción de ciudades y que, junto con la minería, contaminan de sustancias toxicas las aguas dulces y saladas. Es así como dicho modelo contribuye a la gran matanza que extingue las especies que comparten con la humanidad el hogar en la tierra.

 

El universo entendido a través del lenguaje humano considera que las fuerzas o interacciones fundamentales físicas que rigen el universo son cuatro: gravitatoria, electromagnética, nuclear fuerte y nuclear débil. Al interior de esas fuerzas se mueve y circula el sistema solar y estas hacen de la vida en el planeta un escenario vulnerable, porque la naturaleza y sus fuerzas cósmicas son significativamente violentas y pueden causar un daño mayor a la humanidad y a todas las especies conocidas. Superior, de hecho, que todo el arsenal nuclear almacenado en la locura de la guerra imperial.

 

Ante este panorama las multitudes humanas planetarias tienen que exigirles a los agentes en guerra hacer la paz digna, hacer la paz con la naturaleza y rogarle al cielo que el universo, y sobre todo el padre sol conceda ciclos de paz en la tierra en los que las variaciones del clima permitan a las gentes gozar de temperaturas soportables a la fragilidad corporal y disfrutar de bondadosos periodos de lluvias y sequías, en los que se pueda comer sin hambre y beber sin sed.

 

La humanidad necesita para su supervivencia de miles de millones de personas entrenadas y educadas física y mentalmente en la protección, en el cuidado de la vida, porque la vida esta bajo amenaza, y ante el peligro, la humanidad en todos los territorios, tiene que construir su propio domo de poder, su escudo arbóreo de defensa que proteja y defienda el árbol de la vida usando el árbol del conocimiento.

 

El gran proyecto humano para la superación de su mísera historia es la paz total planetaria: es la paz del amor, de la tolerancia y del respeto por la diversidad cultural y espiritual de los pueblos del mundo que comprenden y aceptan que la tierra es un organismo vivo de singular belleza, en el que los procesos sociales de producción y distribución de la riqueza generados por el trabajo y la naturaleza deben ser tratados bajo los principios de precaución, con justicia social y ambiental.

 

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