Bogotá, Colombia -Edición: 711

 Fecha: Viernes 25-10-2024

 

 

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TECNOLOGÍA-CIENCIA

 

 

 

El telescopio con la cámara digital más grande del mundo: una nueva era para la astronomía

 

 

 

 

será su capacidad para trazar un mapa detallado de la materia oscura, una de las entidades más esquivas del universo. La materia oscura representa la mayor parte de la materia en el cosmos, pero hasta ahora no ha sido directamente observable. Utilizando un fenómeno conocido como "lente gravitatoria", los científicos podrán medir cómo la materia oscura distorsiona la luz de las estrellas, ayudando a crear un mapa detallado de su distribución en el universo.

 

Las expectativas de la comunidad científica

La comunidad astronómica internacional está ansiosa por los descubrimientos que traerá el Observatorio Vera Rubin. David Kaiser, profesor de Física en el Instituto de Tecnología de Massachusetts, explica que este telescopio podría ofrecer respuestas a preguntas que los científicos han estado formulando durante décadas, como la verdadera naturaleza de la materia oscura y la energía oscura.

Por otro lado, Kate Pattle, profesora en el University College de Londres, destaca que el Rubin permitirá a los astrónomos estudiar fenómenos transitorios con un nivel de detalle sin precedentes. Desde el seguimiento de estrellas variables hasta la observación de eventos explosivos como estallidos de rayos gamma, este telescopio proporcionará información crucial para entender la evolución de nuestro universo.

 

El legado de Vera Rubin, la astrónoma que jugó un papel fundamental en la confirmación de la existencia de la materia oscura, resuena profundamente en este observatorio que lleva su nombre. Priyamvada Natarajan, profesora de Astronomía y Física en la Universidad de Yale, sostiene que el descubrimiento más emocionante que el Rubin podría ofrecer sería la revelación de la verdadera naturaleza de la materia oscura, un avance que haría honor al trabajo pionero de Rubin.

 

 

Un futuro brillante para la astronomía

El Observatorio Vera Rubin está destinado a marcar un antes y un después en la astronomía. Con su capacidad para recopilar cantidades masivas de datos y su potencial para hacer descubrimientos sin precedentes, el telescopio Rubin no solo revolucionará nuestra comprensión del cosmos, sino que también abrirá nuevas puertas para la investigación científica en todo el mundo.

La ciencia está a punto de dar un salto gigantesco, y el Observatorio Vera Rubin estará en el centro de esta revolución. Desde descubrir nuevos planetas hasta desentrañar los misterios más oscuros del universo, este telescopio cambiará para siempre la forma en que observamos el cielo nocturno.

 

En la cúspide de una montaña en el norte de Chile, un hito tecnológico está a punto de cambiar nuestra comprensión del universo. El telescopio alojado en el Observatorio Vera C. Rubin, equipado con la cámara digital más grande jamás construida, se prepara para encenderse, con la misión de escanear el cielo nocturno como nunca antes. Con su deslumbrante capacidad de 3.200 megapíxeles, esta gigantesca cámara promete capturar imágenes de vastas áreas del cosmos, revelando detalles invisibles hasta ahora y desentrañando los misterios más profundos del universo.

Ubicado en el Cerro Pachón, una montaña de 2.682 metros en los Andes chilenos, el telescopio Rubin es un esfuerzo monumental que cambiará la forma en que observamos el cosmos. Equipado con tecnología de vanguardia, como su cámara que puede abarcar un área del cielo tan grande como 40 lunas llenas en una sola imagen, este instrumento se convertirá en uno de los pilares más importantes de la astronomía moderna.

 

 

La visión revolucionaria del Observatorio Vera C. Rubin

El objetivo principal del telescopio Rubin es ambicioso: capturar imágenes detalladas de todo el cielo visible cada tres noches, lo que permitirá a los astrónomos detectar cualquier objeto que se mueva o cambie de brillo. Según las estimaciones, durante sus 10 años de funcionamiento, el observatorio podría descubrir 17.000 millones de estrellas y 20.000 millones de galaxias, llevando a una expansión sin precedentes de nuestro catálogo de cuerpos celestes.

Clare Higgs, especialista en divulgación del observatorio, resalta la magnitud de este proyecto: “Estamos explorando el cielo de una manera que nunca habíamos hecho antes. Rubin nos permitirá responder preguntas que aún ni siquiera nos hemos planteado". Con la capacidad de capturar mil imágenes por noche, el telescopio generará un flujo constante de datos, transformando nuestra comprensión del cosmos y abriendo nuevos campos en la ciencia.

 

La historia detrás del Observatorio Vera Rubin es fascinante. Iniciado en los años 2000 gracias a importantes donaciones privadas, incluidas las de los multimillonarios Charles Simonyi y Bill Gates, el proyecto recibió un impulso significativo con la participación del Departamento de Energía de los Estados Unidos y la Fundación Nacional para la Ciencia (NSF). Aunque es un observatorio nacional estadounidense, su ubicación en Chile no es accidental. La atmósfera limpia y estable de los Andes chilenos, libre de contaminación lumínica y con baja humedad, proporciona el entorno ideal para este tipo de observaciones astronómicas.

 

Un gigante tecnológico en construcción

El telescopio Rubin ha estado en
construcción desde 2015, y ahora se

 

 

encuentra en la fase final de ensamblaje. Se espera que esté listo para funcionar a mediados de 2025. Durante este tiempo, los equipos de ingenieros y científicos han trabajado en cada detalle del proyecto, asegurando que todos los componentes estén perfectamente alineados y optimizados.

 

Una de las características más sorprendentes del Rubin es su capacidad para capturar imágenes a una velocidad asombrosa: una fotografía cada 30 segundos. Esto se traducirá en la generación de 20 terabytes de datos cada 24 horas, lo que equivale a tres años de visualización continua de Netflix o 50 años de música en Spotify. Sin embargo, la verdadera magia de este telescopio no está solo en la cantidad de datos, sino en la rapidez con la que serán procesados y analizados. En solo 60 segundos, las imágenes tomadas en Chile serán enviadas a California, donde avanzados algoritmos y sistemas de inteligencia artificial los analizarán, emitiendo alertas en caso de detectar algún cambio en el cielo.

 

 

Se prevé que el telescopio emita 10 millones de alertas por noche, lo que significa que cualquier cambio, ya sea un nuevo objeto en movimiento o un cambio en la luminosidad de una estrella, será rápidamente detectado y registrado. Este flujo constante de datos permitirá a los astrónomos investigar una amplia variedad de fenómenos, desde asteroides cercanos a la Tierra hasta supernovas en galaxias distantes.

Explorando los misterios del universo

La misión científica del Observatorio Vera Rubin es abrumadoramente amplia. El estudio, conocido como LSST (Legacy Survey of Space and Time), tiene cuatro áreas principales de enfoque: la creación de un inventario detallado del sistema solar, la cartografía de la Vía Láctea, el estudio de fenómenos transitorios y el análisis de la materia oscura.

 

Uno de los aspectos más emocionantes de este proyecto es su potencial para descubrir nuevos cuerpos celestes en nuestro propio sistema solar, incluidos posibles planetas que aún no hemos detectado, como el misterioso Planeta Nueve. Konstantin Batygin, profesor de Ciencias Planetarias en el Instituto de Tecnología de California, señala que el telescopio Rubin ofrece una oportunidad única para detectar este planeta, si realmente existe.

Otro aspecto revolucionario del observatorio

 

 

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