Bogotá, Colombia -Edición: 715

 Fecha: Domingo 03-11-2024

 

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INTERNACIONAL

 

 

 

Corea del Norte refuerza su apoyo a Rusia en la guerra de Ucrania

 

 

Pyongyang ha manifestado su firme respaldo a Moscú en el conflicto en Ucrania, asegurando su apoyo "hasta la victoria" rusa. Esta declaración fue realizada por la ministra de Relaciones Exteriores norcoreana, Choe Son Hui, durante su visita a Moscú, en un contexto donde las potencias occidentales advierten de la posible intervención de soldados norcoreanos en la contienda. La reciente reunión entre Choe y su homólogo ruso, Serguéi Lavrov, ha despertado preocupación en Estados Unidos y sus aliados, quienes sospechan que miles de soldados norcoreanos podrían unirse a las filas rusas en el conflicto.

La reunión entre Choe y Lavrov tuvo lugar en un momento en que Washington y Seúl estiman que aproximadamente 10,000 soldados norcoreanos están en proceso de entrenamiento en territorio ruso, en la región de Kursk, cerca de la frontera con Ucrania. Ambos países han instado a Corea del Norte a retirar sus fuerzas y evitar una escalada en el conflicto. Sin embargo, Choe, tras reunirse con Lavrov, reafirmó el compromiso de Pyongyang con Moscú, resaltando su apoyo “hasta el día de la victoria”, y expresando plena confianza en la “sabia dirección” del presidente ruso, Vladimir Putin.

Durante la reunión, Choe destacó que el apoyo de Corea del Norte a Rusia no se limita al terreno diplomático, sino que también se extiende a la esfera militar. La diplomática reiteró que Pyongyang continuará fortaleciendo su arsenal nuclear, una declaración que refuerza las sospechas de Occidente sobre la posibilidad de que Corea del Norte esté exigiendo tecnología nuclear a cambio de su ayuda militar a Rusia. Aunque tanto Choe como Lavrov evitaron hacer comentarios sobre la presunta participación de tropas norcoreanas en el conflicto ucraniano, el ministro ruso elogió los “estrechos vínculos” entre los ejércitos de ambos países y subrayó la importancia de estos lazos para los objetivos de seguridad compartidos.

Rusia, por su parte, agradeció a Corea del Norte por su "postura de principios" frente al conflicto. Lavrov expresó gratitud por la postura firme de Pyongyang, destacando que la alianza entre ambos países representa una respuesta frente a las sanciones y la presión internacional de Occidente. El ministro ruso también mencionó que la visita de Putin a Pyongyang en junio marcó un punto de inflexión en las relaciones bilaterales, abriendo una "nueva etapa" de cooperación estratégica entre ambas naciones, que se encuentran entre las más sancionadas del mundo.

Mientras tanto, la posibilidad de un despliegue militar norcoreano en Ucrania ha intensificado las preocupaciones de Estados Unidos y sus aliados. Según el secretario de Defensa estadounidense, Lloyd Austin, aunque Washington aún no tiene pruebas concluyentes sobre la presencia de soldados norcoreanos en el frente de combate, el arribo de tropas podría ser inminente. Austin afirmó que el contingente norcoreano, estimado en 10,000 soldados, no compensará las bajas significativas que ha sufrido el ejército ruso, pero alertó sobre el impacto potencial de esta cooperación militar en el desarrollo del conflicto.

En Kiev, el presidente ucraniano Volodimir Zelenski ha expresado su preocupación por la inacción de los aliados frente al posible apoyo militar de Corea del Norte a Rusia. En este sentido, ha instado a sus socios occidentales a levantar las restricciones sobre el uso de misiles de largo alcance contra objetivos rusos, argumentando que la presencia de soldados norcoreanos constituiría una "escalada real" del conflicto.

Choe Son Hui, además, reafirmó en Moscú el compromiso de Corea del Norte con su programa nuclear, acusando a Occidente de fomentar la inestabilidad en la península coreana. La diplomática subrayó que la situación en su país es “explosiva” y señaló que las maniobras de Estados Unidos y sus aliados ponen en peligro la seguridad en la región. Ante este escenario, Corea del Sur también ha manifestado su preocupación, advirtiendo que el apoyo de Pyongyang a Moscú podría aumentar las amenazas a la seguridad en la península coreana, intensificando las tensiones en un contexto ya altamente volátil.

 

España despliega 10,000 militares en Valencia tras inundaciones que dejan 211 muertos

 

 

Las devastadoras lluvias torrenciales que azotaron la región de Valencia, España, han dejado un saldo de 211 personas fallecidas y múltiples comunidades afectadas por graves inundaciones. A días después de la tragedia, los equipos de rescate siguen trabajando en la remoción de escombros y el rescate de personas en zonas afectadas. Ante la magnitud del desastre, el presidente del gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado el despliegue de 10,000 efectivos adicionales, incluyendo militares y fuerzas de seguridad, para reforzar las operaciones de rescate y asistencia a la población.

Hasta el momento, los equipos de emergencia han “localizado y registrado 211 muertos”, informó Sánchez, aunque el número de desaparecidos sigue siendo incierto. La región de Valencia, en particular, ha sido la más golpeada, con 204 fallecidos. Además, la catástrofe también ha cobrado vidas en Castilla-La Mancha y Andalucía. En su último reporte, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, reconoció el enorme esfuerzo de los equipos de rescate, quienes han enfrentado duras condiciones para llevar ayuda a los afectados.

 

La respuesta inicial de las autoridades ha sido objeto de críticas, principalmente por la tardanza en activar alertas y el lento despliegue de recursos de emergencia. Sánchez, en un intento de reconocer estas fallas, admitió que “la respuesta no ha sido

 

 

 

suficiente” y que existen “serias deficiencias” en el sistema de respuesta ante emergencias. En particular, la demora en la emisión de alertas telefónicas el martes, a pesar de la “alerta roja” emitida desde temprano por la Agencia Estatal de Meteorología, ha sido un punto de controversia.

Operativos de rescate y ayuda humanitaria

La prioridad actual, según Sánchez, es la localización de desaparecidos y la limpieza de rutas para facilitar el paso de ayuda humanitaria. Hasta ahora, más de 2,000 vehículos y camiones dañados han sido retirados, y se ha trabajado intensamente en la eliminación de toneladas de lodo y escombros acumulados en las zonas más afectadas. En su declaración, Sánchez prometió que el gobierno trabajará para restaurar el orden y los servicios básicos en las áreas devastadas por el desastre.

El presidente de la Comunidad Valenciana, Carlos Mazón, ha señalado que proporcionar cifras exactas sobre los desaparecidos es prematuro, dada la complejidad de la situación. Mientras tanto, la incertidumbre ha llevado a numerosos ciudadanos a buscar información sobre sus familiares en redes sociales y medios locales, generando una ola de solicitudes de ayuda y apoyo.

Solidaridad y desafíos en las operaciones de rescate

En medio del caos, la población de Valencia ha respondido con solidaridad, movilizándose para apoyar a los damnificados. Miles de personas han acudido a las áreas afectadas con suministros, palas y escobas, en un esfuerzo colectivo por limpiar y rehabilitar las zonas devastadas. Según la vicepresidenta de la Comunidad Valenciana, Susana Camarero, toneladas de alimentos y agua han sido enviadas a los municipios más afectados, aunque el colapso de infraestructuras ha dificultado el acceso a servicios básicos y comunicaciones.

Las autoridades han pedido a los voluntarios que eviten desplazarse en vehículos hacia las áreas afectadas, para no bloquear las vías y permitir el paso de los servicios de emergencia. Además, La Generalitat Valenciana ha restringido temporalmente la circulación en las carreteras hacia los municipios más perjudicados.

Aunque las previsiones meteorológicas anticipan un clima estable en Valencia para el fin de semana, la Agencia Estatal de Meteorología ha emitido una alerta naranja por fuertes lluvias en la provincia de Castellón. Este nuevo frente climático podría agravar la situación en el norte de la región y dificultar las labores de rescate en curso.

 

Harris y Trump se enfrentan en un final de campaña lleno de tensiones y temas divisivos

 

 

La carrera presidencial de 2024 en Estados Unidos sigue avanzando con intensidad y no sin controversias. Kamala Harris, quien asumió la candidatura demócrata tras el retiro de Joe Biden en julio, enfrenta al expresidente republicano Donald Trump en un contexto donde la política nacional se ha vuelto cada vez más polarizada y los temas clave dividen a los votantes. Harris, respaldada unánimemente por su partido, alcanzó en tan solo 36 horas el apoyo no oficial de suficientes delegados para representar a los demócratas. Este ascenso marca un hito en la historia electoral del país, pues su trayectoria hacia la candidatura presidencial fue mucho más breve y rápida que la de la mayoría de los candidatos en el pasado.

Desde su tiempo como senadora y como vicepresidenta, Harris ha sido una defensora de la Ley de Cuidado de Salud Asequible (también conocida como Obamacare) y de la Ley CHIPS y Ciencia, aprobada durante la administración de Biden. Esta última legislación busca impulsar la manufactura de semiconductores en Estados Unidos, un tema que la vicepresidenta considera crucial para la economía y el desarrollo tecnológico del país. En respuesta a los comentarios del presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, quien recientemente sugirió una “reforma masiva” al sistema de salud y expresó su interés en derogar la Ley CHIPS, Harris acusó a los republicanos de intentar eliminar avances significativos y afectar los empleos en el sector manufacturero, especialmente en los estados clave para las elecciones de 2024.

La vicepresidenta también ha señalado que estas propuestas son parte del "Proyecto 2025", una agenda conservadora que, según ella, busca revertir muchos de los logros de la administración actual. Trump, sin embargo, ha negado cualquier asociación con este proyecto y ha rechazado las afirmaciones de Harris, insistiendo en que su prioridad será reducir las regulaciones para incentivar el crecimiento económico y proteger los intereses estadounidenses.

CISA y la batalla contra la desinformación electoral

Un tema relevante en la contienda electoral es la desinformación. La agencia de ciberseguridad del Departamento de Seguridad Nacional, conocida como CISA, encargada de proteger el sistema electoral, ha tomado un enfoque menos activo para combatir la desinformación en comparación con las elecciones de 2020. Esta agencia fue objeto de una demanda por parte de fiscales republicanos que acusaron a CISA de censura, lo que ha limitado su capacidad para intervenir en las plataformas de redes sociales con la misma agresividad que en años anteriores. Sin embargo, CISA continúa denunciando esfuerzos de desinformación de origen extranjero, especialmente relacionados con la injerencia rusa.
 

Los críticos de la agencia señalan que la falta de una estrategia sólida para combatir la desinformación nacional podría afectar la percepción de los votantes en estas elecciones. En contraste, Jen Easterly, directora de CISA, ha declarado que la agencia no tiene la tarea de supervisar el discurso en redes sociales y ha insistido en que su prioridad es proteger la infraestructura electoral del país.

 

Propuestas económicas y precios de la vivienda

Otro aspecto que divide a los candidatos es el enfoque para solucionar la crisis de vivienda en Estados Unidos. Harris ha propuesto un ambicioso plan para reducir los costos de la vivienda, que incluye hasta $25,000 en apoyo para el pago inicial y un

 

 

 

crédito fiscal de $10,000 para compradores primerizos. Su propuesta también busca construir tres millones de nuevas unidades habitacionales mediante asociaciones con el sector privado, con el fin de satisfacer la creciente demanda de vivienda accesible en todo el país.

 

Trump, en cambio, ha vinculado la problemática de la vivienda con su política de inmigración. Ha señalado que los inmigrantes indocumentados contribuyen al aumento de los precios y ha prometido prohibir su acceso a hipotecas si vuelve a la Casa Blanca. Aunque no ha presentado un plan formal, el expresidente ha asegurado que reducirá las tasas de interés para facilitar el acceso a las hipotecas, afirmando que su objetivo es llevarlas al 3% o incluso menos. No obstante, la relación entre las tasas de interés y las políticas presidenciales es indirecta, ya que las tasas hipotecarias dependen del rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años, fuera del control directo de la presidencia.

La retórica de Trump y la postura de Harris sobre la violencia

 

Las tensiones en la campaña no solo se limitan a los temas económicos y sociales; también se ha incrementado el uso de retórica conflictiva. Harris criticó la retórica violenta de Trump, calificándola como “descalificadora” para un candidato presidencial, después de que este sugiriera que la exrepresentante Liz Cheney debería ser "atacada con nueve cañones". Trump respondió tachando a Harris de "no calificada" y de utilizar términos que él mismo había acuñado, como "no calificada" para competir en las elecciones.

 

En un evento reciente, Trump cuestionó un anuncio a favor de Harris que alentaba a las mujeres a guardar su voto en privado, sin comunicárselo a sus parejas, calificando esta idea de “ridícula” y afirmando que ninguna mujer escondería su voto de su esposo. Estos comentarios reflejan un enfoque tradicionalista que choca con la imagen de Harris, quien defiende la independencia y privacidad en el derecho al voto.

 

La contienda entre Harris y Trump se ha convertido en un choque de valores y de visiones para el futuro de Estados Unidos. Mientras Harris busca continuar la agenda progresista de Biden y avanzar en temas de salud, manufactura y derechos sociales, Trump enfoca su campaña en la desregulación y en una política de inmigración estricta. La elección de 2024 será determinante para el rumbo del país en temas de economía, derechos individuales y la lucha contra la desinformación, marcando uno de los enfrentamientos más polarizados en la historia reciente de EE.UU.

 

Primer mes de Sheinbaum en la presidencia marcado por violencia e incertidumbre judicial

 

 

Claudia Sheinbaum cumple su primer mes en la presidencia de México en un contexto de desafíos importantes. En medio de una grave crisis de violencia, particularmente en estados como Sinaloa y Chiapas, la mandataria enfrenta un clima de inseguridad creciente que ha cobrado la vida de policías, periodistas y líderes comunitarios. A esto se suma el conflicto en el sistema judicial, que ha suscitado una profunda oposición y protestas tras la implementación de una polémica reforma.

 

La situación en Sinaloa es crítica: la región occidental del país ha sido el escenario de violentos enfrentamientos entre facciones del Cártel de Sinaloa, que se han intensificado tras la captura de Ismael “El Mayo” Zambada en julio. La detención, facilitada en parte por la colaboración de los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán con autoridades estadounidenses, desencadenó una serie de represalias entre facciones, afectando a la población civil. Estos choques han resultado en cientos de muertes y en un clima de inseguridad que impacta también la economía del estado.

En el sur, Chiapas enfrenta problemas similares, exacerbados por la muerte de figuras importantes como el Padre Marcelo Pérez, quien había trabajado en defensa de los derechos humanos y había sido previamente amenazado. Su asesinato, ocurrido el 19 de octubre, evidencia la presencia de grupos armados que compiten por el control territorial en esta zona fronteriza con Guatemala.

A nivel nacional, los ataques a fuerzas de seguridad también preocupan. La organización civil Causa en Común informó que octubre cerró con la cifra más alta de policías asesinados en lo que va del año, sumando 257 víctimas, lo que evidencia los riesgos que enfrentan estos funcionarios en sus labores diarias. La violencia contra la prensa también ha generado alarma. En Michoacán, el asesinato del periodista Mauricio Cruz Solís el pasado martes impulsó a la organización Reporteros Sin Fronteras a exigir mayores medidas de protección para los trabajadores de medios. Este acto, seguido por la muerte de Patricia Ramírez, periodista de espectáculos, eleva a seis el número de periodistas asesinados en 2024.

Al mismo tiempo, el Gobierno de Sheinbaum enfrenta tensiones con el Poder Judicial, derivadas de una reforma impulsada por su predecesor, Andrés Manuel López Obrador. Esta medida, que implica que los jueces sean elegidos por voto popular en lugar de un sistema de carrera, ha sido ampliamente criticada por organismos judiciales y la oposición, quienes temen que se vulnere la independencia de este poder. La presidenta de la Suprema Corte, Norma Piña, y varios magistrados renunciaron en rechazo a esta reforma, mientras los trabajadores judiciales iniciaron una huelga que ha paralizado unos 13.000 casos.

Sheinbaum ha manifestado su apoyo a la reforma, calificándola como un avance en la legitimidad y transparencia del sistema judicial. No obstante, ha criticado la huelga, enfatizando que los empleados judiciales están percibiendo sus salarios mientras mantienen el paro. La implementación de la reforma enfrenta ya desafíos legales que podrían retrasar su puesta en marcha, pero el conflicto ha polarizado aún más el entorno político y social de México.

El primer mes de Sheinbaum en la presidencia ha estado marcado, por lo tanto, por tensiones y desafíos significativos, con una creciente presión para abordar la crisis de seguridad y restaurar la estabilidad judicial en el país.

 

 

 

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