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Positivismo y abundancia

Por: Jairo Fernando Zarama Venegas
Una
visión para transformar la vida
Vivimos en un mundo donde las presiones diarias, los
desafíos personales y profesionales pueden hacer que, en ocasiones, sea
difícil ver el lado positivo de las cosas. Sin embargo, adoptar una
actitud de positividad y abundancia puede ser un cambio poderoso, que no
solo afecta nuestra mentalidad, sino también la forma en que
experimentamos y moldeamos la realidad. Más allá de ser una simple
“buena actitud”, el positivismo y la abundancia son enfoques de vida que
invitan a pensar en posibilidades y oportunidades, en lugar de
limitaciones y carencias.
1. La mentalidad de abundancia: un recurso inagotable
La mentalidad de abundancia es aquella que nos lleva a ver la vida como
un conjunto de posibilidades infinitas. Al contrario de una mentalidad
de escasez, que se centra en lo que falta o en lo que podría perderse,
la abundancia nos permite ver que hay suficiente para todos: suficientes
recursos, suficientes oportunidades, suficiente amor. Adoptar esta
perspectiva transforma la forma en que interactuamos con el mundo, al
permitirnos actuar desde la gratitud y la generosidad, y no desde el
miedo y la competitividad.
Cuando vivimos desde la abundancia, dejamos de ver el éxito de los demás
como una amenaza, y comenzamos a verlo como una inspiración.
Desarrollamos la capacidad de celebrar los logros ajenos y de reconocer
que, al contribuir al bienestar de otros, también estamos contribuyendo
al nuestro. Esta es la esencia de la abundancia: al compartir,
multiplicamos; al celebrar, ampliamos; y al actuar con generosidad,
atraemos más de lo que realmente deseamos.
2. Positivismo: una herramienta para enfrentar los desafíos
Ser positivo no implica ignorar la realidad o no reconocer los
problemas, sino enfrentarlos con una perspectiva constructiva. El
positivismo es, en esencia, una actitud de resiliencia: la capacidad de
reconocer las dificultades y, aún así, enfocarse en soluciones. Esta
actitud es el motor que nos impulsa a seguir adelante cuando las cosas
no salen como planeamos y a encontrar oportunidades de crecimiento
incluso en los momentos más difíciles.
Cuando cultivamos el positivismo, entrenamos nuestra mente para ver el
lado brillante de las situaciones, lo que tiene un impacto directo en
nuestro bienestar emocional. Estudios han demostrado que las personas
que adoptan una actitud positiva tienden a tener una mejor salud mental
y física, menor estrés y una mayor satisfacción en la vida. Enfrentar
los desafíos con una actitud positiva no solo nos permite superarlos,
sino que también nos enseña a valorar cada paso del camino.
3. La conexión entre positividad, abundancia y éxito
El éxito es muchas veces el resultado de una mentalidad de abundancia y
positivismo. Cuando cultivamos una visión optimista y nos convencemos de
que el mundo está lleno de oportunidades, comenzamos a atraer
circunstancias, personas y experiencias que se alinean con nuestras
metas. Esta es una especie de “ciclo virtuoso” donde el pensamiento
positivo y la creencia en la abundancia nos llevan a actuar de manera
proactiva, y esa acción se traduce en resultados que refuerzan nuestra
actitud.
Este proceso no es magia ni una garantía de que todo saldrá perfecto,
pero sí tiene una influencia real sobre nuestras decisiones y, por ende,
sobre nuestro entorno. Quienes actúan desde el optimismo y la abundancia
suelen ser más perseverantes, ven fracasos como lecciones y tienen una
actitud abierta que atrae a personas con la misma energía, ampliando sus
redes de apoyo y crecimiento. Esta “sincronía” entre lo que pensamos y
lo que vivimos es fundamental para lograr una vida plena.
4. Practicar la gratitud: la base de una vida en abundancia
La gratitud es un componente esencial de la abundancia. Cuando dedicamos
tiempo a agradecer lo que tenemos —ya sea nuestra salud, nuestras
relaciones, nuestros logros o incluso los momentos difíciles que nos
enseñan lecciones—, estamos cultivando una mentalidad que nos conecta
con el presente y nos hace conscientes de lo que ya es parte de nuestra
vida.
Agradecer permite que la mente se enfoque en lo positivo, y nos brinda
una perspectiva de satisfacción y paz. En lugar de fijarnos en lo que
falta, apreciamos lo que ya tenemos, y esto nos motiva a seguir
avanzando. La gratitud nos ayuda a reconocer que, en cada situación, hay
algo valioso de lo que podemos aprender y disfrutar.
5. Cómo implementar el positivismo y la abundancia en nuestra vida
diaria
Cultivar el positivismo y la abundancia es posible mediante prácticas
diarias sencillas pero poderosas. Aquí algunas recomendaciones:
-Afirmaciones diarias: comenzar el día con afirmaciones
positivas, como "Hoy será un gran día", "Confío en mi capacidad de
superar cualquier desafío" o "Merezco vivir en abundancia". Las
afirmaciones nos ayudan a alinear nuestra mente con lo que queremos
experimentar.
-Visualización: imaginar lo que queremos atraer en nuestras
vidas. Visualizar nuestros sueños y objetivos refuerza nuestro
compromiso con ellos y nos permite enfocarnos en lo que deseamos.
-Rodearse de personas positivas: las personas con una mentalidad
similar a la nuestra nos inspiran y motivan. La energía positiva es
contagiosa y nos ayuda a mantenernos enfocados en lo que realmente
importa.
-Practicar la gratitud: llevar un diario de gratitud, anotando
tres cosas por las que estamos agradecidos cada día. Esta práctica nos
recuerda que ya vivimos en
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abundancia y nos permite enfocarnos en lo
positivo.
Para concluir
La mentalidad de positivismo y abundancia es un cambio de paradigma, un
acto de fe en que el universo siempre nos ofrece más de lo que
necesitamos, y que podemos ser los creadores de una vida plena y
satisfactoria. Vivir desde el positivismo y la abundancia no solo
transforma nuestra manera de ver el mundo, sino que también influye en
quienes nos rodean, creando un impacto que se multiplica y se extiende.
En este camino, recordemos que la abundancia no se trata
de tenerlo todo, sino de reconocer que ya somos completos. El verdadero
éxito y la felicidad provienen de esta simple pero poderosa idea: que en
cada momento tenemos todo lo necesario para crear una vida plena, donde
cada experiencia, buena o mala, nos lleva a un lugar de mayor paz y
satisfacción.
Crisis del agua en
Bogotá

Por: Teresa Pardo
Un
llamado urgente para un cambio sostenible
Bogotá, una ciudad que alguna vez se enorgulleció de
sus fuentes naturales y paisajes verdes, enfrenta hoy una de sus crisis
más alarmantes: la escasez de agua. Lo que hace solo unas décadas
parecía impensable, hoy es una realidad que pone en jaque tanto a las
autoridades como a los ciudadanos. La crisis hídrica en la capital
colombiana no es un fenómeno aislado; es el resultado de años de
prácticas insostenibles y del acelerado crecimiento urbano que ha
transformado las montañas, humedales y ríos en zonas degradadas.
1. Crecimiento desbordado y agotamiento de los recursos
La población de Bogotá ha crecido de manera exponencial en las últimas
décadas, y con ello, la demanda de agua se ha disparado. El suministro
hídrico de la ciudad depende en gran medida de los páramos y ríos de la
región, como el río Bogotá, que atraviesa la ciudad y cumple un papel
esencial en la provisión de agua. Sin embargo, este río ha sido objeto
de años de contaminación industrial y doméstica, lo que ha reducido
dramáticamente la calidad del agua.
Los páramos, ecosistemas únicos que actúan como "esponjas" naturales
reteniendo agua y regulando el flujo hacia la ciudad, también están en
peligro. La minería, la expansión urbana y las malas prácticas agrícolas
han puesto en riesgo estos frágiles ecosistemas, reduciendo su capacidad
de almacenamiento y aumentando las probabilidades de escasez.
2. Los efectos del cambio climático
El cambio climático ha intensificado las sequías y alterado los patrones
de lluvias, afectando directamente la disponibilidad de agua en Bogotá.
En los últimos años, las lluvias han sido cada vez más irregulares,
provocando que las reservas de agua se reduzcan en temporadas críticas.
Al mismo tiempo, los fenómenos meteorológicos extremos han incrementado
el riesgo de inundaciones y desbordamientos, especialmente en zonas
vulnerables.
Las sequías y el cambio en los ciclos de lluvia no son eventos aislados;
son el resultado de una crisis ambiental global que afecta de manera
directa a las fuentes de agua de Bogotá. Esta situación exige que tanto
las autoridades como la ciudadanía comprendan que la protección de los
recursos hídricos es un asunto urgente.
3. La falta de infraestructura y gestión sostenible
Aunque Bogotá cuenta con importantes sistemas de acueducto, estos se ven
sobrepasados por la demanda creciente y la falta de inversión en
tecnología sostenible. Además, la gestión ineficiente de los recursos ha
dejado en evidencia la falta de políticas a largo plazo que garanticen
un abastecimiento de agua suficiente para la población.
La filtración en las redes de distribución, las pérdidas de agua en el
sistema y la ausencia de plantas de tratamiento de aguas residuales son
solo algunos de los problemas que agravan la crisis hídrica. A esto se
suma el desperdicio de agua en el uso doméstico e industrial, un reflejo
de la falta de conciencia sobre la importancia del recurso.
4. La necesidad de un cambio en el consumo de agua
Frente a esta situación, es fundamental que los ciudadanos tomen
conciencia de la urgencia de cuidar el agua. El cambio en los hábitos de
consumo puede hacer una gran diferencia: desde reducir el tiempo en la
ducha y cerrar el grifo mientras se cepillan los dientes hasta
implementar prácticas de recolección de agua de lluvia en los hogares.
La conciencia y la acción individual pueden ayudar a mitigar el impacto
de la crisis, pero este esfuerzo solo será efectivo si se complementa
con políticas públicas robustas.
Asimismo, las empresas y sectores industriales deben ser responsables en
el uso y manejo del agua, comprometiéndose con prácticas sostenibles. La
industria en Bogotá debe pasar de ser parte del problema a ser parte de
la solución, implementando tecnologías de reciclaje de agua y reducción
de desperdicio.
5. Proteger los páramos y los humedales
Los páramos y humedales de Bogotá son la base de su sistema hídrico, y
su preservación es indispensable. Estos ecosistemas, además de proveer
agua, son hogar de una biodiversidad única que cumple funciones vitales
para el equilibrio ambiental de la región. La protección de áreas como
el Páramo de Sumapaz, uno de los más grandes del mundo, y los humedales
de la Sabana de Bogotá es urgente para garantizar un suministro de agua
sostenible.
Los ciudadanos deben presionar para que se mantenga una vigilancia
estricta sobre estos territorios, exigiendo que se tomen medidas firmes
contra la deforestación, la minería y cualquier actividad que ponga en
riesgo estos ecosistemas. La preservación
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de los páramos y humedales es esencial para enfrentar
la crisis del agua en Bogotá y sentar las bases de un futuro sostenible.
6. Una responsabilidad compartida
La crisis del agua en Bogotá no es responsabilidad
exclusiva del gobierno o de un solo sector de la población. Es un
problema que nos afecta a todos y que requiere una solución integral.
Tanto las autoridades como las comunidades y las empresas deben trabajar
juntas para establecer un modelo de gestión del agua que responda a las
necesidades actuales y prevea las futuras.
La crisis hídrica de Bogotá es una señal de
advertencia, un llamado de atención que no debemos ignorar. Si queremos
asegurar un futuro en el que el agua sea un recurso garantizado para
todos, debemos actuar con responsabilidad y compromiso. La protección de
los recursos hídricos, la inversión en infraestructura sostenible y un
cambio en nuestros hábitos de consumo son pasos esenciales hacia la
preservación de un bien tan vital.
El agua es vida, y cada gota cuenta.
DE AQUÍ Y DE ALLÁ

Por: Otoniel Parra Arias
CASO DE LA DANA EN ESPAÑA:
LA POLÍTICA RALENTIZÓ LAS SOLUCIONES VITALES DE ESTE FENÓMENO NATURAL
De la tragedia de la denominada DANA en Valencia España
aparte de tratarse de un evento local de gran impacto que ya superó los
primeros lugares en el marco de titulares internacionales, de todas
maneras vale la pena hacer algunas reflexiones por lo importante que es
analizar algunos errores cometidos especialmente en lo que concierne a
la grave afectación contra el entorno natural ahora que el tema
ambiental parece tener mejor audiencia, aunque falte saber que piensa el
señor Trump desde Norteamérica al respecto.
Según varios medios de prensa españoles que día tras día
hacen énfasis en lo que ocurrió y las consecuencias posteriores se nos
ocurren algunos pensamientos.
DESDE LO POLÍTICO. Una auténtica metida de pata, homenaje
a la improvisación y falta de perspectiva y estudios de parte de algunos
integrantes de los dos partidos tradicionales como son el PSOE
socialista y EL PP de la derecha. Lo más doloroso es que en ambos
partidos con sus principales líderes se niegan a aceptar culpabilidades
y tratan a pesar de las dolorosas circunstancias de justificar a sus
delegados en esa provincia española.
Por ejemplo en el caso del PSOE, con el presidente Pedro Sánchez a la
cabeza, su falta de cercanía con el pueblo le ha acarreado más de una
pifia rayana con el ridículo. En efecto el presidente al inicio de la
tragedia ante los micrófonos de la tv y la radio argumentaba ante
quienes se quejaban en medio de lágrimas por las pérdidas que ya se
advertían como de marca mayor, que quien tuviera una queja la formulara
ante las autoridades para poder enterar a los funcionarios de su
realidad.
Propuesta verdaderamente desconcertante de parte de todo un presidente
ante hechos palpables con la noticia de los primeros cadáveres
encontrados en los sótanos de los aparcaderos de coches que no hizo sino
crear más descontento y confusión. Agréguese a esta desafortunada
respuesta lo que le aconteció al mismo personaje en el incidente del
malestar público demostrado con la presencia del rey su esposa, Sánchez
y el presidente de la generalitat valenciana, Carlos Mazón cuando la
gente lanzó bolas de barro y otros objetos a los altos dignatarios,
motivando la escapada del presidente hacia su vehículo oficial protegido
por sus escoltas armados de paraguas tratando de superar el temporal de
barro que les caía encima, mientras el rey Felipe por el contrario se
negaba a tomar igual actitud y con toda su estatura se erguía ante el
corrillo de vecinos furiosos aceptando tácitamente que el enfado
colectivo era más que justificado.
Eso desde la orilla socialista, ahora desde la contraparte del Partido
Popular, PP, la declaración del principal líder de la oposición, Alberto
Núñez Feijóo, tratando de defender a su delegado en la generalitat
valenciana, acusado de falta de diligencia y rapidez para atender la
emergencia que ya se anunciaba desde diversos agentes periodísticos,
dándole prelación a una comida con una conocida periodista en tenor
social tiempo durante el cual se perdieron preciosos minutos que habrían
significado menos pérdidas humanas.
Feijóo, se apresuró a asegurar que todos los funcionarios de su partido
eran ejemplo de responsabilidad que estaba más allá de cualquier
análisis.
Esas son algunas de las respuestas de los grandes líderes ante la
inminencia de una gran tragedia que revela como los intereses por
salvaguardar el orden dentro de las filas partidistas más importante que
la verdad expuesta a los ciudadanos con la debida anticipación para
evitar las dolorosas muertes que enlutan a España.

Emisoras como Es-radio y la cadena Ser, han relatado como
el día de este trágico evento hubo tiempo para avisar a la gente por
medio de los móviles y los medios de comunicación y que esto no se hizo
por los funcionarios del orden nacional y local que estaban preparados
para circunstancias como la que acaba de pasar, de tal forma que a las
cinco de la tarde solo un funcionario alertó mediante un mensaje sobre
el crecimiento de un río que llegaba a esa hora a niveles de emergencia,
lo cual no fue tenido en cuenta y solo hasta las ocho y treinta de la
noche, el presidente de la comunidad se desprendió de su compromiso
social para integrarse a un comité de emergencia cuando ya era demasiado
tarde.
Son las fallas que se estudian en el alto gobierno
español y que por aquello de los vasos comunicantes en cuanto a la
naturaleza como elemento global deben servir a otros para no cometer los
mismos errores.
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