Bogotá, Colombia -Edición: 718

 Fecha: Domingo 10-11-2024

 

 

Página 12

   

COLUMNISTAS

 

 

 

Positivismo y abundancia

Por: Jairo Fernando Zarama Venegas

 

Una visión para transformar la vida

 

Vivimos en un mundo donde las presiones diarias, los desafíos personales y profesionales pueden hacer que, en ocasiones, sea difícil ver el lado positivo de las cosas. Sin embargo, adoptar una actitud de positividad y abundancia puede ser un cambio poderoso, que no solo afecta nuestra mentalidad, sino también la forma en que experimentamos y moldeamos la realidad. Más allá de ser una simple “buena actitud”, el positivismo y la abundancia son enfoques de vida que invitan a pensar en posibilidades y oportunidades, en lugar de limitaciones y carencias.

1. La mentalidad de abundancia: un recurso inagotable

La mentalidad de abundancia es aquella que nos lleva a ver la vida como un conjunto de posibilidades infinitas. Al contrario de una mentalidad de escasez, que se centra en lo que falta o en lo que podría perderse, la abundancia nos permite ver que hay suficiente para todos: suficientes recursos, suficientes oportunidades, suficiente amor. Adoptar esta perspectiva transforma la forma en que interactuamos con el mundo, al permitirnos actuar desde la gratitud y la generosidad, y no desde el miedo y la competitividad.

Cuando vivimos desde la abundancia, dejamos de ver el éxito de los demás como una amenaza, y comenzamos a verlo como una inspiración. Desarrollamos la capacidad de celebrar los logros ajenos y de reconocer que, al contribuir al bienestar de otros, también estamos contribuyendo al nuestro. Esta es la esencia de la abundancia: al compartir, multiplicamos; al celebrar, ampliamos; y al actuar con generosidad, atraemos más de lo que realmente deseamos.

2. Positivismo: una herramienta para enfrentar los desafíos

Ser positivo no implica ignorar la realidad o no reconocer los problemas, sino enfrentarlos con una perspectiva constructiva. El positivismo es, en esencia, una actitud de resiliencia: la capacidad de reconocer las dificultades y, aún así, enfocarse en soluciones. Esta actitud es el motor que nos impulsa a seguir adelante cuando las cosas no salen como planeamos y a encontrar oportunidades de crecimiento incluso en los momentos más difíciles.

Cuando cultivamos el positivismo, entrenamos nuestra mente para ver el lado brillante de las situaciones, lo que tiene un impacto directo en nuestro bienestar emocional. Estudios han demostrado que las personas que adoptan una actitud positiva tienden a tener una mejor salud mental y física, menor estrés y una mayor satisfacción en la vida. Enfrentar los desafíos con una actitud positiva no solo nos permite superarlos, sino que también nos enseña a valorar cada paso del camino.

3. La conexión entre positividad, abundancia y éxito

El éxito es muchas veces el resultado de una mentalidad de abundancia y positivismo. Cuando cultivamos una visión optimista y nos convencemos de que el mundo está lleno de oportunidades, comenzamos a atraer circunstancias, personas y experiencias que se alinean con nuestras metas. Esta es una especie de “ciclo virtuoso” donde el pensamiento positivo y la creencia en la abundancia nos llevan a actuar de manera proactiva, y esa acción se traduce en resultados que refuerzan nuestra actitud.

Este proceso no es magia ni una garantía de que todo saldrá perfecto, pero sí tiene una influencia real sobre nuestras decisiones y, por ende, sobre nuestro entorno. Quienes actúan desde el optimismo y la abundancia suelen ser más perseverantes, ven fracasos como lecciones y tienen una actitud abierta que atrae a personas con la misma energía, ampliando sus redes de apoyo y crecimiento. Esta “sincronía” entre lo que pensamos y lo que vivimos es fundamental para lograr una vida plena.

4. Practicar la gratitud: la base de una vida en abundancia

La gratitud es un componente esencial de la abundancia. Cuando dedicamos tiempo a agradecer lo que tenemos —ya sea nuestra salud, nuestras relaciones, nuestros logros o incluso los momentos difíciles que nos enseñan lecciones—, estamos cultivando una mentalidad que nos conecta con el presente y nos hace conscientes de lo que ya es parte de nuestra vida.

Agradecer permite que la mente se enfoque en lo positivo, y nos brinda una perspectiva de satisfacción y paz. En lugar de fijarnos en lo que falta, apreciamos lo que ya tenemos, y esto nos motiva a seguir avanzando. La gratitud nos ayuda a reconocer que, en cada situación, hay algo valioso de lo que podemos aprender y disfrutar.

5. Cómo implementar el positivismo y la abundancia en nuestra vida diaria

Cultivar el positivismo y la abundancia es posible mediante prácticas diarias sencillas pero poderosas. Aquí algunas recomendaciones:

-Afirmaciones diarias: comenzar el día con afirmaciones positivas, como "Hoy será un gran día", "Confío en mi capacidad de superar cualquier desafío" o "Merezco vivir en abundancia". Las afirmaciones nos ayudan a alinear nuestra mente con lo que queremos experimentar.

-Visualización: imaginar lo que queremos atraer en nuestras vidas. Visualizar nuestros sueños y objetivos refuerza nuestro compromiso con ellos y nos permite enfocarnos en lo que deseamos.

-Rodearse de personas positivas: las personas con una mentalidad similar a la nuestra nos inspiran y motivan. La energía positiva es contagiosa y nos ayuda a mantenernos enfocados en lo que realmente importa.

-Practicar la gratitud: llevar un diario de gratitud, anotando tres cosas por las que estamos agradecidos cada día. Esta práctica nos recuerda que ya vivimos en
 

 

 

abundancia y nos permite enfocarnos en lo positivo.

 

Para concluir

La mentalidad de positivismo y abundancia es un cambio de paradigma, un acto de fe en que el universo siempre nos ofrece más de lo que necesitamos, y que podemos ser los creadores de una vida plena y satisfactoria. Vivir desde el positivismo y la abundancia no solo transforma nuestra manera de ver el mundo, sino que también influye en quienes nos rodean, creando un impacto que se multiplica y se extiende.

 

En este camino, recordemos que la abundancia no se trata de tenerlo todo, sino de reconocer que ya somos completos. El verdadero éxito y la felicidad provienen de esta simple pero poderosa idea: que en cada momento tenemos todo lo necesario para crear una vida plena, donde cada experiencia, buena o mala, nos lleva a un lugar de mayor paz y satisfacción.

 

Crisis del agua en Bogotá

Por: Teresa Pardo

 

Un llamado urgente para un cambio sostenible

 

Bogotá, una ciudad que alguna vez se enorgulleció de sus fuentes naturales y paisajes verdes, enfrenta hoy una de sus crisis más alarmantes: la escasez de agua. Lo que hace solo unas décadas parecía impensable, hoy es una realidad que pone en jaque tanto a las autoridades como a los ciudadanos. La crisis hídrica en la capital colombiana no es un fenómeno aislado; es el resultado de años de prácticas insostenibles y del acelerado crecimiento urbano que ha transformado las montañas, humedales y ríos en zonas degradadas.

1. Crecimiento desbordado y agotamiento de los recursos

La población de Bogotá ha crecido de manera exponencial en las últimas décadas, y con ello, la demanda de agua se ha disparado. El suministro hídrico de la ciudad depende en gran medida de los páramos y ríos de la región, como el río Bogotá, que atraviesa la ciudad y cumple un papel esencial en la provisión de agua. Sin embargo, este río ha sido objeto de años de contaminación industrial y doméstica, lo que ha reducido dramáticamente la calidad del agua.

Los páramos, ecosistemas únicos que actúan como "esponjas" naturales reteniendo agua y regulando el flujo hacia la ciudad, también están en peligro. La minería, la expansión urbana y las malas prácticas agrícolas han puesto en riesgo estos frágiles ecosistemas, reduciendo su capacidad de almacenamiento y aumentando las probabilidades de escasez.

2. Los efectos del cambio climático

El cambio climático ha intensificado las sequías y alterado los patrones de lluvias, afectando directamente la disponibilidad de agua en Bogotá. En los últimos años, las lluvias han sido cada vez más irregulares, provocando que las reservas de agua se reduzcan en temporadas críticas. Al mismo tiempo, los fenómenos meteorológicos extremos han incrementado el riesgo de inundaciones y desbordamientos, especialmente en zonas vulnerables.

Las sequías y el cambio en los ciclos de lluvia no son eventos aislados; son el resultado de una crisis ambiental global que afecta de manera directa a las fuentes de agua de Bogotá. Esta situación exige que tanto las autoridades como la ciudadanía comprendan que la protección de los recursos hídricos es un asunto urgente.

3. La falta de infraestructura y gestión sostenible

Aunque Bogotá cuenta con importantes sistemas de acueducto, estos se ven sobrepasados por la demanda creciente y la falta de inversión en tecnología sostenible. Además, la gestión ineficiente de los recursos ha dejado en evidencia la falta de políticas a largo plazo que garanticen un abastecimiento de agua suficiente para la población.

La filtración en las redes de distribución, las pérdidas de agua en el sistema y la ausencia de plantas de tratamiento de aguas residuales son solo algunos de los problemas que agravan la crisis hídrica. A esto se suma el desperdicio de agua en el uso doméstico e industrial, un reflejo de la falta de conciencia sobre la importancia del recurso.

4. La necesidad de un cambio en el consumo de agua

Frente a esta situación, es fundamental que los ciudadanos tomen conciencia de la urgencia de cuidar el agua. El cambio en los hábitos de consumo puede hacer una gran diferencia: desde reducir el tiempo en la ducha y cerrar el grifo mientras se cepillan los dientes hasta implementar prácticas de recolección de agua de lluvia en los hogares. La conciencia y la acción individual pueden ayudar a mitigar el impacto de la crisis, pero este esfuerzo solo será efectivo si se complementa con políticas públicas robustas.

Asimismo, las empresas y sectores industriales deben ser responsables en el uso y manejo del agua, comprometiéndose con prácticas sostenibles. La industria en Bogotá debe pasar de ser parte del problema a ser parte de la solución, implementando tecnologías de reciclaje de agua y reducción de desperdicio.

5. Proteger los páramos y los humedales

Los páramos y humedales de Bogotá son la base de su sistema hídrico, y su preservación es indispensable. Estos ecosistemas, además de proveer agua, son hogar de una biodiversidad única que cumple funciones vitales para el equilibrio ambiental de la región. La protección de áreas como el Páramo de Sumapaz, uno de los más grandes del mundo, y los humedales de la Sabana de Bogotá es urgente para garantizar un suministro de agua sostenible.

Los ciudadanos deben presionar para que se mantenga una vigilancia estricta sobre estos territorios, exigiendo que se tomen medidas firmes contra la deforestación, la minería y cualquier actividad que ponga en riesgo estos ecosistemas. La preservación
 

 

 

de los páramos y humedales es esencial para enfrentar la crisis del agua en Bogotá y sentar las bases de un futuro sostenible.

 

6. Una responsabilidad compartida

 

La crisis del agua en Bogotá no es responsabilidad exclusiva del gobierno o de un solo sector de la población. Es un problema que nos afecta a todos y que requiere una solución integral. Tanto las autoridades como las comunidades y las empresas deben trabajar juntas para establecer un modelo de gestión del agua que responda a las necesidades actuales y prevea las futuras.

 

La crisis hídrica de Bogotá es una señal de advertencia, un llamado de atención que no debemos ignorar. Si queremos asegurar un futuro en el que el agua sea un recurso garantizado para todos, debemos actuar con responsabilidad y compromiso. La protección de los recursos hídricos, la inversión en infraestructura sostenible y un cambio en nuestros hábitos de consumo son pasos esenciales hacia la preservación de un bien tan vital.

 

El agua es vida, y cada gota cuenta.

 

DE AQUÍ Y DE ALLÁ

Por: Otoniel Parra Arias

 

CASO DE LA DANA EN ESPAÑA: LA POLÍTICA RALENTIZÓ LAS SOLUCIONES VITALES DE ESTE FENÓMENO NATURAL

 

De la tragedia de la denominada DANA en Valencia España aparte de tratarse de un evento local de gran impacto que ya superó los primeros lugares en el marco de titulares internacionales, de todas maneras vale la pena hacer algunas reflexiones por lo importante que es analizar algunos errores cometidos especialmente en lo que concierne a la grave afectación contra el entorno natural ahora que el tema ambiental parece tener mejor audiencia, aunque falte saber que piensa el señor Trump desde Norteamérica al respecto.

 

Según varios medios de prensa españoles que día tras día hacen énfasis en lo que ocurrió y las consecuencias posteriores se nos ocurren algunos pensamientos.

 

DESDE LO POLÍTICO. Una auténtica metida de pata, homenaje a la improvisación y falta de perspectiva y estudios de parte de algunos integrantes de los dos partidos tradicionales como son el PSOE socialista y EL PP de la derecha. Lo más doloroso es que en ambos partidos con sus principales líderes se niegan a aceptar culpabilidades y tratan a pesar de las dolorosas circunstancias de justificar a sus delegados en esa provincia española.

Por ejemplo en el caso del PSOE, con el presidente Pedro Sánchez a la cabeza, su falta de cercanía con el pueblo le ha acarreado más de una pifia rayana con el ridículo. En efecto el presidente al inicio de la tragedia ante los micrófonos de la tv y la radio argumentaba ante quienes se quejaban en medio de lágrimas por las pérdidas que ya se advertían como de marca mayor, que quien tuviera una queja la formulara ante las autoridades para poder enterar a los funcionarios de su realidad.

Propuesta verdaderamente desconcertante de parte de todo un presidente ante hechos palpables con la noticia de los primeros cadáveres encontrados en los sótanos de los aparcaderos de coches que no hizo sino crear más descontento y confusión. Agréguese a esta desafortunada respuesta lo que le aconteció al mismo personaje en el incidente del malestar público demostrado con la presencia del rey su esposa, Sánchez y el presidente de la generalitat valenciana, Carlos Mazón cuando la gente lanzó bolas de barro y otros objetos a los altos dignatarios, motivando la escapada del presidente hacia su vehículo oficial protegido por sus escoltas armados de paraguas tratando de superar el temporal de barro que les caía encima, mientras el rey Felipe por el contrario se negaba a tomar igual actitud y con toda su estatura se erguía ante el corrillo de vecinos furiosos aceptando tácitamente que el enfado colectivo era más que justificado.

Eso desde la orilla socialista, ahora desde la contraparte del Partido Popular, PP, la declaración del principal líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, tratando de defender a su delegado en la generalitat valenciana, acusado de falta de diligencia y rapidez para atender la emergencia que ya se anunciaba desde diversos agentes periodísticos, dándole prelación a una comida con una conocida periodista en tenor social tiempo durante el cual se perdieron preciosos minutos que habrían significado menos pérdidas humanas.

Feijóo, se apresuró a asegurar que todos los funcionarios de su partido eran ejemplo de responsabilidad que estaba más allá de cualquier análisis.

Esas son algunas de las respuestas de los grandes líderes ante la inminencia de una gran tragedia que revela como los intereses por salvaguardar el orden dentro de las filas partidistas más importante que la verdad expuesta a los ciudadanos con la debida anticipación para evitar las dolorosas muertes que enlutan a España.

 

 

Emisoras como Es-radio y la cadena Ser, han relatado como el día de este trágico evento hubo tiempo para avisar a la gente por medio de los móviles y los medios de comunicación y que esto no se hizo por los funcionarios del orden nacional y local que estaban preparados para circunstancias como la que acaba de pasar, de tal forma que a las cinco de la tarde solo un funcionario alertó mediante un mensaje sobre el crecimiento de un río que llegaba a esa hora a niveles de emergencia, lo cual no fue tenido en cuenta y solo hasta las ocho y treinta de la noche, el presidente de la comunidad se desprendió de su compromiso social para integrarse a un comité de emergencia cuando ya era demasiado tarde.

 

Son las fallas que se estudian en el alto gobierno español y que por aquello de los vasos comunicantes en cuanto a la naturaleza como elemento global deben servir a otros para no cometer los mismos errores.

 

 

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