Bogotá, Colombia -Edición: 718

 Fecha: Domingo 10-11-2024

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TECNOLOGÍA-CIENCIA

 

 

 

Descubren vestigios del campo magnético primigenio que dio forma al sistema solar

 

 

 

 

omnipresente en el sistema solar joven, un factor que posiblemente desempeñó un papel fundamental en la disposición de la materia que dio origen a los astros que hoy conocemos.

 

La influencia de la heliosfera y la desaparición de los campos magnéticos antiguos

 

Actualmente, el sistema solar se encuentra protegido por la heliosfera, un campo magnético generado por el viento solar que actúa como una barrera frente a las partículas de alta energía del espacio interestelar. Sin embargo, los investigadores señalan que los campos magnéticos primigenios, como el detectado en Ryugu, desaparecieron una vez que el sistema solar se consolidó en su estructura actual. La heliosfera, al establecerse como el campo dominante, reemplazó a estos antiguos campos que originalmente ayudaron a moldear la disposición de polvo y gas.

Comprender la desaparición de estos campos magnéticos antiguos y cómo su influencia fue eventualmente absorbida por el campo generado por el viento solar es un tema de gran interés para los científicos, ya que podría proporcionar información adicional sobre los mecanismos de formación de sistemas planetarios en otras partes de la galaxia. El hecho de que la heliosfera hoy en día desempeñe un papel protector para los planetas no invalida la importancia de los campos magnéticos débiles que existieron al principio, pues estos campos contribuyeron a la organización inicial de la materia en el sistema solar.

Hacia una mejor comprensión de los inicios del sistema solar

El estudio de Ryugu y el análisis de sus muestras ofrecen una oportunidad única para comprender cómo interactuaron las fuerzas magnéticas en los primeros momentos del sistema solar. La posibilidad de detectar y medir estos campos magnéticos extintos, aunque débiles, permite a los científicos trazar un mapa más detallado de cómo se formaron los cuerpos estelares y de qué manera se organizaron en la periferia del sistema solar.

 

 

En conclusión, el descubrimiento de este campo magnético extinto es un hito en la investigación espacial, ya que proporciona una pieza clave en el rompecabezas sobre los orígenes de nuestro sistema solar. A medida que se realizan estudios adicionales en cuerpos como Ryugu y otros asteroides, la comunidad científica espera encontrar más pistas sobre los procesos que permitieron la formación de planetas y otros cuerpos estelares, arrojando luz sobre la dinámica magnética que dio origen a nuestro rincón en el universo.

 

En un avance sin precedentes para entender los primeros momentos de la formación del sistema solar, un grupo de científicos ha hallado rastros de un antiguo campo magnético en el asteroide Ryugu, localizado en la periferia de nuestro sistema. Este hallazgo abre una ventana al pasado que permite explorar cómo se gestaron los planetas y otros cuerpos estelares en las etapas iniciales de su desarrollo. La investigación ha sido liderada por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y empleó muestras del asteroide recolectadas por la misión Hayabusa 2 de la Agencia Espacial de Japón (JAXA).

El hallazgo en Ryugu y su importancia para la ciencia

 

 

El asteroide Ryugu, un cuerpo celeste primitivo que se ha mantenido inalterado desde la formación del sistema solar, ha sido clave para esta investigación. Las muestras de polvo y partículas recolectadas del asteroide han proporcionado información valiosa sobre el ambiente de los primeros momentos del sistema solar, cuando la nube de gas y polvo que eventualmente daría lugar al Sol y los planetas estaba en plena consolidación. A través del análisis minucioso de las muestras, los investigadores del MIT detectaron indicios de un campo magnético sumamente débil, pero de relevancia fundamental para la formación de cuerpos rocosos y planetas en las zonas exteriores del sistema.

Este campo magnético, calculado en unos 15 microteslas (en contraste con los 50 microteslas del campo magnético terrestre actual), habría influido de manera decisiva en la concentración y desplazamiento de partículas de polvo y gas, un proceso necesario para la formación de asteroides y planetas gigantes, como Júpiter y Saturno. Según el reporte de los científicos publicado en la revista AGU Advances, estos vestigios magnéticos permiten comprender no solo la formación de Ryugu, sino también el proceso mediante el cual se configuró el sistema solar exterior, ofreciendo claves sobre cómo campos magnéticos de baja intensidad pueden impactar significativamente en la formación estelar.
 

La función de los campos magnéticos en la formación de sistemas estelares

Los campos magnéticos han sido identificados como factores cruciales en la formación de sistemas estelares y planetarios. Según las teorías actuales, los campos magnéticos en el interior de una nube molecular permiten que la materia se acumule en el centro de esta nube, facilitando la creación de una estrella. Alrededor de esta
estrella en formación, los

 

 

campos magnéticos también ayudan a concentrar polvo y gas en regiones específicas, impulsando la creación de planetas y otros cuerpos estelares.

 

Mercurio, Venus, Tierra y Marte, los planetas rocosos del sistema solar, se formaron mediante este proceso de atracción y acumulación de polvo, a partir de los campos magnéticos generados en la nebulosa solar. Sin embargo, el origen de los planetas gigantes y de los asteroides en la región más externa del sistema solar había permanecido en gran medida un misterio debido a la falta de evidencia concreta sobre cómo operaban estos campos magnéticos en estas áreas más remotas. El descubrimiento de que Ryugu conserva vestigios de un antiguo campo magnético ofrece, por primera vez, pruebas físicas de que estos campos también existieron y jugaron un papel en la formación de cuerpos en las regiones más distantes del sistema solar.

Un campo magnético extinto que fue clave en la periferia del sistema solar

Los registros magnéticos hallados en Ryugu sugieren que este campo, aunque débil, fue lo suficientemente persistente como para dejar una huella en los primeros objetos rocosos formados en el sistema solar exterior. Este campo magnético primigenio parece haber sido generado por la interacción del gas ionizado que giraba alrededor del naciente Sol en las etapas tempranas del sistema solar. Este proceso de magnetización se produjo antes de la consolidación de planetas, asteroides y lunas, hace aproximadamente 4,000 millones de años, y dejó una firma magnética en cuerpos como Ryugu que lograron conservar estos registros hasta la actualidad.

 

El equipo de científicos, liderado por el profesor Benjamin Weiss del MIT, destacó que, aunque el campo era muy débil, fue lo suficientemente influyente para concentrar materiales necesarios en áreas específicas, facilitando la formación de cuerpos estelares. Según Weiss, "dondequiera que miremos ahora, había algún tipo de campo magnético que era responsable de llevar la masa al lugar donde se estaban formando el Sol y los planetas". Estas palabras subrayan la relevancia del hallazgo, que establece la presencia de un campo magnético

 

 

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