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Trump amenaza
con cerrar el Departamento de Educación

El presidente electo de Estados Unidos, Donald
Trump, ha vuelto a encender el debate en torno a la educación
pública al prometer la eliminación del Departamento de
Educación. Durante un mitin de campaña en Wisconsin, Trump
expresó que esta agencia simboliza la extralimitación del
departamento federal y el desperdicio de fondos públicos,
aludiendo a que su cierre frenaría el "adoctrinamiento" de la
juventud estadounidense. Esta medida, sin embargo, enfrenta
grandes desafíos y podría tener profundas consecuencias para el
sistema educativo en el país.
Un departamento con historia
El Departamento de Educación se estableció como agencia de
gabinete en 1979 bajo la administración de Jimmy Carter,
cumpliendo una promesa de campaña para mejorar la supervisión
educativa y apoyar la educación pública. A lo largo de los años,
el departamento ha administrado recursos financieros y ha jugado
un rol clave en garantizar la igualdad de oportunidades para
estudiantes en condiciones de vulnerabilidad. Sin embargo, el
Departamento de Educación ha sido cuestionado desde su creación
por algunos sectores conservadores que lo ven como un exceso de
la intervención federal en asuntos estatales.
¿Qué implica eliminar el Departamento de Educación?
El Departamento de Educación tiene la función de distribuir
fondos federales a los sistemas educativos estatales y locales.
Entre los programas más importantes se encuentran el Título I,
destinado a apoyar la educación de estudiantes de bajos
ingresos, y el IDEA, enfocado en la educación de niños con
discapacidades. En total, estos programas aportan anualmente
aproximadamente 28,000 millones de dólares a las escuelas
primarias y secundarias de todo el país, una contribución que
representa cerca del 10% de la financiación educativa total.
La eliminación del Departamento de Educación podría llevar a una
redistribución de estos fondos hacia otros departamentos o a los
propios estados, aunque el nivel de financiación federal podría
verse afectado. Además, la agencia administra programas
cruciales para estudiantes universitarios, como el programa de
becas Pell, que apoya a estudiantes de bajos ingresos, y los
préstamos estudiantiles, cuya cartera asciende a 1.6 billones de
dólares.
Supervisión y derechos civiles
Además de gestionar fondos, el Departamento de Educación realiza
una supervisión que incluye la investigación de denuncias de
discriminación en instituciones educativas a través de su
Oficina de Derechos Civiles. La administración de Joe Biden, por
ejemplo, fortaleció protecciones para estudiantes transgénero,
en medio de un entorno de crecientes tensiones culturales.
Aunque algunas de estas regulaciones han sido impugnadas en los
tribunales, el papel del departamento en la supervisión de
derechos civiles es visto como crucial por sectores
progresistas.
Durante la pandemia de COVID-19, el Departamento de Educación
tuvo un rol importante en la gestión de fondos federales para
apoyar a las escuelas afectadas. Sin embargo, en decisiones como
el cierre de escuelas, su influencia fue limitada, ya que no
tiene autoridad para imponer decisiones a nivel local. A pesar
de ello, su papel ha sido esencial en la promoción de políticas
de igualdad de oportunidades y en la regulación de la calidad
educativa en instituciones de todo el país.
Consecuencias de eliminar el Departamento de Educación
Una de las principales preocupaciones en torno al cierre del
departamento es la posible pérdida de condiciones y estándares
federales en la distribución de fondos. Actualmente, los
programas de ayuda federal como el Título I y la IDEA requieren
que las escuelas cumplan con ciertos requisitos de transparencia
y reportes, algo que podría cambiar si los fondos se transfieren
mediante subvenciones en bloque, que imponen menos condiciones.
La eliminación del Departamento de Educación no necesariamente
implica un recorte en los fondos destinados a la educación, pero
la administración y distribución de estos recursos podría quedar
en manos de otras agencias o incluso de los gobiernos estatales.
Frederick Hess, investigador en políticas educativas del
American Enterprise Institute, sugiere que la abolición del
departamento es solo una simplificación de un proceso complejo
que incluye cambiar la forma en que los fondos y las
regulaciones se aplican.
¿Es posible lograr la eliminación del Departamento de
Educación?
A pesar del respaldo de algunos sectores republicanos, la
eliminación del Departamento de Educación requeriría una ley del
Congreso, lo que supone un gran obstáculo para Trump y sus
partidarios. La oposición a esta medida no solo proviene de
demócratas, sino también de legisladores republicanos que, en el
pasado, han defendido el presupuesto educativo a pesar de las
propuestas de recortes por parte de la administración Trump.
Aunque su primer mandato buscó fusionar el Departamento de
Educación con el de Trabajo, esta propuesta no prosperó ni
siquiera cuando los republicanos controlaban ambas cámaras del
Congreso.
Incluso si los republicanos logran una mayoría en ambas cámaras,
no está claro si el apoyo sería suficiente para abolir el
Departamento de Educación. La financiación federal de la
educación y el papel de supervisión del departamento son temas
sensibles que dividen tanto a los políticos como a los votantes,
especialmente en un contexto de debates sobre igualdad de
acceso, derechos civiles y políticas de préstamos estudiantiles.
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Un debate polarizado y sus posibles
implicaciones
La propuesta de Trump de cerrar el Departamento de Educación pone en el
centro de la discusión la relación entre el gobierno federal y los
sistemas educativos locales. Los críticos de la propuesta temen que esto
socave la igualdad de oportunidades y reduzca las protecciones para los
estudiantes más vulnerables. Sin embargo, para los partidarios de Trump,
esta medida representaría un paso hacia la descentralización del poder y
el empoderamiento de los estados en materia educativa.
En un panorama político polarizado, el futuro del Departamento de
Educación permanece incierto, pero su cierre podría significar un cambio
profundo y controvertido en el sistema educativo de Estados Unidos.
Nueva masacre en la
Penitenciaría del Litoral: 15 reclusos muertos

Ecuador ha vuelto a vivir un episodio de violencia
carcelaria tras el enfrentamiento registrado en la Penitenciaría del
Litoral, el mayor centro penitenciario del país. Al menos 15 reclusos
murieron y otros 14 resultaron heridos, según informó el Servicio
Nacional de Atención Integral a Personas Privadas de Libertad (SNAI). La
situación fue contenida gracias a un operativo conjunto de la Policía,
las Fuerzas Armadas y otras entidades del Estado, que realizaron una
requisa a gran escala en el lugar para recuperar el control.
La Fiscalía General del Estado, sin embargo, reportó un
saldo menor, informando sobre nueve fallecidos y catorce heridos y
anunciando el inicio de una investigación preliminar para esclarecer los
hechos. Este incidente es el más reciente en una cadena de masacres y
enfrentamientos que han sacudido a las prisiones ecuatorianas,
particularmente desde finales de 2020.
La Penitenciaría del Litoral, ubicada en Guayaquil, alberga cerca de
12,000 reclusos y ha sido escenario de múltiples matanzas entre bandas
criminales rivales. Desde 2021, más de 500 personas han muerto en las
cárceles ecuatorianas, principalmente en episodios de violencia entre
reclusos, en el contexto de una crisis de seguridad que afecta a todo el
país. Este año, se han registrado cerca de 70 muertes violentas en las
prisiones del país, con un motín en la misma Penitenciaría que dejó 31
muertos en apenas tres días.
Un contexto de inseguridad generalizada
Ecuador enfrenta una grave crisis de seguridad que lo ha convertido en
uno de los países más violentos de América Latina, con una tasa de
homicidios de 47,2 por cada 100,000 habitantes en 2023. Esta espiral de
violencia ha cobrado la vida de autoridades judiciales, alcaldes y hasta
del candidato presidencial Fernando Villavicencio, asesinado en agosto
pasado. Además, directores de prisiones, como María Daniela Icaza y Alex
Guevara, han sido asesinados, mostrando el alcance de los grupos
criminales dentro y fuera de las prisiones.
Ante este panorama, el presidente Daniel Noboa elevó el combate contra
el crimen organizado a la categoría de "conflicto armado interno",
denominando a las bandas criminales como "terroristas". Noboa ha
implementado estados de excepción y ha militarizado las cárceles,
buscando reducir la violencia en un sistema penitenciario ampliamente
controlado por estas organizaciones.
La reciente masacre en la Penitenciaría del Litoral se da en medio de
los preparativos para la XXIX Cumbre Iberoamericana en Cuenca, donde se
han intensificado las medidas de seguridad. Mientras Ecuador sigue
lidiando con la violencia en sus prisiones y las calles, el gobierno
busca equilibrar la contención del crimen organizado con la protección
de la población en un contexto de creciente inseguridad.
Alianza militar entre
Corea del Norte y Rusia despierta preocupación en Occidente

Corea del Norte y Rusia han dado un nuevo paso en su
cooperación al firmar un tratado de defensa mutua que implica asistencia
militar en caso de agresión a cualquiera de las partes. Kim Jong-un
ratificó oficialmente el pacto de “colaboración estratégica integral” el
pasado 11 de noviembre, un acuerdo que había sido previamente aprobado
en junio, durante la visita histórica del presidente ruso Vladímir Putin
a Pyongyang, la primera de un jefe del Kremlin a Corea del Norte en casi
un cuarto de siglo. Este tratado, ahora oficializado, ha desatado
inquietud en Occidente, que observa la alianza como una amenaza
potencial.
El acuerdo establece que si una de las naciones sufre un ataque armado,
la otra se compromete a brindarle asistencia militar inmediata. Aunque
Rusia y Corea del Norte han asegurado que la naturaleza de este pacto es
"defensiva", su impacto en el equilibrio de poder de la región ha
suscitado alarma en la comunidad internacional. Recientemente, Seúl,
Washington y Kiev han acusado a Corea del Norte de haber desplegado unos
11,000 soldados en la región rusa de Kursk, cerca de la frontera
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con Ucrania, donde algunos efectivos
norcoreanos ya estarían integrados en las tropas rusas que combaten en
el conflicto. Según el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, Rusia
ha acumulado una fuerza de 50,000 soldados en esa área, incluyendo
contingentes norcoreanos, en preparación para recuperar territorio
perdido ante el avance ucraniano.
Aunque ni Rusia ni Corea del Norte han
confirmado la presencia de efectivos norcoreanos en Kursk, estos
informes han agudizado las tensiones con Occidente. En particular, Corea
del Sur ve con preocupación la alianza de Pyongyang con Moscú, ya que
teme que Rusia pueda proporcionar a Corea del Norte acceso a tecnología
nuclear avanzada en retribución por su apoyo militar. Ante este
escenario, el presidente surcoreano, Yoon Suk-yeol, advirtió que su país
podría suministrar armas a Ucrania si se confirma la participación
norcoreana en el conflicto.
En paralelo, la agencia rusa TASS ha
mencionado que Putin está considerando la posibilidad de realizar
ejercicios militares conjuntos con Corea del Norte, un movimiento que
reforzaría aún más esta naciente cooperación militar. La idea de
maniobras conjuntas entre ambas naciones, que hasta hace poco solo
mantenían relaciones diplomáticas limitadas, representa un nuevo frente
de preocupación para los países miembros de la OTAN y para otras
naciones en Europa.
A medida que Moscú y Pyongyang formalizan
sus lazos estratégicos y militares, la comunidad internacional observa
con cautela, preocupada por el impacto que esta alianza pueda tener en
la estabilidad regional e internacional, en especial en el contexto del
conflicto en Ucrania y las tensiones en la península coreana.
Macron y Rutte
advierten sobre los riesgos para Europa de la alianza entre Rusia y
Corea del Norte

En una conferencia conjunta en París, el presidente de
Francia, Emmanuel Macron, y el secretario general de la OTAN, Marc Rutte,
reafirmaron su apoyo incondicional a Ucrania y la necesidad de reforzar
la defensa de Europa. La reunión, que tuvo lugar en el Palacio del
Elíseo, se produce en un contexto de incertidumbre sobre el compromiso
de Estados Unidos con Ucrania, tras la victoria electoral de Donald
Trump, quien ha sugerido que podría reducir la ayuda militar a Kiev.
Macron y Rutte subrayaron los riesgos crecientes que implica la
cooperación entre Rusia, Corea del Norte, Irán y China, especialmente
tras la reciente incorporación de tropas norcoreanas al conflicto en
Ucrania. Según Macron, este despliegue de soldados de Corea del Norte,
en apoyo a las fuerzas rusas, representa una "escalada grave" en la
guerra que pone en riesgo la estabilidad de Europa. Rutte coincidió con
Macron al señalar que los vínculos de Rusia con estas naciones “son una
amenaza directa para Europa” y destacó que el apoyo de Estados Unidos es
crucial para enfrentar este nuevo escenario.
Rutte, en su primer viaje oficial a París desde que asumió el liderazgo
de la Alianza Atlántica, enfatizó que la prioridad inmediata de la OTAN
es garantizar un respaldo continuo a Kiev. Para el secretario general,
“no basta con que Ucrania siga luchando, debemos ayudar a cambiar la
trayectoria de la guerra y presionar a los regímenes autoritarios que
apoyan a Moscú”. Además, Rutte advirtió que la colaboración de Rusia con
Corea del Norte, Irán y China podría tener repercusiones también en el
Indo-Pacífico y en América del Norte, áreas que requieren una vigilancia
continua.
Recientemente, Corea del Norte ratificó un tratado de defensa mutua con
Rusia, el cual compromete a ambas naciones a brindarse apoyo militar en
caso de ser atacadas. Este acuerdo se hizo oficial después de que
Pyongyang enviara miles de soldados a la región de Kursk, en Rusia.
El secretario general de la OTAN también advirtió que Corea del Norte
podría estar recibiendo financiamiento para sus programas de misiles,
mientras que Irán suministra drones utilizados por Rusia en Ucrania.
“Estas acciones desestabilizan el Medio Oriente y fomentan el
terrorismo”, señaló Rutte. Este apoyo indirecto de Irán y Corea del
Norte a la invasión rusa alimenta la preocupación de que Moscú esté
incrementando su influencia sobre países con los que comparte intereses
geoestratégicos.
Macron destacó la necesidad de una Europa capaz de asumir una mayor
responsabilidad en su defensa y de reducir la dependencia de Estados
Unidos en seguridad. “Europa ha evitado durante mucho tiempo llevar el
peso de su propia seguridad, y es momento de cambiar eso”, declaró el
presidente francés, quien elogió el incremento del presupuesto militar
francés, ahora en un 2% del PIB.
La víspera de la reunión, Macron se había reunido con el primer ministro
británico, Keir Starmer, en un encuentro que coincidió con los actos de
conmemoración del Armisticio de la Primera Guerra Mundial. Ambos líderes
recalcaron la importancia de reforzar la relación bilateral, sobre todo
en términos de defensa, ante la amenaza que representa la postura de
Rusia y sus aliados. La reunión reflejó el compromiso de los aliados
europeos de no escatimar esfuerzos en apoyo a Ucrania y en la
consolidación de la seguridad continental.
Rutte y Macron finalizaron su declaración con un mensaje claro: la
defensa de Ucrania es un pilar esencial para la paz en Europa y, por
tanto, la OTAN y los países aliados mantendrán el apoyo a Kiev el tiempo
que sea necesario para garantizar su resistencia ante la agresión rusa.
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