Bogotá, Colombia -Edición: 719

 Fecha: Miércoles 13-11-2024

 

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INTERNACIONAL

 

 

 

Trump amenaza con cerrar el Departamento de Educación

 

 

El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a encender el debate en torno a la educación pública al prometer la eliminación del Departamento de Educación. Durante un mitin de campaña en Wisconsin, Trump expresó que esta agencia simboliza la extralimitación del departamento federal y el desperdicio de fondos públicos, aludiendo a que su cierre frenaría el "adoctrinamiento" de la juventud estadounidense. Esta medida, sin embargo, enfrenta grandes desafíos y podría tener profundas consecuencias para el sistema educativo en el país.

Un departamento con historia

El Departamento de Educación se estableció como agencia de gabinete en 1979 bajo la administración de Jimmy Carter, cumpliendo una promesa de campaña para mejorar la supervisión educativa y apoyar la educación pública. A lo largo de los años, el departamento ha administrado recursos financieros y ha jugado un rol clave en garantizar la igualdad de oportunidades para estudiantes en condiciones de vulnerabilidad. Sin embargo, el Departamento de Educación ha sido cuestionado desde su creación por algunos sectores conservadores que lo ven como un exceso de la intervención federal en asuntos estatales.

¿Qué implica eliminar el Departamento de Educación?

El Departamento de Educación tiene la función de distribuir fondos federales a los sistemas educativos estatales y locales. Entre los programas más importantes se encuentran el Título I, destinado a apoyar la educación de estudiantes de bajos ingresos, y el IDEA, enfocado en la educación de niños con discapacidades. En total, estos programas aportan anualmente aproximadamente 28,000 millones de dólares a las escuelas primarias y secundarias de todo el país, una contribución que representa cerca del 10% de la financiación educativa total.

La eliminación del Departamento de Educación podría llevar a una redistribución de estos fondos hacia otros departamentos o a los propios estados, aunque el nivel de financiación federal podría verse afectado. Además, la agencia administra programas cruciales para estudiantes universitarios, como el programa de becas Pell, que apoya a estudiantes de bajos ingresos, y los préstamos estudiantiles, cuya cartera asciende a 1.6 billones de dólares.

Supervisión y derechos civiles

Además de gestionar fondos, el Departamento de Educación realiza una supervisión que incluye la investigación de denuncias de discriminación en instituciones educativas a través de su Oficina de Derechos Civiles. La administración de Joe Biden, por ejemplo, fortaleció protecciones para estudiantes transgénero, en medio de un entorno de crecientes tensiones culturales. Aunque algunas de estas regulaciones han sido impugnadas en los tribunales, el papel del departamento en la supervisión de derechos civiles es visto como crucial por sectores progresistas.

Durante la pandemia de COVID-19, el Departamento de Educación tuvo un rol importante en la gestión de fondos federales para apoyar a las escuelas afectadas. Sin embargo, en decisiones como el cierre de escuelas, su influencia fue limitada, ya que no tiene autoridad para imponer decisiones a nivel local. A pesar de ello, su papel ha sido esencial en la promoción de políticas de igualdad de oportunidades y en la regulación de la calidad educativa en instituciones de todo el país.

Consecuencias de eliminar el Departamento de Educación

Una de las principales preocupaciones en torno al cierre del departamento es la posible pérdida de condiciones y estándares federales en la distribución de fondos. Actualmente, los programas de ayuda federal como el Título I y la IDEA requieren que las escuelas cumplan con ciertos requisitos de transparencia y reportes, algo que podría cambiar si los fondos se transfieren mediante subvenciones en bloque, que imponen menos condiciones.

La eliminación del Departamento de Educación no necesariamente implica un recorte en los fondos destinados a la educación, pero la administración y distribución de estos recursos podría quedar en manos de otras agencias o incluso de los gobiernos estatales. Frederick Hess, investigador en políticas educativas del American Enterprise Institute, sugiere que la abolición del departamento es solo una simplificación de un proceso complejo que incluye cambiar la forma en que los fondos y las regulaciones se aplican.

¿Es posible lograr la eliminación del Departamento de Educación?

A pesar del respaldo de algunos sectores republicanos, la eliminación del Departamento de Educación requeriría una ley del Congreso, lo que supone un gran obstáculo para Trump y sus partidarios. La oposición a esta medida no solo proviene de demócratas, sino también de legisladores republicanos que, en el pasado, han defendido el presupuesto educativo a pesar de las propuestas de recortes por parte de la administración Trump. Aunque su primer mandato buscó fusionar el Departamento de Educación con el de Trabajo, esta propuesta no prosperó ni siquiera cuando los republicanos controlaban ambas cámaras del Congreso.

Incluso si los republicanos logran una mayoría en ambas cámaras, no está claro si el apoyo sería suficiente para abolir el Departamento de Educación. La financiación federal de la educación y el papel de supervisión del departamento son temas sensibles que dividen tanto a los políticos como a los votantes, especialmente en un contexto de debates sobre igualdad de acceso, derechos civiles y políticas de préstamos estudiantiles.
 

 

 

Un debate polarizado y sus posibles implicaciones

La propuesta de Trump de cerrar el Departamento de Educación pone en el centro de la discusión la relación entre el gobierno federal y los sistemas educativos locales. Los críticos de la propuesta temen que esto socave la igualdad de oportunidades y reduzca las protecciones para los estudiantes más vulnerables. Sin embargo, para los partidarios de Trump, esta medida representaría un paso hacia la descentralización del poder y el empoderamiento de los estados en materia educativa.

En un panorama político polarizado, el futuro del Departamento de Educación permanece incierto, pero su cierre podría significar un cambio profundo y controvertido en el sistema educativo de Estados Unidos.

 

Nueva masacre en la Penitenciaría del Litoral: 15 reclusos muertos

 

 

Ecuador ha vuelto a vivir un episodio de violencia carcelaria tras el enfrentamiento registrado en la Penitenciaría del Litoral, el mayor centro penitenciario del país. Al menos 15 reclusos murieron y otros 14 resultaron heridos, según informó el Servicio Nacional de Atención Integral a Personas Privadas de Libertad (SNAI). La situación fue contenida gracias a un operativo conjunto de la Policía, las Fuerzas Armadas y otras entidades del Estado, que realizaron una requisa a gran escala en el lugar para recuperar el control.

 

La Fiscalía General del Estado, sin embargo, reportó un saldo menor, informando sobre nueve fallecidos y catorce heridos y anunciando el inicio de una investigación preliminar para esclarecer los hechos. Este incidente es el más reciente en una cadena de masacres y enfrentamientos que han sacudido a las prisiones ecuatorianas, particularmente desde finales de 2020.

La Penitenciaría del Litoral, ubicada en Guayaquil, alberga cerca de 12,000 reclusos y ha sido escenario de múltiples matanzas entre bandas criminales rivales. Desde 2021, más de 500 personas han muerto en las cárceles ecuatorianas, principalmente en episodios de violencia entre reclusos, en el contexto de una crisis de seguridad que afecta a todo el país. Este año, se han registrado cerca de 70 muertes violentas en las prisiones del país, con un motín en la misma Penitenciaría que dejó 31 muertos en apenas tres días.

Un contexto de inseguridad generalizada

Ecuador enfrenta una grave crisis de seguridad que lo ha convertido en uno de los países más violentos de América Latina, con una tasa de homicidios de 47,2 por cada 100,000 habitantes en 2023. Esta espiral de violencia ha cobrado la vida de autoridades judiciales, alcaldes y hasta del candidato presidencial Fernando Villavicencio, asesinado en agosto pasado. Además, directores de prisiones, como María Daniela Icaza y Alex Guevara, han sido asesinados, mostrando el alcance de los grupos criminales dentro y fuera de las prisiones.

Ante este panorama, el presidente Daniel Noboa elevó el combate contra el crimen organizado a la categoría de "conflicto armado interno", denominando a las bandas criminales como "terroristas". Noboa ha implementado estados de excepción y ha militarizado las cárceles, buscando reducir la violencia en un sistema penitenciario ampliamente controlado por estas organizaciones.

La reciente masacre en la Penitenciaría del Litoral se da en medio de los preparativos para la XXIX Cumbre Iberoamericana en Cuenca, donde se han intensificado las medidas de seguridad. Mientras Ecuador sigue lidiando con la violencia en sus prisiones y las calles, el gobierno busca equilibrar la contención del crimen organizado con la protección de la población en un contexto de creciente inseguridad.

 

Alianza militar entre Corea del Norte y Rusia despierta preocupación en Occidente

 

 

Corea del Norte y Rusia han dado un nuevo paso en su cooperación al firmar un tratado de defensa mutua que implica asistencia militar en caso de agresión a cualquiera de las partes. Kim Jong-un ratificó oficialmente el pacto de “colaboración estratégica integral” el pasado 11 de noviembre, un acuerdo que había sido previamente aprobado en junio, durante la visita histórica del presidente ruso Vladímir Putin a Pyongyang, la primera de un jefe del Kremlin a Corea del Norte en casi un cuarto de siglo. Este tratado, ahora oficializado, ha desatado inquietud en Occidente, que observa la alianza como una amenaza potencial.

El acuerdo establece que si una de las naciones sufre un ataque armado, la otra se compromete a brindarle asistencia militar inmediata. Aunque Rusia y Corea del Norte han asegurado que la naturaleza de este pacto es "defensiva", su impacto en el equilibrio de poder de la región ha suscitado alarma en la comunidad internacional. Recientemente, Seúl, Washington y Kiev han acusado a Corea del Norte de haber desplegado unos 11,000 soldados en la región rusa de Kursk, cerca de la frontera

 

 

 

con Ucrania, donde algunos efectivos norcoreanos ya estarían integrados en las tropas rusas que combaten en el conflicto. Según el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, Rusia ha acumulado una fuerza de 50,000 soldados en esa área, incluyendo contingentes norcoreanos, en preparación para recuperar territorio perdido ante el avance ucraniano.

 

Aunque ni Rusia ni Corea del Norte han confirmado la presencia de efectivos norcoreanos en Kursk, estos informes han agudizado las tensiones con Occidente. En particular, Corea del Sur ve con preocupación la alianza de Pyongyang con Moscú, ya que teme que Rusia pueda proporcionar a Corea del Norte acceso a tecnología nuclear avanzada en retribución por su apoyo militar. Ante este escenario, el presidente surcoreano, Yoon Suk-yeol, advirtió que su país podría suministrar armas a Ucrania si se confirma la participación norcoreana en el conflicto.

 

En paralelo, la agencia rusa TASS ha mencionado que Putin está considerando la posibilidad de realizar ejercicios militares conjuntos con Corea del Norte, un movimiento que reforzaría aún más esta naciente cooperación militar. La idea de maniobras conjuntas entre ambas naciones, que hasta hace poco solo mantenían relaciones diplomáticas limitadas, representa un nuevo frente de preocupación para los países miembros de la OTAN y para otras naciones en Europa.

 

A medida que Moscú y Pyongyang formalizan sus lazos estratégicos y militares, la comunidad internacional observa con cautela, preocupada por el impacto que esta alianza pueda tener en la estabilidad regional e internacional, en especial en el contexto del conflicto en Ucrania y las tensiones en la península coreana.

 

Macron y Rutte advierten sobre los riesgos para Europa de la alianza entre Rusia y Corea del Norte

 

 

En una conferencia conjunta en París, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, y el secretario general de la OTAN, Marc Rutte, reafirmaron su apoyo incondicional a Ucrania y la necesidad de reforzar la defensa de Europa. La reunión, que tuvo lugar en el Palacio del Elíseo, se produce en un contexto de incertidumbre sobre el compromiso de Estados Unidos con Ucrania, tras la victoria electoral de Donald Trump, quien ha sugerido que podría reducir la ayuda militar a Kiev.

Macron y Rutte subrayaron los riesgos crecientes que implica la cooperación entre Rusia, Corea del Norte, Irán y China, especialmente tras la reciente incorporación de tropas norcoreanas al conflicto en Ucrania. Según Macron, este despliegue de soldados de Corea del Norte, en apoyo a las fuerzas rusas, representa una "escalada grave" en la guerra que pone en riesgo la estabilidad de Europa. Rutte coincidió con Macron al señalar que los vínculos de Rusia con estas naciones “son una amenaza directa para Europa” y destacó que el apoyo de Estados Unidos es crucial para enfrentar este nuevo escenario.

Rutte, en su primer viaje oficial a París desde que asumió el liderazgo de la Alianza Atlántica, enfatizó que la prioridad inmediata de la OTAN es garantizar un respaldo continuo a Kiev. Para el secretario general, “no basta con que Ucrania siga luchando, debemos ayudar a cambiar la trayectoria de la guerra y presionar a los regímenes autoritarios que apoyan a Moscú”. Además, Rutte advirtió que la colaboración de Rusia con Corea del Norte, Irán y China podría tener repercusiones también en el Indo-Pacífico y en América del Norte, áreas que requieren una vigilancia continua.

Recientemente, Corea del Norte ratificó un tratado de defensa mutua con Rusia, el cual compromete a ambas naciones a brindarse apoyo militar en caso de ser atacadas. Este acuerdo se hizo oficial después de que Pyongyang enviara miles de soldados a la región de Kursk, en Rusia.

El secretario general de la OTAN también advirtió que Corea del Norte podría estar recibiendo financiamiento para sus programas de misiles, mientras que Irán suministra drones utilizados por Rusia en Ucrania. “Estas acciones desestabilizan el Medio Oriente y fomentan el terrorismo”, señaló Rutte. Este apoyo indirecto de Irán y Corea del Norte a la invasión rusa alimenta la preocupación de que Moscú esté incrementando su influencia sobre países con los que comparte intereses geoestratégicos.

Macron destacó la necesidad de una Europa capaz de asumir una mayor responsabilidad en su defensa y de reducir la dependencia de Estados Unidos en seguridad. “Europa ha evitado durante mucho tiempo llevar el peso de su propia seguridad, y es momento de cambiar eso”, declaró el presidente francés, quien elogió el incremento del presupuesto militar francés, ahora en un 2% del PIB.

La víspera de la reunión, Macron se había reunido con el primer ministro británico, Keir Starmer, en un encuentro que coincidió con los actos de conmemoración del Armisticio de la Primera Guerra Mundial. Ambos líderes recalcaron la importancia de reforzar la relación bilateral, sobre todo en términos de defensa, ante la amenaza que representa la postura de Rusia y sus aliados. La reunión reflejó el compromiso de los aliados europeos de no escatimar esfuerzos en apoyo a Ucrania y en la consolidación de la seguridad continental.

Rutte y Macron finalizaron su declaración con un mensaje claro: la defensa de Ucrania es un pilar esencial para la paz en Europa y, por tanto, la OTAN y los países aliados mantendrán el apoyo a Kiev el tiempo que sea necesario para garantizar su resistencia ante la agresión rusa.

 

 

 

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