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CHARLAS CON UN MAESTRO SAMMASATI

Por: Gongpa Rabsel Rinpoché
Lama Sammasati para Latinoamérica
El Camino Invisible: Un Viaje Más Allá de
las Palabras
Reflexiones sobre el Upadesha 93 La Senda Invisible del Hombre Liberado
La Senda
Invisible del Hombre Liberado
"¿Quién
puede trazar la senda de aquel que se eleva en el firmamento de la
liberación, el infinito Vacío sin principio? Sus pasiones son paz y los
placeres son impotentes sobre él. ¿Quién puede trazar su invisible
senda? Es tan difícil de seguir como la de los pájaros en el aire."
Budha
El upadesha 93 nos invita a una profunda meditación sobre la naturaleza
de la liberación espiritual. Es un verso que nos sumerge en un mar de
paradojas y nos desafía a trascender las limitaciones del lenguaje para
comprender la verdadera esencia del ser liberado.
¿Quién puede trazar la senda de aquel que ha alcanzado la liberación? La
pregunta en sí misma es una invitación a la contemplación. Al igual que
un pájaro surca los cielos dejando tras de sí solo el rastro efímero de
su vuelo, el ser liberado se mueve a través de la existencia sin dejar
huellas visibles. Su camino es invisible, no porque esté oculto, sino
porque trasciende las categorías y las formas de la realidad que
conocemos.
El verso nos habla de un estado de perfecta paz interior, donde las
pasiones han sido trascendidas y los placeres mundanos ya no tienen
poder. Es un estado de vacío, pero no un vacío carente de contenido,
sino un vacío infinito y lleno de posibilidades. Es el estado de aquel
que se ha liberado de los condicionamientos y las limitaciones de la
mente, y que ha alcanzado la unidad con el Todo.
La imagen del firmamento es particularmente poderosa. El firmamento
representa lo infinito, lo eterno, lo que está más allá de nuestro
alcance. Al elevarse en el firmamento de la liberación, el ser liberado
se une a la misma esencia del universo. Se convierte en una expresión de
la divinidad, una partícula de lo absoluto.
Sin embargo, la belleza de este verso radica también en su misterio. El
camino del ser liberado es difícil de seguir, no solo porque es
invisible, sino también porque desafía nuestra comprensión racional. Es
un camino que se experimenta más que se explica, un camino que se revela
en la intimidad de la experiencia espiritual.
Reflexiones para el lector:
• La liberación como un estado de ser: El
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upadesha 93 nos invita a reflexionar
sobre la naturaleza de la liberación. ¿Es la liberación un destino al
que se llega al final de un largo camino, o es más bien un estado de ser
que puede ser cultivado en cada momento?
• La importancia de la experiencia
directa: El verso nos recuerda que la verdad última no puede ser
transmitida a través de palabras. La comprensión profunda de la
liberación requiere una experiencia directa, una conexión personal con
lo divino.
• La paradoja del vacío: El vacío del que habla el verso no es un vacío
negativo, sino un vacío lleno de posibilidades. Es un estado de
no-dualidad, donde el sujeto y el objeto se unen en una sola realidad.
El upadesha 93 es una invitación a explorar las profundidades de nuestro
ser. Es un llamado a trascender las limitaciones de la mente y a
experimentar la libertad que es nuestra por derecho de nacimiento.
Si tienes alguna inquietud o comentario, no dudes en ponerte en contacto
conmigo al correo gongparabsel@gmail.com o al WhatsApp +57 314 623 83
08.
Preguntas de reflexión
¿Cómo podemos conciliar la idea de un camino invisible con la necesidad
humana de guías y enseñanzas?
Si las pasiones son paz para el ser liberado, ¿qué implicaciones tiene
esto para nuestra búsqueda de la felicidad?
¿Cuál es la relación entre el vacío infinito y la experiencia de la
plenitud en la liberación?
¿De qué manera la imagen del firmamento puede ayudarnos a visualizar y
comprender nuestro propio potencial de liberación?
¿Cómo podemos aplicar las enseñanzas del upadesha 93 en nuestra vida
cotidiana, marcada por las demandas y distracciones del mundo?
¿Qué obstáculos internos y externos pueden impedirnos seguir la senda
invisible del ser liberado?
¿Cómo podemos cultivar la confianza necesaria para abandonarnos al vacío
y permitir que la liberación se manifieste en nosotros?
Desahogo

Por: Edgar Cabezas
En la
dicotomía bipolar de la consciencia de su multitudes, Colombia chapalea
en todas las culturas de su diversidad humana local, regional y
nacional, entre lo verdadero y lo falso. Pataleos de ahogado viviendo en
el día a día el cambio climático a sol y sombra, balbuceando en el
imaginario colectivo de la colombianidad, una serie de conceptos que
para infortunio de sus estratos sociales, le
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permite mamar gallo, es decir, burlarse
de sus condiciones históricas pretensiosas, vasallas y subalternas.
Es un mito aquello de que Colombia es un
territorio rico y de singular belleza ocupado por manadas y bandas de
perseguidores y perseguidos, de víctimas y victimarios en cuya realidad
se vende seguridad corrupta y criminal por parte de hombres y mujeres de
gente de bien y no tan bien, cuyas acciones superan la ficción en cuanto
que es una nación de realismo mágico, en la que pese al mandato
constitucional de prohibir la pena de muerte, se mata a diestra y
siniestra.
Aquellos adalides de todas las causas,
tanto de izquierda como de derecha, son laxos en verbalización y prontos
en actos violentos. Ser un sujeto violento es estar poseído de autoridad
autoritaria por antonomasia, el nombrarse y saber que en la cultura
colombiana el ser individual es un ser violento por costumbre. Costumbre
encarnizada en cuerpo, alma y espíritu, seres desalmados que en
ocasiones interrumpen la paz bucólica de los campos en flor anunciando
que llegaron los decapitadores del corte franela.
Se define como una nación burguesa y feudal de violentos inspirados por
la libertad y el orden anclado en su pasado esclavista, colonial de
resistencia, entre la metrópoli y la periferia. Las malas lenguas dirán
que la violencia de Colombia es la misma violencia que azota el mundo
que aún no sabe coronar el imperio de la paz, sin gobiernos que dominen
e impongan su razón de ser por la fuerza de las armas, de corto y largo
alcance o destrucción masiva.
El modo sionista de la defensa y el ataque de precisión o aleatorio en
el que se mata el objetivo militar en cabeza y cuerpo del enemigo con un
disparo de precisión o el bombardeo masivo contra las guaridas de un
pueblo al que se debe exterminar impidiéndole incluso el derecho a estar
refugiado en su propio territorio. Pueblos y naciones amedrentadas
viviendo el terror paranoico del miedo que inspiran las fuerzas armadas
constitucionales o insurrectas.
Borges, con razón o sin ella, escribió que ser colombiano es un acto de
fe, algo que es pero no puede ser demostrado por la lógica formal o
dialéctica concerniente al drama de la gran tragedia humana que le aviva
la mente inquieta, a las mujeres y hombres de Colombia, propensos al
disturbio de ocupar montañas y valles de fuerza volcánica, lluvias
torrenciales y sol picante en tiempo de sequias, en donde se brotan
copiosamente las pasiones por la disputa de los bienes de la naturaleza,
apropiación del trabajo ajeno y acumulación de la riqueza de manera
violenta.
La gran tragedia humana de las personas de nacionalidad colombiana es
que no puedan con sus propios cuerpos y sentidos transitar por entre los
territorios y las costumbres de las gentes que los habitan, contemplando
y regocijándose de su singular belleza, por causa del conflicto interno
que no se detiene ni se desmoviliza en su eterna espiral de sacrificio,
burlándose de sí mismos ya que la infamia se repite en tanto que el
perdón y la reconciliación son pura comedia.
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