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Kamala Harris:
entre la Casa Blanca y California, un futuro político incierto

Tras su derrota en las elecciones presidenciales
del pasado 8 de noviembre, Kamala Harris enfrenta una
encrucijada sobre su futuro político. Según fuentes cercanas
citadas por Politico, la aún vicepresidenta de Estados Unidos
evalúa dos posibles caminos: competir nuevamente por la
presidencia en 2028 o postularse como gobernadora de California
en 2026, un cargo que quedará vacante con la salida de Gavin
Newsom.
Aunque Harris ha mantenido un perfil bajo tras los comicios, sus
intenciones fueron reveladas en reuniones privadas con su
círculo más cercano, donde insistió en que "sigue en la lucha".
Según las mismas fuentes, Harris planea discutir sus opciones
durante las próximas vacaciones de invierno con su familia, un
paso crucial para definir su rumbo político en medio de un
contexto nacional polarizado.
En California, su estado natal y bastión progresista, Harris
cuenta con una base sólida de apoyo. Una reciente encuesta de la
Universidad de Berkeley y Los Angeles Times señala que el 46% de
los votantes estaría dispuesto a respaldarla como sucesora de
Newsom. Si bien esta cifra es inferior al 59% de apoyo que
recibió como candidata presidencial en el estado, Harris sigue
siendo la figura política más reconocida entre los posibles
aspirantes.
California no solo representa un terreno familiar para Harris,
sino también el lugar donde cimentó su carrera política,
destacándose como fiscal general y senadora. Este historial la
posiciona como una contendiente fuerte para la gobernación, un
rol que consolidaría su influencia en el estado más poblado y
económicamente poderoso del país. Además, gobernar California le
permitiría mantenerse relevante en la esfera política nacional y
contrarrestar la creciente influencia del trumpismo, que se ha
reconfigurado como una fuerza dominante.
Sin embargo, no todos los votantes progresistas están
completamente convencidos. El respaldo hacia Harris ha
disminuido desde las elecciones presidenciales, un reflejo del
desgaste político tras su derrota frente a Donald Trump. Además,
enfrentaría una competencia significativa si decide postularse
para la gobernación. Entre sus rivales se encuentra Eleni
Kounalakis, la vicegobernadora de California y una de sus
principales aliadas, así como Katie Porter, congresista
reconocida por ganar un distrito históricamente republicano en
el condado de Orange. Ambas candidatas cuentan con un nivel de
reconocimiento y apoyo considerable en el estado.
Por otro lado, Harris también contempla un eventual regreso a la
carrera presidencial. Aunque todavía es temprano para anticipar
un escenario político claro en 2028, su experiencia como
vicepresidenta y candidata presidencial podría otorgarle una
ventaja estratégica frente a otros aspirantes demócratas.
En el horizonte inmediato, Harris deberá desempeñar un papel
clave en la transición presidencial, incluyendo la certificación
del Congreso sobre la victoria de Trump el 6 de enero y su
asistencia a la investidura el 20 de enero. Estos eventos
marcarán el cierre de su mandato y podrían ser determinantes
para medir su influencia en los meses posteriores.
Más allá de la política activa, Harris podría explorar otras
opciones, como regresar al Senado o aventurarse en el sector
privado. Incluso se ha especulado sobre la publicación de un
libro donde compartiría sus vivencias como primera
vicepresidenta del país y segunda mujer candidata a la
presidencia por un partido mayoritario.
Con su futuro político aún en juego, Harris tiene por delante
decisiones que definirán su legado y su relevancia en el
panorama político estadounidense. La incertidumbre sobre su
próximo movimiento mantiene a sus aliados y detractores atentos
a cada paso que dé.
Posible tregua
en Líbano: las claves del acuerdo entre Israel y Hezbolá

El conflicto entre Israel y Hezbolá podría dar un
giro importante con el anuncio inminente de un alto el fuego.
Según diversas fuentes, los presidentes de Estados Unidos, Joe
Biden, y de Francia, Emmanuel Macron, estarían cerca de
presentar un acuerdo de 60 días para detener las hostilidades en
Líbano, un territorio históricamente afectado por tensiones
políticas y militares.
El borrador, basado en una propuesta estadounidense, plantea un
cese al fuego inicial que incluiría la retirada del ejército
israelí del sur de Líbano y el repliegue de las fuerzas armadas
de Hezbolá hacia el norte del río Litani. Durante este período,
la zona sería patrullada por el Ejército libanés y fuerzas de
paz de la ONU, un paso crucial para estabilizar la región y
evitar una mayor escalada del conflicto.
Contexto del acuerdo
Las negociaciones avanzan en un escenario de urgencia. Según la
cadena israelí I24news, el deseo de evitar una votación en el
Consejo de Seguridad de la ONU y el agotamiento de las tropas
israelíes tras años de operaciones intensivas han acelerado los
esfuerzos diplomáticos. Sin embargo, la propuesta enfrenta
resistencias dentro de Israel.
El ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir,
criticó duramente el plan, calificándolo como "un grave error" y
una "oportunidad perdida" para erradicar a Hezbolá. Aunque no
aclaró si su oposición
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podría derivar en una crisis gubernamental, su postura
refleja el descontento de sectores que abogan por una estrategia más
agresiva contra el grupo chiita.
Mientras tanto, el gabinete de seguridad israelí se
reunirá para discutir los detalles del borrador. Si se aprueba, el
anuncio oficial podría realizarse el día de hoy, miércoles 27 de
noviembre, marcando un avance significativo en la búsqueda de una
tregua.
Supervisión internacional y tensiones diplomáticas
Una de las piezas clave del acuerdo sería la creación de
un comité internacional que monitoree su implementación. Este órgano
estaría compuesto por representantes de cinco países, incluyendo a
Estados Unidos y Francia, y tendría como objetivo garantizar el
cumplimiento de la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU.
Adoptada en 2006, esta resolución buscaba establecer un alto el fuego
tras un mes de guerra, pero nunca se implementó completamente.
No obstante, las negociaciones sobre la composición del comité han
generado fricciones. Israel, inicialmente opuesto a la participación de
Francia por considerarla demasiado cercana a Líbano, parece haber cedido
en su postura. Por otro lado, Líbano ha rechazado la inclusión de Reino
Unido, argumentando que su afinidad con Israel comprometería la
imparcialidad del proceso.
Obstáculos y desacuerdos
A pesar de los avances, persisten numerosos desafíos. Israel exige
garantías más firmes para asegurar que Hezbolá retire completamente sus
armas de la frontera, una condición que el grupo ha rechazado
rotundamente. El líder de Hezbolá, Naim Kassem, ha dejado claro que solo
aceptará un acuerdo que implique el fin completo de las agresiones
israelíes y respete plenamente la soberanía de Líbano.
Además, Israel ha descartado cualquier negociación sobre los 13 puntos
en disputa a lo largo de la frontera, incluida la aldea de Ghajar y las
granjas de Chebaa. Estas áreas han sido motivo de conflicto desde la
demarcación de la "Línea Azul" en el año 2000, un trazo que Líbano
considera incompatible con sus fronteras históricas.
Implicaciones regionales
Un alto el fuego entre Israel y Hezbolá podría aliviar
significativamente las tensiones en Oriente Medio. El conflicto no solo
amenaza con extenderse a Siria e Irak, sino que también representa un
riesgo de enfrentamiento directo entre Israel e Irán, que respalda a
Hezbolá.
Desde hace meses, Israel ha intensificado sus ataques aéreos contra
posiciones vinculadas a Irán en Siria y ha advertido sobre posibles
acciones militares en Irak. Este escenario ha elevado el temor de una
conflagración regional que podría desestabilizar aún más el área.
Geir Pedersen, enviado especial de la ONU para Siria, destacó la
importancia de alcanzar acuerdos de alto el fuego tanto en Gaza como en
Líbano para evitar que Siria se vea arrastrada al conflicto. Durante una
visita a Damasco, Pedersen subrayó que estos pasos son esenciales para
preservar la estabilidad en una región marcada por décadas de
enfrentamientos.
Un camino incierto
Aunque el borrador del acuerdo representa un rayo de esperanza, su éxito
dependerá de la voluntad de las partes involucradas para cumplir con los
compromisos establecidos. Las preguntas sobre la implementación
efectiva, las concesiones políticas y las garantías de seguridad siguen
abiertas, dejando a la comunidad internacional a la expectativa de lo
que podría ser un momento histórico para Oriente Medio.
Rusia amenaza represalias
tras nuevos ataques de Ucrania con misiles ATACMS

El conflicto entre Rusia y Ucrania alcanzó un nuevo nivel
de gravedad tras los recientes ataques realizados por Kiev en territorio
ruso con misiles ATACMS, suministrados por Estados Unidos. Moscú, que ha
acusado a Ucrania de atacar instalaciones militares clave en la región
de Kursk, ha prometido tomar represalias, mientras que la comunidad
internacional observa con preocupación el curso de los acontecimientos.
El Ministerio de Defensa ruso confirmó que los ataques ucranianos se
llevaron a cabo el 23 y el 25 de noviembre, causando daños
significativos en la infraestructura militar y dejando heridos a dos
militares. En una admisión poco común, Moscú señaló que parte de sus
sistemas de radar y defensas aéreas fueron afectados, aunque aseguró
haber interceptado la mayoría de los misiles disparados. Este uso de los
ATACMS, que Ucrania estrenó el 19 de noviembre tras recibir autorización
de Washington, marca un cambio estratégico importante al permitir a Kiev
golpear objetivos en el interior del territorio ruso, aumentando las
tensiones en un conflicto que parece lejos de resolverse.
Rusia respondió a los ataques con un bombardeo masivo contra Ucrania,
utilizando 188 drones en un solo día, lo que representa un récord en la
intensidad de estos ataques. Según las autoridades ucranianas, los
drones rusos dañaron infraestructuras críticas en diversas regiones y
provocaron cortes de energía, especialmente en el este del país. La
ciudad de Ternopil, en el oeste, también sufrió daños significativos en
instalaciones clave. Kiev informó que, aunque se logró derribar 76
drones, muchos otros escaparon al radar o fueron neutralizados mediante
sistemas de interferencia electrónica.
El presidente ruso, Vladímir Putin, criticó abiertamente el uso de los
misiles ATACMS, calificándolo como una escalada directa promovida por
Occidente. Durante un discurso, Putin afirmó que Rusia tiene el
"derecho" de atacar a cualquier país que permita el uso de su armamento
contra territorio ruso, insinuando que las represalias podrían
extenderse más allá de Ucrania. En respuesta al uso de estos misiles,
Moscú desplegó su propio misil hipersónico experimental Oreshnik, una
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nueva arma que Putin aseguró podría
portar una carga nuclear, dependiendo de las acciones de Estados Unidos
y sus aliados.
Mientras el conflicto se intensifica, los
embajadores de Ucrania y los miembros de la OTAN se reunieron en
Bruselas para abordar las implicaciones de los recientes
acontecimientos. Aunque no se lograron acuerdos concretos, los
diplomáticos reafirmaron su apoyo a Ucrania y condenaron la "retórica
nuclear irresponsable" del Kremlin. El Grupo de los Siete (G7) también
emitió una declaración conjunta denunciando las amenazas nucleares de
Rusia y destacando la creciente implicación de Corea del Norte, que ha
suministrado armamento a Moscú. En este sentido, el G7 reiteró su
compromiso con Ucrania y anunció la distribución de un paquete de
préstamos por 50.000 millones de dólares provenientes de activos rusos
congelados, que se espera comiencen a entregarse antes de fin de año.
Por su parte, Ucrania ha subrayado la necesidad de que la comunidad
internacional refuerce las sanciones contra Moscú. El presidente
Volodímir Zelenski señaló que los recientes bombardeos rusos solo son
posibles debido a que Rusia continúa eludiendo las restricciones
internacionales. Durante la reunión del Consejo OTAN-Ucrania, Kiev pidió
medidas más estrictas para evitar que Moscú siga obteniendo recursos
para financiar la guerra.
El uso de los misiles ATACMS y el incremento en los bombardeos con
drones reflejan la escalada de un conflicto que ya amenaza con
extenderse más allá de las fronteras de Ucrania. Las acciones de ambas
partes y la creciente sofisticación de los armamentos utilizados han
generado temores de una guerra prolongada con consecuencias
imprevisibles para la región y el mundo. Rusia ha advertido que seguirá
utilizando su nuevo misil hipersónico dependiendo de las circunstancias,
mientras Ucrania confía en el apoyo continuo de sus aliados para
resistir los embates.
En este contexto, las tensiones se amplifican no solo entre Rusia y
Ucrania, sino también en la relación de Moscú con Occidente. Putin ha
insistido en que el uso de armas estadounidenses por parte de Ucrania
podría interpretarse como un acto de guerra de la OTAN contra Rusia, una
afirmación que la alianza ha rechazado categóricamente. Sin embargo, la
posibilidad de que el conflicto involucre a más actores internacionales
aumenta la incertidumbre y plantea interrogantes sobre el futuro de la
seguridad global.
Mientras tanto, los civiles en Ucrania continúan
enfrentando los efectos devastadores de los ataques rusos, con
interrupciones constantes en los servicios básicos y daños
significativos a las infraestructuras críticas. Las perspectivas de una
solución pacífica parecen cada vez más lejanas, y la comunidad
internacional se enfrenta al desafío de evitar que la crisis se desborde
aún más.
China intercepta avión
militar de EE. UU. en el estrecho de Taiwán

La tensión en el estrecho de Taiwán volvió a escalar el
martes, luego de que China enviara aviones y buques para seguir a un
avión militar estadounidense P-8 Poseidón que atravesó la vía fluvial.
Este sobrevuelo, el primero en dos meses, fue presentado por la Marina
de Estados Unidos como un gesto para reafirmar su compromiso con un "Indopacífico
libre y abierto". Sin embargo, Beijing lo calificó de provocación y
respondió con firmeza.
Según un comunicado del Teatro Oriental del Ejército
Chino, las fuerzas desplegadas vigilaron de cerca el tránsito del avión
estadounidense y actuaron de manera "eficaz" frente a lo que consideran
una "exageración pública" de Washington. Para China, este tipo de
operaciones no solo distorsionan principios legales, sino que también
confunden a la comunidad internacional sobre la situación en Taiwán, una
isla que Beijing reclama como parte de su territorio.
Por su parte, la Séptima Flota de Estados Unidos
justificó el vuelo en el marco del derecho internacional. En su
declaración, subrayó que la operación refuerza los derechos y libertades
de navegación de todas las naciones. Taiwán, gobernada democráticamente,
respalda esta posición y considera el estrecho como una vía
internacional, en contraposición a la visión china, que reclama
soberanía sobre la región.
El contexto de estas maniobras no es ajeno a la progresiva presión que
China ha ejercido sobre Taiwán en los últimos años. Desde la llegada al
poder del presidente taiwanés William Lai, en mayo de 2024, las
incursiones aéreas del Ejército chino en las proximidades de la isla se
han incrementado significativamente. Según el Ministerio de Defensa
Nacional de Taiwán, más de 3.100 aeronaves chinas han operado cerca de
su territorio este año, y más de 2.200 han cruzado la línea divisoria
del estrecho o violado la Zona de Identificación de Defensa Aérea (ADIZ)
taiwanesa.
La presencia del senador estadounidense Jeff Merkley en Taiwán durante
esta semana añade otro elemento de tensión. Su visita incluye reuniones
con el presidente Lai y altos funcionarios, lo que podría interpretarse
como un gesto de respaldo político por parte de Washington. Aunque
Estados Unidos no mantiene relaciones diplomáticas oficiales con Taiwán,
es su principal proveedor de armas y un actor clave en su defensa frente
a las crecientes amenazas de Beijing.
En un escenario donde las relaciones entre ambas potencias ya son
frágiles, estas acciones reavivan las preocupaciones sobre un posible
enfrentamiento militar en la región. La negativa del ministro chino de
Defensa, Dong Jun, a reunirse con su homólogo estadounidense, Lloyd
Austin, en la reciente cumbre de la ASEAN en Laos, refleja la
profundidad de las desavenencias.
El estrecho de Taiwán, considerado un punto estratégico global, se
mantiene como un escenario de alta tensión geopolítica, con
implicaciones que podrían extenderse más allá de Asia.
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